Palabras que siguen a acciones

La cuestión, cuando se trata de enviar el mensaje correcto, es también estar seguros de que las palabras elegidas están bien respaldadas por acciones. Y aunque te parezca mentira, la forma en cómo uses las palabras respecto a las acciones que vas realizando, podrá ser un ahorrador de tiempo en tu vida, o, por el contrario, un continuo hacer y deshacer de promesas (palabras vacías de contenido) porque te has acostumbrado a que da lo mismo hacerlo hoy que mañana, cuando en realidad no es igual.

Pero volvamos a las acciones: se dice que las acciones hablan más que las palabras (esto nos lo decían las abuelas, también los padres y por supuesto, los profesores).

 

¿Cuál es el significado profundo de esta afirmación?

Que las acciones de las personas muestran las actitudes reales que logramos como personas cada vez que hacemos algo, en lugar de lo que dicen. Esta expresión se usa a veces para aconsejar a una persona que haga algo positivo. Lo que referíamos antes: abuelos, padres y profesores la han utilizado a lo largo de generaciones. En realidad, siempre nos han sonado más como consejos dichos por personas a las que respetábamos.

 

¿Por qué las acciones hablan más fuerte que las palabras?

Otra pregunta de interés que debes contestarte a ti mismo es si ¿son las acciones más fuertes que las palabras una paradoja? ¿Por qué es así? Para que lo comprendas bien: ¡no puedes hablar para salirte de un problema en el que tu comportamiento no ha sido el más adecuado! Es una paradoja interesante, ya que tendemos a juzgarnos a nosotros mismos por nuestras intenciones y a los demás por sus acciones.

Pero las horas también transcurren cada día, y al final de la jornada, cualesquiera que hayan sido tus acciones, mostrarán lo que estás tratando de probar. Hechos vs. intenciones. Porque si simplemente estás hablando, no está sucediendo nada, pero cuando llevas a cabo acciones, en realidad estás participando en este comportamiento. Sea uno bueno o regular o malo. Las acciones prueban quién eres realmente, mientras que las palabras solo muestran lo que alguien quiere ser.

Esas metas con frecuencia se encuentran muy lejos de la realidad, lo que cuando finalmente se produce el contraste con lo que sucede (los hechos crudos), la brecha termina siendo perjudicial para quién está (dicho coloquialmente) a años luz de poder cumplir su palabra, y más que ello, lo que tal palabra encierra: una promesa.

 

Se impacta más fuerte en las personas que lo que uno dice

Tendrás que tener en cuenta que cuando estás llevando a cabo una acción, ésta por sí misma habla más fuerte que las palabras que digas o todas las que puedas haber dicho antes, caso de que te hayas comprometido con esa acción, en la circunstancia de haber dado un plazo de finalización de un trabajo para tu jefe, o si eres un emprendedor, la finalización de un proyecto para un cliente que confió en ti.

Por tanto, el impacto tiene sentido y, a pesar de las dudas que hayas puesto durante el proceso, de si ibas a poder acabar, por ejemplo, dicho proyecto, la finalización del mismo en condiciones, hace honor a la frase que en algún momento anterior dijiste: o sea, que implica que lo que uno hace tiene un impacto más fuerte en las personas que lo que uno dice. Lo más notable es que la frase significa que la gente probablemente creerá lo que haces más que lo que dices, incluso cuando lo que hayas dicho iba en línea con lo que sucedió realmente.

La única diferencia respecto al valor de las palabras dichas con anterioridad a los hechos que en este caso te resultaron positivos, es que ahora has ganado en confianza hacia tu persona (tu palabra dada) lo que te termina generando un valor muy apreciado para cualquier persona, especialmente en sus ámbitos laborales: la credibilidad. Eres creíble por lo que dices porque siempre llevas a la práctica lo prometido.

Por tanto, las acciones tienen mucho más peso que las palabras a la hora de generar confianza. Además, la confianza es muy importante en todo tipo de relación. Sin confianza, ninguna relación puede sobrevivir. O por qué crees que en más del 50% de los divorcios una de las razones alegadas por las partes es justamente la pérdida de confianza.

Sin embargo, generar confianza a través de acciones no es tan fácil. Simplemente decir palabras nunca creará una relación sana y duradera. Lo que realmente importa en la construcción de relaciones sólidas son las acciones. Y este vacío entre palabras y acciones que se abre con el transcurso de los años en las parejas, es lo que deteriora la confianza que existía pero que se ha diluido como el azúcar en el café.

Las acciones son un gran requisito cuando se comprometen con los objetivos. Mucha gente hace grandes afirmaciones cuando se trata de objetivos. Sin embargo, esas afirmaciones o palabras no tendrán ningún valor si no están respaldadas por una acción. Del mismo modo, las personas expresan voluntad de cambio y de hacer promesas para el nuevo año, pero todas ellas ciertamente serán tonterías (puro palabrerío sin viso de realización) si la persona no hace ningún esfuerzo por perseguir sus objetivos.

De definir claramente cuáles son los objetivos fijados, teniendo el debido cuidado de que sean realizables, no metas inalcanzables disfrazadas con palabras muy elocuentes a las que no podrán seguir, por supuesto, las acciones que las sostengan, porque desde el inicio, no hubo ni la intención y menos la voluntad de que lo que se expresaba tuviera algo de contenido, de mínima seriedad en lo que se proponía.

Las acciones son sin duda de suma importancia cuando se trata de liderazgo. Las órdenes e instrucciones de un líder no importarán mucho si el líder no actúa. Además, en una organización, los empleados a menudo ven a un jefe perezoso que no hace nada. Esto crea una tremenda desmotivación entre ellos. Por tanto, el líder debe tomar las medidas adecuadas para mostrar a todos que lo que dice es en serio.

En definitiva, preocúpate más por tus acciones que por las palabras con las que las explicas. La gente entiende más lo que ve que lo que se le dice va a ver.

Artículo coordinado por José Luis Zunni, presidente y CEO del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL), director de ecofin.es, vicepresidente de Foro ECOFIN y autor del libro recién publicado ‘El Cubo del Líder’ (Ed. Kolima; disponible a la venta pinchando aquí), en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN y presidente honorario del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL) y también autor del libro ‘El Cubo del Líder’.

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