La Voz de Carlos Alsina se ha consolidado en los últimos años como uno de los grandes influyentes y creadores de opinión en España. Gracias a un estilo analítico, incisivo, respetuoso, con mucha memoria y rigor. Alsina se ha convertido en paradigma del viejo periodismo que nunca muere. Ahora, disfrutará también de un Premio del Jurado ECOFIN 2026 y opta ya a las votaciones para ser también elegido como uno de los Titanes de las Finanzas de Foro ECOFIN.
Carlos Alsina inició su andadura mediática a comienzos de la década de 1990, vinculado estrechamente al nacimiento de Onda Cero, donde formó parte de su primera redacción de informativos.
A lo largo de su carrera ha dirigido y presentado espacios emblemáticos de la radio española, incluyendo Antena 3 Radio (preámbulo, precisamente, de Onda Cero) o la agencia Europa Press.
Ya de vuelta en su casa, Onda Cero, fue la estrella de las madrugadas con ‘La Brújula’, donde asentó y pulió su característico estilo, basado en la precisión y el análisis profundo de la realidad.
En 2015 llegó a las mañanas de la emisora del Grupo Planeta para ponerse al frente de ‘Más de Uno’, convirtiéndose en el referente radiofónico que ha elevado a Alsina al Olimpo de la locución en España.
Atesora premios
Esta fuerza en las ondas se ha materializado en premios como el Ondas (ha ganado varios) el Premio de Periodismo Francisco Cerecedo (2023), la Antena de Oro y el Premio Luca de Tena, entre otros.
En julio de 2026 fue propuesto por el Jurado de los Premios ECOFIN como candidato al Titanes de las Finanzas en la categoría de Comunicación, tras destacar los miembros del Jurado ECOFIN su capacidad de influencia en los decisiones de la Economía, la Inversión y la Empresa.
Así como el rigor de un periodista convertido en líder de opinión y en un respetado locutor ante cuyos micrófonos pasan cada semana políticos de toda seña, conscientes no solo de la influencia de Carlos Alsina sobre sus oyentes (y, por ende, sobre la sociedad española); sino de que cada entrevista, aunque sea en ocasiones complicada e incisiva (pero siempre educada y respetuosa), se convierte también en una oportunidad para explicarse ante un profesional sin pelos en la lengua, pero con sentido común. Ese que resulta ser el menor común de los sentidos, al menos en nuestra sociedad actual.














