Conócete a ti mismo para liderar mejor

Una de las herramientas fundamentales del líder efectivo es, sin duda, la palabra. Pero no sólo el contenido de la misma (semiótico), sino el uso o mal uso de la misma (semántica). Cada vez que se establece una conversación entre dos o más personas, con frecuencia se utilizan palabras o expresiones que en realidad no se quieren decir, o cuyo significado no es el que habitualmente se le reconoce. Por aquello de lo políticamente correcto, las palabras y las formas de comunicarlas se suavizan, aunque lo que en realidad significan, antes o después, aflorará.

Portrait of a man hiding his face behind a question mark against a white background

El líder efectivo utiliza atajos para ir al grano, no da rodeos por caminos secundarios. La experiencia demostrada por los grandes líderes, tanto organizacionales como políticos, es que siempre han utilizado las palabras en el sentido que tienen. Abusaban incluso de la ironía, como le gustaba a Winston Churchill, pero no prescindía jamás del significado original de cada palabra.

En los tiempos que corren, se produce una excesiva compresión del lenguaje, del cual la culpable es sin duda la innovación tecnológica. Pero una cosa es comprimir lo que se quiera transmitir y otra muy diferente, es desvirtuar el sentido de lo que se quiere decir.

Analizamos a continuación algunas de estas expresiones de uso diario y que deberían hacernos reflexionar para conocernos mejor a nosotros mismos:

 1º) No es una cuestión de dinero

Es el caso de la expresión “esto no lo hago por dinero”, cuando sabemos que las acciones que las personas llevan a cabo todos los días en su trabajo, responden a cumplir esa parte del contrato por la que al final de mes son remuneradas. Por tanto, en caso de que no les importase para nada el dinero, lo que tendrían que hacer es renunciar a sus bonus y otras formas de compensación (cosa, que por cierto no harán), porque de esta forma creen demostrar que tienen principios que están por encima del dinero.

Pero se puede caer sin querer, en una categoría de persona hipócrita, porque el significado de lo que transmite no es lo que en realidad piensa. Por cierto, no hay nada malo con que el dinero en la sociedad en la que vivimos, sea considerado en sí misma una “categoría social”, aunque lo que sí es negativo es pretender “vender” un pseudo altruismo, cuando en realidad lo que preocupa a esa persona a pesar de afirmar que no le importa el dinero, es su mejora económica. Esto nos lleva a concluir, que respecto a este tipo de afirmaciones, caso del dinero, se trata de centrarse únicamente en lo que es más importante y dejar de lado falsas apreciaciones que se utilizan para ser considerada una persona desinteresada.

El líder efectivo no se escudará en subterfugios para evitar dar opinión sobre el dinero, por ejemplo lo que gana. Es más, dice sin tapujos ni temores, que en realidad amar su trabajo no significa que no le importe el dinero. Se conoce a sí mismo y lo da a conocer a los demás. Y es aquí en dónde se gana el respeto.

2º) Esto suena bien

Cuando se dice, por ejemplo, “esto suena muy bien…se lo transmitiré al Sr. director”, puede que en realidad ni siquiera suene, pero lo que no quiere la persona receptora del mensaje, es herir las susceptibilidades del emisor. Si bien no es bueno lastimar sentimientos, tampoco lo es ocultar las verdaderas intenciones.

Los líderes efectivos siempre se han caracterizado por aferrarse a la verdad por más que duela, que a las medias verdades (falsedades) que “adornan” a veces horas, otras veces semanas, una situación que antes o después mostrará la “cara oculta de la luna”, porque aquella verdad siempre termina aflorando.

 3º No se preocupe…todo esta OK

En management y especialmente en el desarrollo del pensamiento estratégico, los líderes enseñan a sus equipos de trabajo, especialmente a los jefes, que la expresión que hay que erradicar para siempre es aquella que afirma “no hay de que preocuparse…todo esta OK”, porque el buen líder sabe que ante esta afirmación de un miembro del equipo, entonces sí habrá que preocuparse en serio.

La expresión “no preocuparse” seguida de que todo está OK, como que no existe dificultad alguna, es uno de los más claros ejemplos de lo que significan las palabras dichas así en este tono cordial, de lo que en esencia van a significar si no se toman medidas correctivas, asumiendo la cosas como realmente son. Sin eufemismos.

4º No lo tenemos previsto en este momento

Cada vez que una persona se escuda en la expresión “de momento no hay nada previsto al respecto” o también, “no hay ningún plan específico para abordar esta cuestión en el presente”, lo que en realidad se quiere significar, es que será en todo caso muy, pero muy posterior en el tiempo, cuando la organización y sus directivos, se planteen por fin la cuestión que se discute. Incluso esta expresión se convierte con frecuencia, en la certeza de que no se tendrá en cuenta nunca lo que se plantea, sea quién sea la persona que lo haga.

Pero cuidado con la desmotivación. En caso de quién formule la pregunta sobre un asunto que recibe este tipo de respuesta, siendo por ejemplo miembro de un equipo de trabajo destacado en la organización, al no tener la explicación adecuada sufrirá un impacto negativo en cuanto a la confianza que tiene depositada en el liderazgo de la empresa. Tratar a un miembro con este tipo de respuestas, es no considerarlo con la categoría que le corresponde y equipararlo a cualquier persona que “pasa por la calle” y pregunta lo mismo. Este tipo de respuestas “escapistas” lamentablemente se escuchan con más frecuencia de lo que debieran.

En el plano personal, cuando una persona afirma expresiones similares referidas a circunstancias de su ámbito privado, también está demostrando que no hay posibilidad alguna de que vaya a abordar este tema por un tiempo. Por ejemplo, un viaje familiar o la educación de su hijo mayor que en dos años más, ingresará en la universidad, ante la pregunta si va a estudiar en el país o le van a enviar al extranjero.

En una organización cuyas ventas vienen bajando y se plantea la situación de que se efectivicen algunos despidos, aunque sólo sea para mantener la moral, es posible que no quieren que los empleados sepan aún cuál es la gravedad de la situación. Pero en realidad, si los despidos por fin ocurren, las personas se olvidarán de esa actitud de poner paños calientes y no desmoralizar a nadie, sino que simplemente se sentirán engañados. Además hay que tener en cuenta una cosa: los empleados siempre terminan enterándose de todo. De cómo se gestiona la crisis, será mejor o peor para generar confianza en los miembros de los equipos y el compromiso que asuman con la organización, porque creen en su líder o en sus líderes.

5º) Déjeme ver qué es lo que pueda hacer

La ley de probabilidades es muy negativa para esta expresión, que se adapta a una infinidad de situaciones, tanto laborales como personales. En realidad, es como que se enfrentan dos verbos: poder y querer. Cuando se está diciendo que hay que ver lo que se va a poder hacer, es ver si prevalece el “no puedo hacerlo” respecto del “no quiero hacerlo” o viceversa.

La cuestión es, que dependiendo de la habilidad política de la persona que haga esta afirmación y en qué circunstancias, surja con mayor o menor claridad sus intenciones. Que realmente pretenda hacerlo. En caso de que el líder efectivo es el que se enfrenta a los miembros de un equipo y deber responder a sus inquietudes, seguramente utilizará otra expresión mucho más elocuente, por ejemplo: “no tengo conocimiento de ello, pero sugiero que lo analicemos hoy mismo en cuanto tengamos toda la información”. O sea, que en vez de poner una expresión netamente diferida de dudosa realización, irá por el atajo que siempre utiliza el líder para explicar cuánto antes a su equipo cuál es la situación y cómo deben enfrentarse a ella.

6º) Quiero serle totalmente honesto

En materia de honestidad, quizás las mejores recomendaciones son aquellas que decían nuestros abuelos, tales como: “nunca decir que eres una persona honesta…porque lo demás pueden dudar de ti al escuchar la palabra honestidad en tu boca”. La honradez y la honestidad no hay que cacarearlas, sino ejercerlas sin más.

Por tanto, si una persona en una conversación, por ejemplo los miembros de un equipo para ver caminos de solución de un problema al que se enfrentan, antepone la expresión “voy a ser honesto” a las palabras y razonamientos que a continuación diga, implica o puede dar lugar a pensar, que situaciones anteriores no ha sido honesto o una persona con una mentalidad abierta como era de esperar para abordar ese tipo de problemas.

La recomendación es, que cuando se tenga que decir algo que no es fácil, por ejemplo por las repercusiones que pueda tener en el grupo, lo mejor es decirlo de manera directa. Puede facilitarse el trámite poniendo ejemplos o mostrando información de lo que sucede y los cambios que se requieren realizar. No fingir que está diciendo algo que no debería decir, porque si realmente no debería decirlo, es mejor que no lo diga. Esto es lo que no hace un líder efectivo.

7º) Con el debido respeto

El uso de las palabras adecuadas no es sólo una cuestión de oportunidad, sino del alcance que la misma tiene. Por ejemplo, cuando en respuesta a lo que está diciendo una persona, otra le contesta precediendo su “discurso” con la expresión “con el debido respeto”, en realidad suena como si de entrada la persona que toma la palabra piensa que la otra, la que habló primero, está equivocada. Es como si se estuviese prejuzgando, porque incluso, puede parecer que la opinión que tenga sobre aquella persona no sea muy buena, a veces llegando a subestimarle de manera importante.

Lo mejor es andarse sin rodeos e ir al grano diciendo lo que se quiere decir. Todas las personas estarán entonces en un mismo plano de igualdad.

Cuando el líder efectivo a sabiendas de que en su equipo hay personas que aún no están en el nivel que deben estar, buscará siempre las formas para que las relaciones interpersonales entre los miembros sea totalmente abierta e igualitaria. Se preocupará en formar y capacitar más rápidamente a esa persona, y también de que la expresión “con el debido respeto” sea erradicada como un mal hábito en la forma de conducirse.

Erradicar los malos hábitos en las expresiones que se utilizan a diario, es sin duda una de las acciones más democráticas que pueden hacerse, ya que por lo que hemos visto, ponen en un plano de igualdad a las personas que comparten muchas horas de su vida trabajando.

Artículo realizado por: Salvador Molina, presidente de ECOFIN, José Luis Zunni, director de ecofin.es, y Eduardo Rebollada Casado, miembro del blog de Management & Leadership de ECOFIN.

 

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