Es frecuente que, cuando ves una película, o también cuando estás leyendo una novela, por diferentes motivos te identificas con el personaje principal de algunas de las dos. Porque las personas queremos siempre emular a esas personalidades –aunque sean de ficción- que nos inspiran para llevar a cabo determinada empresa o tomar una decisión que teníamos aplazada y que repentinamente, gracias a esa nueva visión, hemos visto “la luz” porque tanto el filme como el libro nos ha servido de guía. Digamos que nos ha dado ese “empujoncito” que nos faltaba para pasar a la acción.
¿Eres una persona que atrae a los demás?
Quieras o no admitirlo, a todas las personas les inquieta saber si realmente resultan interesantes para los demás, sea en los ámbitos laborales, de amistad o de simples conocidos.
Si buscas en Internet te pueden aparecer algunas definiciones referidas a qué se consideran personas interesantes, tales como qué tienen, intereses, pasatiempos, causas, lugares y personas que les importan. También que tienen peculiaridades y hábitos extraños. Por ejemplo, que hacen cosas que otras personas probablemente ni siquiera hubieran pensado hacer. Y que tampoco se caracterizan por disculparse por sus amores y sus pasiones.
Beneficios de ser un aprendiz permanente
Cuántas veces hemos comentado desde esta tribuna a lo largo de los años la importancia que tiene el preocuparse por aprender y capacitarse cada día, sin miedo y sin complejos. ¡No solo mejorarás tus probabilidades de triunfar! También tendrás muchas otras ventajas al adquirir más conocimientos y tener una perspectiva más amplia.
Se trata de enriquecer tu vida
En tu vida estás tejiendo la madeja de las que serán tus metas y tus logros. Algunos los haces casi de manera automática en el día a día y no les das importancia; otros, esos que realmente te importan y cuentan en tu vida respecto a esas ilusiones y esperanzas que has puesto en algo, son los que tienes que cuidar como si fueran joyas de gran valor. Cuanto más conocimiento entretejas en tu vida, mejor y más completo será el tejido de tu personalidad.
¿Qué les atrae a las personas en general?
Además de la natural atracción física, que es algo que pertenece a ese dominio casi inconsciente de la química que llevamos dentro, también hay otra cantidad de elementos que conforman una personalidad: su carácter, que es con el que se nace, viene en su ADN; y, a lo largo de su vida, los conocimientos, experiencias, desarrollo de determinadas capacidades, etc., que va adquiriendo en este trayecto vital.
Pero es indudable que las personas se sienten también atraídas por ese tipo de persona que, por ejemplo, tiene ideas interesantes y que cuando se relacionan con otras, estas descubren esa faceta que les subyuga, ya que por su personalidad están mostrando que cuentan con la ventaja de tener una perspectiva mucho más amplia que el común de los mortales.
Esto ya sabes que es así, y, si no, fíjate cuáles son tus amigos o compañeros de trabajo con los que profundizas un poco más tus relaciones interpersonales y verás que los que realmente te interesan son los que te pueden aportar algo. No cabreos, malestar o, menos aún, tensión a la ya de por sí ajetreada vida que llevas.
Según el Pew Research Center, que es un Centro de Investigaciones al que se le considera realmente un “Think Tank” con sede en Washington D. C., y que brinda información sobre problemáticas, actitudes y tendencias que caracterizan tanto a Estados Unidos como al resto del mundo, en un estudio reciente ha concluido que el 74% de los adultos se consideran aprendices personales, lo que significa que avanzan en sus conocimientos sobre algo que les interesa personalmente. Y el 80% de los estudiantes dicen que buscaron conocimientos en un área de interés personal porque querían hacer su vida más interesante y plena.
Menudo descubrimiento que ponen sobre la mesa: en otros términos, si el trabajo no te interesa (el que haces cada día), poca motivación tienes, pero que además considerarás que no te aporta nada, ya que, según esta investigación, el 74% de los adultos son conscientes de la necesidad de aprender día a día, pero para ello tienen que estar dentro del ámbito de conocimiento teórico o aplicado que les interesa. Y resulta que sin este interés en lo que hacen no pueden avanzar a lo largo de su existencia.
Jessica Hagy, que es artista (caricaturista) y escritora, conocida por su blog, que ha sido ganador de un Webby Award, apareciendo sus caricaturas con regularidad en “The New York Times” y ha tenido una columna en línea en Forbes, la cual se convirtió en un fenómeno viral, atrayendo a 1.4 millones de espectadores, afirma que “sé tú mismo. ¡Arriésgate! Nadie es normal, tienes pensamientos únicos. Haz lo que quieras, te lo vas agradecer”.
¿Qué es lo que busca Jessica Hagy de sus lectores? Sin duda, que dejen una huella, esa marca personal que nos distingue a una persona de otra, por eso aclara muy concretamente que marca sí… no una mancha (o sea, evitar de hacer mal las cosas).
Cree que es preferible ser un héroe a un espectador. Y este es el camino que una persona va haciendo para crear interés en los demás.
En cierto sentido, ser el protagonista y tomar el máximo control posible sobre su vida. No es fácil ni nadie puede hacerlo al 100%, pero ¿qué pasa si al menos sabes que estás controlando dos tercios de tu vida? Que tendrás más confianza en ti mismo, en todo lo que haces, al mismo tiempo que también estarás transmitiendo dicha confianza a los demás, resultarás confiable, seguro y, por supuesto, una persona interesante.
¿Qué les caracteriza a las personas que son interesantes para los demás?
1º) Los hobbies que tienen.
2º) Esas habilidades que claramente les distinguen de los demás.
3º) Que no tienen problemas en asumir riesgos.
4º) Que no se quedan impasibles ante circunstancias adversas.
5º) Que son confidentes y fiables.
6º) Y una de las características más evidentes, es que son apasionados.
Alcanzar esa cualidad de ser considerada una persona interesante
Lo que cada persona considera cómo es otra u otras depende de una cantidad de variables. Desde ya que no es lo mismo el ámbito laboral que el de amistades o el familiar. Tampoco es igual si la relación con una persona es de empleado a jefe o viceversa, o simplemente entre compañeros, u otra también habitual: entre socios.
Es infinita la cantidad de combinaciones posibles, compañeros de colegio, universidad, de viaje (uno circunstancial que hiciste a Rusia, por ejemplo), o de compartir los domingos un partido de fútbol o de rugby. No hay límites para la variedad de las relaciones interpersonales, por lo que tampoco los hay para la percepción que cada persona tenga en las infinitas relaciones interpersonales que se producen, por ejemplo, dentro del ámbito laboral de una empresa.
Es un intangible muy difícil de predeterminar, como lo es también que sepamos exactamente cómo van a ser las reacciones de cada una de las personas compañeras de trabajo y jefes ante determinada notica.
Pero, sin duda, la categoría de “persona interesante” se puede alcanzar dependiendo de cuál es el conjunto de habilidades únicas (esas que te distinguen) del resto de personas.
Si en determinado grupo de gente hay un cierto interés por la música, especialmente el rock español, no habrá el mismo nivel de valorizaciones sobre las personas que están más inclinadas al deporte y que pasan un poco de la música.
Esto no significa que tengas que estar adaptando en cada instante el nivel de conversación (tono y contenido) con otras personas de tu entorno, porque lo que debes demostrar para que haya una calificación positiva es que los demás te vean no solo habilidades, sino que eres una personas auténtica, que no estás simulando una actitud determinada, e incluso manifiestas que, si bien no eres un fanático por esta música, por ejemplo, puedes decir “debo reconocer que en los últimos tiempos después de que me invitaran a un concierto, me estoy interesando un poco más por este estilo”.
¿Es esto extrapolable a la capacidad de liderar con más fuerza de atracción sobre los demás?
Por supuesto que sí. El líder debe no solo inspirar, sino en cierto sentido “enamorar”. Cuando se atrae por algunos de los valores y condiciones que hemos expuesto a lo largo de estas líneas, cuando se está en posición de liderazgo, facilita la interrelación personal porque la atracción rompe barreras, elimina la desconfianza, acorta las distancias en el trato diario, facilita el acercamiento no solo físico, sino intelectual, en cuanto a compartir ideas, visión sobre lo que se está tratando, etc.
Los grandes líderes siempre han triunfado no solo por la visión que ellos tenían del mundo sobre el que se suponía tenían que liderar, sino porque había una fuerte atracción sobre sus palabras y acciones, que movía y motivaba a los demás.
Y esto ha ocurrido siempre y en todas las épocas. Desde cuando Churchill advertía a sus compatriotas cuando Londres estaba siendo bombardeada por los nazis que “en vez de mantequilla compren balas” o que “no tengo nada más que ofrecerles que sangre, sudor y lágrimas” en su inmortal discurso en el Parlamento Británico ante la descripción que hizo del terrible pero real fantasma de la guerra.
Más contemporáneamente, hubo otros líderes, como, por ejemplo, Steve Jobs, que decía en materia de liderazgo “no tiene sentido contratar personas inteligentes y después decirles qué hacer. Contratamos personas inteligentes para que ellos nos digan qué hacer”.
La atracción pasa de la química presencial a la fuerza de las palabras, que probablemente sean mucho más convincentes y crean más seguidores en el liderazgo que la propia expresión y presencia física.
Artículo coordinado por José Luis Zunni, presidente y CEO del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL), director de ecofin.es, vicepresidente de Foro ECOFIN y autor del libro recién publicado ‘El Cubo del Líder’ (Ed. Kolima; disponible a la venta pinchando aquí), en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN y presidente honorario del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL) y también autor del libro ‘El Cubo del Líder’.














