Tener sueños y buscar el éxito

Cuando Martin Luther King logró reunir en Washington 250.000 personas el 28 de agosto de 1963, no solo fue su sueño que inmortalizó en su discurso “I have a dream” (Yo tengo un sueño), sino que se convirtió en el sueño de todos los negros de Estados Unidos. Su sueño se hizo realidad social cuando se terminó legislando en la famosa Ley de Derechos Civiles de Estados Unidos.

Siempre el gran líder afroamericano Martin Luther King ha representado, más que ningún otro, la fuerza de la esperanza y los sueños como característica esencial de un liderazgo humanista. Porque soñar es una parte sustancial de nuestra existencia, es la que nos motiva y nos empuja hacia delante, a pesar de las dificultades.

Vamos a imaginar la siguiente situación: eres un niño/a de 10 años y un familiar de tu entorno te dice “tienes que seguir tus sueños en tu vida”; también imagina otra situación, cuando ya eres un/a adolescente de 16 años y el mismo familiar te recuerda lo que decía de pequeño/a, pero es que, además, otras personas que conoces (tus nuevas amistades) en alguna ocasión han dicho cosas similares en cuanto al futuro y los sueños. Entonces la pregunta que surge es: “¿Puedes volver a crear esa escena que te trae buenos recuerdos?”. ¡Por supuesto que sí!

Algunas reflexiones que te serán de utilidad

Si partimos de la base que nuestra vida, “es un trayecto”, lo importante no es obsesionarse solo con la meta final que te has propuesto, sino cómo estás transitando el presente y el futuro inmediato. Si lo asumes así, como un viaje, entonces evitarás caer en momentos de desánimo porque lo que hoy no te ha funcionado como querías, mañana podrá convertirse en un éxito. Esto es ley de vida y para todo el mundo…sin excepciones.

Algunas sensaciones que seguramente habrás percibido en varios momentos de tu vida:

– ¿Has pensado en cubrir algunas metas (tus particulares “ocho miles” de los escaladores) y siempre que lo has hecho, has sentido “ese gusanillo” que te ha mantenido activo? Si bien sabías que no era posible cubrir esa primera meta en el presente, te estabas preparando mentalmente para otra ocasión, y día a día mantenías vivos esos alicientes.

– El efecto de establecer metas te ayuda a que te sientas bien, en cierto sentido, podríamos decir que, a mantenerte equilibrado, porque la sensación de que vas cubriendo algunos logros, aunque haya metas importantes que las tienes como posibles únicamente en tu futuro, ese proceso (el camino que estás transitando) lo haces con más serenidad, porque también sientes esa esperanza que podrás cubrir la meta, porque te estás preparando para ello.

– Tampoco te obsesiones en que es una locura pensar que los sueños solo son sueños, eso lo dejamos para la literatura, ya que los sueños en la vida, antes o después terminan convirtiéndose en nuestras metas.

– Lo que sí no puedes hacer es tirar al aire delante de tus ojos, igual que los pétalos de una flor que floten en el ambiente, un ramillete de sueños de manera desordenada. Esto sí que se convierte en una fantasía. Lo que debes de tener es un plan.

– Estructura tu plan de manera ordenada, con un análisis paso a paso de cada una de las acciones que tendrás que realizar en el presente y prever las que tienes que ir cumpliendo en un futuro próximo, para que en ese otro futuro más lejano sí puedas coronar tu cumbre.

Lo pequeño a veces no es hermoso

– Cuando procuras hacer aquello que deseas, no necesariamente te generara alegría y felicidad desde el momento en que te encaminas a ello. Tendrás que hacer esfuerzos, incluso sacrificarte, pero sabes que finalmente podrás disfrutar ese momento. La cuestión es si el disfrute de un momento se desvanece inmediatamente o perdura en el tiempo. Esto generalmente depende de cómo te hayas planteado el tránsito hacia esa meta. La capacidad de resistencia.

– Debes aprender a vivir sin lamentarte de aquello que no has hecho y de decirte a ti mismo “y si hubiese hecho eso” o si “hubiera hecho aquello otro”. ¡Tonterías! Lo único que haces es cargarte de energía negativa, dejar de visualizar esa imagen de la cumbre que tienes previsto escalar dentro de dos años. O sea: debes ceñirte a tu plan, ser ordenado/a y riguroso/a.

– No hay secretos, más que una buena disciplina. No lo atribuyas a la suerte, ya que ésta debes dejarla para los casinos y el bingo. La suerte en realidad no existe, sino que en realidad se producen situaciones más o menos favorables para las cosas que tienes que hacer en tu vida, y de ti depende en un porcentaje importante la manera en que las llevas a cabo.

– Cuando implementas las acciones que previamente estaban en tu orden del día, por ejemplo, la finalización de un determinado trabajo, queda claro que lo que hasta ayer era un futuro inmediato ya se ha cumplido, y que la forma en que las has realizado es lo que decimos habitualmente de “cómo condicionamos los hechos, palabras y acciones con nuestras actitudes y pensamientos”.

– Cuando aprendes a dejar esas preguntas de lamentación a un lado y te centras en lo que tienes que hacer, es el inicio de un camino para cubrir cumbres y disfrutar de la vida.

En caso de no ser así, intenta vivir y disfrutar de aquellas cosas de las que dispones hoy. Solo se vive una vez y también tenemos tendencia a anclarnos en el pasado y pensar demasiado en el futuro, lo que nos hacer perder el disfrute del presente. Generalmente vamos a tal velocidad que no nos damos cuenta que nos estamos perdiendo la vivencia y disfrute del presente.

Los sueños y el trabajo

Sabes que eres bueno en lo que haces, por lo que no te amargues demasiado buscando comparaciones con los demás, especialmente tus compañeros de trabajo y/o colegas profesionales, que estás muy pendiente de sus logros.

Debes hacer sin perder tiempo con lamentaciones todo aquello que se te da bien, cumpliendo con tu responsabilidad, independientemente de lo que otras personas piensen de ti. No pierdas el tiempo criticando la vida y cómo crees que ésta te trata, porque si así lo haces es un mal enfoque. Cuando lo que debes hacer es salir de este bucle y hacer lo que más te importe, pero con la peculiaridad que debes marcar la diferencia al hacerlo, frente a todos los demás.

No te preocupes en estar pendiente de lo que opinan, sino en hacer bien lo que sabes y entonces sí serán los demás los que estén pendientes de ti.

Sentimientos que florecerán en ti cuando estás en la buena dirección

– Estás seguro que puedes competir con los mejores y estar en los primeros puestos. No es necesario que te obsesiones con ser siempre el primero. Te hará perder calidad de vida. Te limitará tus sueños y coronar otras cumbres.

– Tienes que traspasar ese territorio de los espacios comunes, lo que hacen todos, y demostrar que te da igual abrazar el cambio, corregir lo que se ha hecho mal, como enfrentarte a un nuevo reto. O sea, no lo vas gritando a los cuatro vientos, pero que los demás sí se enteran que eres si no el mejor, al menos con seguridad podrás estar en el podio de los que así se consideran.

– Que marcas diferencia porque no rechazas el cambio, sino que fluyes como el agua y te adaptas a la nueva superficie que el cambio produce en tu vida, tu entorno y en su manera de pensar.

– Puedes hacer crítica de cosas y situaciones, pero no de personas. No juzgues y no serás juzgado.

– Debes mantener tu mente bien focalizada en tu trabajo y los objetivos que tienes por delante. A su vez, tienes que mantener también una buena focalización sobre esa meta futura que quieres cubrir.

– Tus sueños son traer ese futuro lo más próximo posible a tu presente, lo que se llama tener esperanza, para lo cual, no puedes dejar de alimentarla siempre con la humanidad que debe caracterizarte. Eres persona, por tanto, no eres perfecta, cometes errores y los corriges, pero tu humanidad que es absolutamente sociable y está entrelazada con el resto de personas a través de las relaciones interpersonales, tiene que inspirar confianza, seguridad y que los demás estén convencidos que eres una persona honorable, honrada y correcta.

– Que tus sueños también se convierten en tu razón de vivir, porque por más dificultades que te está dando el presente, lo asumes como peaje necesario para transitar a esas otras latitudes en las que podrás iniciar el ascenso a tu cumbre particular.

Todos los días estamos ascendiendo y también cada día de nuestra vida nos enfrentamos a frentes de tormenta que nos obligan a protegernos, a bajar al campamento base y esperar una nueva oportunidad para el asalto final a la cumbre. Esta es la vida y así debes vivirla.

– Esto hace de tu carácter uno que sea inspirador para los tuyos (familiares y compañeros de trabajo, así como socios), y podrás explicar a las personas que de ti dependan en tu trabajo, qué has cuidado y hecho en tu carrera para llegar a dónde estás, si tus sueños se han venido cumpliendo, si puedes considerar que lo que has transitado hasta hoy puede ser una lección de vida para los que te siguen.

– Si estas valoraciones de parte de los demás son todas positivas, sin duda habrás desarrollado una personalidad de líder, una lección de vida que otras personas querrán emular. En cierto sentido, para los tuyos, te estarás convirtiendo en una especie de “gurú de la esperanza”, porque les das esperanza a los tuyos para prepararse a ir cubriendo sus respectivos sueños, alertándolos también que hay que saber en la vida en qué momentos hay que quedarse en el campo base.

Entre las claves para alcanzar tus sueños, no pongas excusas

En ningún momento hay que pensar que los sueños son imposibles de cumplir, especialmente aquellos que tienes en tu mente desde la adolescencia, cuando creaste imágenes que visualizabas con los colores de la esperanza; del mismo modo, no puedes tampoco subestimar el esfuerzo que hay que hacer, ya que, aunque no sean imposibles de alcanzar, por lo general son difíciles, ofrecen bastantes dificultades.

Y entonces, si la mayoría de las veces sabes que se pueden lograr, entonces tampoco es bueno poner excusas ante los obstáculos que se pongan en tu camino, ya que deberás sortearlos, incluso batirlos, y dejar las excusas aparcadas ya que lo imposible se convirtió en realizable.

Y ten en cuenta que las personas siempre, la mayor parte de barreras que se encuentran están dentro de nosotros mismos, porque nos ponemos casi de manera inconsciente, una serie de limitaciones que nos frenan. Ya sea que no tenemos ni la formación o la capacitación suficiente para afrontar, por ejemplo, una nueva responsabilidad en el trabajo, que, dicho sea de paso, es una ocasión de ascender en tu particular escalera de la vida.

Otras de estas excusas en decir “no tengo tiempo para ocuparme de este asunto”, o también, que se pueda estar afirmando que esto que se pretende realizar en nuestro equipo de trabajo “no va a servir para nada”, y así una serie inacabable de excusas.

Pero la experiencia nos indica, que cuando se invierte tiempo y esfuerzo, siempre las personas que están involucradas en ello, terminarán cumpliendo los objetivos laborales cuya responsabilidad era cumplir (o sea, la parte funcional y técnica), pero, que, además, habrán cumplido, cada miembro del grupo, de manera individual y casi en silencio, cada uno con parte de sus sueños.

Verán que poco a poco se van liberando obstáculos, que se ha podido vencer en esta ocasión, cumplir el equipo, la empresa y en el ámbito personal, los pequeños sueños que están entrelazados de cada persona entre lo que está haciendo hoy y lo que tiene que hacer mañana. Porque seguramente, el buen hacer demuestra responsabilidad y calidad de trabajo, lo que les enfrentará a nuevos desafíos, lo que, a su vez, representará una porción mayor de tránsito en ese camino a las altas cumbres, que cada uno disfrutará a su manera, porque ha aprendido que en definitiva los sueños serán cumplidos como consecuencia de la incontable cantidad de situaciones que vamos superando a diario: el trayecto de vida al que referíamos.

Sueños que están dándonos esperanza y que terminarán cumpliéndose, con mejores o peores resultados para cada persona, pero sí con cambios en las circunstancias de su vida, en general para bien, si se han concentrado en lo que hacen bien y han mantenido esa actitud ganadora de decir “si… nosotros estamos en condiciones de hacerlo y cumplir con la agenda prevista”.

¿Quieres cumplir tus sueños? Pues no debes rendirte jamás

La vida, en términos de los generales de la antigüedad, es una sucesión de batallas, de las que no necesariamente se ganan todas, pero sí que la actitud siempre debe ser de darlo todo a cada una de las que nos enfrentamos. O sea, que la mayoría de las veces las personas se ven forzadas a muchos combates que no tenían previstos para vencer los obstáculos que aparecen en el camino. Y lo que tienes que tener en claro, es que todas las personas que primero cubrieron sus objetivos y poco a poco fueron logrando hacer realidad algunos de sus sueños, lo que hicieron es mostrar una actitud clara: no rendirse jamás. Y con esta determinación sí lograron coronar las cumbres que soñaban conquistar.

Y también hay que inculcar a que, como parte de esta actitud, no hagas que los esfuerzos realizados hayan sido en vano. Disfruta del logro, aunque sea parcial, y toma fuerza para “nuevos asaltos” a otros campos de batalla.

 

Artículo coordinado por José Luis Zunni, presidente y CEO del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL), director de ecofin.es, vicepresidente de Foro ECOFIN y autor del libro recién publicado ‘El Cubo del Líder’ (Ed. Kolima; disponible a la venta pinchando aquí), en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN y presidente honorario del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL) y también autor del libro ‘El Cubo del Líder’.

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