Pensamiento positivo y calidad de vida

Los avances que se hacen a diario en el campo de la psicología clínica y la psicología organizacional ayudan de manera incuestionable a las personas que tienen posiciones de liderazgo en las organizaciones. Vamos a relacionar hoy el pensamiento positivo y la mejora en la calidad de vida que se produce en las personas, porque cuando lo negativo invade los pensamientos y las acciones, sin duda afecta desde el trabajo de un empleado hasta las decisiones justas y oportunas de un líder. Así de simple.

Psicología Positiva vs. Pensamiento Positivo

Conviene aclarar que se utiliza muy frecuentemente de manera indistinta “pensamiento positivo” y “psicología positiva”, aunque no significan la misma cosa. Cuando la palabra “positivo” sucede a pensamiento, consiste en ver las cosas desde un punto de vista positivo, o sea, que se focaliza en mantener una actitud positiva y optimista. En cambio, cuando sucede a psicología, lo que hay que saber es que la psicología positiva es una rama de la psicología que estudia los efectos del optimismo, qué lo causa y cuándo se utiliza mejor.

Veamos un ejemplo de un estudio de personas que estuvieron expuestas a la gripe y al resfriado común, que expuso un escenario de comportamiento humano directamente vinculado a la perspectiva más o menos positiva que de sus vidas tenían los partícipes de la investigación. Aquellas con una perspectiva positiva tenían menos probabilidades de enfermarse y reportaron menos síntomas.

A su vez, durante otro estudio, las mujeres que eran más optimistas tenían menos probabilidades de morir de cáncer, enfermedades cardíacas, derrames cerebrales, enfermedades respiratorias e infecciones.

Cuando se llevó a cabo un estudio de personas mayores de 50 años, aquellos que tenían pensamientos más positivos sobre el envejecimiento vivían más tiempo. También tenían menos afectación relacionada con el estrés, lo que muestra un posible vínculo entre sus pensamientos y la salud.

Hasta la fecha, las investigaciones tanto de la medicina como de la psicología, han evidenciado que las personas con una perspectiva positiva pueden tener más probabilidades de vivir un estilo de vida saludable, ya que tienen una visión más esperanzadora del futuro.

¿Sueles ver el vaso medio lleno o medio vacío?

Esta expresión es tan vieja como lo son las relaciones interpersonales. Pero lo que sí es cierto es que de su respuesta se relaciona directamente con el concepto de pensamiento positivo, además de que refleja si se tiene una perspectiva positiva o negativa de la vida. Digamos, que es la visión general que una persona tiene cada día de su existencia sobre cómo ve su trayectoria vital y cómo interpreta aquellos obstáculos a los que también se enfrenta a diario.

El pensamiento positivo juega un papel importante en la psicología positiva, que es un campo de conocimiento de la psicología dedicado al estudio de lo que hace feliz y plena a la gente.

Las investigaciones de los últimos años han demostrado que el pensamiento positivo puede ayudar a controlar el estrés, por lo que se le atribuye también un importante rol para la salud física y mental, por ende, al bienestar de una persona.

Sin duda, desde una perspectiva positiva de cómo focalizamos la vida, nos produce un efecto neutralizador hacia los sentimientos de baja autoestima, mejorar la salud física y ayudar a mejorar la perspectiva general de la vida.

No es mirar por una lente rosa

Una cuestión es abordar los desafíos de la vida con una perspectiva positiva, lo que no significa que se vea el mundo a través de lentes color de rosa, ignorando o pasando por alto los aspectos negativos de la vida. Ni tampoco significa que tendamos a evitar situaciones que nos sean difíciles o complicadas de resolver. Por contario, toda la energía de la persona que se concentra en el pensamiento positivo, implica aprovechar al máximo los obstáculos potenciales, tratar de ver lo mejor en otras personas y verse a sí misma y a sus habilidades de manera positiva.

El pensamiento positivo en estilo explicativo

Algunos investigadores, incluido el psicólogo positivo Martin Seligman, enmarcan el pensamiento positivo en términos de estilo explicativo, en referencia a ver cómo han ido sucediendo diferentes acontecimientos. Cuando corresponde a la posición explicativa optimista, las personas tienden a darse crédito cuando suceden cosas buenas y, por lo general, culpan a las fuerzas externas por los malos resultados. También tienden a ver los eventos negativos como temporales y atípicos.

En cambio, cuando el estilo explicativo es pesimista, las personas a menudo se culpan a sí mismas cuando suceden cosas malas, pero no se dan el crédito adecuado por los resultados exitosos. Además, tienen una predisposición a ver los eventos negativos como esperados y duraderos.

Lo que debes de tener muy en cuenta es que cuando te culpas a ti mismo por eventos fuera de tu control, o asumes esa actitud que te hace ver eventos desafortunados como una parte persistente de tu vida, la suma de todos estos inputs en tu mente y especialmente en tu parte emocional, puede tener un impacto perjudicial en tu estado de ánimo.

Cuando la tendencia en nuestro pensamiento es siempre positiva, somos más propensos a usar un estilo explicativo optimista, pero la forma en que valoremos los diferentes eventos que nos van sucediendo, también puede variar según se vayan dando las circunstancias. Es el caso de una persona que generalmente piensa de manera positiva, que seguramente tendría una tendencia a usar un estilo explicativo más pesimista en situaciones particularmente desafiantes, ya que correspondan a momentos concretos en su trabajo o también en su vida personal.

Liderazgo de pensamiento positivo

El término “positive thinking” (pensamiento positivo) se está utilizando cada vez más desde posiciones de liderazgo. En el ámbito de las organizaciones nadie duda que cada vez que se hace referencia a metas, planes y objetivos, estos términos pertenecen al vocabulario técnico del entorno organizacional. Porque si fuese en la vida personal habría que incorporar al menos una palabra clave: felicidad.

Lo que sucede es que ya hace varios años que el liderazgo efectivo se ha preocupado por equilibrar lo técnico con lo personal, de ahí que no resulta nada extraño hablar de nivel de satisfacción de los empleados, grado de compromiso e incluso felicidad en el lugar de trabajo.

Si, por ejemplo, estamos disfrutando de una panorámica de la naturaleza que nos deja sin palabras, como es el caso de estar frente a una cadena montañosa, alimenta una visión positiva sobre la manera en que comprendemos y sentimos nuestro entorno. En el caso de la naturaleza, no tenemos influencia en ella, más bien ella la tiene sobre nosotros, porque nos insufla todo esa relajación mental y espiritual tan necesarios, para enfrentar otros entornos más hostiles a los que a diario nos enfrentamos.

La cuestión radica en si vamos a tener la misma actitud positiva que tenemos cuando admiramos las bellezas naturales, o por el contario, nos olvidamos de éstas y pensamos que estamos solos contra el mundo en nuestra habitual lucha diaria. Justamente, cuando éste pensamiento nos invade, es que estamos en las antípodas del “positive thinking”.

¿Qué es lo primero que te viene a la mente cuando te despiertas cada mañana?

Si tienes un puesto de responsabilidad en una empresa, seguro que tu mente empieza desde temprano a ocuparse sobre todo lo que tienes que hacer. La cuestión es qué actitud asumirás respecto a cómo encarar el día y qué cosas te preocupan. Por ejemplo, puede ser que tengas miedo de quedar mal con el nuevo jefe o cierto temor a no tener ocasión de hacer un papel acorde con los conocimientos que tienes, etc.

Estés o no en posición de liderazgo, estos resquemores que afloran son normales y la mejor forma de combatirlos es con una actitud positiva que a su vez está condicionada si tu pensamiento es o no positivo.

Pero si algo tienes que tener por seguro, es que dependiendo de la actitud que asumas cada mañana, terminarás facilitándote no solo un día razonablemente bueno, sino ir consolidando un camino de desarrollo personal que día a día lo irás garantizando más. Aquello que coloquialmente se dice si “estás sólo luchando contra el mundo” o también formas de decir como “nada me sale bien”, no son precisamente actitudes positivas.

Estos pensamientos negativos perjudicarán esta jornada sobre la que estás pensando cuando te levantas y desde ya que comprometerán cada vez que asumas esta actitud, ese desarrollo de carrera a la que aludimos.

Si deseas ver el mundo como impactos positivos o negativos, lo que sí te aseguramos es que será una medida directa de la actitud que hayas asumido. El positive thinking es aquel que te proporcionará sin que te des cuenta, una mirada diferente que se reflejará hasta en tus ojos. Porque tendrás seguridad en lo que haces y dices. Te generará más energía y felicidad. Estarás gozoso de compartir tareas con tus compañeros de equipo. Estarás viendo el lado bueno de las cosas.

Lógicamente, puede ocurrir que un pequeño imprevisto de esa misma mañana te haga ver el lado negativo de las cosas que suponías iban a suceder, pero tienes que tener presente siempre que hay cosas que no necesariamente estaban previstas. En definitiva, cada día de nuestras vidas, especialmente en el plano laboral, se producen hechos inesperados de los que no se tenían expectativa alguna de que sucedieran.

Pero iniciando un día con la consciencia de que va a ser bueno y que el mundo es un buen lugar para vivir, es la mejor medicina para reaccionar frente a todos los imprevistos de manera positiva y no con una carga mental y espiritual que te impide a veces caminar sin sentir ese peso del fracaso o de que las cosas no están saliendo como quieres.

Susan Reynolds, coautora de “Train your brain to get happy” (Entrena tu cerebro para ser feliz) afirma que “la sensación de placer puede ser tan estimulante para el cerebro, que está preparado para responder al placer de manera tal que refuerza el placer”. En otros términos: cuánto más cosas buenas busquemos y percibamos de nuestro día a día, del entorno personal y laboral, es decir de todo nuestro mundo, será también mucho más lo que recibiremos como retorno de dicha visión positiva y búsqueda afable de lo que nos rodea y condiciona nuestra vida.

En el caso de que la elección que hayas hecho al levantarte, sea de manera consciente o inconsciente, sea ver el lado oscuro de nuestro universo en el que tenemos que vivir diariamente, la forma en que arranquemos el día será muy diferente a quién lo haga de manera positiva. Surgirán frustraciones a la primera de cambio o ante un simple “no” que se reciba de parte de un jefe.

Fuera las conspiraciones

Deja de lado las conspiraciones para el cine de Hollywood. No asumas la actitud (no te lo creas) de que todo a tu alrededor está conspirando (cosas y personas) en tu contra. Esto sólo puede estar en la mente de una persona insegura, con dudas, que antes o después le afectará en su carácter, porque llegará a convencerse de que para él/ella, el mundo sí que es un lugar hostil en el que vive. Pero, además, provoca depresiones, ansiedad y reduce tu capacidad de resiliencia para enfrentarte a problemas importantes, sean laborales o personales.

El positive thinking es una actitud mental y emocional que está persiguiendo sólo el lado bueno de las cosas, aunque esto no significa que desconozcas o no interpretes cuáles son las negativas a las que hay que enfrentarse.

Centrándonos en la parte que nos da luz en nuestras vidas es la manera de encaminarse a resultados positivos

Una persona positiva está creando los anticuerpos que anulan cualquier vestigio de infelicidad. Anticipa estados emocionales felices, empieza a disfrutarlos desde el primer momento, ayuda a la salud y facilita emprender el camino del éxito.

Desde ya, que soslaya obstáculos y todo tipo de dificultades, sean éstas materiales o estén sólo en nuestra mente (nuestros miedos).

No vayan a pensar que el positive thinking es aceptado por todo el mundo. Siempre hay detractores ante los avances en el conocimiento que vamos teniendo en materia de componentes emocionales, relaciones interpersonales y liderazgo en general.

Remez Sasson es el fundador de SuccessConsciousness.com y viene escribiendo hace muchos años acerca de la auto-superación, así como todo lo referido al pensamiento positivo y la motivación. Su obsesión es la mejora de la calidad de la vida de las personas, crecimiento espiritual, meditación y paz interior. Nos parece interesantísimo el relato que hace a fin de explicar las consecuencias que para una persona tiene la aplicación de un positive thinking, por ejemplo, en el caso de presentarse a una entrevista de trabajo. Por contario, qué es lo que ocurre cuando la actitud y pensamiento del candidato son negativos.

El caso de Alan es paradigmático en cuanto a entrevista se refiere, su preocupación al momento que se tiene que enfrentar y cómo son las horas previas a la misma. No está seguro que finalmente pueda conseguir ese trabajo. Su autoestima está baja y ya se considera a sí mismo como una persona fracasada, pensando a su vez que los otros candidatos serán mejores y más cualificados que él.

Esto le llevó a ocupar su mente con una serie de pensamientos negativos y sintiendo miedo respecto a su postulación para el empleo durante la semana previa a la entrevista. De alguna manera, estaba anticipando el fracaso.

El mismo día de la entrevista se levantó tarde, se dio cuenta de que la camisa que se iba a poner estaba sucia y la otra disponible debía plancharse para estar en condiciones. Finalmente se fue con la camisa arrugada y sin haber desayunado. En el momento de la entrevista estaba tenso, tenía hambre y una gran preocupación por la camisa que estaba luciendo. Todo esto le ocupaba su mente, lo que hacía más difícil focalizarse como debería en las preguntas del entrevistador. En definitiva, su forma de moverse, comportarse y hablar, causaron una mala impresión por lo que se materializó el miedo que sentía y no obtuvo el trabajo. La anticipación del miedo en su mente fue lo que determinó la calificación que hizo el entrevistador.

En el caso de otro candidato, Jim, que también se postulaba para el mismo puesto de trabajo, la situación era diametralmente opuesta, porque también su actitud estaba a años luz de la de Alan. Tenía la certeza de que iba a conseguir el trabajo, pero además se había estado preparando durante la semana previa a la entrevista. Siempre estaba visualizándose a sí mismo de la manera en cómo iba a provocar una buena impresión para lograr el trabajo. A diferencia de Alan, preparó su ropa la tarde anterior y se fue a dormir temprano. Por consiguiente, en el momento de la entrevista no tenía ni sueño ni hambre porque había dormido bien y también había desayunado apropiadamente. No menos importante: llegó con antelación a la hora de la cita.

La moraleja: Jim causó una buena impresión y obtuvo el trabajo. Nunca anticipó miedo en su mente, sólo seguridad de que la cosa marcharía bien.

La pregunta que se formula entonces Remez Sasson “¿qué es lo que hemos aprendido de estas dos historias? ¿Existió alguna magia?”, y coincidimos en su respuesta y la ampliamos. “No todo sucedió de una manera natural”, en referencia clara a lo forzado que fue la situación del candidato que finalmente no obtuvo el puesto de trabajo. El pensamiento positivo no sólo es una actitud, sino que se convierte en una forma de conducirse en la vida.

Entonces cuando analizamos conductas y comportamientos, es evidente que las actitudes son pieza clave en ellas. Con una actitud positiva experimentamos sensaciones agradables y felices. Esto, aunque a algunas personas les cueste creerlo, es lo que nos da esa especial mirada (el brillo o luz que irradian nuestros ojos) en el que delatan la seguridad, alegría, así como energía y determinación. O sea que desde nuestra mente el positivismo termina llevándonos al terreno en el que tocamos alguna forma de felicidad. Todo nuestro ser está expresando nuestra actitud reflejada en nuestros movimientos, gestos, mirada, formas de decir y preguntar, etc. La actitud y la voluntad son dos gotas de agua que forman parte ineludible de una personalidad feliz, exitosa y comprometida.

Cuando desde esta tribuna hemos hecho referencia al “wellbeing”, afirmamos que un espacio de trabajo libre de tensiones y mala predisposición de las personas, era un ambiente que no sólo evita el contagio como un virus de las actitudes negativas, sino que era bueno para el rendimiento personal y el bienestar de todas y cada una de las personas que allí comparten la mayor parte de horas de su vida.

El pensamiento positivo y negativo contagia y afecta, pero al mismo tiempo se ve afectado por las personas que conocemos, y con las que nos relacionamos diariamente de una u otra manera. Esto se produce de manera instintiva y en un nivel subconsciente, ya sea a través de palabras, pensamientos y sentimientos.

¿De quién proviene la ayuda? ¿De personas positivas o negativas?

Cuando compartimos espacio, tiempo, tareas y responsabilidades, no debe extrañarnos que nos guste estar rodeados de personas con mente y actitudes positivas (positive thinking). ¿Por qué? No sólo porque las personas estarán más dispuestas a colaborar, ayudar si es necesario, etc., sino que rechazan justamente las actitudes negativas y a cualquier persona, que, aunque no sea negativa, en ese instante está defendiendo una posición contraria a los intereses del grupo.

Artículo coordinado por José Luis Zunni, presidente y CEO del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL), director de ecofin.es, vicepresidente de Foro ECOFIN y autor del libro recién publicado ‘El Cubo del Líder’ (Ed. Kolima; disponible a la venta pinchando aquí), en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN y presidente honorario del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL) y también autor del libro ‘El Cubo del Líder’.

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