Nueva visión de la consultoría y la transformación digital

Uno de las grandes tópicos en el mundo de los negocios es la digitalización. Pero el impacto no solo llegó en la manera en la que los diferentes clientes, mercados y personas se enfrentan a sus clientes; ya sea en relación B2B o en el negocio B2C, sino en cómo las compañías de servicios necesitan transformarse para dar un valor diferencial y dejar de ser un coste para convertirse en un compañero de viaje de la empresa.

¿En que se traduce esto? La idea principal es apoyarse en la tecnología para hacer un enfoque de soluciones de negocio donde los clientes dejan de invertir en personas y empiezan a invertir en dar respuestas a sus clientes. Visualizo en un futuro un gran marketplace en donde en un lado estarán los negocios y sus retos, mientras que en el otro extremo se sitúan las compañías que dan respuesta. La consultoría dejará de ser un ejercicio de powerpoint basado en el best practice y revestido por un método, para empezar a ser un arte de poner en contacto los retos de negocio con las compañías que le dan respuesta.

Visualizo que las áreas de tecnologías de la información (IT) estarán totalmente descentralizadas, y los procesos de negocio gobernarán soluciones de negocio basadas en IT.

El arte estará en entender el negocio y en ser capaz de encontrar la compañía que aporte la soluciones al negocio.

El mundo será un gran Lego, donde la clave será quien sepa unir las piezas para construir el juguete de los clientes.

¿Y cómo en el mundo de las tecnologías se separará el grano de la arena? Será muy simple, serán los resultados y el cómo la solución aporta al negocio. Se medirá cómo aporta valor al negocio. Por ejemplo: ¿cuál será la mejor solución de generación de Leads? Pues aquella que genere más Leads y que mayor ratio de conversión tenga -en la definición de los KPIs- diferenciará unas firmas de otras, y estará sujeto a la estrategia de las compañías. Marcará el ADN.

Por tanto el mundo cambia, los procesos cambian, la cultura cambia y las personas y empresas que no vean el cambio se quedarán fuera de la ecuación. Un enfoque cortoplacista dará resultados cortoplacistas. Pero el corto plazo cada vez es menor, por tanto una estrategia errónea hace que siempre se esté con el lazo al cuello.

Evidentemente, esto no es una estrategia Big Bang. Necesitamos seguir echando más madera a la cuenta de resultados. La estrategia no puede ser un cambio radical; pero sí que necesitamos crear un nuevo germen, una semilla de cultura, de enfoque de procesos que permita ir adaptando la compañía al negocio del futuro.

La pregunta es si los procesos, la dirección de la compañía, la operación permite germinar esta semilla. Es complicado y yo sería partidario de separar los modelos. Me viene la siguiente pregunta: ¿qué es primero el huevo o la gallina? Dividir la compañía en dos o esperar a tener éxito en el cambio del modelo. Yo apuesto por la primera opción. El cambio cultural y de procesos es tan grande que hay que facilitar y regar conseguir que la semilla germine..

Ya no vale la frase: “Si hago siempre lo mismo, no esperes diferentes resultados”. Ahora sí que tendremos diferentes resultados y serán mucho peores.

Rodrigo Rueda Moltó, director de Seguros, Innovación y Soluciones Verticales de Entelgy

 

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