“Tenemos que garantizar el futuro de la formación superior y de posgrado en Europa”, dice el presidente europeo de la patronal de la formación de postgrado, Antonio Alonso. Y es que Madrid ha sido la anfitriona de la “II International Conference on European Higher Education” (II Conferencia Internacional sobre Educación Superior Europea) que organizó EUPHE, que es el evento más importante para la educación superior europea, reuniendo a instituciones comprometidas con la colaboración y la innovación globales.
Le recordamos a nuestros lectores/as que la Unión Europea de Enseñanza Superior Privada (EUPHE) tiene como objetivo fomentar la conexión y la mediación de las instituciones de educación superior privadas europeas, mediante la creación de sinergias, la cooperación entre instituciones en formación, investigación y espíritu empresarial y, en general, tiene como objetivo apoyar el desarrollo de actores asociativos de educación superior.
Justamente, nuestro invitado de hoy une estos puntos de encuentro con el futuro de la formación del Foro ECOFIN y el Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo (IEEL). Es Antonio Alonso, presidente de EUPHE además de ser también el presidente de la Asociación Española de Escuelas de Negocio (AEEN) y uno de los más importantes expertos españoles en educación de postgrado. Hemos hablado con él:

Antonio Alonso es miembro de Foro ECOFIN. En la foto, como jurado de los premios Titanes de las Finanzas 2013.
Foro ECOFIN (FE): Una vez más hemos asistido a un evento de gran trascendencia para la educación superior y nos enorgullece que Madrid haya sido la elegida para esta II Conferencia Internacional sobre Educación Superior Europea. ¿Qué nos puede destacar Antonio Alonso sobre la oportunidad de este encuentro?
Antonio Alonso (AA): Desde EUPHE teníamos claro que con las presentaciones magistrales que habíamos elegido y a su vez, con unas mesas redondas dinámicas y atractivas, la conferencia iba a ofrecer una plataforma para intercambios que invitaran a la reflexión sobre el futuro de la educación superior. Además, un evento de estas características, siempre brinda amplias oportunidades de networking, pudiendo los participantes ampliar sus conexiones internacionales, explorar nuevas vías de colaboración y compartir las mejores prácticas que están dando forma al sector. En términos de tiempos: una puesta a punto (revisión sobre lo acontecido); una visión sobre el futuro (lo que aún tenemos que abordar).
FE: ¿Cuál era el contexto en el que se movía ficha en la educación superior privada europea?
AA: Si nos atenemos a nuestra historia más reciente, sabíamos que las instituciones europeas de educación superior privada estábamos siendo actores, que tenían un peso que han acarreado durante mucho tiempo: el de carecer de un foro específico para abordar sus desafíos únicos y promover objetivos comunes. Y es en este punto en el que surge con fuerza la II Conferencia Internacional de EUPHE que es la que se convierte por derecho propio, en la plataforma ideal para intercambiar ideas, presentar iniciativas y fomentar la colaboración en proyectos clave. Y quiero agregar un dato de interés: que si bien este gran encuentro que supuso la II Conferencia estaba pensado y diseñado para la educación superior privada, también teníamos claro desde la dirección que podíamos involucrar a un público más amplio dentro del sector, facilitando que los debates se centraran en prioridades compartidas, como el desarrollo del talento humano, la inteligencia artificial, la ciberseguridad, la innovación, la internacionalización, el marketing digital y el aprendizaje permanente.
FE: ¿En su calidad de presidente de EUPHE, cree usted que esta II Conferencia será el punto de partida de nuevos acuerdos estratégicos del sector?
AA: Creía antes del evento y lo sigo creyendo una vez probado el éxito del mismo, que además del intercambio de conocimientos y la promoción de la creación de redes activas, la II Conferencia es para mí como presidente de EUPHE un impulsor de posibles alianzas estratégicas y programas de desarrollo profesional de alto impacto. Por ello, definimos desde hace ya varios meses y nos preocupamos porque asistieran, líderes y profesionales de la educación superior que están forjando el futuro del sector, como directores senior de instituciones de educación superior, directores académicos y líderes de programa, ejecutivos de desarrollo de negocio en educación, especialistas en adquisición de talento enfocados en la captación de estudiantes y profesorado, líderes tecnológicos que impulsan la transformación digital en educación, responsables de internacionalización que amplían las colaboraciones globales, responsables de proyectos financiados por la UE que gestionan iniciativas de investigación y movilidad y educadores e investigadores que exploran el uso ético de la IA en educación.
Más allá de sus respectivas categorías profesionales en las que se desempeñan en la actualidad, es que son todos ellos actores comprometidos con la gestión eficaz y el avance continuo de la educación superior.

Antonio Alonso, presidente de la AEEN.
FE: ¿Puede destacarnos a modo de ejemplo, algunas de las cuestiones tratadas en las mesas de debates?
AA: Por ejemplo, en la Mesa Redonda 4 referida a “Objetivos clave para la mejora” se hizo hincapié en la creciente necesidad de oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida para seguir el ritmo de la rápida evolución del mercado laboral. Los integrantes se centraron en el desarrollo de itinerarios de aprendizaje flexibles, el papel de la educación en línea y la importancia de las iniciativas de mejora y reciclaje profesional para apoyar las transiciones profesionales. Y si Ud. observa, le acabo de dar tres elementos que son esenciales en nuestra manera de entender el futuro de la formación superior: que eso que llamamos itinerario de aprendizaje a lo largo del tiempo para cualquier persona, tiene que ser forzosamente flexible; que el rol que jugará la educación online será cada vez más importante; que lo que persiguen tanto personas que quieren crecer personalmente y profesionalmente, así como las organizaciones que buscan talento y especialmente retenerlo, es un compartimiento común en el que participan cada uno a su manera en la mejora continua y el reciclaje, especialmente en los momentos de gran cambio, o simplemente, por una transición profesional, por ejemplo, cuando un mando intermedio se le promueve a una posición de liderazgo de mayor responsabilidad.
FE: ¿Cómo ve el cumplimiento por parte de las instituciones europeas de lo que deben ser los fines de la educación superior en la UNIÓN EUROPEA? ¿Está satisfecho?
AA: Visto desde un punto de vista macro social y macroeconómico, la educación superior en la Unión Europea (UE) persigue una serie de fines estratégicos y estructurales, definidos tanto por el marco del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) como por las políticas y estrategias propias de la UE. Es evidente que estos fines se orientan a responder a los retos sociales, económicos y culturales de nuestra época, pero muy especialmente lo que defiendo es que tenemos que hacer todo lo humanamente posible (por supuesto con el invalorable apoyo y soporte de las NT’s), para fortalecer la cohesión y competitividad del continente.
Es en este punto dónde quedan perfectamente claro los objetivos que nos fijamos hace ya un tiempo en EUPHE. Veamos, por ejemplo, el caso de la movilidad y el reconocimiento mutuo. Sabemos que uno de los objetivos centrales de la UE es facilitar la movilidad de estudiantes, docentes e investigadores entre los estados miembros, eliminando obstáculos administrativos y promoviendo el reconocimiento automático de títulos y periodos de estudio. Esto se traduce en iniciativas como el carné europeo de estudiante y el refuerzo del programa Erasmus+.
En principio, ante tamaño objetivo macro, no podemos más que sumarnos, pero la cuestión es si los instrumentos de política fijados por las autoridades europeas son suficientes para que se cumpla. Por ejemplo, creo que hay que hacer mucho más aún por potenciar y desarrollar una dimensión europea basada en valores compartidos. Y que por más que se respete la diversidad educativa y cultural del continente, en ningún momento se haga a costa de la calidad (mejora continua), la excelencia, ya que no entiendo otra cosa que no sea la búsqueda permanente, no de la perfección que sería absurdo, sino de ese sello que delata en toda acción humana la superioridad del conocimiento, experiencia, sobresalir por el esfuerzo, dedicación y responsabilidad, etc.
Esto me lleva a que se siga trabajando en la adopción de criterios y metodologías educativas comparables, así como sistemas de aseguramiento de la calidad, para que los títulos sean comprensibles y comparables en toda Europa, facilitando la empleabilidad y la competitividad internacional del sistema universitario europeo. Pero muy especialmente, cuando estamos en el umbral de una nueva época gracias a la IA, que ya nos está indicando que hay al menos 50 puestos de trabajo de nueva definición que no tienen título aún, pero que sabemos que van a existir y que reemplazarán en parte la actividad humana (especialmente en los que sean trabajos repetitivos o que estén muy expuestos a accidentes laborales) o la complementarán (lo que creemos que es el camino que adoptará la IA en los próximos 3 a 5 años), para que los trabajos y funciones que ya no realicen las personas sí estén controladas por seres humanos, porque cuentan con la automatización y la IA que se los facilita.
Pero para que todo esto sea posible, la capacitación y formación, así como un sentido de coherencia en los planes y programas, es necesario. O sea, que sí que habrá que adaptar la formación a las necesidades del mercado laboral. Por lo que la educación superior deberá responder a las demandas del mercado de trabajo, proporcionando competencias relevantes, especialmente en capacidades digitales y de innovación, y fomentando la interacción entre universidades, escuelas de negocios, empresas, investigación y sociedad. Este es el nuevo marco de referencia que también respetamos y promovemos desde EUPHE.
FE: ¿Promueve usted mayor cooperación e integración transnacional?
AA: Sabemos que desde la UE se está impulsando la creación de redes de universidades europeas, la cooperación institucional y el desarrollo de programas conjuntos de estudio, investigación y formación, para fortalecer la integración y la dimensión europea del sector. La cuestión es ver si lo que forma parte de los objetivos se está cumpliendo, o si se está muy lejos aún de que nos coloque a la UE no solo como un referente mundial, sino como líder de la educación superior de los cinco continentes.

FE: ¿Cuál es el impacto del Proceso de Bolonia en la educación superior europea?
AA: No le voy a hablar de los beneficios, porque todos los conocemos. Sí le voy a decir lo que en mi opinión son los retos y críticas, empezando por la carga burocrática que ha significado la modularización y la nueva estructura, así como la reglamentación para docentes y estudiantes, lo que ha generado tensiones. No hay que olvidar la reducción de contenidos teóricos y debate sobre la calidad (dudas sobre la calidad académica), así como la necesidad de mayores recursos para la educación por competencias. Y si tenemos en cuenta los que podemos considerar puntos débiles que hay que reforzar ya mismo, le digo también que lo que no hay que perder de vista es el horizonte en el que deberá moverse la educación superior europea:
– Que desempeña un papel fundamental en el desarrollo integral de un país, impactando tanto a nivel individual como colectivo.
– Sus beneficios abarcan dimensiones económicas, sociales, culturales y personales.
– Se convierte en un motor clave para el crecimiento económico.
Los países con sistemas universitarios sólidos y con una red de escuelas de negocios que potencien y fortifiquen la formación de postgrado, tienden a mostrar mayor prosperidad, movilidad social y competitividad internacional, ya que con dicha formación se contribuye de manera decisiva a la creación de conocimiento, la innovación y la formación de profesionales altamente calificados. Gracias a la formación adecuada, se puede acceder a empleos mejor remunerados y con mayor estabilidad laboral, lo que simultáneamente se está dando en ese país, es un incremento de la productividad, con un impacto positivo en las economías locales y nacionales.













