Con frecuencia ocurre que, ante términos que se empiezan a utilizar en exceso, sea en el lenguaje oral o en el escrito por las circunstancias de la vida diaria, especialmente en el mundo de las organizaciones, una palabra como “sostenibilidad” nos encierra mucho más de lo que significa si la apreciamos desde el punto de vista del liderazgo.
Pero más aún nos sorprende en cuanto vemos el impacto que ella puede tener como significado en la mente del líder. La cuestión es cómo impacta el concepto de sostenibilidad en un líder sostenible, y también la otra pregunta que podemos hacernos es ¿qué importancia tiene la sostenibilidad para los líderes en general?
Y lo primero que nos viene a la cabeza se debe a nuestra condición humana y a que habitamos este hermoso planeta al que nos hemos empeñado durante décadas en contaminarlo y devastarlo; pero, al menos, a partir de los años 70 del siglo pasado empezó una corriente en defensa de la lucha medioambiental. Pero este primer paso de consciencia planetaria ha tenido en los ámbitos políticos y en las instituciones que toman las decisiones que afectan globalmente diferentes consecuencias en años posteriores, y aún hoy estamos luchando por que dejemos paso de la consciencia a la acción, y esta es una característica clara del liderazgo.
Desde ya que tenemos la responsabilidad de preservar los recursos naturales para las generaciones venideras. Sin embargo, los líderes empresariales y los líderes políticos, por su propia influencia, tienen una obligación moral más alta que un ciudadano de a pie.
¿Por qué debe ser así? Por la sencilla razón de que cuando un líder de una empresa multinacional que tiene intereses en todas las latitudes, las decisiones que toma junto con sus directivos regionales no solo van en línea con los objetivos de su negocio, sino que seguramente por ese grado de influencia están teniendo una importancia relativa respetable en los cambios que se producen en los procesos industriales, en las pautas de consumo, en el uso de agua potable, en el derroche de energía, etc.
También es cierto que la sostenibilidad en sí misma se convierte en un negocio rentable, ya que no solo impacta en la reducción de costes, sino que impulsa la innovación tecnológica, y en un mundo en el que los consumidores valoran todo lo que se haga para luchar contra la crisis medioambiental, mantener la biodiversidad, eliminar la huella de carbono, etc., será muy bien valorado y formará parte sustancial de la reputación corporativa.
¿Cómo impacta en la mente de un líder?
Pues requiere de una mentalidad abierta que le haga conectar de manera directa tanto en los niveles internos en las relaciones con todo el personal, especialmente los mandos intermedios, como con todo lo que queda fuera: instituciones, mercado y sociedad en general. Ese entorno que está mucho más pendiente de las organizaciones de lo que ellas puedan a veces imaginar, y que en definitiva, la posición que adopten las personas respecto a una determinada marca teniendo en cuenta el cuidado del medio ambiente, el liderazgo DEI, la compatibilidad entre la vida laboral y familiar, etc., estará formando parte de esa nota de calificación que no existe materialmente, pero que sí es un certificado de aprobación de la conducta empresarial y, por ende, de la calidad de su liderazgo.
Pero, si bien la mente de un líder sostenible actúa en todo momento teniendo en cuenta el impacto de sus decisiones hacia dentro o hacia fuera de la organización, al estar su liderazgo consustanciado con la sostenibilidad como una de las prioridades para liderar el futuro, tendrá que ser a su vez como un catalizador de los procesos de cambio. Para ello, deberá de manera permanente orienta y formar al personal y especialmente a los que tienen la responsabilidad de la dirección de personas, en cómo iniciar e impulsar los necesarios procesos de cambio que la compañía requiere en sus diversas localizaciones.
Es obvio que deberá tener en cuenta legislaciones nacionales en terceros países y la manera en que desde la dirección central puede influenciar para facilitar ciertas flexibilidades para los procesos de integración de la marca en nuevos mercados, con el escrupuloso respeto al cumplimiento de las normas sobre el trabajo infantil, haciendo valer el inalienable y también irrenunciable valor que representa la plena vigencia de los derechos humanos, horarios que sean de justicia tanto en cuanto al cumplimiento de normas éticas que no exijan esfuerzos por encima de lo que se haría en una industria del primer mundo, así como el pago de remuneraciones también ajustadas al puesto de trabajo y responsabilidad.
En este proceso de adaptación al cambio en el que el líder se empeña en formar a todos sus cuadros, es para determinar que cuenta con un personal cualificado que realmente es adaptable y capaza de cambiar en términos de lo que la sostenibilidad significa.
Formación y capacitación para diseñar soluciones sostenibles
Hace algunos años, desde esta tribuna decíamos que cuando se produjo la crisis en el regreso de la Apolo 13 a la Tierra después de una fallida misión a la Luna, el jefe de operaciones de área de seguimiento y control del vuelo de la NASA, ante las dudas que se iban planteando minuto tras minuto, en un momento de máxima tensión exigió todo el esfuerzo y atención a los técnicos involucrados en la sala de control con una expresión que marcó a muchas generaciones de líderes que le siguieron: “el fracaso no es una opción”. Y sin duda este es uno de los ejemplos paradigmáticos de cómo se debe actuar en una crisis ante un imprevisto que ni siquiera en un centro de altísima tecnología como es el de Houston, puede quedar exento ante lo inesperado.
Pues en la sostenibilidad tampoco se puede fracasar. Y diríamos que ha dejado de ser una opción para convertirse en un deber (obligación moral) de países, instituciones y organizaciones, por ende, de que las mentes de los líderes así lo consideren. Al mismo tiempo, aquellas empresas que no haya sabido liderar este proceso de transición, terminarán siendo severamente castigadas por los mercados.
Los líderes con una mentalidad sostenible pueden ayudar a resolver los problemas sociales
Salimos de la pandemia de 2020-21 pero entramos en dos guerras que están resultando no solo aterradoras por la cantidad de muertos civiles, sino por la ola de destrucción que van dejando. Si a esto le sumamos el cambio climático y otra serie de calamidades como la falta de agua potable para 2.000 millones de habitantes de nuestro planeta, sin duda necesitamos líderes en los ámbitos políticos y empresariales que puedan dar soluciones a tantas necesidades vitales para los ciudadanos del orbe. Simultáneamente, no solo deben esforzarse y persistir en este tipo de acciones, sino que deben estar capacitados para evitar que las heridas a nuestro hábitat común no se hagan aún más profundas y nos hagan inviable las condiciones de vida en solo cien años.
Y lo decimos no por referirnos a cómo van a ser nuestras condiciones de vida en un siglo más para las generaciones que nos sucedan, sino porque un simple dato como es la temperatura de los océanos y su aumento en un grado, puede tener consecuencias devastadoras en solo cincuenta años. Y esto es algo que ya se está produciendo.
Y lo que se ha puesto de manifiesto en cuestión de pocos años, es que los líderes tendrán que enfrentarse cada día de ahora en más, a un incremento de la frecuencia de los desafíos que se les pongan por delante y que van a tener consecuencias en la economía, el medio ambiente y en la sociedad en general, porque estarán afectando esas decisiones la vida de cada uno de nosotros. ¡Así de sencillo!
Por tanto, para afrontar tantos desastres se requiere de líderes con mentalidad de sostenibilidad, que puedan ir más allá de las decisiones de un negocio en cuanto a beneficios y cuota de mercado. Que sean líderes que tengan la capacidad de involucrarse, aunque de manera indirecta, en la lucha contra la injustica social, el deterioro medioambiental, etc.
Como suele decirse coloquialmente, los “ojos y miradas” estarán puestos en el liderazgo de las organizaciones que en estos seis años que restan para cumplir con el “Horizonte 2030” estén en línea con los objetivos fijados a nivel internacional por instituciones, gobiernos y especialmente las diversas “Cumbres del Clima” que se han ido realizando, en las cuales se ha estado monitorizando los daños producidos y especialmente, cuáles han sido los resultados de haber actuado a tiempo con un liderazgo sostenible y responsable.
Algunas acciones realizadas que son señales del camino a seguir
Poco después de la pandemia, la consultora Russell Reynolds Associates, en un acuerdo con el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, pusieron en marcha un importante esfuerzo de investigación para identificar y comprender a los líderes sostenibles en el mundo empresarial. Su trabajo implicó un análisis en profundidad de ejecutivos de organizaciones de todo el mundo y largas conversaciones con más de 50 CEO’s y directores de juntas directivas, cuyo denominador común era que poseían un largo historial de logros tanto en sostenibilidad como en desempeño corporativo, lo que como muy bien señala Russell Reynolds Associates “el éxito en un área no tiene por qué serlo a expensas del otro”.
Menos mal que esta afirmación ya está empezando a ser comprendida por la clase dirigente, y especialmente esperemos que en el mismo nivel sea comprendido su alcance por la clase política, que tampoco es ninguna novedad, ya que como suele decirse “para muestra basta un botón”, en la Unión Europea se ha visto las diferencias respecto de acciones que hay que acometer en cuanto a la acción contra el cambio climático y la lucha contra el deterioro medioambiental. Desde ya que no es nada sencillo poner de acuerdo a los 27 estados miembros, por la sencilla razón que las acciones tienen consecuencias en medidas concretas que tendrán que cumplir las organizaciones y esto tiene repercusiones en los costes y beneficios.

Pero el aporte interesante de esta investigación ha sido que la relevancia que adquiere una mentalidad sostenible se debe fundamentalmente por una creencia impulsada por un propósito claro de que los negocios no son una actividad comercial divorciada del contexto social y ambiental más amplio en el que operan. Y este es una clara diferenciación de lo que debe ser una mentalidad sostenible.
Pero justamente lo que es destacable en este estudio, es que una mentalidad sostenible por sí sola no es suficiente, ya que forzosamente tiene que forman parte de ese entramado de habilidades de liderazgo las que pueden impulsar la transformación dentro y fuera de la organización, que son:
– Pensamiento sistémico multinivel:
No solo tienen que conocer en profundidad todos los sistemas que operan en la organización que dirigen, sino que específicamente su pensamiento sostenible les facilita establecer una interacción con otros sistemas empresariales, sociales y ambientales más amplios que los rodean.
¿Qué consecuencias se derivan de esta capacidad de actuación?
Que estarán preparados para formar y dirigir a todos sus equipos habiendo superado el paso necesario de adaptación a una nueva forma de ver cómo hay que implementar las acciones. Superada la complejidad adaptativa inicial, estarán en condiciones para impulsar decisiones y acciones específicas que convierten la sostenibilidad en una ventaja competitiva. La visión de que la sostenibilidad también termina siendo un negocio es un aliciente para acelerar los procesos de adaptación.
– Inclusión de stakeholders (partes interesadas):
Los llamados grupos de interés de la empresa o partes interesadas se corresponden con cualquier persona o grupos de ellas, así como organizaciones que representen un interés genuino manteniendo algún tipo de relación interna o externa con una organización.
Al respecto de estas partes interesadas, no es que los líderes sostenibles las gestionen, sino que los incluyen. Para ello, tienen que comprender un amplio abanico de puntos de vista para impulsar la toma de decisiones, teniendo en cuenta a todas aquellas partes y, cuando sea posible, las involucran activamente en la adopción de decisiones y la participación en los beneficios.
– Innovación disruptiva:
Puede ser fácil hablar de transformación, pero es difícil lograrla. Los líderes sostenibles deben poseer el coraje para desafiar los enfoques tradicionales y la voluntad de alterar sus negocios e industrias, y cuando reciben críticas y se produce desconcierto, por ejemplo, en juntas directivas y/o consejos de administración, son los que formulan la pregunta ¿por qué no se puede hacer de otra manera? Esto lleva a erradicar los métodos burocráticos y empeñarse en realizar inversiones, que, aunque a veces se asume un mayor riesgo, buscan lograr un equilibrio entre la rentabilidad y la sostenibilidad. Y este es un horizonte claro en el que el liderazgo sostenible tiene que moverse en los próximos seis años.
– Activación a largo plazo:
Los líderes sostenibles no solo deben estar orientados al medio y largo plazo, sino que tienen que tener muy claro cuáles deben ser los objetivos y las acciones a emprender, partiendo de la base que los primeros deben ser audaces y las segundas deben estar perfectamente articuladas para superar ampliamente aquellos objetivos fijados.
Hacer esto requiere una gran determinación para mantener el rumbo frente a los retos, así como a los imprevistos que condujeron a generar pérdidas, pero que por más que algunas decisiones que pueden ser impopulares entre las partes interesadas orientadas al corto plazo, sí tienen consecuencias positivas en el medio y largo plazo, y el liderazgo sostenible tendrá que hacérselo comprender a todas las partes interesadas, empezando por las más escépticas.
Contar con habilidades no significa desarrollarlas de la misma manera
Si bien todos los líderes sostenibles demuestran contar con las habilidades típicas necesarias de un líder efectivo, no todos las desarrollaron de la misma manera ni al mismo tiempo. Esta investigación ha demostrado que existen tres tipos fundamentales de líderes sostenibles:
– The Born Believers (los nacidos creyentes): el 45% de los líderes sostenibles describieron tener pasión por el medio ambiente o las cuestiones sociales desde una edad temprana.
– Los convencidos: el 43 % describió una mayor comprensión de la importancia estratégica de la sostenibilidad a medida que crecían en sus carreras.
– Los que recién se han percatado de ello: sólo el 13% describió un momento crucial de realización, provocado por algún evento o experiencia importante.
Sin duda, esta investigación ha demostrado que existen pruebas muy indicativas respecto a que la experiencia laboral contribuye a que alguien se convierta en un líder sostenible. También ha revelado que los líderes sostenibles tenían tres veces más probabilidades que otros ejecutivos de haber trabajado en dos o más continentes (45% frente a 16%). Uno de cada tres había trabajado en el sur global durante su carrera (excluyendo a los de allí), en comparación con sólo uno de cada 10 de otros ejecutivos. Es probable que estas experiencias amplíen la comprensión de un ejecutivo sobre diferentes personas y culturas y creen conciencia sobre problemas sociales que tal vez no hayan experimentado de primera mano antes.
Principios de liderazgo sostenible
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Tener una mentalidad ecocéntrica, sistémica y de largo plazo
Una mentalidad ecocéntrica (o ecológica) destaca la posición que los seres humanos tenemos al formar parte del ecosistema global y no están separados de él. Somos un componente más. Por tanto, los principales líderes en los ámbitos políticos y empresariales, deberían inspirar a los profesionales emergentes a incorporar esta visión en su particular visión de cómo ven el mundo, de manera de estar en mejores condiciones para reducir el impacto negativo que las personas tienen en el medio ambiente.
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Establecer una red de liderazgo transfronteriza
Establecer una red de liderazgo que traspase fronteras es un objetivo esencial para que los líderes de sostenibilidad estén en condiciones de colaborar recíprocamente con otros líderes en diferentes roles, como ejecutivos de proyectos, líderes de opinión, expertos en la materia y asesores de confianza que pueden formar parte de este grupo de liderazgo. Al coordinar puntos de acción, fortalecer conexiones y transformar estrategias clave en acciones que atraigan a varios grupos de partes interesadas, los líderes sostenibles crean una visión compartida para lograr el cambio.
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Ejercer influencia sin autoridad
Hace tiempo que venimos defendiendo la importancia de la capacidad de influencia en el nuevo tipo de liderazgo que exigen las organizaciones. Ya no se discute la autoridad si prevalece sobre el grado de influencia, porque justamente en un liderazgo sostenible es la influencia, no la autoridad, la que marcará la capacidad de acción del líder sobre equipos y partes interesadas.
La importancia que tiene comprender este cambio se debe, entre otras razones, a que los líderes de la sostenibilidad deben ejercer su influencia en todo el mundo ante grupos vastos y diversos de personas, entre los cuales tal vez no tengan ninguna autoridad. Por lo que para que puedan desarrollar un poder que sea creíble para influenciar y construir relaciones con empleados, partes interesadas, instituciones, terceros gobiernos, etc., su capacidad de influencia será esencial.
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Trabajar con complejidad
Lo hemos dicho reiteradamente desde este Foro, que independientemente de lo que diga la doctrina clásica, actualmente hay que prestar mucha atención a los diferentes consensos que se vayan estableciendo sobre los nuevos tipos de desafíos organizacionales. Esto lo hemos aprendido a partir de la pandemia de 2020-21. Por lo que, una habilidad esencial de los líderes incluye distinguir entre varios tipos de liderazgo y seleccionar el estilo de liderazgo apropiado para resolver problemas, según la naturaleza del desafío.
Este tipo de elecciones forman parte de algo natural, no forzado, porque justamente el líder efectivo tiene la capacidad para adaptarse a diversos tipos de circunstancias. En particular los líderes de sostenibilidad deben sentirse cómodos trabajando con diversas complejidades que involucran factores distintos como también diferentes serán las necesidades de las partes interesadas, la política, los intereses de la competencia y los sistemas naturales que haya que proteger.
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Reconocer la importancia de liderarse a uno mismo
Considerar el auto-liderazgo como una prioridad, es también aumentar la autoconciencia de los valores y propósitos sostenibles que siempre y de manera explícita, deben ser un componente fundamental del desarrollo del liderazgo sostenible.
Cuando este nuevo tipo de líderes haya comprendido la importancia de liderarse a sí mismos, estarán dando respuesta a una pregunta que es esencial en el liderazgo efectivo: ¿Cuál es el sentido de propósito?
Con propósito bien definido dentro del marco de los valores que se supone el líder sostenible debe defender, tendrá la responsabilidad no solo de seguir orientando a la organización hacia ese medio y largo plazo equilibrando rentabilidad y sostenibilidad, sino que habrá hecho algo muy importante para el tipo de liderazgo que requerirán las organizaciones y las sociedades en los próximos años: no solo estar fuertemente concienciadas en la pertinencia del cambio y orientación asumida, sino muy especialmente motivadas a alentar al resto de personas y equipos, a que también descubran y luchen por sus respectivos sentidos de propósito.
Artículo coordinado por José Luis Zunni, presidente y CEO del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL), director de ecofin.es, vicepresidente de Foro ECOFIN y autor del libro recién publicado ‘El Cubo del Líder’ (Ed. Kolima; disponible a la venta pinchando aquí), en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN y presidente honorario del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL) y también autor del libro ‘El Cubo del Líder’; y Antonio Alonso, presidente de la AEEN (Asociación Española de Escuela de Negocios) y vicepresidente segundo de EUPHE (European Union of Private Higher Education).













