Aceptando el cambio y una nueva perspectiva

Las sociedades de los países a escala mundial, independientemente de los aspectos materiales que las componen (infraestructuras y todo tipo de elementos materiales, además, por supuesto, de sus respectivas poblaciones), han creado alrededor de ellas, en los últimos años, un tejido macro social y económico de tipo universal que está conformado por cientos de millones de interconexiones.

Comprender esta interdependencia y anticiparse al cambio requiere un enfoque amplio e integrado que reconozca las complejas interconexiones entre los diversos sistemas y desafíos globales que existen actualmente, así como los que se vayan derivando en el futuro, que impactan en organizaciones y gobiernos.

A su vez, esta interdependencia está siendo reconfigurada por factores persistentes (podamos controlarlos o no) que seguirán influyendo en nuestro futuro, concurriendo simultáneamente en diverso grado en los ámbitos económicos, sociales, culturales, políticos, ambientales, tecnológicos, etc. Se han sumado en el último lustro, y con mucha fuerza, otros ámbitos críticos como la seguridad y defensa, la ciberseguridad, la capilaridad que está teniendo en todos los ámbitos de la vida la IA y, especialmente, la transformación precipitada que ha operado la geopolítica a partir de la Guerra de Ucrania y la de Gaza.

Anticipar cambios futuros

Para anticipar eficazmente los cambios en este mundo interdependiente hay que adoptar un enfoque integrado, lo que obliga a organizaciones y gobiernos ir más allá de los modelos tradicionales de gobernanza sectorial para abordar cuestiones globales interconectadas.

Y este es uno de los errores más frecuentes de los gobiernos, cuando no llegan a comprender el alcance que van a tener cambios que hoy están abordando, pero que ni siquiera llegan a dimensionar el impacto real a dos o tres años vista. Esto está siendo probado, por ejemplo, con la robótica, la IA o también la tecnología al servicio de la defensa de los países.

El cambio es una de las fuentes principales del progreso

El cambio es parte inevitable de nuestra existencia. Es obvio, que no necesariamente cada vez que se produce un cambio se deriva de él un progreso, pero podemos afirmar que es inexorable que de todo progreso surja un cambio. La cuestión es si el liderazgo empresarial y político es capaz de aprovechar el cambio para que se derive un crecimiento y desarrollo.

Esta es una cuestión que pone a prueba la capacidad de los líderes políticos, más cuando en el momento actual se encuentras todas las sociedades tanto de Oriente como Occidente, un poco a la expectativa cada día, sobre los saltos cualitativos que en los últimos meses viene dando la IA.

Pero los líderes efectivos tienen esa intuición para dirigir los esfuerzos y asignar los recursos en dirección hacia dónde ellos saben que dicha transformación significa progreso, porque no todo cambio puede lograrlo. Una cosa es experimentar una transformación no sabiendo a qué atenerse y otra muy diferente, estar dando las pautas normativas para que personal y mandos intermedios se formen y capaciten para poder implementar todos los beneficios de las NT’s.

Este tipo de transformaciones exponenciales, la que llamamos habitualmente disrupción tecnológica, no necesariamente están acompasadas por el cambio de mentalidad en las personas, incluyendo muchas de las que están en posiciones de liderazgo.

Pero hay que explicarlo al personal que es simplemente una acción que nos hace volver diferentes en cuanto a la relación con procedimientos, modelos de negocio, etc. Es ahí el sitio en el cual se experimenta la transformación y que debe emigrar de alguna manera a la nueva manera de pensar, porque todas las corrientes de cambio derivadas de la tecnología terminan siendo obligatorias, ya que nos guste o no ocurren, no solo automáticamente, sino hoy día lo hacen de forma natural. Ya pocas personas en organizaciones y a nivel público, pueden sorprenderse del cambio, aunque no estén preparados para él.

Pero como saben que en realidad no solo el progreso, sino el mantenimiento de la capacidad productiva depende de cómo se haya implementado, el líder efectivo es el que ha logrado de una manera bien orientada y dirigida a que todo ese proceso de cambio lleve hacia una mejora y también a poder lograr la meta deseada. Porque lo que los líderes tienen bien en claro y hacen una labor didáctica, es que a diferencia del cambio, el progreso requiere de esfuerzos y acciones intencionales.

Aceptar el cambio para el progreso

En el establecimiento de las líneas directrices, el líder efectivo va a enseñar cómo aprovechar el cambio para el progreso, lo que en primer lugar le hará explicar al personal en qué consiste el cambio de perspectiva que requieren las circunstancias. Cómo lo ejemplifica para que se comprenda en qué momento se encuentra la organización, por ejemplo, tomando acciones como:

– Hará comprender a personas y equipos que en lugar de temer al cambio, habrá que considerarlo como una oportunidad para el crecimiento y la mejora.

– Discutirá con sus mandos intermedios cuáles son las mejores opciones de aprovechar las posibilidades que se están presentando. Si cualquier oportunidad que surgiere como consecuencia directa del cambio, el personal no estaba suficientemente preparado para abordarlo, entonces por más voluntad de progreso que exista en la mente del líder, verá que en esta ocasión se perderán oportunidades, ya que no ha sido capaz la empresa de impulsarlo para progresar.

Queda clara una vez más, que la cuestión crítica no es el cambio en sí mismo, sino la capacidad para impulsarlo de manera tal, que la adaptación al mismo implique también beneficios potenciales a través de las nuevas oportunidades que dicho progreso pondrá sobre la mesa.

Por tanto, el líder efectivo en una reunión conjunta con personas que tienen responsabilidades funcionales y orgánicas importantes, hará las preguntas (son sus subordinados de confianza) si están perfectamente persuadidos y compenetrados en cuáles son las nuevas posibilidades que el cambio les está ofreciendo, pero además, preguntándoles a cada uno cómo entienden en su sector (departamento, equipo, sucursal, etc.) hacerlo de manera que signifique progreso, evitando pérdidas de tiempo y recursos, y logrando que no se escape ninguna de las nuevas oportunidades que se presentan.

Los que conocen el día a día de su departamento, saben perfectamente dónde están las “vías de agua” que hay que corregir. Seguramente si el cambio ha sido comprendido en su totalidad y el nivel de respuesta que los mandos intermedios están dando al proceso es el idóneo, van a estar cada uno de ellos con sus respectivos empleados a su cargo, impulsando de manera eficaz con la única idea que el líder efectivo pondrá en la mente de todos: la actitud hacia el cambio tiene que ser simultáneamente hacia el progreso y la mejora.

Hay que tener en cuenta, que en empresas de gran tamaño con mucho personal y una variedad de servicios y productos que ofrece, llevar a cabo un proceso de trasformación puede ser no solo costoso en términos económicos, sino en cuanto a horas invertidas y que puedan aflorar los llamados costes ocultos. Tomar la acción en cada área, departamento y equipo requiere movimiento y esfuerzo. No se puede lograr permaneciendo pasivo.

Por ello, no es infrecuente que el cambio pueda ser incómodo, especialmente cuando se impone. A menudo, el miedo a lo desconocido y la sensación de pérdida de control provocan un cambio. Sin embargo, si replanteamos nuestra mentalidad y nos centramos en el potencial de progreso, podemos transformar este miedo en entusiasmo y motivación.

Cambio en los negocios y la sociedad

Antes o después los cambios en el mundo de los negocios terminan impactando en la sociedad, lo vemos a diario, por ejemplo, con las APP’s de los dispositivos móviles y las facilidades que nos dan en nuestra cotidianeidad. A nivel social, por ejemplo, en el ámbito del servicio a los discapacitados, el cambio está impulsado por diversos factores, como las políticas gubernamentales, las consideraciones financieras y la evolución de las actitudes sociales.

Si bien el cambio constante puede ser un desafío, es fundamental que las organizaciones se adapten y busquen el progreso para seguir siendo competitivas y eficaces.

Aceptar el cambio como catalizador del progreso nos permite crecer, mejorar y avanzar continuamente tanto en nuestra vida personal como profesional.

¿Cómo puede empezar a verse el cambio como una oportunidad de crecimiento?

La primera preocupación del líder efectivo respecto de su personal, independientemente de su formación, capacitación y experiencia, es cómo tiene que hacer para formarles también en esa visión que tiene desde su posición de liderazgo, simultáneamente a explicarles cómo desarrollar una mentalidad de crecimiento

¿Qué es una mentalidad de crecimiento?

Sin duda, al referirnos a que una persona tiene una mentalidad de crecimiento, es que comprende de determinada forma cómo ve los problemas, así como los retos a los que a diario se enfrenta, pero especialmente, tiene consciencia de sus propias debilidades. Esos límites que las carencias de determinadas habilidades, sean técnicas o blandas, están en su mente como un peso a veces insoportable, pero que sabe que con esfuerzo y preparación va a poder superar con tiempo, paciencia y desarrollo.

El término “mentalidad de crecimiento” fue acuñado originalmente por Carol Dweck, psicóloga, profesora e investigadora de la Universidad de Stanford, en su libro de 2006 Mindset: The New Psychology of Success (Mindset: la nueva psicología del éxito). Con su aportación demostró que una persona tiene una una mentalidad de crecimiento cuando cree que no está limitada por rasgos o habilidades inherentes. En cambio, tiene la capacidad de aprender, crecer y mejorar. Y el mérito del líder efectivo y transformacional, es captar ese potencial de talento, aunque esa persona circunstancialmente no esté en el nivel que requiere la responsabilidad que se le ha asignado. Se parte de la idea que el talento en solitario no va a conducir a una persona al éxito, si no va acompañado de formación y experiencia.

También otro autor destacado como es Matthew Syed en su obra “Bounce” utiliza los estudios de Carol Dweck sobre la mentalidad de crecimiento para profundizar en la noción de “habilidades inherentes” y muestra a lo largo de su publicación, que quienes tienen una mentalidad de crecimiento generalmente han podido lograr metas destacadas en sus carreras mientras aquellos que tienen lo que se llama una mentalidad fija, no han llegado al mismo nivel de resultados. Esto también puede verificarse en deportistas de élite, por ejemplo, en natación, que a pesar de sus condiciones innatas y haber logrado medallas de oro como Michael Phelps que cuenta con 28 medallas de oro de Juegos Olímpicos y Campeonatos Mundiales, tienen muchas más probabilidades de tener una mentalidad de crecimiento, ya que se entrenan y preparan física y mentalmente durante más tiempo, con más intensidad y con la instrucción correcta para superar sus propias marcas.

Es importante aceptar la creencia de que los desafíos son oportunidades para aprender y mejorar. Este giro en la perspectiva es fundamental ya que permite ver el cambio no como una amenaza, sino como un camino hacia el desarrollo personal.

De ahí que, al adoptar una mentalidad de crecimiento, se puede:

– Ver los obstáculos como oportunidades para expandir sus capacidades.

– Abordar nuevas situaciones con curiosidad y entusiasmo. Las perspectivas ayudan notoriamente a la auto-motivación.

– Reconocer que el crecimiento personal ocurre fuera de su zona de confort.

Estrategias prácticas para aceptar el cambio

  1. Mantener la mente abierta

Ser receptivo a nuevas ideas y perspectivas. La flexibilidad es crucial para navegar por las transiciones de la vida. Esto significa que la persona que ha aceptado de buena manera y con convencimiento y determinación ese cambio hacia el progreso, estará dando la bienvenida a la innovación, además de que le será más fácil cuestionar todas las creencias existentes sobre determinados aspectos vinculados a su desarrollo, sean de su propio intelecto o de otras personas. Podrán seguir siendo curiosos, porque sentir curiosidad por las nuevas experiencias también es un elemento motivador.

  1. Aceptar la incomodidad

El cambio a menudo implica entrar en territorio incómodo. Y hay que reconocer que la incomodidad es una parte natural del crecimiento y el aprendizaje. Cuando se acepta este principio, se está en mejores condiciones de auto generar resiliencia, además de desarrollar una capacidad de adaptación a nuevas circunstancias, desarrollando un enfoque de apoyo y colaboración, siendo también esencial que la visión estará puesta en no perder oportunidades y aprovechar los desafíos, para que puedan también convertirse en nuevas ocasiones para objetivos que habían sido descartados. Esto es lo que hace normalmente la oportunidad como motivador y al mismo tiempo impulsor de la acción.

  1. Buscar apoyo

Rodearse de una red de personas que le apoyen y que puedan ofrecerle orientación en tiempos de cambio. Esto puede incluir contar con mentores, amigos, familiares y entrenadores profesionales

  1. Practicar el autocuidado

El cambio puede ser emocionalmente agotador, por lo que es importante priorizar el bienestar a través de gestionar bien las emociones, contener los niveles elevados de estrés, mantener una actitud positiva, especialmente teniendo cuidado en la fijación de las metas para que sean realistas.

Perspectiva filosófica

Heráclito de Éfeso (535 a.C. a 480 a.C.) afirmaba que “todo lo que nos rodea está en un estado constante de cambio”. Y cuando partimos de esta filosofía de vida, tomándolo como algo inevitable y natural, aceptamos el cambio como un proceso de vida, pero que además con una actitud en línea con lo que venimos diciendo de crecimiento y progreso, ese mismo cambio se hace transformador de nuestra propia relación con la incertidumbre. Porque entramos a considerar el cambio no como algo a lo que resistirse, sino como una fuerza que nos impulsa hacia adelante y ayuda a descubrir el potencial tenemos.

Sobre el cambio de perspectiva

Si alguien del personal le pregunta al líder qué es un cambio de perspectiva, puede responder diciendo que es un cambio fundamental en la forma en que un individuo entiende, interpreta o ve una situación, idea o experiencia.

¿Qué es lo que fundamentalmente implica para su actitud respecto a las cosas, personas y entorno? Que está siendo capaz de hacer una re-evaluación de sus creencias, suposiciones e interpretaciones existentes para obtener una nueva comprensión.

Desde ya, que para que le resulte de utilidad y poder aplicar dicho cambio con eficacia en sus funciones y responder por sus responsabilidades, tendrá que saber que hay unas características clave que también se dan ante un cambio en la forma de ver y comprender el entorno y el pequeño mundo laboral que a diario le rodea:

– Uno de los elementos centrales es hacer una revisión de cómo se entiende algo. (Pueden ser más de una cosa, por supuesto).

– Muy importante es cuestionar suposiciones existentes, o sea, no dar por sentado los típicos tópicos y prejuicios.

– Tratar de ver una situación desde un ángulo diferente.

– Tener en claro que toda persona tiene una perspectiva psicológica, o sea la manera en que percibe la realidad. Carl Jung afirmaba que “no vemos el mundo como es; lo vemos como somos”.

Por tanto, la perspectiva forma parte de esa estructura mental que tiene una persona, porque en base a sus principios y valores, puede hacer una construcción psicológica única, que a su vez está determinada por otros elementos que se suman a sus valores personales, tales como experiencias, determinadas creencias, especialmente percepciones que tenga, así como la importancia práctica que dicha manera de ver tiene en su trabajo y/o problema al que se enfrenta.

Por lo que un cambio de perspectiva puede ayudarle a resolver los problemas y/o enfrentar los desafíos de manera más creativa, también más proactiva porque habrá incrementado su nivel de confianza, no quedándose atrapado en barreras mentales, y muy especialmente, aumentando la empatía y la comprensión. Será una persona más tolerante y flexible.

El líder efectivo también formará al personal en este aspecto, ya que como hemos señalado más arriba siempre explica y forma en la visión que él tiene del entorno, por lo que ampliará dicha comprensión que el personal tiene que tener en cuanto a que cambiar de perspectiva no consiste en encontrar una verdad absoluta, sino en reconocer que pueden existir múltiples puntos de vista válidos simultáneamente. Es un proceso que nos permite volvernos más abiertos y adaptables en nuestro modo de pensar.

Ejemplos de un cambio de perspectiva empresarial

Un cambio de perspectiva empresarial puede transformar radicalmente la dirección y el éxito de una compañía. Aquí hay algunos ejemplos notables:

Apple bajo Steve Jobs

Cuando Steve Jobs regresó a Apple en 1997, la empresa estaba al borde de la bancarrota. Jobs cambió la perspectiva de Apple, pasando de verla como una simple compañía de computadoras a una empresa de productos de consumo innovadores y diseño integrado. Este cambio de enfoque resultó en la creación del iPod y posteriormente del iPhone, productos que revolucionaron categorías de mercado enteras.

Netflix

Netflix comenzó como un servicio de alquiler de DVDs por correo. Sin embargo, Reed Hastings, cofundador de Netflix, reevaluó las tendencias del mercado y la tecnología disponible, transformando la empresa en el gigante del streaming que es hoy. Esta nueva perspectiva no solo cambió la empresa, sino toda la industria del entretenimiento.

Beyond Meat e Impossible Foods

Estas empresas redefinieron el concepto de “carne” al verla no como un producto exclusivamente de origen animal, sino como una experiencia sensorial que puede ser replicada usando plantas. Este cambio de perspectiva les permitió crear productos que desafían las percepciones tradicionales y satisfacen la demanda de alternativas sostenibles.

Tesla

Tesla cambió la percepción sobre los vehículos eléctricos (VE). Antes vistos como poco prácticos o inaccesibles, Tesla demostró que los VE pueden ser tanto deseables como rentables, integrando avances en baterías y sistemas de conducción autónoma.

Nokia

A principios de los años 2000, Nokia era líder en el mercado de teléfonos móviles. Sin embargo, al no adaptarse a las nuevas tendencias, perdió su liderazgo. En 2017, la empresa emprendió una reestructuración integral enfocándose en la digitalización y la innovación, lo que le permitió retornar al mercado con un enfoque renovado hacia las tecnologías 5G.

Estos ejemplos demuestran cómo un cambio de perspectiva puede llevar a la innovación, la adaptación a nuevas realidades del mercado y, en última instancia, al éxito empresarial.

 

Artículo coordinado por José Luis Zunni, presidente y CEO del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL), director de ecofin.es, vicepresidente de Foro ECOFIN y autor del libro recién publicado ‘El Cubo del Líder’ (Ed. Kolima; disponible a la venta pinchando aquí), en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN y presidente honorario del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL) y también autor del libro ‘El Cubo del Líder’; y Antonio Alonso, presidente de la AEEN (Asociación Española de Escuela de Negocios) y vicepresidente segundo de EUPHE (European Union of Private Higher Education).

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