Mis recuerdos de Antonio Livi

Antonio Livi (1938 –2020) fue un pensador toscano, celebérrimo por sus aportaciones a la epistemología y por desarrollar una filosofía del sentido común. Nacido en Prato, acopiaba un carácter impetuoso, nada sosegado. Discípulo de Étienne Gilson, trabajó junto a intelectuales coetáneos como Cornelio Fabro, Augusto Del Noce y Evandro Agazzi.

Livi llegó a catedrático de Lógica y Filosofía del Conocimiento en la Pontificia Universidad Lateranense y posteriormente fungió de decano de su Facultad de Filosofía. Se incorporó a la Pontificia Academia de Santo Tomás.

Sostenía que todo conocimiento —científico, filosófico o teológico— pivota sobre certezas originarias compartidas por todos los seres humanos, como la existencia del mundo, del yo, de los demás y la posibilidad de conocer la verdad. A partir de estas evidencias cardinales desarrolló lo que denominó lógica alética, una teoría de la verdad y de la racionalidad. Entre otras iniciativas editoriales, fundó y dirigió Cultura & Libri, una revista cultural que hizo época.

Corría 1986 cuando nos conocimos. Yo llevaba dos años en Italia y acababa de culminar mi primera tesis doctoral, en Filosofía. Había abordado el concepto de Causa sui en Descartes. El tema interesó a Antonio Livi y me propuso colaborar. Comenzó una fructífera relación intelectual que se prolongó ininterrumpidamente durante cuatro años, hasta mi regreso a España en 1990.

Se multiplicaron las conversaciones y también la publicación en Cultura & Libri de números artículos de mi autoría sobre Kant, Scheller, Tales de Mileto, Descartes, Spinoza… Además de otros muy extensos sobre las causas intelectuales de la revolución francesa con ocasión del segundo centenario de aquellos lamentables sucesos.

Antonio Livi.

De la relevancia de Antonio Livi habla que colaboró con san Juan Pablo II en aspectos filosóficos de la encíclica Fides et ratio (1998), centrada en las relaciones entre la fe y la razón. Defendió durante toda su existencia la compatibilidad entre la investigación filosófica rigurosa y la fe cristiana.

Antonio Livi falleció en Roma el 2 de abril de 2020. Años antes había abandonado el movimiento católico de origen hispano al que perteneció durante lustros. El motivo fue el desencuentro con las autoridades de esa organización a causa de sus reclamaciones para recuperar la ortodoxia dirigidas públicamente al inclemente y parcamente riguroso Francisco. Quienes recriminaron pública y ásperamente a Antonio Livi temían ser ellos represaliados.

Rescato aquí la audacia del toscano, su afán por el rigor, su anhelo por profundizar. Acumulo en la memoria nutridas horas de hondos y satisfactorios coloquios. Algo más de comedimiento le hubiera venido bien. Pero entonces no habría sido Antonio Livi. Genialidad y chifladura son habitualmente paredañas.

 

Javier Fernández Aguado, socio director de MindValue y experto en liderazgo.

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