Los secretos para emprender de Sara Blakely

¿No sabes quién es Sara Blakely? No te preocupes, yo tampoco sabía nada de esta multimillonaria de la ropa interior hasta hace poco; pero merece conocer su historia de éxito y sus recetas de emprendimiento y liderazgo.

Sara Blakely es una empresaria multimillonaria estadounidense, creadora y fundadora de Spanx. Ella sabe muy bien lo que es empezar desde abajo, sin dinero ni apoyos más que con sus pocos ahorros; pero con una idea muy clara de lo que quería emprender.

Hoy día Blakely ofrece consejos, ideas y estrategias específicas a todo tipo de emprendedor y empresario, a quienes explica cómo hacer que una idea que es nueva, pueda convertirse en un producto o servicio de éxito; o, también para las empresas que ya tienen una trayectoria en el mercado, cómo hacer para que sigan creciendo en tiempos tan difíciles como los actuales.

No cabe duda de que sus charlas, seminarios y cursos on line pivotan sobre la importancia de saber vender, porque ella no tiene miedo de admitir que se hizo en la calle vendiendo máquinas de fax. Pero la cuestión es cuál es el enfoque que hay que dar a los negocios.

Su filosofía empresarial

Blakely cree que lo primero que debe hacer un emprendedor es tener un propósito. Para ello debe hacerse algunas peguntas:

1º) Saber el por qué.

Blakely les da esperanza a sus auditorios al referirse a que una vez que esté iniciado un proyecto que pretende convertirse en empresa, tienes que mantenerte conectado con él; eso te impulsará a través de este viaje muy intenso y muy difícil” que es todo tipo de emprendimiento.

La conexión no radica en el título de propiedad de una marca o del patrimonio neto que tenga esa nueva empresa, sino en la fuerza mental que se debe tener para ir despejando las incógnitas a las que todo nuevo emprendimiento se va enfrentando.

2º) Cuáles son las cosas que te alegran.

Qué es lo que de verdad nos gusta hacer y que haremos lo posible por lograrlo.

3º) Cuáles son tus habilidades.

Ser sinceros con nosotros mismos. En qué cosas te sientes como pez en el agua.

4º) Cómo te gustaría servir al mundo.

Esta pregunta es de largo alcance. En términos económicos es lo contrario del cortoplacismo.

Si observamos estos interrogantes, parecen sencillos; pero tienen una gran profundidad. En el caso de Blakely, ella quería servir a las mujeres; me sentí inspirada para hacer mejores productos para ellas.

Ahora bien, la lección que nos está dando es que su propósito lo encuentra en la intersección de estas preguntas. Porque nos da alegría cuando uno se detiene con honestidad a ver en qué cosas sabemos que somos buenos, o en caso de atributos en los que directamente destacamos sobre el resto, la conjunción de las habilidades que tengan la oportunidad de ponerse en práctica.

La alegría nos impulsa en la iniciativa emprendedora y es ahí cuando lo que Blakely define como servir al mundo. Es una forma anglosajona de querer significar, dar respuesta a un mercado que aún no conoce las bondades de nuestros productos y/o servicios.

Ella creó una gama de ropa interior (pantys) que mejoraban la comodidad de la mujer. Para ella, el servicio era dar solución a la tremenda incomodidad de algunas prendas íntimas femeninas y creía (lo ha demostrado) que en algo se podía mejorar el nivel de satisfacción hacia esos productos.

Dejar que la mente divague

Su carácter lo ha demostrado con el éxito comercial que ha tenido. Pero lo que hay en el trasfondo de su actitud es lo que ella llama: dejar que tu mente divague. Esto tiene que ver con que las mejores ideas vendrán cuando dejes que tu mente esté libre de ataduras. En lenguaje llano sería aquello de “liberar la mente” o “darle un respiro”. Porque las tareas y controles, así como los tiempos y exigencias, generan con frecuencia que nuestra actividad mental se entorpezca.

Relata esta emprendedora que cuando estaba en los preparativos de lo que sería su emprendimiento, se le ocurrió el nombre que hoy es una marca billonaria en dólares. A tal punto que, viviendo a seis minutos de su oficina, siempre sale con una hora de tiempo para dar una vuelta por el centro de la ciudad porque le inspira, le ayuda a que afloren nuevas ideas y relaja su poder creativo.

Sus preguntas de por qué

No hay que escatimar esfuerzos en preguntarse una y otra vez los por qué. En cuanto a la acción, por supuesto. Pero especialmente para la definición de qué es lo que debemos hacer, cómo, cuándo y con qué recursos.

Sara Blakely.

Lo dice de manera muy simpática al referirse a los por qué: “Deberían ser nuestros mejores amigos”. Se hacía preguntas tales cómo: “¿Por qué son tan incómodas las prendas interiores de las mujeres?”; “¿por qué no ha evolucionado el producto?”;  “¿por qué es Spanx una mejor alternativa?”

Las respuestas a esas preguntas la ayudaron a presentar un nuevo producto y revolucionar la categoría.

La lección que nos deja es que si la idea que tienes en mente para emprender un negocio no se destaca ni le ves posibilidades de un éxito relativo una vez que te hayas formulado los por qué; entonces no tienes ninguna posibilidad, ya que las preguntas diferenciarán tu producto o servicio de la competencia”.

Piensa como emprendedor y capitaliza los errores

“Fallar indica que has intentado algo, lo que puede ser aterrador. El verdadero fracaso no es intentarlo en absoluto”. Es evidente que los grandes líderes empresariales han asumido riesgos, capitalizado errores, desterrado miedos; pero jamás se han acobardado y dejado de intentarlo nuevamente.

En cuanto a la duda, que es algo que nos ocurre a todos en algún momento, también cree que hay que convertirla en una conversación positiva. Esto ayuda a enfrentarse a tus miedos.

Desde el mismo momento en que una persona se replantea el fracaso, es que en primer lugar se formula la pregunta ¿a qué se debe que haya fracasado? Ella cree (nosotros también) que, en cierto sentido, lo que hay que hacer es no amilanarse y deprimirse, sino celebrar el fracaso como experiencia y aprendizaje.

Ignorar a otras personas

Debería haber más información y formación sobre cómo enfrentar el fracaso. Lo hemos tratado en más de una ocasión. Tal vez interese hoy, desde el lugar privilegiado que Blakely ve el mundo, interpretar por qué afirma rotundamente que la única opinión que importa es la tuya”.

Lo que sucedió es que cuando tenía clara su idea de cuál era la llave (producto) de su emprendimiento y había definido muy bien cuál era su propósito en la vida y en los negocios, empezó a recorrer empresas fabricantes que pudieran desarrollar su idea, que sólo estaba en su cabeza. Visitó a muchas, pero durante dos años escuchó en demasiadas ocasiones la palabra: “¡NO!”. Eso es suficiente para detener a cualquiera, pero no a ella.

En vez de echarse para atrás, hizo como si todas esas opiniones recibidas no tuvieran ningún valor y se centró en la suya, lo que a su vez le generó una gran autoconfianza.

Una vez iniciada su aventura empresarial, algunas personas, especialmente hombres, le dijeron que los negocios son la guerra”. Le impactaron negativamente estas palabras, pero ignoró los comentarios e hizo las cosas a su manera. Dejó de escuchar los cantos de sirena y se basó en su instinto comercial, que se había ganado durante muchos años de estar vendiendo productos puerta a puerta.

Su capacidad de liderazgo y gran instinto comercial le ha llevado a levantar un coloso de más de mil millones de dólares. Vale la pena entonces seguir sus consejos y preguntarnos día a día los por qué y cuál es nuestro propósito.

Artículo coordinado por José Luis Zunni, director de ecofin.es y vicepresidente de Foro ECOFIN, en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN, y Antonio Alonso, presidente de la AEEN (Asociación Española de Escuela de Negocios) y secretario general de EUPHE (European Union of Private Higher Education).

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