Liderazgo Previsor: ¿alarmismo o anticipación?

Más vale prevenir que curar. Porque hay que anticiparse a los problemas. Aunque no siempre se pueda estar en todo. Hay gestores ‘amarrateguis’ que van con el no por delante (por si acaso) o funcionarios de mentalidad que prefieren un ‘no’ preventivo, que asumir el riesgo de ganar, mejorar, avanzar. No nos referimos a ellos, sino a aquellos líderes que van un paso por delante y anticipan situaciones no deseadas.

En términos de management, nos hemos acostumbrados a las lecciones de historia empresarial que motivaron los Planes de Contingencia a nivel corporativo y los el Compliance Penal (Cumplimiento Normativo). El primero orientado a prevenir incendios (como la Torre Windsor en Madrid) y catástrofes naturales que cercenaron la actividad de muchas compañías que no supieron prever sistemas digitales de archivo duplicados y otras medidas habituales para el mantenimiento de la actividad. Y en el segundo caso, escandalosos fraudes empresariales surgidos en todos los rincones del mundo, incluido el MAB español con la tristemente famosa Gowex o la reciente Abengoa.

Pero si hablamos de prevenir… la cabeza se nos va a La Palma. Desde este Foro ECOFIN, antes que nada, trasmitir toda nuestra solidaridad y apoyo a las familias de La Palma que lo han perdido todo. Por ello, nuestra contribución de hoy es advertir, no alarmar, de que puede aún desatarse más furia desde el Cumbre Vieja a pesar que ya lleva 47 días demostrando el temible poderío que tiene la naturaleza.

Liderazgo Público

Estamos acostumbrados a que, cuando una noticia, por más real que sea, no es del agrado de los responsables de gobierno (en cualquier país del mundo), por ejemplo, cuando se suavizaba la cruda realidad del Covid-19, y algún medio de comunicación o un epidemiólogo advertía del peligro que la pandemia tenía, especialmente para las personas más vulnerables, se les criticaba de irresponsabilidad por alarmar a la población.

Pero ciertamente es esta justificación de que no hay que alarmar y suavizar la verdad la que se convierte en un arma peligrosa que sí es de gran irresponsabilidad.

La ciudadanía española (y en todo el orbe) está más informada que hace diez años. Ni hablemos de hace veinte. La sociedad no solo tiene más información, sino más canales a los que acudir en su búsqueda, a través de las poderosas redes sociales que están replicando en directo unas palabras de un político dichas hace escasamente tres minutos. Pero dejando de lado el mal uso, o el insulto, la realidad de la información en tiempo real y sin censuras es un elemento positivo.

Es por ello que los gobernantes de cualquier signo que sean, en un estado democrático, no deben temer a la información veraz, solo tienen que tener la capacidad de explicar con sus portavoces el por qué se toman determinadas decisiones.

Desde esta tribuna hemos luchado (nunca mejor dicho) en los últimos años, por un liderazgo efectivo en todos los ámbitos, especialmente en el político. Y que para que esto sea posible, la clave está, entre otros factores imprescindibles que el líder efectivo debe tener y aplicar, en la comunicación abierta, directa y transparente. Debe generar confianza en lo que el gobierno y/o responsable regional, municipal, etc., de turno dice y hace. Desde ya, que en las organizaciones privadas el crédito que el líder tiene en su personal es el que da confianza a toda la organización y a seguir las directivas porque saben que van en el camino correcto.

La pregunta que nos debemos hacer hoy es si respecto al Cumbre Vieja y las medidas que se están tomando podemos decir lo mismo respecto a si estamos en el camino correcto.

Hagamos un poco de historia reciente en materia de dos desastres naturales de terribles consecuencias como fueron el terremoto de Argelia y la explosión del Krakatoa.

El 21 de mayo de 2003 se producía en Argelia un terremoto de 6,7 en la escala de Richter, que azotó Argel y varias regiones del norte del país, cuyo recuento de víctimas ascendió a 1.092 muertos y 6.782 heridos. El seísmo, que fue el más violento de los últimos años hasta 2003, se sintió en otras zonas del Mediterráneo y provocó el pánico y destrozos en Baleares.

La mortal erupción volcánica de Anak Krakatoa en 2018 desató una ola de al menos 100 metros, que podría haber causado una devastación generalizada si hubiera estado moviéndose en otra dirección. Más de 400 personas perdieron la vida en diciembre de 2018 cuando Anak Krakatoa (Indonesia) entró en erupción y se derrumbó parcialmente en el mar, enviando una ola hacia el oeste hacia la isla indonesia de Sumatra que tenía entre 5 y 13 metros de altura cuando tocó tierra menos de una hora después del seísmo.

Veamos cuál es la situación en este momento

Si bien la vulcanología permite determinar, con bastante aproximación, dónde y cuándo va a producirse una erupción volcánica e incluso adelantar hipótesis sobre el previsible comportamiento de dicha erupción, no necesariamente las que podíamos llamar “contramedidas” que se tomen políticamente responden con la misma precisión.

¿Por qué esto es así? Justamente porque al considerarse un fenómeno susceptible de ser previsto, se tiene cierta seguridad en que es posible diseñar planes de prevención y mitigación, como ha ocurrido en La Palma, lo que incluye adoptar medidas de protección para la población y especialmente para los que están ejerciendo laborales vinculadas a protección civil, cuerpos de seguridad del estado, la UME, científicos y expertos que están estudiando el fenómeno, etc.

En términos generales, los peligros volcánicos de lavas, flujos piroclásticos, colapsos de ladera y desprendimientos de volúmenes ingentes de roca al mar, son todos factores que conducen a la destrucción total de las infraestructuras que encuentran a su paso. Así, para salvar la vida de las personas, se debe proceder a la evacuación preventiva de la población de las probables zonas afectadas. Y esto no hay duda que se ha venido haciendo en La Palma porque hasta ahora no hay que lamentar ninguna víctima mortal.

Sin duda no es el objetivo de nuestra aportación de hoy generar incertidumbre, sino ser previsores ante lo que la propia ciencia puede incluso ser la primera sorprendida, ya que los comportamientos de la naturaleza si bien pueden ser previstos, caso de las alertas de tsunamis en el Pacífico, no pueden ser evitados. La única diferencia al estar advertidos unas horas antes de que llegue la ola, es la evacuación ordenada porque existen planes previamente trazados de evacuación y puesta a buen resguardo de la población.

En el caso de La Palma, la incidencia de las cenizas en función de la distancia al centro emisor y de otros parámetros como el viento, han venido determinando las medidas de protección que las autoridades han ido tomando a fin de establecer un perímetro considerado de peligro y que debe monitorearse para observar si hay cambios necesarios en los “Planes de Emergencia de Protección Civil”.

En la Unión Europea contamos con el “European Disaster Risk Management” (Gestión europea del riesgo de desastres) ya que a pesar que la UE es un lugar seguro para vivir, incluso dentro de nuestras fronteras, este poderoso instrumento de gestión dice textualmente que “los peligros naturales y provocados por el hombre amenazan a las personas, la propiedad, el medio ambiente y el patrimonio cultural. Las políticas de gestión del riesgo de desastres tienen como objetivo abordar estos riesgos mediante acciones de prevención, preparación, respuesta y recuperación”.

Es evidente que la UE impulsa políticas que se centran en la prevención y la reducción de los riesgos de desastres, con la finalidad de reducir como sea el impacto de cualquier evento adverso de la naturaleza. Esto lleva a que se aumente la resiliencia de la infraestructura, los ecosistemas y la sociedad en la UE lo que la convierte en la pieza clave en toda nuestra geografía para la gestión del riesgo de desastres.

¿Por qué es esto importante?

Según el área responsable para la atención y prevención de los desastres en la UE, en los últimos años los ciudadanos europeos hemos soportado una cadena de eventos adversos que causaron la devastación de la vida humana, la propiedad, el medio ambiente y el patrimonio cultural, costando más de 90.000 vidas y más de 500.000 millones de euros de pérdidas económicas entre 1980 y 2017.

Consciencia europea de la prevención

Ante la pregunta sobre ¿Cuál es el propósito de la prevención de desastres?, para que no quede duda alguna damos una respuesta concreta: son medidas diseñadas para proporcionar protección de carácter permanente ante los desastres, impidiendo la aparición de una catástrofe desencadenante y/o reduciendo su intensidad a fin de evitar que se precipite un desastre aún mayor, causando daños, desestructuración y víctimas.

¿Cómo debe participar la sociedad en la prevención de un desastre?

La población, sea de una determinada región, o de un país entero, no debe limitarse a responder a la alerta sísmica con la evacuación de las áreas afectadas, sino, que para evitar daños a las edificaciones y todo lo que se clasifica como activos materiales, puedan de algún modo rescatarse la mayor cantidad asumiendo medidas preventivas.

¿Cómo se puede prevenir un desastre natural?

Los desastres naturales pueden prevenirse, pero no evitarse. Aunque, sí hay algo que se puede hacer que es la lucha activa por evitar la aceleración del cambio climático, porque estas medidas bien implementadas y tomando consciencia los países más contaminantes, se lograría al menos aminorar la frecuencia e intensidad de catástrofes naturales como hemos visto en los últimos años.

Pero el cambio climático poco tiene que ver con la vulcanología, por tanto, lo que sigue siendo incluso para los científicos un gran desconocido, o sea, el interior de nuestra tierra más allá de la corteza, es la que nos debe alertar sobre la temática de hoy en cuanto al grado de certeza de la comunidad científica respecto al comportamiento de los volcanes. No creemos que se tenga un dominio absoluto sobre la materia, porque son comportamientos naturales absolutamente imprevisibles.

Veamos, por ejemplo, lo que se está produciendo en La Palma, una sucesión continua de terremotos que en los últimos días llegaron a tener, al menos dos de ellos, una intensidad de 5,1 y 5,3 en la escala de Richter. Que si bien se producen a una profundidad de 35 km bajo la superficie, nadie puede asegurar que si después de 47 días de escupir lava y cenizas con coladas que bajan al menos por tres vertientes diferentes, no pueda producirse un seísmo de magnitud 8,1, lo que sería devastador para la isla con el riesgo de desprendimiento de parte de la montaña provocando un tsunami del cual se viene advirtiendo hace ya un tiempo sobre el muy probable comportamiento que sucedería a una explosión total.

Por ello, cuando en regiones sujetas a seísmos, como son Perú o México, se realizan y se participa en simulacros por seísmos, inundaciones, deslizamientos u otros desastres, es una manera de concienciar a la población, pero lo importante, es determinar la ubicación perfecta de cuáles son las zonas seguras de evacuación y refugio.

Sin duda, la capacitación de equipos de rescate, evacuación, primeros auxilios, evaluación de daños y asistencia técnica es esencial.

Pero la prevención de desastres, si bien no pueden evitarse porque es ir en contra de la naturaleza a la cual vemos que no podemos vencer, sí se pueden aplicar medidas para evitar que un evento se convierta en un desastre mayor. Por ejemplo, sembrar árboles previene la erosión y los deslizamientos. También puede prevenir las sequías.

Por ello vamos a referirnos una vez más desde esta tribuna a la resiliencia, por la cual deben considerarse los riesgos antes y después del desastre. Esto es que los espacios verdes, por ejemplo, son claves para salvar personas, al igual que las medidas de salud, ordenamiento territorial, diseño urbano y principios post-desastres.

La resiliencia es un concepto global de gestión de riesgos que implica, además, la solidaridad de ciudades vecinas para enviar recursos (comida, abrigo, tiendas, medicamentos).

¿La gestión de qué países son ejemplo al hablar de resiliencia?

Por ejemplo, Alemania, que sufre lluvias excesivas e inundaciones, ha proyectado hospitales y restaurantes que no estén en los primeros pisos para que no sean afectados por el agua. Japón, luego de los terremotos y tsunamis del 2004 y 2011, ha estructurado algunas ciudades con puentes gigantes para que los ciudadanos puedan escapar rápidamente ante el desastre. Trabajar en resiliencia lleva a que una ciudad no se detenga ante un desastre. Es decir, aminora los efectos antes y después de una catástrofe natural.

El constructo del liderazgo preventivo

Desde el punto de vista de la doctrina, el liderazgo preventivo abre y enriquece la teoría y la práctica del desarrollo del liderazgo incorporando métodos intrapersonales e interpersonales de autoconciencia y autoconocimiento, el proceso de aprendizaje desde una perspectiva comunitaria, comportamientos éticos y las fases que comprenden la toma de decisiones.

En resumen, un liderazgo preventivo debe reconocer que el mejor enfoque para la resolución de problemas es evitar un problema grave en primer lugar. No es fácil, pero es posible. La detección temprana de problemas y la buena gestión de la información también desde el inicio, es una de las mayores garantías para evitar que dicho problema (desastre natural) se agrave.

Momentos de máxima explosividad del Cumbre Vieja, isla de La Palma.

Con demasiada frecuencia, hemos visto en las organizaciones y en la clase política, que un problema reaparece porque sus síntomas, no el motivo de ellos, fueron el foco de atención.

El liderazgo preventivo no es un concepto nuevo. De hecho, es antiguo y se remonta al menos a la época de la antigua Grecia. Aunque el término “preventivo” es relativamente nuevo, es una interpretación más moderna de la vieja idea de que los mejores líderes son aquellos que evitan que surja un problema, en lugar de aquellos que reaccionan cuando surge un problema. Y lamentablemente, esto lo vemos a diario en la clase política que parece que no han seguido los consejos de Epícteto, que se refería que “lo importante no es el problema, sino cómo reaccionamos ante él”.

El liderazgo preventivo es un modelo de liderazgo con el objetivo de evitar que ocurran problemas, o en el caso de que finalmente ocurren, estar muy preparados para enfrentarse a ese desafío que exige medidas para afrontar los daños.

Por tanto, un liderazgo preventivo es el que sostiene valores que se basan en enfoques proactivos y sistemáticos de liderazgo. Estos elementos son la base del modelo establecido por James F. Petersen a principios de los 80, que describe un modelo de liderazgo preventivo que se basa en un marco conceptual de cinco componentes que son fundamentales para un liderazgo exitoso, que son: la visión, la planificación estratégica, el establecimiento de metas, la comunicación y la responsabilidad.

Nuestra preocupación por La Palma

Instamos a las autoridades locales y nacionales, a considerar todas las alternativas posibles en el desenlace final del Cumbre Vieja.

En el fin de semana largo por motivo del día de Todos los Santos, se llegó a una ocupación del 90% en la isla y todo el mundo contento porque se estaba fomentando el turismo, especialmente venido de las islas vecinas del archipiélago con la mejor voluntad de colaborar económicamente, independientemente de ver el espectáculo natural del Cumbre Vieja.

Pero estas visitas colapsaron los pocos accesos que se tiene en la isla, lo que, de haberse producido un seísmo mayor a los registrados hasta la fecha, con consecuencias devastadoras, no habría podido actuarse con la misma eficacia que si se mantiene un nivel mínimo de población, la autóctona que está velando (natural que así sea) por sus plantaciones, propiedades y como alguien dijo, sus recuerdos.

Por tanto, creemos que en el tablero de mando de las autoridades que están monitoreando constantemente el comportamiento del Cumbre Vieja, hay que añadir sí o sí, las siguientes posibles variables.

1º) Desprendimiento final de gran parte del Cumbre Vieja y consecuentemente un tsunami de proporciones inmensas, que afectaría la costa este de Estados Unidos y Centro América, además de muy posibles consecuencias en las otras islas del Archipiélago según haya sido la caída de los millones de metros cúbicos de roca y la manera en que se genera la onda expansiva.

Si bien los expertos señalan que el camino de la ola será hacia el oeste, no se descarta un impacto en las costas africanas y el sur y oeste de la Península Ibérica.

2º) Cuánto tiempo se tiene de capacidad para evacuar a los ciudadanos ante una catástrofe semejante. Estamos hablando de casi 100.000 habitantes en La Palma.

3º) Que medios de transporte están disponibles y debería confirmarse que hay un plan de evacuación masivo para evitar pérdidas humanas. Lo que sí va a ser inevitable es que mueran animales y haya más destrucción material.

4º) Qué equipamiento está disponible (médico, de seguridad, etc.) para afrontar una situación como la descrita y qué equipos de crisis están preparados y capacitados para actuar.

5º) Es importante que exista un protocolo de actuación para cubrir de la mejor y más eficaz manera posible los puntos 1º a 4º).

Lo que pretendemos desde este Foro es que un problema que hasta ahora no ha causado víctimas, siga sin producirlas incluso si la naturaleza quiere ponernos a prueba con un seísmo de proporciones devastadoras.

Para que ello sea posible y no tengamos que lamentar una tragedia, insistimos en que hay que coordinar bien, no confundir a la población, no alentar más visitantes que puedan colapsar la isla, y especialmente estar haciendo simulacros de evacuación masiva que evitaría muchas muertes.

Liderar preventivamente exige poner todas las cartas sobre la mesa. No es que alertemos innecesariamente a la población, sino que le advertimos a ella y especialmente a los dirigentes políticos, que no tengan miedo en tomar medidas por más duras que sean, porque salvan vidas.

Artículo coordinado por José Luis Zunni, director de ecofin.es, vicepresidente de Foro ECOFIN y autor del libro recién publicado ‘El Cubo del Líder’ (Ed. Kolima; disponible a la venta pinchando aquí), en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN, y Antonio Alonso, presidente de la AEEN (Asociación Española de Escuela de Negocios) y secretario general de EUPHE (European Union of Private Higher Education).

, , ,

Pin It on Pinterest

Share This