Las personas pertenecemos a la Tierra y para nada debe ser que la Tierra nos pertenece. Por ello, los ciclos humanos (biológicos) nos vemos obligados a adaptarlos a los ciclos de la naturaleza, que, en definitiva, es la que nos impone el cambio de estación.
Pero lo interesante de este nuevo renacer año tras año es que las personas, organizaciones y gobiernos, todos sin excepción, inician un nuevo año de actividad. Nuevos presupuestos, objetivos que son un desafío, a los que sumamos unas renovadas expectativas sobre todo lo que vamos a emprender.
O sea, que la renovación en cómo pensamos y cómo actuamos es parte de este ciclo biológico que pretende ir adaptándose cada vez mejor al entorno, en este caso, además del climático y la naturaleza, al otro más agresivo al que nos enfrentamos día a día: nuestra actividad, la lucha por progresar, por garantizar un futuro a nuestras familias, lograr un bienestar, etc.
Sin duda, el otoño es un momento ideal para cosechar y renovar, una auténtica metáfora de renovación personal. No debes temerle… ¡sino, desafiarle!
¿Te has puesto a pensar qué significa haber entrado en la estación de otoño? ¿Entras en esa categoría en la que habita… quizás demasiada gente, que dice: “el otoño deprime”?
¡Pues te proponemos un desafío! Te convenceremos de que a contrario de lo que las personas creen, es una estación ideal para la renovación. ¡Sí… estás leyendo bien! Renovación, como si fuera también una primavera con otras características físicas (el color de las hojas de los árboles, el color del cielo, o por qué no, el color de nuestra vestimenta).
Qué cosas hacer para ayudar a renovarnos
El aire fresco y el sol de otoño nos brindan esa temperatura ideal para hacer senderismo. Y en esta andadura, puedes ir observando los tonos cambiantes en los colores de las hojas, mientras también te animas (te vienen ganas ante tanta belleza natural), de experimentar un nuevo sendero, tratando de llegar a ese sitio en el que no has estado (quizás sí te han hablado de él), desde el cual tienes unas vistas hermosas.
Lo más simple que te puede ocurrir (nos sucede a todos), es quedarnos en silencio admirando la belleza de la naturaleza, porque simplemente, pasando un momento de tranquilidad en estos escenarios naturales, te lima ese carácter inquieto (te metes una dosis de tila natural), que te dice desde tu interior que no temas, que no se acaba el mundo, que tienes garantizado este espacio de tu tiempo personal para el disfrute, el relax y el descanso. Poder poner la mente en blanco ayuda a esa renovación a la que aludíamos.
Y también aquí aflora otra metáfora: que ese cambio de sendero que has hecho con algunos compañeros/as de travesía, llegando a un lugar desconocido, pero increíblemente bello, te sirva para internalizar que también tú estás en condiciones de buscar un nuevo sendero, lo que a sabiendas que en materia laboral y personal con frecuencia se hace un poco complicado, esto no significa que debas considerarlo imposible.
Jim Rohn (1930-2009), que fue un empresario estadounidense y además autor y orador motivacional, que se le ha llamado “el filósofo empresarial”, afirmaba que “las estaciones de la vida de una persona pueden compararse con las estaciones de la naturaleza. Los veranos son de crecimiento y exploración, el otoño es el momento de cosechar, los inviernos de tranquilidad y oscuridad y la primavera de renovación”.
Si bien nuestra vida profesional y personal no necesariamente coincide con el camino de la naturaleza, la metáfora es cierta. Hemos salido del verano y a veces te haces preguntas tales como ¿realmente he aprovechado mis vacaciones para descansar?, o también, ¿por qué aquellos proyectos personales que tenía para el período estival, finalmente no los he llevado a cabo?
A lo mejor te llevas este otoño esa sensación de que tu verano no ha sido productivo. Si bien la luz solar se acorta a medida que avanzan los días, esto no excluye que veas surgir un patrón diferente en tu vida, si es que el cambio de estación, temperatura, color de lo que te rodea, obligaciones del nuevo año laboral que inicias (o de estudio), lo interpretas como tal, como un cambio natural, como evolución y no como pérdida, como nuevas oportunidades y no dejarse vencer por esa oscuridad que nos lleva camino del invierno.
A muchos nos encantan las hojas de otoño, pero entendemos totalmente por qué alguien puede deprimirse al verlas. Es comprensible que cuando una persona que está deprimida, al percibir que las hojas están muriendo puede entristecerle aún más. Puede hacerle ver ese panorama al que se enfrenta que, si bien es de renovación, ella lo sigue viendo como un horizonte negro.
Es verdad que la pasada primavera y el verano que recién nos deja, nos provoca cierta melancolía, en referencia a esas estaciones de la vida a las que referíamos según el pensamiento de Jim Rohn.
Vistas como el crecimiento que representan en nuestra existencia y en la naturaleza, que ya han terminado y que la estación de la oscuridad, también del sueño profundo de muchas especies que van a hibernar, ya está sobre nosotros, es una percepción tremendamente negativa y pesimista.
No podemos negar que es una época que puede resultar más difícil salir de casa, con la lluvia, el frío y también la nieve, dependiendo de en qué latitud te encuentres. La calidez del hogar es muy acogedora. Pero si ya tenía alguna razón esa persona para estar deprimida, puede deprimirse aún más si tiene que quedarse dentro y retirarse del mundo.
Aquella expresión que habrás escuchado en más de una ocasión de que “renovarse es vivir”, es porque vivimos cuando sentimos que tenemos un propósito, que estamos satisfechos con lo que somos y lo que hacemos.
Pero también no debes exaltarte ni preocuparte en exceso cuando caes en un bache de cierto nivel de insatisfacción, porque ves que no están saliendo las cosas según lo planificado. Cierto es que las cosas, esas que hablamos en plural, no dependen solo de ti, sino de muchas otras personas y factores que no puedes controlar. Que pueden influir para bien o para mal en tu trabajo.

Basta pensar en un mal jefe, o en un compañero de trabajo tóxico, etc. Pero esto son datos de la realidad, hechos que ocurren y que todos en algún momento debemos soportar.
La cuestión es cómo los enfrentas y especialmente, cómo los gestionas. Para enfrentarlos pesa la actitud que demuestras tener. Para gestionarlos, tu capacidad y saber hacer.
En cuanto a la forma en la que actuamos y respondemos, ¿no lo harás con la mirada puesta hacia el suelo, con una comunicación corporal que dice a los cuatro vientos que es de derrota? ¿O no será mejor aceptar la circunstancia adversa, pero con el ánimo de superarla y también cambiarla?
Es ahí en dónde el cambio de estación del año, en este caso el otoño, que justamente es el nuevo ejercicio económico que arranca en la compañía en la que trabajas, tiene que influir positivamente en tu cambio de percepción de ese entorno, renovando tu confianza en ti mismo/a de que eres capaz de dar un giro a tu vida.
Que al igual que habías experimentado un sendero diferente en la aventura senderista del fin de semana compartido con amigos, también tienes senderos posibles que elegir en este momento. Que no es necesario que esperes el fin de año. Que el fin lo puedes poner tú mismo hoy. Que el arranque puede ser que no tengas nada en tu mano (por ejemplo, el trabajo que venías realizando hasta este mismo verano), pero que has tenido la valentía de tomar una decisión y valorarte a ti mismo/a exigiendo otro tipo de relación contractual.
Son infinitas las posibilidades de cambio que la vida te ofrece hoy gracias a las nuevas tecnologías, y hay sobrados ejemplos de personas que, dejando su trabajo creyendo que estaban acabadas, se encontraron que, al haber creado, por ejemplo, un Blog, recondujeron su vida laboral y profesional de manera efectiva y, especialmente, generándose emociones positivas, que son las que nos dan satisfacciones y una dosis razonable de felicidad. Porque nos damos cuenta que hemos sido capaces de hacer el cambio de estación y de estado de las cosas. Justamente, a esto se le llama crisis, y para saber sobrellevarla tienes que tener un horizonte que estés viendo.
Volvemos a la pregunta si te deprime el color de las hojas de otoño. Y míralo como una interpretación de un ciclo de la vida. Porque mueren para nacer nuevas. Es la naturaleza que se repite año tras año. Por ello, la metáfora, es que para ti este otoño tiene que representar renovación, así no sea tu caso el de tener que cambiar de trabajo.
Porque todos debemos renovarnos, comprender el cambio de ciclo estacional, y sentirnos que vamos a la par de la naturaleza, que es sabia, no temiendo a la oscuridad ni al frío, sino buscando aprovechar justamente el clima y los colores sombríos para tener una mejor productividad en nuestra vida laboral, al mismo tiempo, que le demos ese color interior a nuestras emociones, pensando que estamos en la dirección correcta.
Que las decisiones que hemos aplazado, las estamos tomando ahora. Y que, si no podemos llevar a cabo algo hoy o mañana, vale la pena reflexionar por qué no lo hemos hecho, o si en vez de pensar en sentirnos derrotados, lo vemos desde otro ángulo, pensando que es una señal de que sí estamos tomando un nuevo sendero.
Lo mejor que te puede ocurrir en la vida es que vayas aprendiendo a interpretar las señales que la vida te da. Es mucho más simple de lo que imaginas.
Artículo coordinado por José Luis Zunni, presidente y CEO del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL), director de ecofin.es, vicepresidente de Foro ECOFIN y autor del libro recién publicado ‘El Cubo del Líder’ (Ed. Kolima; disponible a la venta pinchando aquí), en colaboración con Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN y presidente honorario del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL) y también autor del libro ‘El Cubo del Líder’.













