Si un apagón eléctrico paraliza todo un país o la Torre Windsor sale ardiendo en pleno corazón financiero de Madrid… ¿Qué hay que hacer? O cuando hacemos memoria sobre las consecuencias de graves negligencias de corporaciones industriales, como el caso Union Carbide, nos damos cuenta de la importancia que tiene un Management efectivo.
Union Carbide es una empresa química estadounidense, actualmente propiedad de Dow Chemical Company, conocida por la catástrofe de Bhopal en 1984, donde una fuga tóxica de isocianato de metilo (MIC) en su planta de pesticidas en India resultó en miles de muertes y lesiones. Union Carbide se fundó en 1917 y se convirtió en una importante empresa química y de polímeros.
Amnesty International ha documentado la negligencia de Union Carbide en la seguridad y la falta de atención a las víctimas de la catástrofe. Por lo que esta situación llevó a que la compañía y el gobierno indio llegaran a un acuerdo extrajudicial en 1989, y Union Carbide pagara 470 millones de dólares.
Desde 2001, Union Carbide es una filial propiedad de Dow Chemical Company, que produce una variedad de productos químicos y polímeros, incluyendo aquellos utilizados en la industria farmacéutica, automotriz y de la construcción, entre otros.
El Management como instrumento esencial para neutralizar las negligencias
Desde nuestra tribuna de actualidad permanente que se iniciara hace dos décadas, a la que hemos sumado desde hace dos años el Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL), hemos estado contrastando siempre la doctrina con la realidad. En el ámbito del Management y el liderazgo, también ha operado la experimentación de prueba y error, por lo que la estructura de la Teoría de las Organizaciones ha evolucionado nos guste o no, tanto por desarrollos teóricos que pretendían dar respuesta a aplicaciones prácticas en las organizaciones como también (y no han sido pocas) derivados de circunstancias que se presentaban fuera de todo pronóstico y que obligaban a las direcciones de las organizaciones a tomar decisiones, a pesar de no tener “todas las papeletas” de una respuesta ordenada y sistemática al problema. Ejemplo de ello fue el Covid-19.
Y hay que dejar clara una cuestión: las personas estamos atadas a teorías de un tipo u otro. La universidad en la que has estudiado se sustenta en una teoría, al igual que la línea de montaje de una fábrica de electrodomésticos. La forma en que interpretamos estas cosas depende de la teoría que usemos. Y en el día a día estamos todos expuestos a teorías del pasado, las nuevas del presente y las que nos permitan descifrar cómo se comportarán las que van a regularnos el día de mañana. Pero todas ellas están entrelazadas, y nos ayudan a comprender mejor tanto los problemas como los retos y desafíos del mundo en el que vivimos.
Entonces vemos que, la práctica es la que ha estado entrelazándonos y conectándonos a personas, familias, gobiernos, instituciones, organizaciones, etc., ya que las sociedades son en definitiva una síntesis de todo el conocimiento aplicado en diferentes contextos, con la finalidad de cada una de esas partes que la conformamos, puedan cumplir sus objetivos.
Todos los actores que podemos considerarnos partes interesadas, desde accionistas, pasando por empleados y terminando en gobiernos, convivimos entrelazándonos a través de sistemas informáticos, apps, modelos de negocio, sistemas de producción, etc., y esto es en los hechos la materialización que nos presenta, por ejemplo, un espacio urbanístico, un complejo de oficinas, el trazado del AVE entre dos capitales de provincia o la construcción de un museo de arte contemporáneo.
En nuestra aportación de hoy podemos decir que las negligencias corporativas se refieren a situaciones en las que una empresa, a través de sus acciones u omisiones, por ejemplo, no están ejerciendo de acuerdo a las regulaciones que deban aplicarse, o por falta de un debido cuidado en la manipulación de determinados productos tóxicos, etc., en sus operaciones diarias, lo que puede provocar daños o perjuicios a personas, comunidades o al entorno.
O sea que, cuando se denuncian la falta de protocolos de seguridad adecuados, o que ha habido pruebas insuficientes de productos, o que se procede con una capacitación inadecuada de empleados poniendo en riesgo su salud, en cualquiera de estas situaciones se ha violentado la norma, o la ley y por supuesto, la teoría que es la que establece el marco de actuación de las organizaciones.
Lo que diferencia y también vincula al Management del liderazgo
Cuando se analizan situaciones en las que hay que prevenir la concurrencia de errores que puedan derivar en graves negligencias, es conveniente recordar, a riesgo de pasar por excesivamente doctrinarios, las diferencias que hay entre el Management y el liderazgo, puesto que son conceptos estrechamente relacionados, pero no son equivalentes.
Pero, sin duda, es el primero de ellos el que se manifiesta como un instrumento esencial para ejercer un liderazgo efectivo en las organizaciones modernas. Y partiendo de la base que el liderazgo se enfoca en las personas, su potencial y la inspiración para alcanzar metas comunes, el Management se centra en la gestión de recursos, procesos y actividades para garantizar el cumplimiento de los objetivos.
Del mismo modo, liderar implica visión a largo plazo, influencia y habilidades interpersonales (soft skills), fomentando el cambio y la innovación, mientras que el Management ocupa todo lo referido a la operativa diaria, el control, la supervisión y el uso de habilidades técnicas para mantener la estabilidad y eficiencia operativa. Por tanto, es el Management bien ejercido el que se convierte en ese instrumento clave para un liderazgo efectivo.
En base a los estudios realizados a lo largo de décadas, podemos afirmar que aproximadamente el 60% de los managers reconoce que el desarrollo de habilidades de liderazgo es esencial para inspirar, motivar y guiar a sus equipos. Existe una demanda creciente de formación en soft skills y coaching para fortalecer el liderazgo y mejorar el desempeño de los managers. Y muy especialmente, la integración entre ambos campos de la Teoría de las Organizaciones, es clave para un liderazgo 360°, donde la visión inspiradora se apoya en una gestión sólida para lograr resultados sostenibles y equipos resilientes.
Management como protección frente a las negligencias corporativas
El Management es el instrumento esencial para que se puedan ejecutar los cientos de miles de acciones que se están produciendo por día en las organizaciones. Dentro del amplísimo paraguas de protección que aquel provee a las direcciones, si tenemos en cuenta las responsabilidades corporativas, una capital es para la protección frente a terceros y al propio estado por incumplimiento de normas legales. Nos referimos a las demandas por negligencia que pueden llegar a ser muy elevadas, tanto en cuanto a su valor económico y repercusión en la cuenta de resultados, como en cuanto a los daños para la imagen y reputación corporativa.
Las empresas que llegan a ser declaradas negligentes pueden ser responsables de daños y perjuicios, que, además del impacto financiero, puedan ser pasibles de daños punitivos en algunos casos, dada la gravedad de los perjuicios a personas, otras empresas, etc. o quedarse únicamente en indemnizaciones civiles, aunque, la historia reciente de las corporaciones indica que las compensaciones para este fin pueden ser tremendamente negativas, incluso, para el futuro inmediato de la empresa.
Es imprescindible que desde la dirección se tomen las medidas para que se ejerzan las operaciones diarias sujetas estrictamente a los procedimientos y protocolos establecidos, que habrán incorporado dentro de sus actuaciones los límites legales que hay que respetar, además de mantener la calidad según los estándares de la industria en el sector en el que actúa. Operar dentro de esos márgenes con el debido cuidado a cumplirlos estrictamente, garantizará evitar que se provoquen daños a terceros por negligencia corporativa.
Un aspecto esencial para los consejeros de la junta directiva y de accionistas, es vigilar si se han producido determinadas negligencias no detectadas aún pero que entran a formar parte de una política o práctica corporativa. No va a ser necesario que dicha práctica esté formando parte de planes escritos, porque la responsabilidad por actos negligentes no lo requiere, ya que basta con que se pruebe el daño.
Obviamente, si una persona es negligente, y, dependiendo de las circunstancias, es ella la que puede ser la única responsable, y no la corporación, del daño causado, aunque sin duda existe lo que se conoce como responsabilidad subsidiaria.
A lo largo de la historia del siglo XX en pleno auge y desarrollo de las grandes corporaciones industriales, se sucedieron graves accidentes derivados de negligencias en las actuaciones de las corporaciones industriales, como consecuencia de incumplimientos de normas de seguridad laboral, contaminación ambiental, y productos defectuosos responsables de causar daños a la salud y/o propiedad. Estas negligencias pueden resultar en accidentes mortales, enfermedades, y demandas legales.
Management como instrumento para evitar errores
Desde el punto de vista del Management, como disciplina estructurada centrada en guiar y apoyar a personas, equipos y organizaciones, debe abarcar las estrategias, los procesos y las herramientas que se utilizan para preparar, equipar y ayudar a las personas a adoptar con éxito, tanto en la operativa ordinaria como en los procesos de cambios organizacionales, ya sea que estos impliquen nuevas tecnologías, procedimientos, estructuras o cambios culturales.
Con esta escrupulosidad en las acciones se pretende evitar, por ejemplo, el incumplimiento de normas de seguridad laboral que pueda llevar a accidentes en el lugar de trabajo, así como problemas derivados de contaminación ambiental, por ejemplo, de desechos industriales sin tratar, emisiones de gases contaminantes o vertidos de sustancias tóxicas que pueden causar daños a la salud humana y al medio ambiente.
Un aspecto también importante es el de los productos defectuosos, por ejemplo, la fabricación con fallos que pueden provocar lesiones o daños materiales a los consumidores. Es evidente que la falta de inversiones en seguridad industrial, como no implementar medidas de seguridad adecuadas o no proporcionar el equipo de protección personal necesario puede aumentar significativamente el riesgo de accidentes laborales.
De ahí que cuando se produce un incidente, lo primero que tienen que discernir las compañías aseguradoras y el propio estado en función de la legislación de cada país, es si ha habido una sujeción y cumplimiento a las disposiciones legales, o por contrario, se trata de negligencia derivada de la falta de medidas preventivas y de las cuales la dirección era consciente.
La negligencia industrial trae aparejadas situaciones diversas tales como:
– Accidentes laborales y enfermedades profesionales.
– Consecuencias físicas y económicas para los trabajadores afectados.
– Daños ambientales, como es la contaminación del suelo, agua y aire, pérdida de biodiversidad, y daños a la salud humana.
Desde el punto de vista corporativo las organizaciones se pueden enfrentar a dos consecuencias inmediatas: las demandas legales que buscan compensar los daños sufridos; los daños a la reputación corporativa, que afectan la imagen de la empresa y pueden tener un impacto importante en su valoración en el mercado.
La historia corporativa de los escándalos no es corta, y basta recordar casos como Volkswagen por el escándalo de las emisiones de los vehículos, donde se utilizó software para manipular los resultados de las pruebas; el caso Enron que un fraude en los registros contables provocara el colapso definitivo de la empresa; BP, que provocara una catástrofe ambiental y económica por el derrame de petróleo en el Golfo de México. En las diversas circunstancias habrá que evaluar de parte de las autoridades competentes, si las organizaciones pueden ser consideradas responsables por las negligencias que causen daño a terceros, pudiendo variar las compensaciones legales desde multas administrativas hasta responsabilidades civiles y penales.
Es por ello que un Management efectivo debe prever este tipo de situaciones, y para evitar la negligencia, las empresas deben no solo circunscribirse al cumplimiento de las leyes y normas de seguridad laboral, sino implementar programas de prevención de riesgos, proporcionar capacitación a los empleados y garantizar el uso de equipos de protección personal.
Por tanto, hay dos cuestiones esenciales que la dirección debe atender:
- La prevención
- Fomentar una cultura de seguridad promoviendo la participación de los empleados en la prevención de riesgos y la identificación de posibles peligros, así como la realización de auditorías internas para evaluar la eficacia de los sistemas de gestión de seguridad y calidad.
Esto conlleva a adoptar prácticas de producción responsables, minimizando la contaminación ambiental, utilizando tecnologías limpias y gestionando los residuos de manera adecuada.
Negligencias corporativas que forman parte de la historia
Caso Deepwater Horizon (BP, 2010)
Una explosión en la plataforma petrolera Deepwater Horizon de BP en el Golfo de México fue la causante de la muerte de 11 trabajadores y uno de los mayores desastres ambientales de la historia. Fueron millones de barriles de petróleo vertidos al mar, habiéndose demostrado por investigaciones posteriores que BP había sido advertida sobre problemas de seguridad, pero a pesar de ello (su negligencia) no se tomaron las medidas adecuadas, con el agravante de que la dirección respondió tarde y de manera insuficiente frente a la magnitud del daño causado.
Caso Dupont y los químicos PFAS
La multinacional Dupont enfrentó demandas de más de 3.500 personas por enfermedades graves, incluidos varios tipos de cáncer, asociadas al uso y vertido de sustancias químicas PFAS (conocidas como “químicos eternos”). Estas sustancias fueron liberadas al medio ambiente durante décadas, afectando la salud de comunidades enteras y, según expertos, están presentes en la sangre del 99% de la población mundial.
Escándalo de las emisiones de Volkswagen (2015)
Hechos como los de Volkswagen que instalara deliberadamente un software en millones de vehículos para manipular las pruebas de emisiones contaminantes, haciendo que los autos parecieran más limpios de lo que realmente eran, es un fraude que cuesta olvidar y que, además, le ha costado grandes disgustos a la corporación alemana y mucho dinero.
Este fraude masivo no solo violó regulaciones ambientales, sino que también dañó la salud pública y la confianza de los consumidores, resultando en sanciones económicas y la renuncia de altos ejecutivos.
Patrones comunes de negligencia
El uso de maquinaria defectuosa o sin mantenimiento adecuado aumenta el riesgo de accidentes graves y lesiones. Si a ello se le suma la omisión en la capacitación y protección del personal, antes que después, la falta de formación y equipamiento en condiciones termina exponiendo a los trabajadores a riesgos evitables, desde lesiones hasta enfermedades profesionales.
Lo que no debe admitirse en ninguna junta directiva es que se priorice la rentabilidad por encima de la seguridad y la ética. Igualmente es tan punible el ocultamiento como la manipulación de información, como los citados casos Enron y Volkswagen, que demuestran hasta qué punto cuando se manipula y se actúa con falta absoluta de transparencia, se agravan las consecuencias de la negligencia.
Cuáles son las consecuencias legales más comunes para las corporaciones industriales por negligencia
Pueden clasificarse en tres grandes ámbitos: sanciones administrativas, responsabilidad civil y responsabilidad penal. O sea, que se puede pasar desde multas por incumplimiento de la normativa de prevención de riesgos, incluso si no ha ocurrido un accidente, hasta la suspensión temporal de la actividad en casos graves, pudiendo llegar a cerrarse el centro de trabajo.
Es posible también que lleguen a darse situaciones en las que la empresa tenga un recargo en las prestaciones, por ejemplo, si ocurre un accidente laboral y se demuestra negligencia, la empresa puede ser obligada a pagar un recargo del 30% al 50% o más dependiendo de la legislación del país, sobre las prestaciones económicas al trabajador afectado.
Este recargo no lo cubren los seguros y es independiente de otras responsabilidades. Además, cuando es manifiesta la responsabilidad civil, puede sumarse una indemnización por daños y perjuicios en caso de probarse que la empresa actuó con negligencia, por lo que otorga el derecho al trabajador afectado a ser indemnizado por los daños sufridos.
Una buena medida preventiva es que la organización cuente con una muy ajustada cobertura de seguros, por lo que, a diferencia del recargo de prestaciones, la responsabilidad civil sí puede ser cubierta por seguros privados. Desde ya que la responsabilidad penal, la suspensión e inhabilitación y el daño reputacional, son todas ellas instancias que la dirección debe evitar a toda costa.
Qué medidas proactivas pueden tomar las empresas para prevenir accidentes industriales
A continuación, detallamos las que de manera unánime son consideradas las mejores prácticas para la prevención:
– Fomentar e instaurar corporativamente una cultura de seguridad, mediante la cual la dirección está dejando claro cuál es su compromiso con la seguridad. Entonces, solo así pueden establecerse políticas que promuevan la responsabilidad compartida entre todos los empleados. Es importante que se cree un ambiente en el que los trabajadores se sientan cómodos para informar riesgos y sugerir mejoras.
– Evaluación y gestión continua de riesgos, ya que cuando se llevan a cabo evaluaciones sistemáticas y periódicas de los riesgos presentes en el entorno laboral, pueden identificarse y facilitarse la implementación de controles sobre probables riesgos que sean categorizados como potenciales. (gran probabilidad de que puedan ocurrir).
Esto incluye la identificación, evaluación y priorización de peligros, así como la revisión y actualización regular de los protocolos de seguridad.
– Formación y capacitación constante, proporcionando formación inicial y continua a todos los empleados sobre los riesgos específicos de su puesto y las mejores prácticas de seguridad, lo que incluye que se realicen simulacros, capacitaciones, así como actuaciones sobre procedimientos de emergencia, o el manejo de materiales peligrosos.
Exigir el uso obligatorio de equipos de protección personal (EPP), además de suministrar y obligar el uso de EPP adecuado (cascos, guantes, gafas, calzado de seguridad, etc.) según las tareas y riesgos identificados. Educar sobre cómo usarlos y cuál debe ser el mantenimiento correcto de estos equipos.
– Mantenimiento preventivo de equipos e instalaciones, adoptando procedimientos periódicos de inspección, así como preocuparse en un mantenimiento regular de maquinaria, herramientas e instalaciones. Cuando se actúa con este detalle y minuciosidad en todas y cada una de las acciones, se pueden detectar y corregir fallos antes que se provoquen accidentes. Pero es que, además, se está asegurando que todos los equipos cumplen con las normativas de seguridad vigentes.
– Señalización y control de áreas peligrosas (zonas de riesgo), como espacios para la maquinaria pesada o manipulación de sustancias peligrosas. Justamente son los espacios en los que hay que limitar el acceso solo a personal autorizado y capacitado.
– Orden y limpieza según los protocolos más exigentes de manera que se mantengan los espacios de trabajo limpios, así como ordenados, para evitar tropiezos, caídas y otros accidentes comunes.
– Comunicación y participación estableciendo canales efectivos para reportar incidentes, riesgos y sugerencias de mejora. Para que este tipo de actuaciones sean efectivas, deberá involucrarse a todos los niveles de la organización en la identificación y solución de problemas de seguridad.
– Auditorías y seguimiento, ya que cuando se realizan estos controles por auditores competentes de manera periódica, se está testeando el sistema de prevención para identificar áreas de mejora y asegurar el cumplimiento de las normativas, lo que derivará en la implementación de acciones correctivas y de mejora continua, basadas en los resultados y consejos dados por esos profesionales.
– Incorporación de tecnología utilizando toda la innovación posible en temas como son los sensores de seguridad, sistemas de monitoreo en tiempo real y análisis de datos para identificar, así como mitigar riesgos de manera más eficiente.
Estas medidas, aplicadas de manera sistemática y adaptadas a las características específicas de cada industria, son fundamentales para reducir la probabilidad de accidentes y fomentar entornos de trabajo seguros y saludables
Qué tecnologías innovadoras pueden ayudar a prevenir accidentes industriales
Para prevenir hay que anticiparse, además de la importancia que adquiere detectar y mitigar riesgos laborales, mejorando significativamente la seguridad industrial. Y en este punto, la disrupción tecnológica es una gran aliada de las organizaciones que se manifiesta a través de:
– Automatización y robótica
Un efecto muy positivo se logra cuando actúan robots industriales y colaborativos (cobots) que asumen tareas peligrosas o repetitivas, minimizando la exposición humana a riesgos físicos y químicos.
– Disponer de equipos de control remoto que permiten operar maquinaria en entornos peligrosos sin presencia directa de trabajadores.

La tragedia De la Torre Windsor: Un rascacielos ardiendo en pleno corazón financiero y sin planes de contingencia en muchas multinacionales como la desaparecida Arthur Andersen.
– Internet de las cosas (IoT) y sensores (inteligentes) que monitorizan en tiempo real variables ambientales (gases, temperatura, humedad, ruido) y condiciones de equipos, alertando sobre desviaciones peligrosas.
– Equipos de protección individual (EPI) inteligentes, como cascos, chalecos y guantes con sensores, monitorizan la salud y ubicación de los trabajadores, detectando caídas, exposición a sustancias peligrosas o falta de uso del EPI.
– Big Data e inteligencia artificial (IA)
Análisis de datos masivos para identificar patrones de riesgo, predecir incidentes y anticipar mantenimientos preventivos.
– Cámaras y sistemas de IA reconocen comportamientos inseguros, presencia en zonas restringidas o situaciones anómalas en tiempo real.
– Realidad virtual (VR) y aumentada (AR)
– Simuladores y entornos virtuales para entrenar a los empleados en situaciones de emergencia o manejo de maquinaria peligrosa, sin exponerlos a riesgos reales.
– Aplicaciones de AR para guiar a los trabajadores durante tareas complejas, mostrando instrucciones o alertas sobre peligros inmediatos.
– Drones
Supervisan áreas de difícil acceso, inspeccionan infraestructuras y monitorean el cumplimiento de normas de seguridad sin poner en riesgo a personas.
– Exoesqueletos cuya finalidad al ser un armazón mecánico duro dotado de articulaciones, permiten el movimiento del operador humano, así como demás dispositivos de asistencia. Estos exoesqueletos reducen el esfuerzo físico y el riesgo de lesiones musculoesqueléticas en trabajos de carga y manipulación.
– Gamificación y plataformas digitales
Juegos interactivos y plataformas digitales aumentan la concienciación y formación sobre seguridad, mejorando la retención de conocimientos y el comportamiento preventivo.
Cómo se puede mejorar la percepción del riesgo por parte de los empleados
Es esencial la formación práctica y continua, ya que, impartiendo capacitaciones regulares y prácticas, incluyendo simulaciones de escenarios reales de riesgo, permite a los empleados identificar peligros y aprender a responder de forma adecuada. La utilización de metodologías innovadoras, como la realidad virtual, ayudan a experimentar situaciones de riesgo en un entorno seguro, reforzando el aprendizaje y la conciencia.
La dirección debe proporcionar información precisa y comprensible sobre los riesgos existentes, así como las medidas preventivas que sean esenciales para que los trabajadores tomen conciencia de los peligros reales. En todo momento se debe fomentar la comunicación abierta para que los empleados puedan reportar condiciones inseguras y sugerir mejoras sin temor.

Puede hacerse uso de la Seguridad Basada en el Comportamiento (SBC), también conocida por sus siglas en inglés BBS (Behavior-Based Safety), que es una metodología de gestión de la seguridad laboral centrada en la observación, análisis y modificación de los comportamientos de los trabajadores en el entorno de trabajo. Su objetivo es identificar, reforzar y aumentar los comportamientos seguros, así como reducir o eliminar los comportamientos inseguros, para disminuir la siniestralidad y mejorar la cultura de seguridad en la organización.
Al implementarse programas de SBC debe incluirse la formación en habilidades de identificación del riesgo, autogestión emocional y modificación de conductas inseguras. Por ello, trabajar en el autoconocimiento y la percepción individual del riesgo ayuda a cambiar actitudes y comportamientos inseguros.
Siempre tiene que ser de interés de la dirección la promoción de una cultura preventiva, lo que coloca a la seguridad y la salud en un lugar prioritario dentro de los valores de la empresa y no solo centrarse en la productividad. Es importante el reconocimiento, así como recompensar los comportamientos seguros, de manera de reforzar la adopción de buenas prácticas.
Para que toda esta cultura corporativa de prevención surta efectos, es imprescindible la evaluación y seguimiento constante, mediante la utilización de herramientas como encuestas, observaciones directas y auditorías, para evaluar la percepción del riesgo y detectar áreas de mejora. Por tanto, se convierte no en recomendable, sino en obligatoria, la realización de revisiones periódicas de los procedimientos y adaptar las estrategias según los resultados obtenidos.
Es importante considerar los factores personales y emocionales, así como el impacto de éstos que se manifiestan a través de la fatiga, el estrés y la rutina, que pueden disminuir la percepción del riesgo. Es aconsejable promover hábitos saludables, técnicas de relajación y mindfulness para mantener la atención y reducir la complacencia.
Se debe involucrar activamente al personal, ya que al estar implicados los empleados en la identificación de riesgos y en la elaboración de soluciones, se genera un mayor compromiso y autonomía en la prevención.
Cuando el Management se convierte en esencial para evitar negligencias y accidentes corporativos
La aceleración de la innovación tecnológica puede provocar situaciones donde los cambios organizativos, tecnológicos, operativos o culturales pueden introducir nuevos riesgos o modificar los existentes en la empresa. Su importancia radica en anticipar, identificar y gestionar estos riesgos antes de que se materialicen en incidentes graves.
Los factores claves que hacen esencial el Management para evitar negligencias y accidentes corporativos van a conformar las siguientes líneas de actuación:
– Analizar de forma anticipada los posibles peligros derivados de cualquier modificación en procesos, tecnologías, estructuras o personas.
– Identificar riesgos emergentes y la implementación de medidas preventivas para mitigarlos antes de que ocurran accidentes.
– Cumplir normativas legales y cultura preventiva, tales como normativas de seguridad y salud laboral, como la ISO 45001, que exige evaluar y controlar los impactos de los cambios en el sistema de gestión de seguridad y salud en el trabajo.
– Perseguir como objetivo la reducción de errores humanos y negligencias, lo que implica formación, comunicación y participación activa de los empleados, especialmente cuando se enfrentan a procesos de cambio.
– Reducir la resistencia, el estrés y la posibilidad de errores derivados de la falta de información o capacitación, minimizando así la probabilidad de negligencias.
– Monitorear de manera continua y buscando también la mejora constante, al conocerse en cada fase de los procesos los riesgos y la evaluación de la efectividad de las medidas adoptadas, permitiendo ajustes dinámicos y la mejora continua de la seguridad.
El liderazgo como parte fundamental del compromiso organizacional
El compromiso de la alta dirección y el liderazgo preventivo son fundamentales para crear una cultura de seguridad sólida. El Management facilita la alineación de todos los niveles de la organización en torno a la prevención de riesgos y el cumplimiento de estándares éticos y legales.
Hay que tener en cuenta que cualquier nueva situación puede llevar a la organización a que se encuentre frente a un estado de cosas no previsto, incluso categorizado como crítico. De ahí, que la introducción de nuevas tecnologías o maquinaria, o cambios en la estructura organizativa o en los procesos operativos, así como procesos derivados de fusiones, adquisiciones o reestructuraciones, cualquiera de estas circunstancias tiene capacidad potencial de crear un momento crítico.
¿Cómo aborda el Management los impactos financieros negativos?
Tal es la importancia del Management, que lo estamos considerando en sí mismo como si fuera la propia dirección, tanto en tiempo ordinario (lo operativo diario) como en el extraordinario (lo excepcional), porque en cualquiera de las situaciones tiene que enfrentarse a una planificación financiera que siempre tiene riesgos negativos. Por ello, como instrumento se ve obligado a abordar los impactos financieros, ya sea durante las transiciones organizacionales, o cuando se ha tenido que abordar un imprevisto, o llegados al límite, reaccionar frente a una negligencia, de la siguiente manera:
- Minimizando proactivamente los riesgos.
- Controlando los costes.
- Maximizando el retorno de la inversión (ROI).
- Influyendo en el cambio hacia una nueva visión corporativa.
Estos elementos no corresponden a compartimientos estancos, sino que tanto la dirección como los mandos intermedios involucrados, deben abordarlos simultáneamente. Para ello, habrá que tomar debido control sobre cualquier factor que conduzca a un sobrecoste y/o al desperdicio de recursos por una mala asignación y/o por deficiencias técnicas en la resolución del problema al que se enfrenta.
Cuando todo el personal que participa en determinados procesos tiene un conocimiento sobre la planificación vigente (alcance, limitaciones, puntos débiles, etc.), además de la comunicación directa e involucramiento sistemático de las partes interesadas, un Management efectivo reduce la probabilidad de retrasos en los proyectos, la repetición de trabajos y los gastos imprevistos que a menudo conducen a sobrecostes. Por el contrario, si se aplica de manera deficiente, suele generar costes crecientes debido a la resistencia y la confusión que genera en el personal, además de la necesidad de volver a hacer rediseños.
Otros beneficios indudables durante los procesos transicionales y/o de crisis son: la reducción de la rotación, mantener el nivel mínimo aconsejable de productividad, o que los empleados sigan sintiendo el mismo nivel de compromiso y satisfacción. Cuando se reduce la rotación voluntaria y se mantiene la productividad, esta sinergia puede tener efectos significativos en los costes financieros directos e indirectos.
Si los procedimientos se llevaron a cabo oportunamente, sin dilaciones, identificando y mitigando los riesgos con anticipación, se habrán podido identificar de manera temprana riesgos financieros, lo que permite a las organizaciones desarrollar planes de contingencia y evitar costosas interrupciones. Al anticipar los desafíos, las empresas pueden implementar acciones correctivas antes de que los problemas se agraven.
En cuanto a la mejora de la eficiencia y el ROI, esto se logra en una medida equivalente al esfuerzo e implementación eficaz del Management, que habrá puesto los ingredientes necesarios para que se cumpla con esta fórmula:
CC + CA + APT = >eficiencia = Beneficios previstos
Significado de esta ecuación: CC es una comunicación clara, CA es capacitación y apoyo, APT es ayudar a los empleados a adoptar nuevos procesos o tecnologías con mayor rapidez, lo que se traduce en una mayor eficiencia, haciendo posible que se logren los beneficios financieros previstos, especialmente cuando de su eficacia en la implementación se buscan neutralizar los efectos negativos en las crisis y/o transiciones.
Participación estratégica de las partes interesadas
La participación estratégica de las partes interesadas tiene como objetivo que se involucren activamente los grupos o personas que pueden verse afectados, o en su caso, influir en los resultados de una organización o proyecto, dentro de la toma de decisiones y la planificación estratégica. Este enfoque permite a las organizaciones alinear intereses, anticipar riesgos y fortalecer relaciones clave para alcanzar sus objetivos.
El hecho que se involucren desde el inicio a las partes interesadas, habida cuenta de que ninguna de las que son así categorizadas quede fuera de las comunicaciones, tiene la ventaja de que se genera aceptación, y muy especialmente, que se reduzcan las resistencias que siempre las hay, más aún cuando dicha participación se solicita en medio de una crisis. No menos importante, es detectar las preocupaciones financieras con anticipación, lo que permite que, a la hora de presupuestar, se puedan hacer una mejor asignación de los recursos.
La pregunta que las direcciones de las organizaciones siempre se realizan es: ¿cómo podemos garantizar la participación de todas las partes interesadas en el proceso de cambio? Y para ser un ejercicio de dirección eficaz, se debe adoptar un enfoque estructurado, proactivo e inclusivo. Las siguientes estrategias son ampliamente reconocidas como las más efectivas:
a) Identificar y analizar a todas las partes interesadas
Se debe comenzar por identificar sistemáticamente a todas las personas afectadas o interesadas incluyendo partes internas y externas, según sea su influencia, intereses y necesidades específicas. Para lo cual habrá que analizar el grado de influencia que tiene cada uno, sus recíprocos intereses, así como sus necesidades. Esto hay que conocerlo para saber cuál es la acción e interés que está en la mente de cada parte interesada. Este procedimiento ayuda a adaptar las estrategias de participación a los diferentes grupos e individuos.
b) Priorizar a las partes interesadas
Debe hacerse en función de su nivel de influencia e impacto en la iniciativa que se pone en marcha o para afrontar un proceso de cambio. Esto permite una asignación eficiente de recursos y una participación enfocada donde más importa.
c) Desarrollar un plan de participación de las partes interesadas
Crear un plan detallado que describa cuándo y cómo se involucrará, se comunicará y se consultará a cada grupo de partes interesadas durante las acciones a implementar, debiendo especificar plazos, canales de comunicación y responsabilidades.
- Desarrollar estrategias y herramientas de comunicación según el perfil y nivel de compromiso de cada grupo, utilizando canales como reuniones, grupos de discusión, correos electrónicos o plataformas digitales.
- Participación temprana y continua
Involucrar a las partes interesadas lo antes posible en las etapas de planificación y toma de decisiones, no solo durante la implementación, logrando que se mantenga una participación continua mediante actualizaciones periódicas, sesiones de retroalimentación y talleres colaborativos.
d) Adaptar los mecanismos de comunicación para un feedback efectivo
Utilizar una comunicación clara, oportuna y consistente, adaptada a las necesidades e inquietudes de cada parte interesada, estableciendo los mecanismos de retroalimentación, como encuestas, foros y reuniones periódicas de seguimiento, para recopilar información y abordar las inquietudes.
e) Seguimiento y evaluación
Es muy conveniente medir la eficacia de la participación mediante parámetros como satisfacción, frecuencia de interacción y alineación con los objetivos del proyecto
f) Fomentar la transparencia y la rendición de cuentas
Compartir tanto el progreso como los resultados de las diversas actuaciones de forma transparente, aclarando cómo se utilizan las aportaciones de las partes interesadas, responsabilizándose a los líderes y gerentes de garantizar que las voces de las partes interesadas siempre sean atendidas.
g) Reconocer y recompensar la participación
Reconocer y recompensar las contribuciones y la participación de las partes interesadas para reforzar su valor y mantener su compromiso.
h) Monitorear, evaluar y ajustar
Establecer objetivos medibles para la participación de las partes interesadas y evaluar periódicamente los niveles de participación utilizando métricas cuantitativas y cualitativas.
Establecer la preparación para ajustar las estrategias en función de la retroalimentación de las partes interesadas y los resultados observados.
Artículo coordinado por José Luis Zunni, presidente y CEO del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL), director de ecofin.es, vicepresidente de Foro ECOFIN y autor del libro recién publicado ‘El Cubo del Líder’ (Ed. Kolima; disponible a la venta pinchando aquí), en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN y presidente honorario del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL) y también autor del libro ‘El Cubo del Líder’; y Antonio Alonso, presidente de la AEEN (Asociación Española de Escuela de Negocios) y vicepresidente segundo de EUPHE (European Union of Private Higher Education).















