Cerebro, devenir e incertidumbre

Siempre, los hombres y mujeres que han dejado huella en las organizaciones, hayan querido o no, nos han dejado una herencia que son las palabras y expresiones que más han utilizado en sus respectivos liderazgos. Esto es así; pero en el presente, si bien esto se repite, ya no parten las nuevas palabras exclusivamente de personas destacadas que transmiten su personalidad a las organizaciones que lideran.

Actualmente apelamos a diario a decenas (por no decir centenas) de palabras y expresiones que, quizás sin tener una fuente doctrinaria ni de experiencias de buen liderazgo por sus resultados, sí igualmente significan, o, más bien, nos dibujan el retrato actual de la sociedad, organizaciones y por supuesto, las relaciones entre personas y aquellas.

Por ello, tratamos de explicar cómo van surgiendo términos, a veces nuevos, otras no, pero que empiezan a utilizarse para describir una nueva realidad. Pero sin duda, hay también una retroalimentación entre lo que dice la doctrina y lo que posteriormente se recoge en el día a día. Es algo natural en la comunicación humana.

En el caso de Minda Zetlin, que además de ser una escritora y conferenciante de éxito en materia de “Business technology” (tecnología de negocios), ha sido presidenta de la American Societyof Journalists and Authors de Estados Unidos, de quién nos interesa su posición, ya que sostiene que, hasta el presente, las investigaciones demuestran que en la relación entre el cansancio (fatiga física y mental) y el trabajo, pasa por darle un recreo al cerebro. ¡Ojo al dato! Es la primera de las palabras del título de hoy: cerebro.

Porque al igual que Minda Zetlin, sostenemos que tu nivel de eficacia en el trabajo mejorará si te das los necesarios momentos de descanso. No llegar nunca a la agotamiento físico y mental. Pero qué nos van a decir a nosotros, los autores, que justamente hacemos gala de eso que coloquialmente se expresa “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”.

Minda Zetlin nos sitúa inteligentemente en algo tan cotidiano como es un domingo por la tarde, cuando uno se supone que debe de estar tranquilo, descansando, compartiendo tiempo y disfrutando de la familia. ¡Pero qué ocurre! En vez de estar relajado, te sientas frente al ordenador y empiezas a trabajar, lo que todos decimos: “voy a adelantar tareas de la semana”. Y es ahí que volvemos a nuestro título de hoy en el que figuran dos palabras más: devenir e incertidumbre. Y esa tarde de domingo en la que crees que si no empleas parte de tus horas de descanso en el trabajo que crees estás adelantando, te generará ciertas dudas sobre tu estabilidad en el puesto (porque crees que estás obligado a darlo todo en todo momento) porque, caso contrario, pueden considerarte (es tu imaginación no más) que no das la talla.

En cierto sentido, es el síndrome del impostor (que hemos tratado en este Foro) y que te exprime el cerebro, te mete incertidumbre en el cuerpo (nunca mejor dicho), porque te guste admitirlo o no, lo que tienes es miedo al futuro. Pero no el lejano. Sino el de mañana mismo.

Entonces, con la excusa que te pones a ti mismo de que quieres enviar algunos e-mails antes de que empiece el lunes por la mañana, o adelantar el proyecto que tienes entre manos, porque piensas que cuando arranca la actividad a primera hora de la nueva semana, las llamadas telefónicas y los mails urgentes no te van a dar tregua, en realidad estás como poniendo una especie de barrera invisible ante todo lo que crees que va en tu contra, o que puede desgastar y/o perjudicar tu posición actual. Y esta barrera para ti es volverte a enfrascar una y otra vez en el trabajo, especialmente la tarde del domingo.

En realidad, estás cansado de toda la semana y se supone que necesitas ese descanso, pero las necesidades que te has fabricado en tu cabeza, te empujan a que el trabajo se interponga en tu vida familiar.

Minda Zetlin afirma y compartimos al 100% por la evidencia científica conocida hasta hoy, que existe ya un cuerpo importante de investigaciones con resultados probados en diferentes grupos de personas, que explica lo que muchos de nosotros hemos experimentado de las malas experiencias, en este caso, sobre el mal uso del tiempo personal y familiar. Porque dejarse llevar por el impulso de la semana en día domingo (en realidad es una inercia que hace que el viernes no haya finalizado), después de tantas horas de tensión y concentración, tu cerebro (y aquí está la evidencia científica referida) como un motor empieza a fallar, a dar síntomas de cansancio, a olvidar números telefónicos o datos que no entiendes cómo se te produce ese lapsus en tu mente. Sencillamente: cansancio.

Las ideas dejan de fluir con facilidad y las tareas que deberían serte sencillas de realizar, se te convierten de repente en complicadas, o que no encuentras una explicación o salida a un problema que tienes que enfrentarte la semana que inicias al día siguiente.

Pero justamente aquí es el punto en el cual la mayoría de nosotros, en vez de dar carpetazo y compartir tiempo con la familia, se mete aún más en la tarea haciendo el esfuerzo de comprender una cosa que tu cerebro en ese momento, por el mecanismo que los científicos llaman de “push back” (impulsar hacia atrás) no responde como necesitas para abordar la tarea que tienes en mente y que quieres anticipar. Y esto es lo que Minda Zetlin dice (también lo compartimos) que es totalmente contraproducente. Y agrega que: “De hecho, los científicos siempre dicen que se necesita más descanso del que las personas le dan a su cuerpo y a su mente”.

De ahí ciertas recomendaciones:

1º) Tomarse unos recreos cortos

Todos los estudiosos del comportamiento en los ámbitos de trabajo, coinciden en la necesidad de hacer pausas. Tan simple como disponer de una máquina de café y compartir sus diez minutos con un compañero/a de departamento o incluso, de ser posible, salir al exterior y respirar el aire, aunque haga frío.

Minda Zetlin dice incluso que, durante este tipo de pausas, puede uno escribir algo que le interesa o jugar un juego unos minutos de las tantas aplicaciones existentes, ya que fijar la atención en otra actividad más relajada, le da la oportunidad a la otra parte del cerebro de descansar y poder intervenir después y resolver el problema.

De otra manera, se produciría un agobio, que lamentablemente en una gran mayoría de organizaciones, más aún como consecuencia de la delicada situación que están atravesando las economías de los países actualmente, llevan a las personas hasta el límite mismo del agotamiento, agravado por el nivel de estrés y tensión que se palpa en el ambiente (aquel tópico de que se puede cortar el aire con un cuchillo).

2º) Utilizar técnicas para relajar la mente

Minda Zetlin dice que algunas técnicas, caso de la “Pomodoro Technique” (la técnica Pomodoro) en la cual sostiene que insumir 25 minutos de trabajo y alternarlos a continuación con 5 de descanso, funciona muy bien. Esta técnica es un método para la administración del tiempo desarrollado por Francesco Cirillo al final de la década de los 80.

La técnica usa un reloj para dividir el tiempo dedicado a un trabajo en intervalos de 25 minutos -llamados “pomodoros”- separados por pausas.  El método se basa en la idea de que las pausas frecuentes pueden mejorar la habilidad mental y trata de ofrecer una respuesta eficaz frente al tiempo, en lugar del estado de ansiedad que suele provocar el devenir del tiempo, del que se habla en los escritos de Henri Bergson (1859 –1941) filósofo francés, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1927 y Eugene Minkowski (1885 – 1972), psiquiatra francés conocido por la incorporación de la noción del tiempo vivido.

Nuestras conclusiones

El tiempo vivido no es un tiempo cuantificable, asimilable al espacio. Así, Minkowski analiza el recuerdo, el pasado, el deseo, la esperanza, el devenir y el futuro. El futuro que indica una dirección en la temporalidad.

Traducido todo esto a un plano macro-social, este devenir se convierte en incertidumbre, cuando por más esfuerzos que se hagan desde la política (hablamos a escala global) no terminan de eliminarse, corregirse o neutralizarse aquellos factores que la provocan. O sea que la ansiedad por el trabajo a realizar (siguiendo el alcance de Minda Zetlin) y la incertidumbre respecto al futuro (que trata muy bien Paul Krugman, Nobel de Economía) son en nuestra visión elementos nocivos para el comportamiento cerebral equilibrado que nos permita afrontar las tareas y responsabilidades libres de tensiones.

En el enfoque de Minda Zetlin, a nivel individual, la falta de descanso al cerebro nos pasará factura y perderemos eficacia; en el orden macro, seremos más vulnerables ante el cambio, ya que la preocupación y tensión constante sobre el devenir (según la escuela psiquiátrica francesa) es nuestra incapacidad para reducir el factor socio-económico más importante: desconocer y no poder saber cuál será el comportamiento de nuestras sociedades (mercados, gobiernos, etc.) en plazos lamentablemente cada vez más cortos.

Jim Rohn, el filósofo de los Negocios, decía que el tiempo valía más que el dinero. Lo difícil es aprovechar el tiempo de modo rentable. Debe servir para entender que dedicar tiempo alocadamente a una tarea (el ejemplo del ejecutivo que trabaja un domingo) no produce réditos. Al contrario, saber cuándo disminuir la marcha o parar aplicando la Técnica Pomodoro, permite sacarle partido al tiempo.

Todos hemos tenido experiencias de ese tipo: hacer deporte u otras actividades físicas que nos distraigan durante algún tiempo, permite que consigamos mejores resultados en el cómputo global, que es de lo que se trata en gestión. Irse al banquillo no es malo, siempre que con ello el equipo consiga un buen resultado.

Artículo coordinado por José Luis Zunni, presidente y CEO del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL), director de ecofin.es, vicepresidente de Foro ECOFIN y autor del libro recién publicado ‘El Cubo del Líder’ (Ed. Kolima; disponible a la venta pinchando aquí), en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN y presidente honorario del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL) y también autor del libro ‘El Cubo del Líder’.

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