Mañana sábado una nueva ley abrirá la economía cubana para “proveer a los inversionistas extranjeros de plena protección y seguridad jurídica”, por lo que sus inversiones “no podrán ser expropiadas, salvo motivos de utilidad pública o interés social previamente declarados por el Consejo de Ministros”. Y lo anticipó ayer la revista de las juventudes del partido único.
Cuba necesita la ayuda exterior ahora que su aliado rico lo está pasando mal por sus errores de gestión y la presión de la oposición en las calles. Castro busca alternativas a Venezuela y sólo pueden venir de inversores internacionales que lleguen a sus costas, sus supermercados y sus hoteles.
Eso sí, quedarán vetados los sectores estratégicos del régimen castrista: educación, sanidad y defensa. Pero aquí hay oportunidades que tendrán que ser pactadas con el bloqueo internacional norteamericano. Porque para hacer negocios en Cuba ya no hay que ser castrista, pero tampoco gringo. A ver qué pasa…
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