¡Qué todo tu año sea 1 de enero!

Nuestros buenos propósitos de Año Nuevo pueden tener un buen reciclaje. No los tires a la papelera a la primera de cambio. Vamos a aprender aquí a sacarles partido más allá de los chistes fáciles.

Nuestra foto de portada de un hombre practicando footing encaja perfectamente en las promesas que nos hacemos cada vez que cambiamos el calendario porque hemos cerrado un año y miramos esa fecha objetivo, que corresponde a los primeros días de enero una vez pasadas las celebraciones.

Tenemos cierta tendencia en la misma noche vieja e incluso los primeros días subsiguientes, a poner nuestra mente en positivo y hacer una especie de agenda de compromisos personales, tales como reiniciar la práctica de ir a correr tres veces por semana, una dieta equilibrada, terminar con un curso on line que nos trae de cabeza y un largo etcétera.

¿Esta actitud (nuestra primera flaqueza de los próximos 365 días) va a mejorar a lo largo de 2019 o estamos condenados a que caigamos recurrentemente en los mismos errores ? Lo que sí es cierto es que no es la mejor manera de empezar el año. Por tanto, nuestro consejo es revisar el enfoque para encarar 2019 antes de que avance más el calendario. Y para nada está todo perdido; por el contrario, todo está por ganarse aún!!

Pero imaginemos por un momento que terminados los días festivos y reincorporados a nuestra actividad, este nuevo día lleno de promesas, algo no se da en esa misma mañana como hubiésemos querido. Es más, puede llevarnos a decirnos (esa voz interior que a veces asusta) que siempre pasa igual, no sé para que me preocupo tanto si las cosas finalmente no se pueden modificar y quiero que esta primera jornada termine cuanto antes, me pueda meter en la cama y despertar con una nueva ilusión (si es que no me desmoroné del todo) para volver a arrancar con fuerzas el día de mañana.

Algunas reglas para encarrilar lo descarrilado en el inicio fallido de actividad:

1º) Colabore y ayude a los demás.

Tanto si tiene como no personal a cargo, la idea de participar activamente en los nuevos retos que afronta la organización en 2019, es cambiar el chip respecto a nuestra manera de relacionarnos con los demás. No esperemos apoyos si no los damos antes. No esperemos mejorar el nivel de compañerismo y camaradería si no somos colaboracionistas. No esperemos un compromiso de los demás con nuestras causas (funciones, responsabilidades, etc.) que requieren participación en equipo, si no somos capaces de comprometernos intensamente con la gente, de nuestro entorno más cercano y con los de otras secciones y/o departamentos. No pretendamos caer simpáticos y agradables con los jefes y la dirección, si no somos honestos y sinceros en nuestras expresiones cada vez que nos relacionemos con cada uno de ellos.

En el caso del líder, su responsabilidad por atender estos pequeños detalles de comportamiento, es aún mucho mayor, porque tendrá que tener en cuenta aspectos de mentoring y ayudar a la capacitación de los miembros del equipo, especialmente a los que tienen que afrontar nuevos proyectos y esperan mucho de su líder. No hay más remedio que ejercer de maestro, que es la mejor forma de demostrar que el líder está comprometido con todos los procesos de la organización. Consecuentemente, tendrá por respuesta un compromiso de la gente con la dirección y el resto de miembros de los equipos.

Cuando el líder invierte horas transmitiendo lo que sabe (conocimientos, experiencias, habilidades, etc.), por más que muchos líderes creen con frecuencia que es una pérdida de tiempo, aún admitiéndolo, lo que reciben a cambio es un valor que compensa mucho más de lo que se puede imaginar ese valor económico del supuesto tiempo perdido. Toma cuerpo en cuanto a resultados materiales, pero mucho más aún, en los inmateriales, como ser por ejemplo, la gestión del conocimiento y la incorporación de nuevas pautas culturales en los procedimientos ordinarios de la organización.

Si Ud. es líder o no siéndolo igualmente tiene personal a cargo, replantéese el inicio de 2019 muy enfocado a los aspectos formativos, porque no hay acción que demuestre más la colaboración con otras personas, que cuando se explica y enseña.

2º) Distribución democrática del éxito.

Cuando hemos tenido un sonado éxito el año que hemos cerrado hace pocos días, debemos plantearnos de qué manera estamos ayudando a que los logros también sean percibidos por el personal, como que sus esfuerzos y mejoras han contribuido decididamente a alcanzar los objetivos fijados. Cuando se alcanza un gran éxito, hay que pensar en cómo afecta a los demás.

Las energías positivas que irradia el éxito son contagiosas. Pero no vaya a pensar que en 2019 se repetirá la misma historia sin que haga esfuerzo alguno de su parte como líder en demostrar que las metas alcanzadas son patrimonio de todos y no de Ud. en solitario. Ojo con la pretensión de distribuir democráticamente el éxito, porque en el Management no hay democracia, sino capacidades que funcionan de acuerdo al darwinismo de la selección natural. No se confunda: su papel como líder es premiar el esfuerzo de todos, pero especialmente hacer un reconocimiento explícito de los mejores.

Esta distinción no responde a principios de equidad distributiva en el reconocimiento, sino en función de las capacidades demostradas a lo largo de un proceso. Ahora bien, su papel como líder, será ayudar a todos aquellos que tienen “madera” de nuevos líderes o más modestamente, de ir ocupando puestos de responsabilidad (mandos intermedios) a pesar de que hasta ahora no hayan demostrado como a Ud. le hubiera gustado, toda su valía. Por eso, quedaron rezagados en ese reconocimiento general que ha hecho.

Herramientas como la formación, el mentoring, el coaching, entre otros, son esenciales para que los que están en una segunda fila de ese reconocimiento, puedan en 2019 subir posiciones. No se olvide, que cuando ellos suban Ud. como líder también subirá. Sin el crecimiento personal y profesional del personal, los líderes no son nada.

El éxito beneficia a personas y organizaciones. Fomentar el éxito de manera democrática (el esfuerzo y sacrificio que todos han realizado) no tiene una respuesta igualmente democrática en el reconocimiento. Y esto, el que no lo entienda, es que no ha comprendido las leyes que rigen el Management y menos aún, las que gobiernan el liderazgo.

3º) El pasado me condena.

Como en la película ‘El pasado me condena’ de Alan Pakula (1971), también incluso hasta los líderes tienen tendencia a dejarse atrapar en las telarañas del pasado, sean más o menos recientes. La pregunta es: ¿por qué? Porque nuestro mecanismo mental decisorio se basa tanto en los conocimientos como en experiencias anteriores.

¿En dónde puede producirse el error entonces? En que las circunstancias que condicionaron nuestro éxito o fracaso pretérito, ya no son las mismas, aunque nuestra mente procese de la misma manera, porque son los datos que tenemos en nuestro disco duro humano. Es conveniente en el inicio de 2019 hacer una puesta a punto de esta “inteligencia adquirida” como si se tratara del informático que nos pone a punto nuestros ordenadores y sistemas de gestión.

Hay que tomar consciencia en el inicio de 2019 de cuáles han sido nuestros fracasos y por qué, del mismo modo que cuáles han sido los éxitos y las razones que creemos no van a darse igualmente en el nuevo ejercicio. Pero en todo caso, una puesta a punto de nuestro pensamiento que requiere de una revisión también de nuestra percepción de la realidad.

Analizar el entorno con detenimiento para ver qué ha cambiado o qué es lo que está cambiando en estos primeros días de año, generalmente nos damos cuenta un poco tarde. Realmente no se puede cambiar y crecer hasta que se admitan los errores. Esto nos permite movernos más allá de un punto débil en nuestra vida tanto personal como laboral, que nos facilite comprender lo ocurrido. No escapar del fracaso sino abrazarlo para dejarlo bien enterrado. Aprender de esa experiencia, que por más que creamos que está muy bien guardada en nuestra mente (archivo), lo que está haciendo es comprometiendo nuestra capacidad (memoria Ram) de operar con diligencia los asuntos de 2019 que creíamos que íbamos a resolver con los mecanismos del pasado. ¡No!

Recuerde una cosa para este enero de 2019: el presente es lo que importa, porque el pasado ya fue y el futuro está aún por venir; y aún cuando llegue, sólo podrá vivirlo en presente.

Hay que pensar partido a partido. Lo ocurrido en determinadas circunstancias y condiciones, no tiene porqué volver a repetirse también en circunstancias y condiciones similares. En cualquier caso, no podemos garantizar que tengamos el control de todas esas situaciones.

¡Vive el presente como si no hubiera mañana! Planta cara a tus buenos propósitos del año nuevo como si cada uno de los 365 días del año fueran el 1 de enero.

 

Artículo coordinado por José Luis Zunni, director de ecofin.es y vicepresidente de Foro ECOFIN, en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN; Javier Espina Hellín, miembro de ECOFIN Business Schools Group, y Ximo Salas, miembro del ECOFIN Management & Leadership de ECOFIN.

 

 

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