Innovadores versus creadores

No es lo mismo. Tú, ¿creas o innovas? Son dos palabras asociadas al proceso de crecimiento y desarrollo de las organizaciones. Pero no significan lo mismo. Y tampoco están tan distantes en cuanto a la configuración de la personalidad. Es más, existe una mutua dependencia. Veamos los matices.

La innovación depende de la creatividad y esto es algo que se puede empezar a construir hoy mismo. Cuanto más innovadores seamos en la resolución de los problemas o al abordar los temas desde enfoques diferentes, saldrá a la luz lo mejor de nosotros mismos. ¿Por qué es importante este enfoque? Porque lo que impulsa la innovación es la creatividad. Y cuánto más libertad creativa tengamos mejor será el rol del que dispongamos en el proceso innovador.

Como ya es habitual al referirnos a las habilidades directivas y cuando se analiza el liderazgo efectivo, ya no existe voz que reclame aquello de que el líder nace y no se hace”; porque en realidad todo, absolutamente todo en la vida requiere capacitación y formación, amén de las condiciones naturales que se tengan. Por ello, la creatividad es algo que se puede construir y cultivar, según los expertos.

Innovadores versus creadoresCuanto más se esfuerza una persona en ser creativa, mayor es la oportunidad que tendrá de llegar a hacer, pensar o planificar algo importante.

Solo hay una receta posible: dejar de hacer o pensar aquello que limita y mata la creatividad.

Alerta a esos momentos de cansancio o rutina en que comenzamos a trabajar con el piloto automático. Son momentos en que se esfuma la creatividad y se incrementan las posibilidades de errores en las tareas.

Focalizar en el proceso

Cuando nos hemos fijado una meta, es obvio que tenemos que determinar cuáles son los objetivos y al mismo tiempo diseñar las estrategias para llegar a ellos. Toda vez que nos imponemos llegar a un nuevo destino, se tienen que empezar a producir cambios en el sentido de cómo está afectando la confianza a las personas y equipos.

En la medida que sepamos de antemano cómo se puede resolver el problema/reto al que nos enfrentamos, estamos fortificando dicho nivel de confiabilidad en nuestras acciones, consecuentemente en el liderazgo de la organización.

¿Quién valora o aplica creatividad?

Estados Unidos es quizás el país más relevante en cuanto a estudios, encuestas e investigaciones en el ámbito de las organizaciones y también en cuanto a la psicología aplicada. Un importante estudio sobre los niños durante varias décadas, evidenció que uno de los factores más importantes para ser creativo y con éxito fue tener al menos una persona que reconociera la creatividad y aceptara a la persona tal cual es.

Hábitos negativos que destruyen la creatividad

Para que una persona pueda gozar de una vida creativa, debe ser capaz de destruir aquellos hábitos que están matando a su creatividad. Pero además cada uno de nosotros debe tener la convicción de que la creatividad puede alcanzarse con esfuerzo y trabajo. Si cree que algunas personas nacen creativas y usted no es uno de ellas, realmente se equivoca.

Lo que hace que algunas personas sean más creativas que otras, es que nutren su creatividad, evitando que se reproduzcan como las setas aquellos elementos que anulan, inhiben y destruyen el proceso creativo de una persona.

Entre dichos factores negativos tenemos:

1º) Los tópicos y prejuicios.

La tendencia que el ser humano le cuesta evitar de hacer juicios prematuros sobre personas y/o hechos. Para ser creativo, hay que ser capaz de generar ideas e innovación libremente y sin prejuzgar.

2º) Miedos y fantasmas.

La falta de coraje. Si tiene miedo de asumir riesgos, miedo de aventurarse por nuevos caminos, esa persona que tiene una responsabilidad para tomar una decisión y pasar a la acción, va a tener dificultades para aventurarse explorando nuevos caminos. Le aterra lo novedoso, pero justamente es que la creatividad requiere aprovechar una oportunidad y ser decidido para pasar a la acción. El miedo es el mayor enemigo de la creatividad.

3º) Se tiembla sólo en pensar en la posibilidad de fracaso.

Los grandes líderes han experimentado en alguna medida lo que significa el fracaso. Pero no por ello, se han dejado dominar por esa sensación, que cuando aparece invade gran parte de la actividad mental de las personas porque quieran evitar a toda costa cualquier forma de fracaso. Es normal que así sea por la propia naturaleza humana, pero no se puede ser audaz y creativo cuando se tiene miedo al fracaso.

Es muy importante establecer nuestras propias normas de la creatividad y no compararnos con nadie más. Hay que permitirse crear y ser diferentes.

¿Pensamientos tóxicos?

En realidad, el fracaso se convierte en un sujeto activo, con suficiente “autoridad” para inhibir nuestra capacidad decisoria y de acción. Por evitar el fracaso dejamos de actuar y al no hacerlo, por el contario de lo que muchos piensan, en vez de disminuir los problemas, éstos se incrementan.

Nuestro bienestar disminuye así como nuestra vida. Nuestras experiencias son cada vez más reducidas. Nos hemos auto-limitado nuestra capacidad de acción ya que ha prevalecido el temor a no lograr nuestras metas.

Lo importante que tiene que decirnos la psicología, es que el auténtico problema no subyace en el fracaso en sí, sino que es un muy buen indicador (si se sabe interpretar) de qué cosas no hay que hacer o qué caminos no hay que tomar o también y no menos importante, con qué personas no vamos a contar. En definitiva, nos está poniendo en bandeja la elección de otras alternativas.

Por tanto, cuando una persona maneja bien sus competencias emocionales, es controlada y destaca por sus méritos en las habilidades en su puesto de trabajo, en caso de que tenga que asumir algún tipo de fracaso, significará para él/ella algo diferente a lo que dicho fracaso significa en el resto de personas. O sea, que la reacción al fracaso es distinta como lo son las formas en que reaccionamos ante diferentes estímulos/problemas externos.

No estar cómodo con la incertidumbre.

Muchas personas temen la ambigüedad. Les preocupa que las cosas carezcan de sentido. Justamente es ese don especial de las personas creativas, que les da el valor de dejar su comodidad (zona de confort) y la seguridad que ello conlleva. Y es cuando se manifiesta este valor (cualidad especial del ser creativo) para no temer a nada ni nadie, el momento en que la creatividad fluye espontáneamente. La creatividad es un hábito y la mejor creatividad es el resultado de buenos hábitos que permiten usar la imaginación y la innovación.

Artículo coordinado por José Luis Zunni, director de ecofin.es y vicepresidente de Foro ECOFIN, en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN; Javier Espina Hellín, miembro de ECOFIN Business Schools Group, y Ximo Salas, miembro del ECOFIN Management & Leadership de ECOFIN.

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