La obediencia impuesta es posible (de hecho funcionan así la mayor parte de las organizaciones), pero sólo a nivel epidérmico, superficial. Únicamente se obedece seriamente (ob-audire: se escucha con interés, y con deseos de poner voluntariamente aquellas indicaciones por obra) a quien se lo gana. Éstos son los maestros, aquellos a quienes merece la pena seguir, a pesar de las dificultades.
MAD FinTech desvela en Radio Libertad el punto más sensible de la digitalización
Roberto Rodríguez Manzaneque recibió en ‘Are Business’, su programa de Negocios en Radio Libertad, a Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN y del clúster MAD FinTech, quien desveló una de…













