¿Puedes comprar un poco de tiempo?

Pocas cosas fluyen tan rápido para nuestras impresiones como lo hace el tiempo. Tempus fugit es una locución latina que hace referencia explícita al veloz transcurso del tiempo. La expresión parece derivar de un verso de las Geórgicas del poeta latino Virgilio (70 a. C.- 19 a. C.) (Georgicae, III, 284,) que dice más exactamente: Sed fugit interea, fugit irreparabile tempus (Pero huye entre tanto, huye irreparablemente el tiempo).

Séneca, en “De brevitate vitae” (De la brevedad de la vida), se refiere al aspecto relativo del tiempo, ya que no es que nuestra vida sea corta, sino que nosotros la desperdiciamos en cosas sin importancia. Justamente no es la filosofía occidental, sino en la oriental, en la que, también con valor milenario, se le otorgaba una especial relevancia al uso del tiempo, que iba más dirigido a ese saber vivir bien, a hacerlo con la sabiduría de administrar bien un tiempo finito que tenemos disponible en nuestro paso efímero por la Tierra. También el valor que se le atribuye al sabio para los orientales está vinculado a la inteligencia y capacidad de administrar los dones que nos han sido concedidos por la naturaleza, entre ellos, el tiempo.

No piensas en el valor que el tiempo tiene todo el tiempo

No es un galimatías, sino ten en cuenta que si te formulamos la pregunta ¿eres dueño de su tiempo… o “bailas” al ritmo de los demás?, ¿qué respuesta crees que nos darías? La más inmediata que te vendrá a la cabeza es que no estás pensando en el tiempo ni, por supuesto, en su valor todo el tiempo. Es algo que lo tenemos asumido como que discurre en paralelo a nuestras vidas y solo cuando nos detenemos como en esta aportación que hacemos hoy, se puede reflexionar sobre el impacto que tiene en nuestras vidas en cuanto a cómo lo gestionamos.

Siempre se da una particularidad común a todos los buenos líderes: saben cómo hacer buen uso de su tiempo. Y, por favor, cambia ese hábito al considerar que la gestión del tiempo depende de las “mal llamadas técnicas”, cuando a lo que debemos referirnos siempre es a la cultura de la gestión del tiempo.

La clave de nuestra productividad

En las organizaciones, especialmente las punteras, está bastante generalizado medir la productividad con referencia al tiempo empleado para conseguir los resultados a que hace referencia esa productividad. Por eso hablamos de cantidad de unidades producidas/hora o cuánto es la venta por empleado/día, etc.

La actitud que tengamos en el uso del tiempo es la clave de nuestra productividad personal. Nuestra actitud determina la eficacia en cómo gestionamos el tiempo.

El tiempo es igual para todos, aunque no todos lo usan de igual forma

Cada persona puede disponer de todo el tiempo que hay. Aunque es evidente que ningún método o práctica de la organización del tiempo puede agregar más horas a la jornada laboral o a nuestro día. Sin duda, el tiempo es el elemento más democrático que existe, ya que es igual para todas las personas.

Lo que sí puedes hacer es potenciar los beneficios que se derivan del hecho de ser conscientes del uso del mismo. Lo que dijimos antes: la cultura en la administración del tiempo.

“Time is Money” (el tiempo es oro)

Siempre en algún momento de nuestra rutina diaria de trabajo, generalmente cuando nos encontramos un poco estresados por una agenda que no nos perdona ni un minuto, que nos imponemos unos horarios que realmente nos hacen con frecuencia sentirnos un poco esclavizados, nos viene a la mente esa imagen que está en nuestro subconsciente y que se refiere al valor que le damos tanto al tiempo como al dinero.

Podemos visualizar esa imagen como entes por separado o como una unidad, por eso contamos con expresiones que reflejan nuestra cultura, tales como que “el tiempo es oro” o que “el tiempo es dinero”.

En los años 60 del siglo pasado, cuando ocurría ese increíble crecimiento de las grandes corporaciones industriales norteamericanas, la velocidad que imponían los mercados a las decisiones empresariales, fue la que acuñó para el ámbito de las organizaciones como respuesta a una productividad industrial desatada, que el minuto que se perdía era dinero para la empresa, por ende, un mal empelado o un pésimo directivo.

Cada persona puede considerar que el tiempo y el dinero son valiosos, cada uno a su manera, en función de las circunstancias, pero especialmente de los principios y valores que tenga. Vemos que esto hace que los mensajes publicitarios estén dirigidos a que impacten en los sentimientos y emociones de los consumidores, pero a sabiendas de que las personas valoran y mucho, tanto el dinero como el ahorro de tiempo, es habitual que los eslóganes publicitarios utilicen el dinero como indicador de valor con mensajes tales como “la perfección tiene su precio”, o aquellos que mencionan el tiempo como indicador de valor, caso de que un mensaje muy vendedor en el mundo de la joyería es que “un diamante es para siempre”.

En ocasión de un estudio que se hizo sobre anuncios en cuatro revistas estadounidenses que se consideran referentes en su sector, tales como Rolling Stone, Money, Cosmopolitan y New Yorker, los investigadores, después de analizar cientos de anuncios, observaron que en casi la mitad de estas revistas se incorporaban referencias al dinero y/o al tiempo. O sea, que es una preocupación de cada persona y desde ya que de la cultura en la que vivimos.

El tiempo es más valioso que el dinero

Por estas razones, Ashley Whillans, científica del comportamiento de la Escuela de Negocios de Harvard, sostiene que el bienestar subjetivo no se deriva de hacerse rico. En lugar de ello, recomienda que apuntemos a ser “abundantes en tiempo”.

Existen muchas investigaciones que apuntan claramente a que las personas que valoran el tiempo sobre el dinero disfrutan de un mayor bienestar subjetivo. También tienen mejores conexiones sociales, relaciones familiares más saludables y una mayor satisfacción laboral.

De esto tampoco hay que deducir que las personas con mucho tiempo simplemente trabajen menos. Según una encuesta, trabajan tanto como sus pares centrados en el dinero. La diferencia es que los participantes que valoraban el tiempo favorecían las “actividades intrínsecamente gratificantes”, lo que significa que el tiempo dedicado al trabajo era más valioso para ellos que simplemente valorar un cheque de pago. Por ello, Whillans afirma que “nada menos que nuestra salud y felicidad dependen de revertir la noción innata de que el tiempo es dinero”.

Cómo “ganar tiempo” para ti puede convertirte en una persona más feliz

Hoy día, con el acceso que tenemos en nuestros dispositivos móviles a todo tipo de apps que nos facilitan la vida diaria, al mismo tiempo que nos van cambiando ciertas costumbres, nos hace sentir que este mayor acceso a servicios que ahorran tiempo están haciendo más felices a las personas en las sociedades, muy especialmente cuando vemos el impacto económico de dichos beneficios por cambiar hábitos que simplifiquen nuestra vida y nos hagan ahorrar tiempo.

No puede llamarnos a sorpresa alguna que casi universalmente el tiempo esté valorado en todos los estudios e investigaciones, por encima de cualquier otra consideración. Además, cada uno de nosotros en el fuero más íntimo, lamenta no tener el tiempo suficiente que quisiera para vivir, por ejemplo, cuando ha llegado a coronar el éxito y se dice esa expresión tan habitual “si tuviera veinte años menos”.

Cuando compras tiempo extra a través de servicios y aplicaciones, no solo obtienes los beneficios de tener tiempo extra, sino que también te hace ganar dinero. Y los estudios reflejan claramente que tú también eres mucho más feliz, como manifiestan una amplia mayoría de personas.

Por eso, en algunas investigaciones en los que se hacía referencia a la “hambruna del tiempo”, también conocida como la sensación de no tener suficiente tiempo para vivir la vida, los investigadores se propusieron estudiar los efectos de invertir en servicios que ahorran tiempo, como pagar a una persona que limpia la casa, hacer entrega de comestibles e incluso viajar. Servicios compartidos como Uber y Lyft. Y, sin duda, cuantas más herramientas sean las que disponemos a diario para ahorrar tiempo y simplificar nuestro día a día, mejor valoración y receptividad seguirán teniendo en el futuro.

¿Cuánto vale tu tiempo? El tiempo no se puede comprar

Lo que debes hacer, o en tu caso modificar, son tus hábitos para utilizar ese valor, considerando qué tareas que realizas ahora valen lo que en realidad te cuesta tu inversión en tiempo.

¿Quién controla tu tiempo?

Seguro que expresiones como “no tengo tiempo” o “me faltan horas” te resultan familiares. En el trato diario entre directivos, mandos intermedios y el resto del personal, esas expresiones denotan falta de control del tiempo personal.

¿Tienes un minuto?

Es habitual en nuestras relaciones interpersonales diarias que alguien nos diga una de las frases más repetidas: ¿tienes un minuto? Y es matemático: cuando escuchas esta frase, es que algo te está por caer.

Lo que sucede, en realidad, es que el minuto se convierte en media hora; has visto interrumpido tu trabajo y además ahora, gracias a la pregunta, te ha sobrevenido un problema, que es muy probable que tengas que resolver. Si no administras bien el tiempo, no puedes administrar ninguna otra cosa.

Peter Drucker sostenía que “el tiempo es el más escaso de los recursos y, a menos que se administre, ninguna otra cosa podrá administrarse”

La sabiduría del líder es la que comprende y respeta el tiempo

No hay mejor regla de aprendizaje que las reflexiones sencillas:

1º El tiempo no nos pertenece. Cómo lo empleamos sí es de nuestra responsabilidad.

2º Cuando se dice “veremos esto alguno de estos días” en realidad no es ningún día en particular. Denota una subvaloración del factor tiempo.

3º. Quien boicotea más mi tiempo soy yo mismo, no los demás.

4º. Lo que decían nuestros abuelos sigue vigente: “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”.

5º. El buen líder sabe priorizar, lo que le hace rentabilizar su tiempo, el de los demás y eliminar lo superfluo.

Uso del tiempo y estrés

No cabe duda de que el factor tiempo es un generador de estrés cuando se trabaja contra reloj y hay que tomar decisiones con rapidez para que se adapten a los requerimientos del mercado.

Algunos consejos útiles para administrar estrés y tiempo:

  1. Eliminar y/o neutralizar aquellos factores que nos provocan tensión y preocupación por el tiempo que debe insumirse para resolverlos, siendo los responsables de generar nuestro estrés. Lo que los facultativos llaman “factor ansiolítico”. Es importante saber distinguir dichos factores.
  2. Eliminar y/o neutralizar aquellos factores referidos a hechos que aún no se han producido pero que nos generan estrés por la ansiedad que provoca anticiparnos a los problemas. Típico de un líder que debe demostrar capacidad de anticipación.
  3. También eliminar aquellos factores que han sido generadores de estrés por hechos ya producidos pero que aún nos siguen afectando emocionalmente.

 

Artículo coordinado por José Luis Zunni, presidente y CEO del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL), director de ecofin.es, vicepresidente de Foro ECOFIN y autor del libro recién publicado ‘El Cubo del Líder’ (Ed. Kolima; disponible a la venta pinchando aquí), en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN y presidente honorario del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL) y también autor del libro ‘El Cubo del Líder’.

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