El liderazgo efectivo

Desde el Blog de Management & Leadership hemos estado trabajando por y desde la doctrina, ya que hemos creado este espacio con la finalidad de que tanto autores, profesores y expertos, como líderes empresariales y políticos, desde sus respectivos enfoques puedan enriquecer este amplísimo campo del conocimiento. Es por ello que este I Informe de 2015 se centre en lo que hemos dado en llamar ‘Horizontes actuales del liderazgo’, más cuando estamos enfrentando en España un año de gran incertidumbre política, siendo no menos incierto el panorama del liderazgo europeo que también hemos venido criticando de manera recurrente en ECOFIN.

liderazgo zunni

Cuánto más y mejores líderes tenga una sociedad en todos los ámbitos de actividad, mejor le irá. Cuando falla el liderazgo fallan las organizaciones y los políticos, y siempre se resiente el tejido social de un país. Por ello, vamos a insistir en la mejora que requiere el liderazgo y cuáles son los aspectos más innovadores en la materia, que iremos tratando y profundizando en nuestros reports mensuales.

Uno de los aspectos centrales del liderazgo es el correspondiente a cómo se ejecuta de manera efectiva con equipos de trabajo. La estructura que las organizaciones tienen hoy día, sea cual sea el tamaño de la empresa. Una filosofía absolutamente transversal en la que subyace el colaboracionismo profesional y poco margen queda para el ejercicio de poder de manera jerárquica.

La autoridad que el nivel jerárquico otorga ha disminuido sustancialmente frente a otros poderes que le han ido socavando el terreno: el sentido de equipo y compromiso con la organización, las relaciones interpersonales, el wellbeing en los ambientes de trabajo, la empatía y el amplio espectro de las competencias emocionales.

Y el liderazgo actual ha incorporado todas y cada una de las evoluciones que se han producido en las organizaciones, como consecuencia de la revolución en la gestión de los RRHH en respuesta a un proceso de humanización como no se había vivido desde la Segunda Guerra Mundial.

Es necesario resaltar el impacto que el cambio ha producido, y sigue produciendo a diario por la influencia decisiva que las nuevas tecnologías tienen en la manera de hacer las cosas, cambiar métodos y procedimientos de trabajo, y, por supuesto, en la forma de pensar.

Todos estos aspectos que forman parte de un cambio amplísimo y silencioso son incorporados por el liderazgo efectivo y cuando no se les presta atención tenemos dos consecuencias inmediatas: organizaciones que no pueden competir de igual a igual con otras que sí están en la onda de nuevos tiempos, al mismo tiempo que un efecto de carga negativa de tensión e incertidumbre en los cuadros de empresas que no hayan tenido en cuenta la trascendencia que el liderazgo efectivo tiene hoy en la sociedad.

Empecemos con algunos de los horizontes actuales.

¿Liderar equipos de trabajo más inteligentes que uno? Cuando nos referimos al término liderazgo, existen diversas definiciones, pero en esencia podemos decir que es la acción de liderar un grupo de gente o una organización.

Se le atribuyen sinónimos como dirección, control, management, supervisión, gobierno, etc., pero cuando tenemos que definir quién es el que ejerce la acción de liderazgo, ya entonces no entran en juego tantas palabras equivalentes. Porque la acción de liderar está por encima de acciones como supervisar, ejercer el control, gestionar, etc.

Por ello, al focalizar hoy en aquellas circunstancias especiales en las que un líder tiene que gestionar personas muy preparadas y especialmente brillantes, tenemos que tener en cuenta algunas cuestiones que se salen del formato de liderazgo común al que estamos acostumbrados. No es lo mismo liderar una organización con gente común que un equipo científico conformado por varios genios, que incluso más de uno pudiera ser tildado de antisocial.

No es necesario que los busquemos en una organización de investigación farmacológica, sino simplemente en muchas de las más destacadas start-ups de los últimos años en los que ha habido auténticos cerebros entre sus filas.

Cuando se gestionan personas más inteligentes que uno hay que tomarse muy en serio el tipo de liderazgo a ejercer. Ya sea que esté al frente de una importante start-up o una organización de la lista Fortune 500, es su responsabilidad como líder saber interpretar cuáles son las auténticas capacidades intelectuales de la gente, además de sus ambiciones.

La herramienta clave es su percepción sobre cómo los ve usted como líder, para poder establecer un orden de tareas y responsabilidades en el día a día, bajando a tierra y no dejándose llevar por las grandes ideas y visiones de esas mentes privilegiadas que pueden fallar en el espacio corto. Éstas hay que regularlas y priorizarlas. El buen líder tiene que dar libertad al científico y a la gente brillante, pero su responsabilidad es no dilapidar ni esfuerzos ni energías (en definitiva recursos). Que se pueda ver el progreso de estos profesionales que impactan por su inteligencia y visión de las cosas, pero hay que regularles para que no descarrilen, en el mejor sentido de la palabra.

Transportémonos hoy a un escenario en el que justamente lo normal de cada día, es que muchas mentes brillantes estén trabajando al unísono en proyectos diferentes aunque coordinados. El papel del líder se convierte en una pieza más importante que el liderazgo que habitualmente un líder debe ejercer en una organización que no reúna un plantel humano de estas características.
Es de un elevado interés doctrinario reflejar algunas de las reglas que aplica Chris Czura, vicepresidente de asuntos científicos del Feinstein Institute for Medical Research, que es considerado la joya de la corona del North Shore-LIJ (Long Island Jewish) Health System, uno de los más importantes de Estados Unidos que gestiona 18 hospitales, con más de 50.000 empleados y 7 millones de pacientes en su área de servicio.

Resulta de interés conocer cuál es la visión que Czura tiene para poder estar al frente de personas brillantes y hacerlas funcionar de manera eficaz.
Su dilatada experiencia le ha convertido en un referente, quizás sin proponérselo, en aplicar una serie de reglas para poder gestionar gente más inteligente que él:

Enséñesle el mismo idioma

Czura dice: “El denominador común que existe en mi organización, es que todos tenemos una pasión por la ciencia. Todo el mundo está aquí para un propósito común y la mayoría de personas que forman parte del equipo de liderazgo tienen un buen background en este campo”.
Czura es capaz de utilizar esa formación de base común de liderazgo para establecer un lenguaje que todo el mundo pueda usar. Esto crea entendimiento de equipo, lo que reduce los problemas de comunicación.

Entonces, juntos se puede determinar cómo interpretar los resultados y comunicarlos al mundo exterior. No es solamente la comunicación transparente y fluida a la que permanentemente hacemos referencia, como pieza importante para la cohesión de los equipos y la motivación de la gente ¡No! Es mucho más que esto. Es hablar un lenguaje común que se da por hecho en organizaciones privadas y públicas en la que precisamente (por lo general) no cuentan con una dotación importante de mentes brillantes. El lenguaje común es básico para entenderse cuando estos cerebros están enfrascados en búsquedas e investigaciones que exigen confrontar ramas diferentes de la ciencia pero que necesitan comprenderse y complementarse.

Inteligencia colaborativa

Czura afirma que el ingrediente secreto en el Instituo Feinstein es la colaboración. Por este motivo, todas las entrevistas de contratación se centran en el estilo de trabajo y la filosofía (en referencia clara al colaboracionismo profesional). Czura afirma (es su visión) que en las personas se ve claramente si son o no colaborativas. Esto un buen líder lo percibe de inmediato. Para seleccionar e incorporan talento, y también para retenerlo, siempre y sin excepciones se eligen personas que fundamentalmente sean colaborativas. Por tanto existe una regla, no escrita pero que se aplica, por la cual no aceptan gente que no reúna estas características. Incluso rechazaron candidatos brillantes en el pasado por su incapacidad para trabajar bien con otras personas.

Haz que digan nosotros y no yo

Czura señala que en su organización el equipo prevalece sobre el individuo. En todo lo que hacen ellos tratan de incorporar el poder de la palabra ‘nosotros’. Justamente hemos referido en decenas de artículos vinculados a la IE (inteligencia emocional) que más allá del uso del término ‘nosotros’, lo que prevalece es la actitud que una persona asuma frente a los demás, evidentemente a su equipo y en general, su forma de responder y reaccionar a los problemas.

Czura destaca que muchos científicos, sobre todo en la biología molecular y las ciencias de la vida, pueden tener una naturaleza antisocial lo que facilita que se desaten conflictos, por ello, está creando un entorno abierto donde se anima a las preguntas y a que los conflictos pasen a ser algo constructivo, no negativo. En el papel del líder es esencial para desactivar la ‘energía estática’ (ambiente cargado de tensión), eliminar y explicar por qué no hay que hacer caso de determinados tópicos o prejuicios, etc.

Salirse (o no) a tiempo

Cuando se trata de mentes con ese don, es muy importante crear situaciones en las que esta gente brillante pregunte a otras personas igualmente brillantes e inteligentes, preguntas que representen un auténtico desafío. Para que sean efectivos, se debe tratar de reconocer cuál es la visión y cómo prioriza la persona que está del otro lado de la mesa. Digamos que no hay enfrentamiento sino aproximación. Pero si bien esto el líder lo sabe, debe ‘meterles en la cabeza’ a estas mentes brillantes que la persona que está discutiendo un tema con él no es un enemigo sino un colaborador que está ayudando a soportar y fundamentar científicamente, por ejemplo, una nueva variante en una investigación de microbiología molecular.

Czura dice que su trabajo consiste en “quitar las piedras del camino”, pero además afirma que quieren que su personal “se centre únicamente en sus habilidades y capacidades”, ya que él mismo se considera “el más grande defensor de permitir a la gente que haga lo que mejor saben hacer”.

Cuando los negocios y la gente de management están muy encima de los científicos, no se llega a ningún descubrimiento significativo.  Lo importante es dar a la gente la libertad intelectual de averiguar soluciones por su propia voluntad. Por eso el líder debe asumir la responsabilidad sobre sí mismo para abogar que los científicos, como bien sostiene Czura, “tengan lo que necesitan y que esas justificaciones netamente de gestión operativa estén fuera de nuestro escenario. Es mejor que sólo ejerzan sus responsabilidades las personas que están en una posición única para hacerlo”.

¿Quiere Ud. el éxito? Salga de su zona de confort. Puede resultar a veces complicado que una persona se de cuenta de que está relajándose en su actividad. Esto sucede por dos motivos muy claros: su seguridad y experiencia ya que domina y controla todas las posibles situaciones que se den en su negocio; y la evidente pérdida de motivación porque, por ejemplo, hay circunstancias como las derivadas de la crisis, que le hacen perder fuelle, ya no tanto en el plano físico sino en el intelectual.

Cuando nuestra mente se acomoda en el sofá deja de ser creativa y estamos comprometiendo ese camino de éxito que creíamos estaba garantizado. Nada ni nadie está asegurado. Es más, lo único seguro en el mundo en el que nos movemos, especialmente en los mercados, es una dosis importante de inseguridad, debido al tenue crecimiento económico que estamos teniendo en Europa, lo que hace que las decisiones se tomen con un exceso de prudencia.

Para el verdadero éxito en los negocios, hay que salir ahí fuera. Como algunos dicen “to hit the road”(golpear o patear la carretera).

Veamos el caso de Rhett Power, cofundador de “Wild Creations” en 2007, que rápidamente construyó la compañía en el negocio de más rápido crecimiento en Carolina del Sur, Estados Unidos.
Junto a su equipo han ganado más de 40 premios nacionales por sus juguetes innovadores para niños y ha figurado en las listas de las empresas más importantes en varias ocasiones. Rhett cree que su experiencia en Peace Corps le enseñó todo lo que necesitaba para tener éxito en los negocios. Es co-autor de ‘One millon frogs’ (Un millón de Ranas). Las reflexiones de Rhett Power nos parecen ilustrativas y como casi todas las personas que se toman un momento para meditación, descanso o practicar ejercicio, nos permite abrir la mente y ver cosas que a veces no nos detenemos a observar.

Power nos cuenta, que estaba recientemente en el gimnasio de un hotel practicando bicicleta estática para hacer un poco de ejercicio. “Necesitaba el entrenamiento después de un largo vuelo. Pero me hizo pensar que si tuviera que montar esta bicicleta todos los días iba a perder interés. Probablemente volvería a dejar de hacer ejercicio”.

Si bien el momento es agradable y de relax, en opinión de Power, no es comparable con la experiencia de un viaje real por el campo en bicicleta, porque nunca va a experimentar la emoción de enfrentarse a esas colinas y tampoco sentirá el viento soplando en su cara.

Lo sorprendente, según nos revela Power, es que esta reflexión da lugar a otra: la buena sensación de montar en bicicleta estática no lo es tanto como realizar la misma actividad al aire libre, y cierto es que esto sucede también en los negocios.

¿Cuál es la metáfora que utiliza? Que la gente en las bicicletas estáticas no obtiene las grandes recompensas. Para el verdadero éxito en los negocios, se verá obligado a salir a la carretera, dejar de lado el ejercicio a puerta cerrada y lo más importante: comprometerse a ir más allá de la zona de confort.

¿Cuál es la meta? El progreso. La comodidad es el enemigo que hay que derrotar. Porque estar en la zona de confort y no querer salir de ella es un síntoma de conformismo y en cierto aspecto, una peligrosa complacencia.

Power cree que es necesario crear un poco de emoción para dar impulso al negocio. Romper con el particular status quo que cada uno aplica a su manera y buscar el progreso imponiéndonos una meta importante por delante.

¿Qué es lo que sugiere Power?

1º) Establecer cuál es la meta
Los emprendedores de éxito y las organizaciones que lo han demostrado durante décadas, siempre han tenido visión, misión y los objetivos para cumplirla.
La cuestión es si establecer una meta importante es despertar el desafío en nuestra personalidad para poder enfrentar todos los retos que se anteponen en nuestro camino. Power dice que todos sabemos lo que es fijar objetivos. Por tanto, está convencido de que hay que volver a insistir en este buen hábito: tener a la gente motivada de manera permanente y, de forma más concreta, que nadie esté en ninguna zona particular de confort.

Esto es tan simple como que cualquier empresa se ponga por meta, por ejemplo, incrementar la cartera en al menos una docena de clientes relevantes, para lo cual hay que saber cómo afrontar el reto, lo que significa establecer el despiece de los pasos que hay que dar para que nuestros productos sean requeridos por estos nuevos clientes. Esto implica, según Power, dar un impulso a la marca.

2º) En segundo lugar hay que recuperar el tiempo perdido.

Puede sonar utópico que cuando se combate contra uno mismo para salir de la peligrosa zona de confort, se acciona un cambio en nuestros hábitos. Por lo tanto, hay que levantar la mirada (ver nuestro horizonte temporal de otra manera) y empezar a hacer algunos cambios en la rutina, tales como recuperar esa tremenda pérdida de tiempo que se sucede en reuniones infructuosas o en llamadas telefónicas repetitivas.

3º) Pasar una hora cada día interesándose en conocer a clientes potenciales.
Presentarse a través de las redes sociales. En la empresa, asistir a reuniones que se hagan con la comunidad en la que está radicada. Fuera de ella, buscar la manera de involucrarse en la comunidad para que la organización se haga ver.

Y nosotros, ¿qué sugerimos?

1º) Estar siempre en movimiento
Es común que las personas se vuelven complacientes una vez que alcanzan un cierto nivel de éxito. Uno de los factores cruciales para obtener los logros que buscamos es empujar más que nunca para mejorar en nuestra actividad. Hemos dicho en decenas de artículos que siempre hay un espacio para la mejora. ¿Cuál es la razón del movimiento? No debe ser simplemente una sensación ¡No! Debe ser una percepción real de que se realiza un esfuerzo físico y mental en dirección a sus metas.

2º) Eliminar nuestros viejos tópicos y prejuicios, especialmente hábitos negativos.
Piense en los buenos hábitos que le condujeron hasta su lugar de éxito, ¿por qué razón entonces está cayendo en una zona de confort? ¿Cree que el éxito, una vez alcanzado, será siempre patrimonio suyo en todas sus acciones? Evidentemente la forma más directa de entrar en la peligrosa zona de confort es creer que ya tenemos el éxito de por vida, porque lo hemos ‘tocado con las manos’ al menos una vez. Y este pude ser el principio del fin de su negocio y de su forma de actuar profesional. Perder el espíritu ofensivo es volverse vulnerable.

3º) Cuidar nuestra salud física y mental.
La prioridad para cubrir cualquier meta es contar con la salud adecuada. La inteligencia práctica es aquella que nos indica cómo priorizar todas nuestras acciones y la manera de encaminarlas hacia el cumplimiento de nuestros objetivos. Cuando gestionamos mal el tiempo, afectamos nuestro rendimiento psíquico y también el físico. Podemos cansarnos más si no somos organizados en cuanto a nuestro trabajo. Potenciar mente y cuerpo mejora el éxito profesional. Sabemos la importancia que tiene el wellbeing, una dieta sana y la práctica de ejercicio. También debe sumarse la meditación, todas ellas como técnicas que son esenciales para bajar el nivel de estrés y lograr no sólo un mejor rendimiento en el trabajo, sino una notable mejora en nuestra calidad de vida. La cantidad de horas diarias que dedicamos a nuestro trabajo pueden pasarnos factura si no tenemos en cuenta cuáles son los mecanismos que desactivan la energía negativa.

Laura Hames Franklin que se define a sí misma como entrenadora del cuerpo, salud y vida, afirma que si bien el yoga es importante como actividad de relajación y sirve para la meditación, no implica que sea una fuente exclusiva para canalizar nuestras tensiones.

Hames sostiene que existen otras consideraciones (para nosotros filosofías de vida) que también pueden beneficiar a su actividad profesional y en definitiva a su empresa o negocios. Pero hay más: no cabe duda que mejorará en su aspecto estrictamente personal, porque facilitará las relaciones interpersonales, ya que le ayudará a quitar todo el hierro que, como la energía estática, se acumula y nos lleva a una expresión muy coloquial pero no menos cierta: “estoy que reviento” o “ya no puedo más…voy a explotar”.

Cada vez que hablamos de tal o cual líder, o del liderazgo en general, siempre se tiene la idea preconcebida de que deben ser personas con un alto grado de atención y concentración en lo que hacen. La pregunta es, ¿cómo lo hacen?

Hay algunos líderes que tienen condiciones y talento natural y digamos que no necesitan entrenarse ni mental ni físicamente.  Son unos pocos privilegiados. Pero la gran mayoría de personas, que incluso están siendo considerados líderes natos, requieren de sus momentos de esparcimiento y relajación para poner sus ideas en orden. Está demostrado, científicamente, que tener una sesión de yoga aumenta la productividad ya quese reenergiza el cuerpo y la mente.

Sin embargo, no deja de ser admirable que los expertos en salud y entrenadores y preparadores físicos argumentan que tenemos que adoptar un enfoque más holístico hacia el bienestar. Ya no se trata de realizar veinte minutos de ejercicio como una solución rápida para un día de trabajo duro. Este no es el camino.

Debemos dejar de crear estas separaciones entre el trabajo, la mente y el cuerpo, tal y como afirma Laura Hames Franklin, a la que coloquialmente se conoce como ‘El arma secreta del empresario’. Ella sostiene que el cuerpo, en realidad, tiene conciencia de sí mismo. “Ud. es un todo”, dice Franklin Hames.

Nosotros hemos explicado en varios artículos referidos a la IE que los seres humanos somos un ‘cúmulo de sentimientos’ que están alojados en nuestro cuerpo y forman parte ineludible de nuestra existencia. Separar mente y cuerpo es del todo absurdo, por ello, no está desacertada Hames.

Por el contrario está en línea con las nuevas investigaciones que en los últimos años demuestran cómo determinadas actividades físicas y algunos cuidados concretos como el sueño y la buena alimentación, están detrás no sólo de la salud del individuo, sino de su bienestar mental y de potenciar de manera importante el camino hacia el cumplimiento de los objetivos.

Artículo realizado por: Salvador Molina, presidente de ECOFIN, José Luis Zunni ,director de ecofin.es y Eduardo Rebollada Casado miembro del blog de Management & Leadership de ECOFIN.

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