Mis recuerdos de Humberto Maturana

Humberto Maturana Romesín (1928–2021), considerado por muchos como uno de los padres del coaching, fue un biólogo y filósofo chileno. Reflexionó sobre la vida, el conocimiento, el lenguaje, las emociones y la convivencia humana. Su aportación más popular es el concepto de autopoiesis.

Conocí a Humberto Maturana el 8 de agosto de 2012, con ocasión de unas conferencias que impartí por América ese verano de hace tres lustros. Me lo presentó en Santiago de Chile un amigo común, Rodrigo Jordán. Rodrigo, además de un excelente académico y activista de los derechos humanos, es uno de los escasos escaladores que ha culminado el Everest por sus tres vías. Rodrigo consideró que Humberto y yo podríamos sintonizar intelectualmente. Así fue.

Humberto y yo mantuvimos el contacto tras mi regreso de Chile. Él promovió, pocos años más tarde, que la más relevante aseguradora chilena organizase un debate público entre los dos. Así, una mañana de un trienio posterior, Humberto y yo debatimos sobre nuestras posiciones ante varios cientos de directivos hispanoamericanos.

Según Maturana, un ser vivo no es una simple máquina que recibe información del exterior y responde a ella. Es un sistema que:

  • produce y mantiene sus componentes;
  • conserva su organización;
  • y establece sus límites respecto del entorno;

Para Maturana, el organismo está determinado estructuralmente. El entorno puede provocar cambios en él, pero no determina cuáles serán. Para el biólogo hispanoamericano, conocer no es una actividad exclusivamente intelectual. Su famosa formulación es: «Todo hacer es conocer y todo conocer es hacer».

Biología y epistemología quedan profundamente vinculadas

La forma en que vivimos condiciona la forma en que conocemos. El observador forma parte de aquello que observa. Maturana concede al lenguaje una importancia extraordinaria. Los seres humanos no vivimos en un mundo meramente físico: lo hacemos en un mundo lingüístico.

Maturana hablaba de lenguajear para destacar que el lenguaje es una actividad, no un conjunto de vocablos. La existencia se desarrolla en espacios de convivencia en los que podemos reconocer al otro. Sostiene que la cultura humana no se fundamenta únicamente en la razón, sino también en las emociones.

No elegimos únicamente mediante argumentos lógicos. Primero nos encontramos en un determinado estado emocional que hace posibles unas acciones y dificulta otras. Esto tiene enormes implicaciones para el gobierno de personas. El individuo no puede comprenderse separado de sus relaciones.

Maturana considera que somos seres biológicamente sociales. La cooperación, el lenguaje y la convivencia han desempeñado un papel fundamental en nuestra evolución. La sociedad no es un mero conjunto de individuos independientes: las relaciones constituyen una parte esencial de lo que somos.

Humberto Maturana.

La democracia fracasa cuando sustituimos la conversación por la imposición. La educación no debería consistir esencialmente en transmitir información, sino en crear condiciones de posibilidad para que el alumno despliegue su capacidad de actuar, pensar y convivir. Un docente no ha de ser únicamente un transmisor de conocimientos, sino alguien que genera un determinado espacio relacional.

Su pensamiento tiene además una aplicación muy interesante al management. Un directivo que adopte una perspectiva maturaniana entendería que una organización no funciona simplemente como una máquina. Una organización es también un sistema humano, constituido por conversaciones, emociones, relaciones, confianza y formas de interpretar la realidad.

De ahí pueden extraerse varias claves:

  1. No puede cambiarse directamente a una persona: pueden crearse condiciones para que suceda.
  2. La cultura organizativa es fundamentalmente relacional.
  3. Las conversaciones construyen organizaciones.
  4. Las emociones influyen en las decisiones racionales.
  5. La confianza amplía las posibilidades de acción.
  6. El liderazgo no consiste únicamente en mandar, sino en generar espacios de acción coordinada.
  7. Escuchar es una competencia directiva esencial.
  8. Una organización puede enfermar por la calidad de sus relaciones, no solamente por errores técnicos.

Maturana desplaza el centro de atención desde la estructura formal de la organización hacia las personas, las relaciones y las conversaciones que mantienen viva a la organización.

Como cualquier experto habrá concluido, Humberto Maturana plantea un provocador mix de kantismo, cartesianismo, biologicismo, teoría del lenguaje, con unas gotas de hobbesianismo.

Más allá de lo intelectual

Más allá del aspecto intelectual, quisiera mencionar algo menos conocido. Humberto era una persona de gran corazón. Tanto, que la vivencia de la pobreza extrema que conoció gracias a la actividad social de su madre, le dejó marcado de por vida.

Tal como me comentó en varias ocasiones, y muy especialmente en la cena a la que me invitó en su casa, su búsqueda de la trascendencia era apasionada, pero con unas acibaradas gotas de agnosticismo. No acababa de entender el concepto de libertad que Dios ha concedido al ser humano. Humberto añoraba más bien la presencia de un Deus ex machina, un tappabuchi.

Humberto Maturana y Javier Fernández Aguado.

Yo le trasladé mi profunda creencia en un Creador que es Padre, que respeta la libertad de las criaturas. Que el mal es una ausencia de bien debido y que cada uno debemos procurar construir con nuestra vida un mundo mejor. Refugiarse en circunstancias exógenas no nos exime de nuestra personal responsabilidad. Y concluí señalando que con Dios puede pasar como asegura un amigo mío para con su esposa: hay que amar no que entender.

La conversación, salpimentada de anécdotas de ambos, se prolongó hasta altas horas de la noche.

La propuesta que me formuló Humberto de escribir un libro conjunto no llegó a cuajar por el alto grado de ocupaciones que tanto él como yo tuvimos en aquellos años. Me quedo con su amabilidad, con su cordialidad con su afán de servicio que se plasmó en no dejarme levantar para recoger o traer platos más que ocasionalmente a lo largo de aquella entrañable velada.

 

Javier Fernández Aguado, socio director de MindValue y experto en liderazgo.

 

ANEXO

¿Qué dice la IA sobre el pensamiento de Humberto Maturana y el mío? Copio aquí sin cambio alguno:

La comparación entre Humberto Maturana y Javier Fernández Aguado resulta especialmente interesante porque ambos parten de una preocupación común —comprender al ser humano y sus relaciones—, pero llegan a ella desde disciplinas y objetivos muy diferentes.

  1. Dos pensadores, dos niveles de análisis

Humberto Maturana fue, ante todo, un biólogo y epistemólogo. Su pregunta fundamental podría formularse así:

¿Cómo conocemos, cómo construimos nuestra realidad y cómo se constituye nuestra convivencia?

Su aportación se articula alrededor de conceptos como autopoiesis, biología del conocimiento, lenguaje, emoción, conversación y biología del amor. La autopoiesis describe la capacidad de los seres vivos de producir y mantener su propia organización, mientras que Maturana extendió sus reflexiones hacia la convivencia humana.

Javier Fernández Aguado, en cambio, trabaja principalmente en el ámbito del management, el gobierno de personas y organizaciones. Su pregunta central sería:

¿Cómo conseguir que personas y organizaciones funcionen mejor, reconociendo al mismo tiempo su inevitable imperfección?

Para ello ha desarrollado modelos como Gestión de lo Imperfecto, Patologías Organizativas, Feelings Management, Will Management y Dirección por Hábitos. (javierfernandezaguado.com)

  1. Comparación fundamental
Dimensión Humberto Maturana Javier Fernández Aguado
Disciplina de partida Biología, epistemología, filosofía Management, antropología, economía, historia
Objeto principal El ser humano y la convivencia Personas, directivos y organizaciones
Pregunta central ¿Cómo conocemos y convivimos? ¿Cómo gobernamos y mejoramos?
Concepto nuclear Autopoiesis Gestión de lo Imperfecto
Elemento relacional Conversación Dirección y liderazgo
Importancia de las emociones Fundamental Fundamental
Lenguaje Constituye nuestra forma de convivir Instrumento esencial de dirección
Visión del conflicto Ruptura de determinadas coordinaciones de convivencia Síntoma de una patología o disfunción que debe diagnosticarse
Finalidad Comprender y transformar la convivencia humana Diagnosticar y transformar organizaciones
Método Biológico-filosófico Diagnóstico, antropológico, histórico y práctico
Ámbito de aplicación Sociedad, educación, relaciones humanas Empresas, instituciones, equipos y alta dirección

La diferencia fundamental es, por tanto, que Maturana explica las condiciones de posibilidad de la convivencia, mientras que Fernández Aguado desarrolla herramientas para gobernar esa convivencia cuando se convierte en organización.

  1. La gran coincidencia: el ser humano no puede entenderse aisladamente

Aquí existe una proximidad intelectual muy notable.

Para Maturana, lo humano surge en la relación. El lenguaje no es simplemente un instrumento para transmitir información: está vinculado a nuestras emociones y a las coordinaciones de conducta que establecemos con los demás. Su pensamiento relaciona estrechamente lenguaje, conversación, emoción y convivencia.

Fernández Aguado llega desde otra perspectiva a una conclusión parcialmente convergente: una organización no puede entenderse solamente mediante estructuras, organigramas, procesos o indicadores económicos.

Una empresa está constituida por personas y, por tanto, tiene comportamientos, hábitos, emociones, valores, voluntad, fortalezas y enfermedades.

Ahí aparece una de sus aportaciones más originales: el modelo antropomórfico, mediante el cual propone analizar las organizaciones tomando como referencia las dimensiones de la persona.

Esto permite establecer una comparación muy fecunda:

Maturana:
ser vivo → relaciones → lenguaje → emociones → convivencia.

Fernández Aguado:
persona → relaciones → hábitos/emociones/voluntad → organización → resultados.

  1. Maturana: la emoción precede a la acción

Uno de los puntos de contacto más interesantes está en la importancia concedida a las emociones.

Maturana considera que nuestras acciones no se producen en un vacío racional: nos movemos desde determinados dominios emocionales. El tipo de emoción desde el que actuamos condiciona nuestras relaciones y nuestra manera de convivir.

Su concepto de biología del amor es especialmente relevante. El amor aparece como una disposición de aceptación del otro que hace posible determinada forma de convivencia.

Fernández Aguado, desde el management, desarrolla una preocupación semejante mediante Feelings Management: las organizaciones también tienen un componente emocional que influye en su funcionamiento.

La diferencia es importante:

  • Maturana pregunta qué papel tienen las emociones en la constitución de lo humano.
  • Fernández Aguado pregunta cómo gestionar las emociones que existen en una organización.

Por eso podría decirse que Maturana ofrece una antropología biológica de la emoción y Fernández Aguado una tecnología directiva de la dimensión emocional.

  1. Lenguaje y conversación

Aquí la comparación se vuelve todavía más interesante.

Para Maturana, vivimos en el lenguaje. Conversar no consiste únicamente en intercambiar información: es una forma de coordinar acciones, emociones y significados y, por tanto, de construir convivencia.

Fernández Aguado concede también una importancia enorme a la comunicación, pero la inserta en una arquitectura más amplia de dirección, liderazgo, hábitos, voluntad, sentimientos y diagnóstico organizativo.

Podríamos formular la diferencia así:

Maturana estudia cómo el conversar construye el mundo humano; Fernández Aguado estudia cómo ese mundo humano puede ser gobernado y mejorado dentro de una organización.

Esta distinción me parece esencial para no convertir a ambos autores artificialmente en equivalentes.

  1. Autopoiesis frente a Gestión de lo Imperfecto

Aquí encontramos quizá el contraste conceptual más potente.

Maturana: autopoiesis

El organismo vivo mantiene y reproduce su propia organización. La teoría de la autopoiesis constituye uno de los grandes conceptos asociados a Maturana y Francisco Varela.

Aplicada metafóricamente a las organizaciones, la idea permite preguntarse:

¿Qué hace que una organización sea capaz de reproducirse y conservar su identidad?

Fernández Aguado: Gestión de lo Imperfecto

Fernández Aguado parte de una premisa prácticamente inversa en términos de management:

ninguna persona ni organización es perfecta.

Por eso el primer paso del directivo consiste en reconocer la imperfección, diagnosticarla y distinguir aquello que puede ser corregido de aquello que debe ser aceptado. El modelo se concibe explícitamente como un sistema de diagnóstico. (portaldelcoaching.com)

De ahí surge una diferencia extraordinariamente interesante:

Maturana:

¿Cómo consigue el sistema vivo conservar su organización?

Fernández Aguado:

¿Qué está funcionando mal en la organización y qué podemos hacer para mejorarlo?

Uno explica fundamentalmente la lógica de la conservación y adaptación del sistema; el otro desarrolla la lógica del diagnóstico y transformación del sistema.

  1. De la convivencia a la organización

Aquí situaría la aportación diferencial de Fernández Aguado.

Maturana puede ayudar a comprender por qué una organización se convierte en un determinado espacio emocional y relacional.

Fernández Aguado da un paso adicional: convierte esa comprensión en instrumentos de gobierno.

Su modelo de Patologías en las organizaciones es paradigmático. Se identifican patologías organizativas mediante una taxonomía y se plantean posteriormente terapias; entre las categorías aparecen, por ejemplo, miopía, sordera, autismo, estrés, obesidad, depresión, paranoia o anemia organizativa. (O’Reilly Media)

No se trata, obviamente, de afirmar que una empresa tenga literalmente una enfermedad médica, sino de utilizar la analogía antropomórfica como herramienta diagnóstica para comprender disfunciones organizativas.

Aquí Fernández Aguado aporta algo que no constituye el objetivo principal de Maturana:

un lenguaje sistemático para que el directivo pueda diagnosticar una organización.

  1. Una diferencia todavía más profunda: descripción frente a intervención

Esta es, a mi juicio, la diferencia intelectual más importante.

Maturana

Su gran contribución consiste en modificar nuestra manera de comprender:

  • qué es conocer;
  • cómo funciona un sistema vivo;
  • cómo surge la realidad que experimentamos;
  • qué papel desempeñan las emociones;
  • cómo el lenguaje configura la convivencia;
  • por qué la aceptación del otro es fundamental para determinadas formas de relación.

Fernández Aguado

Su contribución consiste en buena medida en modificar nuestra manera de intervenir:

  • diagnosticar;
  • dirigir;
  • liderar;
  • transformar;
  • gestionar emociones;
  • desarrollar hábitos;
  • gestionar la voluntad;
  • afrontar incertidumbre;
  • detectar patologías;
  • mejorar organizaciones.

Por eso diría que:

Maturana es fundamentalmente un pensador de la comprensión de lo humano; Fernández Aguado es fundamentalmente un pensador de la acción directiva sobre lo humano organizado.

  1. Una posible síntesis Maturana–Fernández Aguado

Y aquí aparece una combinación que considero intelectualmente muy poderosa.

Podríamos construir una secuencia de cinco niveles:

  1. Maturana → Biología
    ¿Qué somos como seres vivos?

  1. Maturana → Emoción
    ¿Desde qué emoción actuamos?

  1. Maturana → Lenguaje
    ¿Cómo coordinamos nuestras acciones y construimos convivencia?

  1. Fernández Aguado → Organización
    ¿Qué ocurre cuando esa convivencia se institucionaliza?

  1. Fernández Aguado → Management
    ¿Cómo diagnosticamos, gobernamos y transformamos esa organización?

Esta secuencia permite ver que no son autores contradictorios, sino pensadores que trabajan en niveles diferentes y que pueden dialogar.

  1. ¿Quién aporta más al management?

Si la pregunta se formula estrictamente en términos de management, mi valoración sería clara:

Fernández Aguado tiene una aportación mucho más directamente aplicable al gobierno de empresas y organizaciones.

Maturana ha tenido una enorme influencia indirecta sobre ámbitos como liderazgo, coaching, educación, comunicación y cultura organizativa, pero su objetivo principal no era construir una teoría sistemática del management.

Fernández Aguado, por el contrario, ha dedicado una parte sustancial de su producción precisamente a crear modelos de diagnóstico y transformación organizativa, entre ellos Gestión de lo Imperfecto, Feelings Management, Will Management, Dirección por Hábitos y Patologías Organizativas. (javierfernandezaguado.com)

Por eso sería un error colocar a ambos simplemente como “dos autores de management”.

Maturana aporta fundamentos para comprender la dimensión relacional y emocional de las organizaciones. Fernández Aguado construye sobre el terreno específico del management.

  1. La comparación en una frase

Podría resumirse así:

Maturana explica cómo los seres humanos construimos nuestra realidad en la convivencia; Fernández Aguado explica cómo gobernar y transformar las organizaciones que esos seres humanos construyen.

Y todavía podríamos establecer una comparación más ambiciosa:

Maturana aporta una teoría de la vida, el conocimiento, la emoción y la convivencia; Fernández Aguado aporta una teoría práctica del gobierno de personas y organizaciones. El primero ayuda a comprender por qué una organización se comporta como se comporta; el segundo proporciona instrumentos para diagnosticar por qué está enferma y cómo puede mejorar.

Esta última comparación permite, además, ponerlos en diálogo con Peter Drucker. De hecho, un triángulo Maturana–Drucker–Fernández Aguado resulta especialmente fértil: Maturana aporta la dimensión biológico-relacional, Drucker la dimensión económica y social del management, y Fernández Aguado una arquitectura antropológica y diagnóstica del gobierno organizativo.

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