Liderar con propósito

Las palabras son importantes porque conforman la base de la comunicación humana. Pero su nivel de relevancia se incrementa aún más cuando forman parte de una expresión que nos circunscribe su ámbito de aplicación (o sea, qué valor tiene lo que decimos independientemente de su significado). Esto es clave cuando, en un campo de conocimiento tan amplio como es el del liderazgo, utilizamos a diario palabras y expresiones que estamos muy habituados a usar; pero, con frecuencia, las personas, después de escucharlas una y otra vez, es como si perdieran fuerza, como que no tuvieran el mismo significado original que quisimos darle en un principio.

Por ello, vamos a preguntarnos: ¿Qué es el sentido de propósito? Y también: ¿Cuál puede ser un buen ejemplo de ello?

Si somos precisos, tenemos que tener en cuenta que un sentido de propósito provoca que:

– Tengamos razones claras para lo que queremos hacer. Sin duda, existe en lo más profundo de nuestro ser, la voluntad de llevar a cabo determinada acción, aunque por lo general tiende a vincularse más con una meta que nos fijamos.

– Que este “querer hacer determinada cosa” puede significar un objetivo que nos hemos fijado en la vida, que nos hace querer estudiar, trabajar o entrenar bien.

– Hay un vínculo cercano con la motivación intrínseca. Siempre existe un sentimiento impulsor que nos da la energía para emprender la acción por más complicada que ésta sea.

– Las personas con un sentido de propósito trabajan duro debido a un verdadero interés en su objetivo, en lugar de por qué tienen que hacerlo.

Hasta dónde llega su alcance

Las investigaciones en los ámbitos de la psicología clínica y también en la organizacional, nos ofrecen estudios sumamente interesantes en los que claramente se ve que el propósito se trata de algo más que motivación.

Las investigaciones sugieren que hay tres componentes de un “sentido de propósito”:

1º) Que más allá de las tareas diarias que realizamos, o sea, los objetivos que cumplimos cada jornada, en realidad los objetivos relacionados con el sentido de propósito son más estables y de gran alcance. Por ejemplo, mantenerse saludable o tener una carrera exitosa.

2º) También tiene un objetivo externo que llega más allá de nuestra persona. Esto podría ser un impulso para ayudar a otros, cuidar a familiares y amigos, o un anhelo de mejorar la comunidad en la que vives, y no en pocas ocasiones, trabajar, así como planificar los diferentes elementos que componen nuestras diarias responsabilidades, siempre acompañadas por un exigente sentido de justicia.

3º) Finalmente, el propósito es impulsado por el logro. El ejemplo claro del atleta que se impone en esta temporada superar su propio récord en su especialidad. Y fuera del atletismo, es perfectamente extrapolable a cualquier actividad en la que una persona quiere aprovechar al máximo todo lo que hace, desarrollando sus habilidades y esforzándose hacia objetivos a largo plazo y un futuro satisfactorio.

Avances científicos

Tener un sentido de propósito en la vida se asocia con un menor riesgo de muerte, según un estudio publicado en mayo de 2019, en JAMA Network Open. “Journal of the American Medical Association” (Revista de la Asociación Médica Estadounidense)

La investigación, que muestreó a casi 7.000 personas, incluyó una evaluación de bienestar psicológico, un cuestionario de siete ítems que evaluaba el propósito en la vida. Los investigadores concluyeron: “Los resultados de este estudio indicaron que un propósito más fuerte en la vida se asoció con una disminución de la mortalidad. La vida intencional puede tener beneficios para la salud”. Es importante tener en cuenta que el estudio indica asociaciones entre un sentido de propósito y salud, pero no causalidad. Sin ninguna duda, estas conclusiones sí que son relevantes si las incorporamos al ámbito del liderazgo.

Un caso paradigmático el de la fotografía

Kodak es otro ejemplo famoso de propósito dominante de la misión. Este grupo empresarial Kodak, que era el líder indiscutible de la fotografía, se había fijado como misión una forma de democratizar la fotografía, pero definieron la fotografía como película, porque era lo que la tecnología entendía que la única forma posible era esa. La cuestión es que cuando inventaron la cámara digital, en 1975, no pudieron ver su valor debido a su enfoque en la misión basada en la película que les había traído éxito. ¿Existía un fuerte propósito de informar que la misión habría cambiado algo? Sin duda, ya que el propósito tiende a proporcionar una perspectiva y permitir acciones de preguntas de una manera que la misión no.

El significado de propósito en las organizaciones

Nunca debemos olvidar que los procesos de dirección tienen elementos que son esenciales, no solo que siempre deben estar presentes para la toma de decisiones y la implementación de las acciones derivadas de aquellas, sino en cuanto al nivel de comprensión y muy especialmente el alcance. Es poner el foco en toda la gama de posibilidades que surgirán a partir de la misión. Ir más allá de ésta. Aferrarse a la misión no significa anclarla, sino saber extender su poderío. De ahí que elaborar una declaración de propósito es difícil, ya que requiere una introspección profunda.

Como siempre venimos sosteniendo desde esta tribuna, en todo acto de liderazgo que se precie, tienen que concurrir dos elementos básicos: la creatividad y el pensamiento estratégico. Ambos alimentados muy fuertemente por la capacidad innovadora y la mentalidad de innovación de la dirección. En el momento en que le líder efectivo hace descubrir a sus equipos y personas en todos los niveles cuál es el propósito de lo que están haciendo, la misión se vuelve realmente inspiradora y transformadora.

Por ello, si se elabora una declaración de propósito, que sin duda es un buen primer paso, es condición necesaria pero no suficiente, ya que la verdadera naturaleza del propósito, que tiene directa relación con los valores, no proviene de las declaraciones escritas, sino de cuál es la eficacia de su aplicación en cada una de las diferentes etapas organizativas (procedimientos y procesos operativos). Mirados desde esta perspectiva, tanto los valores a los que siempre se somete el liderazgo efectivo, que ha impuesto en la cultura corporativa, se le añade el propósito y juntos (valores y propósito) son como un órgano vivo porque entran a formar parte no solo de todos los procesos, sino de la mentalidad del personal. Se hace carne en las personas y ahí es dónde coge vuelo (que coloquialmente significa le damos el alcance que somos capaces de darle). A mejor calidad de liderazgo, mejor comprensión del propósito, así como un mayor compromiso de las personas.

Tiene que forman parte no solo de la cultura, sino de los pequeños detalles, de las cosas que a diario se van haciendo, porque en una simple reunión de equipo, el propósito y los valores deben ser parte de esa reunión. Se facilitará que el personal disponga de la autonomía (también de herramientas) para tomar decisiones, que estén alineados con los de la dirección, para lo cual aquellos valores y propósito vienen a ser como una guía de actuación.

Explicar la estrategia

Entre las características que definen a un líder efectivo está la de poder describir y difundir a todo el personal la o las estrategias elegidas, cómo se van a implementar las acciones alineadas con dichas estrategias, etc. Pero cuánto más ancladas estén éstas en historias de propósito y valores que son explícitos y están vivos dentro de la organización, facilita que afloren aquellas oportunidades que estaban invisibles, que puedan adquirir forma y entonces avanzar en ese propósito.

En la última década, la velocidad de innovación tecnológica se ha multiplicado de manera que era difícil imaginar al inicio de aquella. Pero si miramos los últimos cinco años, la capacidad transformadora que tiene el movimiento tecnológico en la transformación social en general, hace que su fuerza interrumpa constantemente cuál es nuestra comprensión de lo que es posible. De ahí que los líderes necesitan ampliar el alcance de quién ve las oportunidades y quién puede tomar medidas sobre ellos. Entonces el propósito sobre la misión permite a los empleados comprender realmente por qué han elegido el camino que están transitando, así cuáles son las oportunidades derivadas de tal elección.

El personal siempre va a reconocer dichas oportunidades en la medida que el liderazgo esté comprometido con ese propósito. Y un detalle que no debe pasar desapercibido: siempre el propósito nos ofrece una fuerte cobertura contra decisiones que no son las adecuadas o que pueden ser controvertidas por cuestiones éticas.

De ahí que las palabras de la consultora Accenture son bastante elocuentes al respecto: “en el mundo digital actual, los consumidores no toman decisiones basadas únicamente en la selección o el precio del producto. Ahora están evaluando lo que dice una marca, lo que hace, lo que significa”.

Sin una comprensión clara de por qué estamos en nuestro viaje, nuestra misión puede volverse hueca e irrelevante

Conocer el por qué siempre nos conduce a poder focalizar nuevas oportunidades, lo que también viene a darle otro significado a nuestro viaje, pero desde el punto de vista de las emociones, hace que mantengamos viva esa llama que alimenta todo tipo de sentimientos.

Y en los momentos en los que misión pasa a ser (con frecuencia ocurre que se vuelve menos relevante o efectiva) nos queda el propósito que debe mantenerse como ese “polo magnético” que señala el norte y que nos guía hacia adelante, porque, en definitiva, se ha convertido en el corazón de una organización, que bombea vida a cada decisión, cada acción, cada paso que damos.

Si lo miramos desde otro ángulo, podemos decir que, si nos condiciona la acción un objetivo vacío de propósito, disminuye nuestra visión. En cambio, cuando el líder con su determinación y visión permite que todo el personal esté iluminado por el propósito, las diferentes visiones que se puedan suceder a lo largo de la vida de una organización, se convierten en más que solo objetivos: en escalones de una escalera aún mucho más grande que nos da una visión también mucho mayor. Y por contar con esta perspectiva más grande y privilegiada, es en definitiva por lo que lucha a diario el líder efectivo, que busca para su personal antes que, para él mismo, un nivel de satisfacción que está ineludiblemente vinculado al significado de estar en condiciones de marcar una diferencia genuina en el mundo. Ese es el poder del propósito sobre la misión.

Marcas con una claridad de propósito para la victoria

Aunque no todas las empresas pueden ser un éxito, como suele decirse coloquialmente, de la noche a la mañana, hay datos que nos sorprenden y que están respaldados por la investigación: las empresas en 2023 que valoran tener un impacto sobre simplemente obtener ganancias han estado ganando una ventaja competitiva. De hecho, las empresas que no solo han cumplido en hacer las cosas bien hechas, sino en contar con un claro propósito y que así sea percibida por los consumidores, han experimentado:

– Crecimientos más rápidos.

– Lograr mejores cuotas de mercado.

– Obtención de una mayor lealtad de la clientela.

– Más compromiso de los empleados.

– Mejor innovación.

Deloitte encontró que las marcas de propósito capturan más participación de mercado y crecen en promedio tres veces más rápido que sus competidores. También informan niveles 30% más altos de innovación y un 49% más altos de retención de la fuerza laboral.

Según Gallup, si solo 8 de cada 10 estadounidenses sintieran que sus trabajos tenían significado, las empresas podrían realizar una caída del 41% en el ausentismo, una caída del 50% en los incidentes de seguridad y un aumento del 30% en la calidad.

Las empresas impulsadas por un propósito evolucionan más rápido que otras

A que en algún momento te habrás hecho la siguiente pregunta en la empresa que trabajas o la que lideras: “¿estamos teniendo como organización un propósito más allá de las ganancias?”. Si te parece que la pregunta no es relevante, te aseguramos que te va a sorprender una cosa: que la respuesta puede variar según a quién le preguntes.

Conocemos los importantes estudios y encuestas de empresas consultoras líderes mundiales que abarcan casi todos los aspectos necesarios para conocer en profundidad, por qué se toman determinadas decisiones, o cuál es la tendencia más marcada en la gestión en el último año, o también, cuál es la medida que ha despertado más sensibilidad en el personal de las últimas que haya tomado la dirección, etc.

En una de estas encuestas, el 79% de los líderes empresariales encuestados por PwC creen que el propósito de una organización es central para el éxito empresarial, pero el 68% compartió que dicho propósito no se utiliza como una guía en los procesos de toma de decisiones de liderazgo dentro de su organización. Por tanto, cabe la pregunta, ¿sólo se toman decisiones en base a datos e información medible?

Según el mismo estudio de PwC, los millennials que tienen una fuerte conexión con el propósito de su organización tienen 5.3 veces más probabilidades de quedarse. Pero la gran mayoría de los empleados permanecen desconectados del trabajo, y solo el 33% extrae un significado real del propósito de su empleador.

Y en cuanto al ámbito de los consumidores, se refleja un comportamiento claro respecto a que los clientes ven que las marcas con un propósito son las que les hacen estar más atentos y, como resultado, son más leales a ellas. Sin embargo, existe una brecha entre lo que los líderes empresariales creen que su propósito debe ser y lo que sus comportamientos, finalmente sugieren en los hechos, o sea lo que realmente es.

Sin duda, los beneficios que se logren, con frecuencia de manera que no había sido prevista, gracias a la concepción del propósito, cuando se dan, pueden quedar absolutamente limitados por las prácticas comerciales reales. Y aunque es natural aprovechar el propósito de una organización para atraer a los candidatos de trabajo, los empleados actuales, los clientes y las perspectivas, ese enfoque podría subrayar el verdadero poder del propósito.

¿Qué importancia tiene integrar y activar el propósito corporativo?

Cuando pensamos en una compañía que se ha convertido en un ejemplo de crecimiento sostenible respetando las cuestiones medioambientales y las estrategias DEI que se corresponden con las siglas de “Diversidad, Equidad e Inclusión”, sin duda nos estamos refiriendo a un tipo de empresa que alude a prácticas, políticas y estrategias que utiliza una empresa para crear un lugar de trabajo equitativo e implementar programas de diversidad e inclusión. Aquí no caben dudas en cuanto a su firme propósito.

Contar con un propósito corporativo fuerte y compartido genera:

– Un sentido de identidad compartida por todos los cuadros. Se sienten igualmente identificados el personal de base como miembros de la cúpula directiva.

– Un orgullo de pertenencia, que es un sentimiento que incrementa el nivel de satisfacción personal y compromiso con la dirección, así como con la marca.

– Un fortalecimiento de la reputación interna que se transmite también al exterior, porque lo perciben tanto clientes como cualquier otro tercero interesado.

– Se convierte en uno de los elementos aglutinantes imprescindibles tanto para la atracción como la retención del talento.

– Es una imagen proyectada al exterior respecto a la defensa clara del bien compartido, por aquello de una familia que representa toda organización para el personal y el concepto de unidad que da hacia cualquier observador externo.

Por tanto, cuando el líder efectivo se ha esforzado en transmitir cuál es el propósito, simultáneamente a formar en la visión y misión, está ayudando a conformar una empresa que va a contar con:

– Un propósito que sea auténtico y que el personal lo perciba como tal.

– Que esté muy bien definido su alcance, para comprender los movimientos de medio y largo plazo.

– Que en todo momento el líder efectivo estará activando y facilitando que el propósito esté bien interiorizado en la mente y actitud del personal.

– Que sea un generador de valor compartido e impacto positivo en las comunidades en las que la organización opera.

El empleo condiciona la vida de las personas

Es evidente que los sondeos a lo largo de los últimos años han evidenciado que en una horquilla que puede oscilar entre 60 y 75%, las personas afirman que su empleo determina en gran medida ese impulso que les hace pensar en crecer. Por ello, las empresas, son cada vez más conscientes de la relevancia que tienen sus respectivos propósitos empresariales, en la vida de las personas que forman parte de ella.

Cuando una persona no está contenta con su trabajo, la tendencia natural es que no se encuentre así misma con la comodidad para desarrollarse plenamente y tampoco estará pensando que la empresa le está ofreciendo una oportunidad de crecimiento futuro.

Si lo miras así, verás que no es un detalle menor que una organización desde el inicio de sus actividades se preocupe por definir claramente las características de los propósitos que se ha impuesto.

Si la dirección tiene perfectamente delimitado el propósito, va a marcar la diferencia con respecto a una gran mayoría de organizaciones que no le prestaron la debida importancia, porque más se han preocupado por cuestiones medibles, y que por supuesto no han sido sensibles a cómo se sienten los empleados, ya que solo les importaba el éxito medible a través de buenos resultados.

Y la sociedad en su conjunto ha aprendido a valorar con otra lente el cumplimiento de los objetivos empresariales, el grado de compromiso con la comunidad en la que opera y su contribución, por lo que no puede obviar que el propósito de una empresa es brindar un servicio de utilidad para la sociedad en la que vive, e impactar positivamente en el entorno, el más próximo y al que llega de manera más indirecta.

 

Artículo coordinado por José Luis Zunni, presidente y CEO del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL), director de ecofin.es, vicepresidente de Foro ECOFIN y autor del libro recién publicado ‘El Cubo del Líder’ (Ed. Kolima; disponible a la venta pinchando aquí), en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN y presidente honorario del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL) y también autor del libro ‘El Cubo del Líder’; y Antonio Alonso, presidente de la AEEN (Asociación Española de Escuela de Negocios) y vicepresidente segundo de EUPHE (European Union of Private Higher Education).

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