A lo largo de estos años, nos hemos encontrado desde esta tribuna en más de una ocasión con Lao Tse, considerado uno de los filósofos más relevantes de la civilización china, que, según establece la tradición del “Gran Dragón Asiático”, vivió en el siglo VI a. C. Por ello, su pensamiento “si estás deprimido, estás viviendo en el pasado; si estás ansioso, estás viviendo en el futuro; si estás en paz, estás viviendo en el presente”, nos parece tremendamente aleccionador para que podamos tener un mejor bienestar personal.
Nos recuerda la importancia de disfrutar y saber vivir el presente, cuando con frecuencia también el hoy se hace insoportable, si pensamos, por ejemplo, en los resistentes ciudadanos ucranianos que están soportando un presente ya demasiado largo e injusto. Claro está, que, entre la guerra y las crisis económicas derivadas de las circunstancias, que, por ejemplo, viene atravesando la Unión Europea como consecuencia de inflación, recesión en economías poderosas como la alemana, coste y abastecimiento de la energía, etc., incluso teniendo la suerte de no estar en zona de guerra, no podemos dejar de pensar en el futuro ahora mismo, ese muy inmediato.
Ser conscientes del entorno
Una forma de estar en el momento presente es notar tu entorno. ¿Con qué frecuencia te detienes un día cualquiera para mirar a tu alrededor? ¿Cuándo ha sido la última vez que te has sentado un momento a disfrutar de un café o simplemente a respirar profundo y mirar lo que te rodea?
Tienes cada día la oportunidad de hacer (construir) ese momento en que todo lo detienes, cerrando los ojos y respirando profundamente para, después de unos instantes, abrirlos nuevamente y observar el lugar en el que te encuentras, por más familiar que te resulte. Es cuestión de buscar un poco más profundo en nuestras sensaciones y sentimientos.
Puede parecer excesivamente sencillo, por ejemplo, detener la mirada en la ventana o en los estantes llenos de libros, pero es ser consciente de cuál es tu marco de referencia. Ese lugar que te da tranquilidad cuando tienes que pensar y que habitualmente pasas a velocidad porque el tiempo te está jugando en contra.
¿Estás siendo agradecido por lo que tienes ahora?
Parte de vivir en el momento presente es tomarse el tiempo para estar agradecido por lo que tienes ahora (no en el pasado ni en el futuro). Porque cada vez que te focalizas en aquellas cosas que no tienes, estás dilapidando el tiempo para apreciar las que sí tienes en el hoy. Ese instante mágico que no sabemos valorar.
Una forma de practicar la gratitud es escribir una lista de las cosas por las que estás agradecido y revisar esa lista a diario.
¿Estás aceptando las cosas tal cual son y no como quisieras que sean?
La clave para sentirse bien y disfrutar del presente, es dejar de lado cómo crees que deberían ser las cosas y aceptarlas tal como son. Es imposible (además de poco operativo) pretender controlar todo lo que acontece a tu alrededor. Empeñarse en hacerlo es buscarte malestar y frustración al darte cuenta al final, que en la vida las cosas en su mayoría no van a ser cómo tú quieres que sean. Practicar la aceptación te ayudará a que las cosas que no están bajo tu control, se vayan solas. Las dejas ir… sin más.
Pero, aceptando la situación como es porque no nos queda más remedio, hay algo que sí podemos hacer. La investigación científica nos demuestra que vivir con plenitud el presente vital es crucial para el éxito, al ser conscientes del aquí y ahora. Nos ayuda a vivir una vida mejor.
Cuando nuestra mente se queda anclada en el pasado o está demasiado preocupada por lo que va a acontecer en el futuro, cualquiera de las dos instancias, se den casi simultáneamente o no, no nos permite disfrutar el momento. Y lo que es peor, olvidamos de apreciar en su totalidad y agradecer el que estemos vivos. Sentir que vivimos.
Como siempre tratamos de animar y motivar a todos nuestros/as lectores/as para lo cual siempre invitamos a hacer un recorrido por el pensamiento de personas que nos dejan algo de contenido y reflexión, que entendemos es de agradecer en una época caracterizada por lo superficial y lo frívolo.
“Vivir el momento presente es un milagro. El milagro no es caminar sobre el agua. El milagro es caminar sobre la tierra verde en el momento presente, para apreciar la paz y la belleza que están disponibles ahora”. Esto lo dice Thich Nhat Hanh (1926-2022) que fue un monje vietnamita, budista zen, escritor, poeta y activista por la paz de Vietnam. ¡Vaya manera más directa de expresarse!
Caminar sobre la tierra verde en el momento presente. ¡Qué más presente hay que sentir que estamos caminando! Pero lo completa con algo que anhelamos para toda Europa y para el resto del mundo: la paz. Dice que la paz y la belleza están disponibles ahora. Nos viene a recordar que tenemos que admirar esa belleza hoy porque mañana puede ya no estar. Es un alegato al “carpe diem” para que sepamos reconocer el valor de tocar y ver ese presente en una flor, una mano amiga o una mirada de la persona querida.

En una línea muy similar Alicia Morse Earle (1851-1911) que fue una historiadora estadounidense que centró sus estudios en pequeños relatos sociológicas dentro del ámbito norteamericano, sostenía que “El ayer es historia. El mañana es un misterio. Hoy es un regalo. Por eso se llama el presente”. ¡Vaya dosis de realidad la que con extraordinaria belleza define el hoy!
Y no podía faltar Tenzin Gyatso (1935) es el decimocuarto Dalai Lama, líder espiritual del Tíbet, líder religioso de la escuela Gelug del budismo tibetano, que se describe a sí mismo como un simple monje budista y dice que “Solo hay dos días en el año en que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y el otro se llama mañana, por lo que hoy es el día adecuado para amar, creer, hacer y sobre todo vivir”.
Es evidente que el peso de día a día, con frecuencia nos puede, nos hace sentir determinado día en particular, por ejemplo, por una agenda complicada y con problemas complicados que tenemos que resolver, que sintamos esa sensación que estamos solos contra el mundo, que, aunque es un pensamiento que por instantes se instala en nuestra mente, nos produce duda, inseguridad y muchas veces nos lleva a una desmotivación, que nos quita fuerza en el trabajo y la responsabilidad que tenemos entre manos. Mirarnos al espejo, es un buen ejercicio para que en ese instante en que nos miramos, digamos, menos mal que estamos aquí, en cuerpo y alma, ¡pues vamos a por ello y lo lograremos!
El presente es un don valiosísimo si somos consciente de él. Tenemos que esforzarnos en neutralizar todo ese pasado que aún nos pesa, sacar provecho de él en cuanto a su enseñanza, porque las personas se supone que debemos aprender de los errores cometidos, no que nos condenen a vivir pensando solo en lo que hicimos y/o si lo hubiésemos hecho de otra manera.
Ni estar esclavizados por un futuro que cambia todos los días, más en una época de inestabilidad e incertidumbre, en la que a ciencia cierta no sabemos qué va a ser, por ejemplo, de esta especialidad que desempeñamos en nuestro puesto de trabajo, si va a existir o si la reemplazará la IA, o si la empresa ya no estará en el mercado. Demasiadas incógnitas que pueden abrumarnos, es natural que sí lo hagan, pues entonces liberemos un poco la carga de pasado y futuro, para vivir mejor el presente, tener un razonable bienestar que también nos proporcione una felicidad que nos merecemos.
Artículo coordinado por José Luis Zunni, presidente y CEO del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL), director de ecofin.es, vicepresidente de Foro ECOFIN y autor del libro recién publicado ‘El Cubo del Líder’ (Ed. Kolima; disponible a la venta pinchando aquí), en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN y presidente honorario del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL) y también autor del libro ‘El Cubo del Líder’.













