En los años 60 del siglo pasado, en plena explosión del management de las grandes corporaciones industriales estadounidenses que se expandían por el globo, a las que aún hoy nos referimos como multinacionales, no hubiera sentado muy bien en aquella época en cualquiera de las juntas directivas de esas organizaciones que un CEO hubiese estado dedicando tiempo a establecer una agenda para que su personal de dirección y mandos intermedios hubieran dedicado tiempo a la meditación.
No dudamos que así habría sido. Pero los tiempos cambian y fuerzan a su vez a torcer las tendencias que han marcado cada tiempo: a estos procesos cuando son positivos y reflejan un crecimiento tanto material como espiritual (valores, principios, etc.), de la sociedad, entonces decimos en términos generales que esta sociedad en la que vivimos nos ha mejorado las condiciones de vida de los ciudadanos.
Lo que no te debe sorprender a esta altura del partido que estamos del siglo XXI, que los beneficios de la meditación realmente son sorprendentes. Hay que dar un decidido apoyo a la importancia que la meditación tiene para los líderes. Y no hablamos de beneficios superficiales, sino de aquellos que son mucho más profundos, ya que les permitirán no solo gestionar mejor su estrés y tomar mejores decisiones, sino que también les va a ayudar de manera determinante a que sean mucho más conscientes de sus emociones.
Y este punto sí que es crucial, ya que, como hemos sostenido reiteradamente desde esta tribuna, todo ello contribuye a una mejor comunicación y mejores relaciones con sus equipos. Se produce una mejora sustancial en las relaciones interpersonales. Se evitan no solo conflictos, sino que afloren conflictos en dónde solo existía una discrepancia de opinión, sin más importancia. Pero es que, además, hay sobrados estudios e investigaciones que han probado ya, que la meditación aumenta la productividad y la eficiencia generales, las cuales son esenciales para un liderazgo exitoso.
Rob Dube, un experto en la materia que decía en 2019 en Forbes “Por qué descubrir la meditación consciente mejoró mi liderazgo y mi vida”, se ha dedicado de lleno a desarrollar una pasión inquebrantable por brindar experiencias extraordinarias que impacten positivamente las vidas de los miembros de su equipo, los objetivos de sus clientes y la estructura de su comunidad.
Y nos parece interesantísimo destacar lo siguiente:
“Los beneficios de escaparse: mientras estudiaba meditación, aprendí los beneficios de realizar un retiro en silencio. Pronto estuve listo para embarcarme en uno. Cómo la mayoría de las personas, la idea de desconectarse por completo del mundo exterior era bastante aterradora. Sin embargo, era un desafío que estaba dispuesto a aceptar y tuvo más impacto de lo que podría haber imaginado”
“Los retiros son un regalo para nosotros mismos con el tiempo dedicado, el enfoque y la atención que a menudo necesitamos pero que rara vez recibimos. Sin estímulos constantes, nuestra mente tiene la oportunidad de relajarse y revelar espacios ocultos, normalmente obstruidos por rellenos innecesarios. Al presionar la pausa, nuestra mente finalmente puede respirar”.
No en vano cuando estamos agobiamos por el trabajo y se produce una discusión sin mayor importancia entre miembros del equipo, uno de ellos dice (por favor, darme un respiro…que los solucionaremos). Ese respiro desde ya que es físico, pero la presión sobre mente y corazón es eminentemente de una categoría inmaterial, de cuyo control (gestión de las emociones) depende en una gran cantidad de situaciones, el mejor o peor liderazgo. Como decimos coloquialmente, “blanco y en botella”.
Por ello, desde esta tribuna en la que siempre nos gusta hacer preguntas a nuestros lectores que impliquen un desafío personal, la temática que hemos elegido hoy nos lo pone fácil. Este siempre ha sido un propósito claro que lo hemos mantenido a lo largo de los años. Pero antes de introducirte en un nuevo debate (de los habituales que mantenemos con nuestros lectores/as), tienes que advertir que la foto de portada puede perfectamente ser la de un hombre o una mujer que, aprovechando mientras hace un descanso de su trabajo, sale a dar una vuelta por la plaza o simplemente una vuelta a la manzana. O sea, con vestimenta diaria de oficina, porque lo que te vamos a contar hoy, también puedes hacerlo de esta manera.
Entonces, a la pregunta que puedes formularte de si ¿es compatible la meditación y el liderazgo efectivo?, le sigue otra no menos importante: ¿te produce ansiedad la meditación?, que tiene, como suele decirse, una cantidad de aristas y también de detractores. Pero te aseguramos que somos muchos más los que defendemos esta técnica y los beneficios que se logran con ella.
La meditación como filosofía de vida
La meditación es un acto por el cual reposamos (hacemos una especie de recreo) de nuestras actividades físicas y mentales cotidianas. Pero mientras la hacemos, permanecemos en un estado de consciencia plena. Sin duda, es la oportunidad que tenemos de descansar de la actividad frenética que cada jornada nos depara entre obligaciones laborales y familiares, que justamente esta locura diaria de cosas que hacemos (locura por la cantidad de cosas que abordamos por día) nos hace sentir con frecuencia que estamos consumiendo nuestra vida, tanto anímica como físicamente.
Nos encontramos con una sensación de cierto desapego, incluso de frustración y que estamos delimitando nuestra existencia sin posibilidad de intentar nuevos horizontes. La rutina puede convertirse en algo muy peligroso si no tenemos una explicación más profunda, si no encontramos un sentido de propósito a lo que hacemos.
Por ello, cuando reposamos física y mentalmente, podemos empezar a observar y descubrir la fortaleza y calma de nuestro ser interior.
La meditación cuando la practicamos de manera regular es como la llave de nuestro bienestar, eso sí: debemos contar con la llave adecuada y saber cuándo y dónde utilizarla.
La meditación nos abre la mente y el espíritu hacia una gran cantidad de posibilidades que realmente tenemos como seres humanos, pero que están dormidas, que no llegamos nunca a conocer todo nuestro potencial, a saber, cuál es nuestro alcance desde ese yo interior que todos poseemos.
La meditación es una fuente de energía pura (nos energiza) y nos permite enfrentarnos al mundo con una mentalidad y ánimo renovados. Nos permite ser compasivos, más tolerantes y sensibles, en suma, más humanos, también un poco más justos.
Los malos intentos que has tenido
Vamos a partir de la base que la meditación es justamente lo contrario de lo que te produce, en referencia a esa sensación de sentirte ansioso/a porque a lo mejor lo has intentado y no te resultó una experiencia satisfactoria.
Vamos a referirnos hoy a la relajación de la ansiedad, si eso es lo que te sucede ante algunos intentos fallidos que has hecho y de manera muy irregular. Seguro que no has sido constante.
Antes que nada, no te olvides que la mente (también el corazón) es la que nos guía todos los días. Pero más la mente, es nuestra fuente diaria de inspiración para todo lo relacionado con la meditación, y por supuesto, la ansiedad.
La buena noticia es que puedes aprovechar la meditación para tu bienestar
Pero es necesario que te concentres en lo que es la cuestión de la ansiedad ya que este es un camino de doble dirección: la meditación te produce ansiedad y si no haces meditación tampoco te quitas la ansiedad del cuerpo. ¡Pues sí que es una elección difícil! ¡Pero no…no te desanimes…porque te vamos a explicar cómo aprovechar la meditación! Cómo lograr una relajación de la ansiedad, justamente cuando eres de esas personas que quieren hacer meditación y terminan experimentando ansiedad, no logrando ningún resultado.
Cuando una persona quiere hacer meditación y termina experimentando ansiedad en algún nivel u otro, lo que pasa es que para algunas de esas personas cuando empiezan a meditar experimentan más ansiedad de la que tenían porque les carcomen las dudas sobre la elección que han hecho. Una especie de contrasentido. Entonces abandonan la práctica y realmente no experimentan el beneficio, por lo que para comenzar en este momento que estás leyendo, a continuación, te formulamos una nueva pregunta: ¿experimentas ansiedad a menudo? Y como decíamos más arriba, la relajación es lo opuesto a la ansiedad.
Cuando sientes que algo va mal
Sabes que la ansiedad es cuando hay ese sentimiento que llevas encima (como una carga psicológica) que algo no está bien (también puedes pensarlo para ti que algo va mal), que no estás muy cómodo/a con lo que estás haciendo, que tienes la sensación de que algo que no te agrada está a punto de suceder.

Es muy probable que no sepas lo que es o tal vez, sí sabes lo que es, pero es muy difuso y es como que siempre ha estado ahí, así que no es realmente un estado feliz el que sientes porque, lo que hay es tensión en tu mente, cuando la relajación es todo lo contrario: no hay tensión o, ésta desaparece porque has logrado relajarte.
Aceptar la vida como es no significa que no puedes cambiar las cosas
Cuando has liberado toda la tensión y te estas aceptando como eres, aceptando la vida como es -y por eso puedes relajarte y estar a gusto-, entonces el beneficio de la meditación es indudable. Porque la aceptación es abrir tanto tu mente como tu corazón. Tu consciencia y tus sentimientos. No te entregas ni claudicas hacia un estado de resignación, diciendo no puedo hacer nada.
Cuando te decimos que debes aceptar la vida como es, no estamos diciéndote que no puedes influir sobre ti mismo para buscar una mejora. Te estamos instando a hacerlo. La aceptación de abrir mente y corazón es para que seas flexible y tolerante.
Cuando las personas luchan contra su ansiedad en un intento para meditar (tienen la intención y la voluntad de hacerlo bien), pero si se siguen sintiendo ansiosas al respecto (es lo que la meditación les produce a ellas) siendo que dicha ansiedad suele tener la forma de pensamientos negativos, tales como que “estoy perdiendo el tiempo” o “¿estoy haciendo esto bien porque no siento nada?” o muchos otros, les sucede que finalmente terminan poniendo en duda la decisión de haber querido iniciarse en el apasionante mundo de la meditación.
Elimina tus pensamientos negativos
Por eso, es importante que hoy te acerques a estos pensamientos negativos, porque son los verdaderos obstáculos para una persona que se inicia en la meditación. Porque, en la medida que tomes la decisión de detenerte ahí, en el momento en que te estás iniciando, no vas a poder disfrutar de todas las maravillosas experiencias (por supuesto de los beneficios) que la meditación te aportará a tu vida.
Pero en la medida que seas capaz de superar esos pensamientos, desde el mismo momento de la primera sesión, vas a percibir algunos beneficios, por tanto, cuando te aparezca ese primer pensamiento que te viene como cuando te has quemado con agua caliente y reaccionas, aquí no sentirás ese escozor, pero sí tu mente te estará diciendo a modo de pregunta ¿no estaré perdiendo el tiempo? ¿Qué voy a sacar de todo esto?
Ejercicios de meditación orientados a problemas concretos de liderazgo
No debemos caer en el error de creer que por el solo hecho de tener un pensamiento positivo, todos nuestros agobios y problemas quedan resueltos. Justamente, el pensar positivamente es una actitud, pero tiene que estar fundada en una visión clara (buena percepción de la realidad) y no mediante el autoengaño, que lo único que provoca es un estado emocional posterior negativo, en cuanto nos damos cuenta que lo único que pretendíamos hacer era creer que la situación la teníamos controlada cuando en realidad el control lo ejercía ella (la situación) sobre nosotros.
El líder efectivo tiene muy claro este tipo de errores y ayuda a personas y equipos (les forma en ello) a que sepan cómo y cuándo afrontar el problema o de qué manera anticiparse al cambio. Por tanto, será éste líder que tiene mucha presión encima para que las cosas se hagan y salgan bien, el que deberá recurrir a métodos de relajación orientados a las acciones que hay que llevar a cabo.
Cuando se hace su composición de lugar de que no hay que preocuparse por nada (en realidad sí se está preocupando), lo que hace es marcar los límites de actuación de su parte y la carga emocional que tendrá para que todo vaya bien, por lo que la vinculación de una meditación u otro ejercicio de relajación y respiración profunda con la acción concreta de liderazgo, tiene que pasar forzosamente por su “black box” (caja negra) que fabrica en su mente ex profeso para controlar las variables que están en juego.
Piensa en ellas: tiempos, asignación de recursos, personas implicadas del equipo, capacitación y formación requerida, etc.
En su mapa mental está perfectamente estipulado el orden de principios y valores que regulan el pensamiento de este líder. Pero además de ello, tendrá que enfrentarse a las emociones (la carga que recibe a diario por las tensiones propias del cargo y responsabilidad), pero no podrá engañarse a sí mismo viendo lo que no es (focalizando mal) y negando una realidad que a ojos vista puede afectar todo el proceso de dirección. Cuando no controla esta lucha entre emociones y valores, le generará más estrés que, a su vez, contribuye a agravar su estado emocional e incluso con riesgo de enfermedad (los nervios pueden descontrolarse y tener que ser tratados) o simplemente generarle un malestar pero que puede corregir.
Sin embargo, lo que verdaderamente tendrá un efecto curativo, tanto a nivel físico como a nivel emocional, es ser capaz de tener la mente en paz y en silencio. Entonces, el ejercicio adecuado al problema de liderazgo, le eliminará todas y cada una de estas preocupaciones. Porque cuando se está en silencio (existen terapias de silencio) y en plena meditación, lo primero que hace después de dar los pasos de respiración profunda que siempre se hacen previamente, es relajarse con el pensamiento de que sí cuenta con todos los recursos necesarios para afrontar el reto de liderazgo que identifica con precisión. La tranquilidad y la quietud interior tienen también un gran efecto curativo (para la tensión y estrés) porque desactivan los que operan como “acumuladores” de tensión, sean ambientales, del trabajo en sí, de la decisión que se está evaluando, etc.
Cuando se practica la meditación vinculada a la acción que tenemos que enfrentar, se incorpora un sentimiento de seguridad y confianza de que vamos a ser capaces de llevar a cabo lo programado a pesar de las dificultades. Estamos acallando la mente (no se dispara con pensamientos negativos o de negación y dudas sobre lo que tenemos que hacer), bajan nuestras pulsaciones, la respiración es pausada y equilibrada. Y lo más importante: sentimos un alivio por estar convencidos que la decisión que hemos tomado es la correcta, porque, aunque no hayamos sido conscientes de ello, nuestro propio entrenamiento en la meditación y la reflexión, nos ha ayudado a decidir con eficacia, lo que significa hacerlo con la velocidad de respuesta que las circunstancias exigen y con el mínimo de riesgo de desvíos de lo planificado. Y esto es, en esencia, lo que constituye el liderazgo efectivo.
Artículo coordinado por José Luis Zunni, presidente y CEO del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL), director de ecofin.es, vicepresidente de Foro ECOFIN y autor del libro recién publicado ‘El Cubo del Líder’ (Ed. Kolima; disponible a la venta pinchando aquí), en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN y presidente honorario del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL) y también autor del libro ‘El Cubo del Líder’, y Antonio Alonso, presidente de la AEEN (Asociación Española de Escuela de Negocios) y vicepresidente segundo de EUPHE (European Union of Private Higher Education).













