Y se reunieron en torno al fuego. Y vieron que el fuego era bueno. La lumbre permitía calentar sus cuerpos. Y esa hoguera daba luz y generaba un círculo amplio de visibilidad dentro de la cueva. Alguien acercó un trozo de caza. Y la carne quebró su semblante por el calor, pero el aroma era bueno. Probaron la carne tostada y gozaron del sabor. Fue el primer círculo.
Daniel Martínez de Castro (Santa Teresa): «Las personas son el alma de la empresa»
Con más de 160 años de historia, Santa Teresa ha sabido transformar una confitería tradicional de Ávila en una compañía de alimentación que combina productos emblemáticos, como las Yemas de…














