Trump y el cambio de paradigmas

Cada vez que analizamos desde este Foro y del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL) la realidad actual en los ámbitos del liderazgo y del Management, no podemos sustraernos a dos cuestiones que son esenciales para nuestros estudios: la posición de la doctrina y la aplicación práctica del conocimiento en el día a día de las organizaciones.

Pero es que, además, el ámbito de liderazgo tiene un alcance mucho más amplio al de las empresas, ya que nos preocupa, y así lo hemos venido reflejando en los últimos años con esta cita semanal con nuestros lectores/as, que es el liderazgo en el ámbito de la política, y muy especialmente hemos tratado recurrentemente lo que hemos considerado un liderazgo débil, el que se ejerce desde Bruselas, y que ha hecho en los últimos años que de los jugadores importantes que estén influenciando el tablero de mando mundial, la Unión Europea haya perdido peso de manera preocupante.

Estamos viviendo días interesantes en el ámbito de las relaciones internacionales a partir del momento en que el pasado lunes 20 Donald Trump asumiera como presidente de Estados Unidos. Sin duda, son muchos los analistas de todos los niveles, desde académicos hasta los más importantes medios de comunicación, que creen que en realidad el regreso de Trump a la Casa Blanca efectivamente es un cambio de paradigma en toda regla.

Los cambios no hay que medirlos solo desde la óptica de la política interior estadounidense, porque el poder hegemónico que tiene Estados Unidos, hace que cualquier movimiento que haga, da igual si es en el económico, o el geopolítico o el social, tienen efecto inmediato en el resto del mundo. Y si bien no podemos decir como se dice coloquialmente que “el hábito no hace al monje”, su estilo de liderazgo y enfoque político desafían las normas tradicionales, tanto en términos de su retórica como de sus políticas.

Para comprender algunos aspectos que nos lleven a categorizar si el cambio que se viene en la política norteamericana es un cambio de paradigma en el horizonte cercano, vemos que:

  1. Trump es lo que se considera un outsider, porque él siempre se ha mostrado y definido por sus palabras y acciones, como alguien fuera del sistema político tradicional, lo que le permitió conectar con un amplio sector de la población que se sentía marginado o desilusionado con los políticos de carrera.
  2. Ha sido un auténtico experto en el uso de las redes sociales, por su manera de comunicarse a través de X (anterior Twitter) en lugar de los canales tradicionales, lo que hizo que cambiara la forma en que un presidente interactúa con el público. Esto le permitió tener un acceso directo y sin filtros, pero también generó controversia.
  3. Adoptó como una de sus características más destacadas y que le define muy bien, una retórica populista que ha puesto de manifiesto al referirse al nacionalismo económico, el proteccionismo comercial y la crítica a la inmigración, lo que generó tanto apoyo como rechazo.
  4. Ha desafiado la política exterior tradicional, porque adoptó un enfoque más unilateral y transaccional, alejándose de acuerdos multilaterales y defendiendo el “America First” como principio central.
  5. Se produjo en su mandato una polarización política en Estados Unidos, generando una división aún más profunda entre los diferentes sectores de la sociedad, tanto a nivel de partidos como en términos de valores y opiniones.

Por tanto, la pregunta que se está haciendo gran parte de la Comunidad Internacional, es si en este segundo mandato, va a volver a representar Donald Trump un nuevo cambio de paradigma, lo que nos lleva a varios aspectos que hay que considerar:

– Cambio en el orden geopolítico

Trump simboliza una especie de cerco (por no decir fin) a las instituciones tradicionales y el ascenso del individuo en un nuevo orden geopolítico. Su doctrina se basa en la creencia de que la fuerza estadounidense, ejercida de maneras poco ortodoxas y oportunistas, es la clave para la paz y la prosperidad.

Esto marca un alejamiento significativo de la visión de Estados Unidos como defensor de la democracia y los valores universales que ha prevalecido desde la Segunda Guerra Mundial.

– Transformación tecnológica y poder individual

El ascenso de Trump, junto con figuras como Elon Musk, refleja un cambio más profundo hacia la “broligarquía”, donde el poder se concentra en individuos reconocidos por su capacidad de innovación tecnológica y la importancia que esto tiene en la visión de Trump, para hacer frente con este poder de las NT’s a las instituciones tradicionales.

Las tecnologías emergentes en todas sus manifestaciones, especialmente la inteligencia artificial y las criptomonedas, están redistribuyendo el poder, creando una nueva forma de soberanía individual.

– Política exterior y multilateralismo

La política “America First” de Trump representa un giro hacia el nacionalismo económico y un alejamiento de los acuerdos multilaterales y las instituciones globales. Esto contrasta fuertemente con la era anterior, marcando el fin de una época que augura, sino el principio de un cambio en los organismos económicos globales, al menos, una mayor influencia estadounidense que parecía que en los últimos años la estaba perdiendo.

Su enfoque de “America First” implica un giro hacia el aislacionismo y el proteccionismo que afectará las relaciones con aliados tradicionales y organizaciones internacionales, pero que además tendrá consecuencias en sus relaciones transatlánticas, ya que se prevé una nueva crisis en las relaciones con la Unión Europea y la OTAN. Trump ha sido crítico con ambas organizaciones, lo que podría llevar a un distanciamiento entre Estados Unidos y Europa.

Pero también es cierto que a pesar del poder que quiere recuperar en las organizaciones internacionales, es probable que pierda relevancia o abandone varias organizaciones supranacionales que han dominado el panorama mundial en las últimas décadas.

– Economía y comercio

La política económica de Trump tendrá repercusiones globales, especialmente la nueva política de aranceles que aplicará para todas las importaciones, lo que afectará el comercio global y las relaciones con socios comerciales.

Tampoco debemos olvidar la Guerra comercial con China, que de intensificarse la tensión entre ambas potencias podría tener efectos negativos para Estados Unidos y la economía global.

– Seguridad global y conflictos

El enfoque de Trump en seguridad y conflictos internacionales podría alterar el equilibrio geopolítico:

Ucrania: Es posible que Trump reduzca el apoyo a Ucrania, lo que podría obligar a poner fin al conflicto en términos favorables a Rusia.

Oriente Medio: Estados Unidos seguirá siempre apoyando a Israel y la política de desgaste contra Irán podría generar nuevas tensiones en la región.

– Cambio climático y medio ambiente

La postura de Trump sobre el cambio climático podría obstaculizar los esfuerzos globales, ya que es bastante probable que desvincule a Estados Unidos del Acuerdo de Paris, pudiendo priorizar los combustibles fósiles sobre las energías renovables, dificultando la cooperación internacional en materia climática.

– Nuevo orden mundial

El regreso de Trump podría acelerar la transición hacia un mundo multipolar, ya que, por el otro lado del tablero, China y Rusia están fortaleciendo su cooperación, como se evidencia en la reciente videoconferencia entre Xi Jinping y Vladimir Putin. Y este panorama no puede dejar ausente a la Unión Europea como jugador serio del nuevo orden, por lo que podría verse obligada a desarrollar una política de defensa y seguridad más autónoma.

– La hegemonía en lo que Estados Unidos llama “Hemisferio Occidental”

Ya lo dijo el presidente Kennedy en la “Crisis de los Misiles de Cuba” de 1962, cuando explicaba por televisión al pueblo norteamericano que Estados Unidos no podía permitir que hubiera injerencia soviética instalando silos de misiles en Cuba que pudieran tener alcance a las principales ciudades de la Costa Este. Pero lo que definía como atentado a la seguridad, la refería no solo al territorio nacional, sino al “Hemisferio Occidental”.

Y, hoy día, Trump quiere limitar o más bien neutralizar con el poderío de inversiones norteamericanas el despliegue de inversiones que tanto China como Rusia han hecho en todo Latinoamérica, de ahí sus comentarios sobre el Canal de Panamá.

Latinoamérica pasa a ser nuevamente una prioridad para Washington, y va a fortificar y apoyar incondicionalmente a los aliados de la región, caso la Argentina de Milei.

Vamos a desentrañar doctrinariamente lo que significa paradigma

Cuando Thomas Kuhn (1922- 1996) que fue un físico, filósofo de la ciencia e historiador estadounidense, conocido por su contribución al cambio de orientación de la filosofía y la sociología científica en la década de 1960, publicó en su influyente libro “La estructura de las revoluciones científicas” (1962), se refería al cambio de los supuestos básicos, o los paradigmas, dentro de la teoría dominante de la ciencia.

Sostenía Khun un cambio de paradigma científico se producía en el instante en que los supuestos básicos generales, las teorías, leyes y técnicas aplicadas hasta ese momento por los miembros de una comunidad científica, resultaban de ahí en adelante totalmente incapaces para explicar la concurrencia de determinados fenómenos que se producían.

Es evidente que cuando los hechos que ocurren, los que generalmente pueden ser considerados extraordinarios, como lo fue el Covid-19, producen no solo anomalías en todos los ámbitos de la sociedad como consecuencia directa de dicho suceso, sino que realmente son creadores de gran confusión porque no se llega a comprender en su totalidad el alcance provocado por los mismos. No debemos olvidar que lo que más alimentó el cambio de paradigma durante la explosión del Covid-19 durante 2020 y 2021 fue la importantísima cuota de incertidumbre e inestabilidad que se enquistó no solo en personas, familias y organizaciones, sino también en todos los gobiernos del orbe.

O sea, que las dificultades que se presentan, que pueden pertenecer al ámbito médico, o al social, también al económico y por supuesto al tecnológico, tienen consecuencias en el comportamiento de las sociedades y personas, porque se verán afectadas de manera directa e indirecta. Pero es que, además, cuando la gravedad de los problemas acaecidos, asumen un comportamiento constante, por lo que se mantienen en el tiempo, entonces chocan con el paradigma universalmente aceptado hasta ese momento por las comunidades científicas, lo que provoca una crisis que nos afecta en diferentes grados.

Y cuando se produce este giro de situación, finalmente, terminará siendo resuelta con la necesaria aparición de un nuevo paradigma. Lo más parecido a los procesos evolutivos de la naturaleza, con la única diferencia que en este caso requiere cientos de miles o millones de años.

¿Por qué? Porque tanto personas como instituciones y gobiernos, digamos que, en términos generales, el liderazgo imperante en ese momento en esa sociedad, requiere una nueva forma de entender la materia de lo que está sucediendo. De ahí, que se abandone el viejo paradigma, casi siempre no de manera voluntaria y se entre a navegar y entender el nuevo.

Kuhn afirmaba que siempre se da que el cambio que se produce es tan grande y trascendental, que el paradigma anterior ni siquiera es comparable con el paradigma nuevo, ya que también se han introducido nuevos términos y expresiones que tratan de explicar lo que ocurre.

También es cierto, que la confusión que se produce se debe a que creyendo que ha habido un cambio porque afloran términos que no se aplicaban para definir determinados comportamientos, por ejemplo, sociales, y ahora se aplican, no significa que realmente se haya entrado en un nuevo paradigma.

¿Qué pasa en el ámbito personal?

En la vida de una persona, un paradigma está siendo su marco de referencia de cómo entiende el entorno que le rodea y de qué manera interactúa con el mundo. Porque se convierte en un modelo que enmarca nuestra percepción y que también guía nuestras acciones.

De la misma manera que a nivel macro social y económico, así como en el ámbito científico un paradigma cambia, se producen evoluciones y cambios necesarios a lo largo de nuestra vida, que condicionan nuestros comportamientos individuales. Por tanto, aquella persona que comprenda bien y sepa gestionar estos cambios, podrá experimentar un crecimiento futuro y una auténtica transformación personal.

Como siempre hemos defendido desde este Foro, nuestra conducta diaria está predeterminada por una serie de creencias, valores y principios que forman parte de nuestro mapa mental. Los tenemos tan internalizados, que son los que hacen que nuestros hábitos por más imperceptibles que nos parezcan, respondan a la manera en que percibimos y respondemos ante nuestro entorno, a la forma en que respondemos con acciones, tanto frente a los problemas como a los retos que tenemos por delante.

Porque siempre, en la propia evolución que vamos haciendo día a día, por nuestra experiencia y mayor capacitación, también se producen nuevos tipos de situaciones que antes no conocíamos, que responden en parte o a todo de ese cambio de paradigma, y lo más importante para esa conducta que nos caracteriza, es que influyen decididamente cuando tomamos decisiones. Del mismo modo también afectan las relaciones y la manera en que focalizamos en general nuestra vida.

Y aquellos principios y valores son como una barrera protectora que establece una manera de pensar y de ver las diferentes situaciones, comprender e interpretar más ajustadamente cada circunstancia, lo que en definitiva nos estará proporcionando nuestra mayor o menor capacidad de adaptación al entorno y a la poderosa máquina en la que se convierte la transformación social, económica y cultural.

El ámbito social

Hay que tener en cuenta que todo, desde las instituciones y las estructuras regulatorias hasta las normas sociales y culturales, pueden entenderse plausiblemente como parte del paradigma social. La cuestión es en qué medida el cambio que impacta en el paradigma actual nos obliga a aferrarnos a uno nuevo. Porque lo que sí está claro es que se puede estar dando un cambio en la naturaleza de las relaciones económicas, sociales, culturales, políticas, etc. y la manera en que las entendemos, así como que también estamos percibiendo que hay otro cambio derivado que impacta en cómo entendemos nuestra naturaleza y nuestras relaciones con los demás y el mundo.

Casi siempre, ante lo inexplicable y la falta de datos e información porque no ha podido ser explorado aún, no se pueden precisar, por supuesto, las consecuencias y menos aún, el alcance de ese cambio que ya se ha instalado entre nosotros. Ejemplo claro de ello es la transformación digital, pero especialmente la velocidad en la que la disrupción tecnológica ha estado operando en los últimos dos años, tiempo también en el que concurre un explosivo desarrollo y aplicación de la inteligencia artificial.

Entonces, tanto las personas como las organizaciones, digamos que el propio liderazgo, se empiezan a formular preguntas y a hacer un ejercicio preliminar de investigación para determinar dónde se pueden encontrar ideas, también nuevas teorías, que nos puedan dar respuesta a todas las incógnitas que aparecen cada día.

Sigue habiendo preguntas abiertas que persisten aún, dado que los cambios de paradigma social pueden ser abordados desde diversas ópticas y que también habrá diferentes perspectivas para interpretar la dirección de dicho cambio. No cabe duda que siempre cuando decae un paradigma porque no da respuesta y entra en vigor el nuevo, igualmente se produce una brecha para llegar a tener perfecto conocimiento del efecto que se están produciendo en los diferentes campos de conocimiento científico, así como en los de aplicación social a través de las medidas de políticas económicas que tengan que asumir los gobiernos, o de las políticas empresariales que tengan que establecer como nuevo pensamiento estratégico las organizaciones.

Paradigmas y mente

También pueden explicarse los paradigmas como una programación mental que opera a nivel subconsciente. Es la manera en que nuestra mente gracias a nuestros valores actúa como un auténtico filtro y se dedica a limpiar aquellas impurezas que no responden a la forma en la que interpretamos y percibimos el mundo. Porque no debemos olvidar que la construcción de los paradigmas es consecuencia de nuestras experiencias pasadas, influencias culturales, educación y condicionamiento social.

Esta manera de arraigarse en el comportamiento tanto personal como social, determina patrones de conducta que influyen en nuestro pensamiento y en los procesos de toma de decisiones.

Desde ya que al pensar en los comportamientos que tenemos como sociedad y personas, terminan siendo siempre un reflejo directo de nuestros paradigmas, ya que condicionan la manera en que respondemos y actuamos frente a determinadas situaciones, pero muy especialmente, cómo hacemos para enfrentar los nuevos desafíos, que mal focalizados también se convierten en un problema.

No menos importante es la manera en cómo actuamos con los demás. En el caso en que tengamos un paradigma en que el éxito sea difícil de alcanzar, nuestros comportamientos se alinearán con estas creencias, lo que puede llevarnos a un terreno peligroso en el cual estemos temiendo al posible fracaso y entonces no asumamos ningún tipo de riesgo.

Podría ocurrir que, en este tipo de situaciones, nos hayamos posicionado en un paradigma que es limitante y el cual vamos a tener que romper o en la peor de las situaciones, soslayar.

Siempre hemos sostenido que tanto los pensamientos negativos como nuestras actitudes excesivamente conservadoras, terminan convirtiendo nuestro comportamiento en un hábito de seguimiento de patrones limitantes, que deberíamos comenzar a desafiarlos y reemplazarlos por otros que nos empoderen.

¡Qué es lo que ha sucedido y que con frecuencia no advertimos! Que tenemos que ser conscientes de que ya están vigentes nuevas creencias con las cuales deberemos alinearnos, lo que hace que estén en línea con nuestras metas y aspiraciones. Y consecuentemente éstas tendrán que ser revisadas.

El poder de la conciencia

Ser conscientes al 100% de la validez de nuestros principios y valores, nos permite también un nivel de consciencia óptimo sobre nuestros pensamientos, emociones y patrones de comportamiento, lo que nos permite identificar los paradigmas subyacentes que, o nos están limitando en el presente, o que pueden hacerlo en un futuro cercano.

Este nivel de consciencia es el que nos mantiene vivo el proceso de toma de decisiones, pero más importante aún, saber que tenemos que revisar y cambiar algunas cosas que están muy internalizadas en nuestro comportamiento, pero ahora mismo tenemos que desafiar la validez de nuestros sistemas de creencias existentes. Esa es la determinación que surge del carácter del líder, cuando explica a sus equipos la necesaria reprogramación que hay que hacer de la mente subconsciente.

Porque todos los modelos de paradigma residen en nuestra mente subconsciente, que gobierna la mayoría de nuestros pensamientos y acciones. Por tanto, reprogramar, requiere esfuerzo y convencimiento de que estamos en la dirección correcta. Que hemos interpretado bien el entorno y las circunstancias actuales cómo vienen dadas.

Las afirmaciones, la visualización y el diálogo interno positivo reconfiguran eficazmente nuestro subconsciente y crean nuevos paradigmas empoderadores.

La importancia de aceptar el crecimiento y el aprendizaje

En la medida que estamos cambiando de paradigma estamos mostrando una voluntad de aceptar el crecimiento (lo que implica adecuación al nuevo status quo) y especialmente ser conscientes de la necesidad de fortalecer el aprendizaje.

Requiere salir de nuestras zonas de confort y empezar a desafiar lo que estaba establecido por norma y/o costumbre, porque al adoptar una mentalidad de crecimiento, nos abrimos a nuevas posibilidades, ampliamos nuestras capacidades y superamos todos aquellos factores limitantes, con frecuencia autoimpuestos.

Mejor si nos rodeamos de influencias positivas

Nuestros paradigmas están muy influenciados por las personas y los entornos que nos rodean. Estamos influidos especialmente por aquellas acciones que consideramos ejemplares, y muy especialmente por las personas que desde su liderazgo están haciendo una transformación modélica que, si no estamos en condiciones de emular, al menos intentamos que nos sirva de inspiración. Esto facilita los cambios de paradigma, porque tenemos una tendencia natural a buscar influencias positivas y participar en comunidades de apoyo, o también rodearnos de personas que han logrado los resultados deseados, porque siempre va a ser una inspiración para guiarnos en nuestro camino.

También es cierto que cuando cambiamos de paradigma no lo hacemos por única vez, porque todo el proceso requiere de un refuerzo continuo, siendo además que la constancia es clave para crear un cambio duradero. Participar regularmente en actividades de desarrollo personal, como leer, asistir a seminarios y buscar la orientación de mentores, puede reforzar los nuevos paradigmas.

La naturaleza controvertida de los paradigmas sociológicos

Las teorías sociales y económicas siempre que han evolucionado a través de los siglos, ha sido para dar respuesta a las realidades sociales cambiantes. Es el caso, por ejemplo, de la posición “estructural-funcionalista” que dominaba a mediados del siglo XX, considerando este paradigma a la sociedad como un sistema de partes interdependientes que trabajaban en pos de la estabilidad. Sin embargo, recibió críticas por no tener en cuenta el conflicto y el cambio social. A continuación, la “Teoría del Conflicto” que como paradigma surgió como respuesta al estructural-funcionalismo, se basaba en ideas marxistas, enfatizaba las luchas de poder y la desigualdad como elementos centrales para comprender las estructuras sociales.

También el “interaccionismo simbólico” que como enfoque desplazaba el foco hacia las interacciones a nivel micro, proporcionando una nueva forma de entender cómo los individuos crean significado dentro de la sociedad.

Lo que éstas posiciones de la doctrina imperante en cada momento nos enseña, es que, cada uno de estos cambios representa un enfrentamiento al mismo tiempo que, una transformación eventual en el paradigma dominante, influenciada tanto por debates intelectuales como por cambios sociales.

La frecuencia de la aparición de nuevos paradigmas

¿En qué momento nos encontramos actualmente? Esta pregunta tiene una respuesta inmediata: estamos en un cambio de paradigma, pero vamos a gran velocidad a uno nuevo. En realidad, la palabra paradigma tiene un alcance muy amplio, aunque se la ha utilizado no muy apropiadamente con bastante frecuencia.

Podemos afirmar que tiene varios dominios, aunque hay 3 ámbitos fundamentales que hay que destacar:

– el de la implementación práctica, en referencia a cómo es el procedimiento diario que aplicamos (métodos y demás normativas) para hacer las cosas.

el de las ideas y cuál es nuestro pensamiento respecto a las cosas sobre las que actuamos.

– el de la ética y la moral, que es la que debe regular siempre nuestra conducta.

Si los observamos como algo evolutivo, un paradigma nace y crece hasta un momento en el que empieza a debilitarse, a perder fuerza e influencia, lo que hace que al tomar consciencia de lo que ocurre, los responsables de las decisiones en ese momento, sea en el plano político de los países, en las organizaciones o a nivel individual, saben que se verán obligados a cambiarlo. Y cuando un paradigma fenece siempre surge otro nuevo. Es el ese proceso evolutivo referido. Y tengamos en cuenta que un paradigma nuevo solo se sostiene si el cambio de las éticas y principios asociados a las ideas y prácticas se puede sostener en el tiempo.

Un alto nivel de incertidumbre es un excelente indicador de la necesidad de un cambio de paradigma. Este ya era muy alto después de la crisis financiera de 2008. La creciente disparidad en los ingresos y entre regiones, el calentamiento global y catástrofes más frecuentes y costosas lo han impulsado aún más. Cuando la pandemia amaine –y quién sabe cuándo será eso–, realmente estaremos en territorio desconocido.

La incertidumbre puede ser paralizante, especialmente cuando se espera que los gobiernos respondan a varias crisis superpuestas. La resolución de problemas sector por sector solo brinda alivio a corto plazo.

Este ensayo no es un esbozo de cómo será el próximo paradigma tras la pandemia de Covid-19. Tal vez se centre en los riesgos ambientales y naturales; nadie lo sabe todavía. En cambio, este ensayo trata sobre la naturaleza de los cambios de paradigma, por qué las crisis son períodos de ruptura, por qué el paradigma del siglo XX no está adaptado a los desafíos del siglo XXI, cuáles son esos desafíos y cómo afrontar mejor la transición que ya está en marcha.

 

Artículo coordinado por José Luis Zunni, presidente y CEO del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL), director de ecofin.es, vicepresidente de Foro ECOFIN y autor del libro recién publicado ‘El Cubo del Líder’ (Ed. Kolima; disponible a la venta pinchando aquí), en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN y presidente honorario del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL) y también autor del libro ‘El Cubo del Líder’; y Antonio Alonso, presidente de la AEEN (Asociación Española de Escuela de Negocios) y vicepresidente segundo de EUPHE (European Union of Private Higher Education).

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