La obediencia impuesta es posible (de hecho funcionan así la mayor parte de las organizaciones), pero sólo a nivel epidérmico, superficial. Únicamente se obedece seriamente (ob-audire: se escucha con interés, y con deseos de poner voluntariamente aquellas indicaciones por obra) a quien se lo gana. Éstos son los maestros, aquellos a quienes merece la pena seguir, a pesar de las dificultades.
Es la hora de votar por Los Mejores
Hasta el 30 de septiembre todos podremos elegir a Los Mejores del mundo empresarial, financiero y social gracias a la selección de 20 premiados por el Jurado ECOFIN 2026, y…













