La ‘mirada bellotera’ y el liderazgo transformador

Quienes necesitan o desean liderar al servicio de personas y equipos, en cualquier ámbito y sector de actividad, tanto empresarial como deportivo, político o educativo, antes de hacerlo, deben asumir conscientemente la responsabilidad de tomar una decisión previa cuyas consecuencias serán determinantes, hoy más que nunca, para el futuro de sus organizaciones. Es una elección trascendente, pero en realidad, muy simple.
Imanol Ibarrondo

Imanol Ibarrondo

Si tú crees que, en general, las personas, tus colaboradores/as en este caso, son (ellos/as, tú no, por supuesto) un poco vagas y perezosas, mentirosillas y tramposas, quejicas y egoístas, que ni les gusta ni quieren trabajar…en definitiva, si tienes la profunda convicción de que una de tus tareas fundamentales (aunque no te guste) es estar muy encima suyo y hacerles trabajar, empieza a clarificarse quién vas a ser tú para ellos/as.

Si, por otra parte, tu creencia dominante en este sentido fuera que las personas son seres humanos completos, creativos y llenos de recursos, valiosos y con talento, que necesitan encontrar un sentido y un propósito a lo que hacen, personas en las que se puede confiar y delegar, y que merecen ser tratadas con toda dignidad y respeto, posiblemente asumirás como un desafío para ti conseguir que ‘quieran trabajar’ contigo y ser digno/a de su confianza.

Hacerles trabajar y que quieran trabajar puede parecer lo mismo, pero no lo es…y aunque ninguna de las dos creencias es ‘La Verdad’, sí lo será para quien apueste por cada una de ellas (tendrá además cientos de argumentos para justificarla) y quedará claramente reflejada en su manera de ser y de estar, de comportarse, de hablar y de relacionarse. Aquí, lo importante no es debatir sobre cuál es la verdad o quién tiene razón, cada cual tendrá sus razones para sentir como cierta una u otra, sino descubrir cuál es el efecto que cada una de ellas tiene en ti, en quién te convierte, quién estás siendo para tus colaboradores/as y cuál es el impacto y la influencia de tu estilo de liderazgo en tu organización.

Veamos, si tu creencia estuviera más cerca del primer grupo, debes saber que, de forma probablemente inconsciente, tus comportamientos, lenguaje y actitud tenderán a convertirte en un jefe/entrenador/profesor autoritario, aislado, desconfiado, inseguro y controlador, que en cualquier momento puede deslizarse peligrosamente hacia la tiranía o el despotismo. En este contexto, las personas sobre las que tienes responsabilidad se sienten en peligro y amenazadas de forma permanente, desaparece cualquier posibilidad de colaboración y trabajo en equipo, se destruyen los lazos de confianza y afloran la desmotivación y la insatisfacción, altamente contagiosas, así como una profunda desconexión emocional tanto de sus ‘líderes’ (mejor dicho, jefes/as) como de la propia organización.

Este perfil puede acabar mutando finalmente en un/a jefe/a tóxico (se considera que en España más del 40% lo son) que basa su poder en el control, la supervisión, el orden y la jerarquía, que consigue la obediencia por el miedo que genera en sus colaboradores/as, pero que camina en sentido opuesto y está a años luz de ser capaz de comprometer a las personas, de atraer, cultivar y mantener el talento, y de promover y cuidar las relaciones de confianza imprescindibles para crear equipos de alto rendimiento diversos, creativos e innovadores.

Quienes actúan impulsados por esta limitante creencia, serán expertos dirigiendo un mundo que ya no existe, definido por mercados y sectores apacibles, estables y predecibles, condenando a sus empresas, equipos y organizaciones a la desaparición (el 52% de las compañías del ‘Fortune 500’ en el año 2000, ya no existe). No es que vivamos una época de grandes cambios, sino que nos encontramos ante un cambio de época sin precedentes, en un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo que exige contar con el talento comprometido de todos los integrantes de la organización para poder aspirar a mantenerla relevante, vigente y rentable, un apasionante desafío solo al alcance de quienes se atrevan a convertirse en líderes transformadores al servicio de personas y equipos.

Para poder serlo, para poder brillar a su servicio y alumbrar su camino por un rato, necesitas hacer tuya la segunda creencia, necesitas creer primero en las personas para poder crear después, juntos, nuevos futuros deseados, con ellos y para todos, futuros que no son predecibles ni previsibles, que parecen irreales e inalcanzables a día de hoy, que son pura posibilidad y que se construyen en cada una de las conversaciones que mantienes en el presente, contigo mismo y con tus colaboradores/as. Necesitas aprender a crear poderosas relaciones de confianza en las que las personas se sientan visibles, importantes, competentes, reconocidas y valiosas. ¡Necesitas ver bellotas!

“Las semillas duermen en el secreto de la tierra hasta que a una de ellas se le ocurre la fantasía de despertar”. Antoine de Saint-Exupery (El Principito).

Así como una bellota ya tiene en su interior todo lo necesario para convertirse en un roble extraordinario, cada persona nace completa, creativa y con todos los recursos para convertirse en la mejor versión de sí misma, cualquiera que sea su edad, sexo, ámbito de actividad o responsabilidad. No hay nada roto ni nada que arreglar en la esencia de cualquier Ser humano y su valor es inconmensurable. Esta metáfora bellotera no es ‘La verdad’, tampoco la puedo demostrar y no es por tanto dogma de fe, ni una doctrina que hay que seguir a pies juntillas. Es simplemente una creencia potenciadora que te ayudará a ver a las personas y equipos sobre los que tienes el honor de liderar, no solamente como lo que son a día de hoy, sino como lo que podrían llegar a ser, no verlas en términos de su desempeño actual sino de su potencial futuro.

“Trata a una persona como lo que es y seguirá siendo lo que es. Trátale como puede llegar a ser y se convertirá en lo que puede llegar a ser”- W. Goethe-

Así como un jardinero sabe que no necesita meter nada dentro de la bellota, sino tan sólo plantarla en un lugar fecundo, regarla, cortar algunas ramitas, tener paciencia y darle tiempo, la responsabilidad del líder no consiste en meter, sino en sacar… lo que ya está dentro, en descubrir el talento de cada uno de sus colaboradores, lo que le hace distinto, valioso, especial y único, en reconocerlo y potenciarlo, creando el contexto para cultivarlo y respetando y facilitando su aprendizaje y desarrollo natural.

La esencia de todos, el talento individual de cada uno, lo que cada uno de nosotros tiene dentro de su bellota, nunca se pierde, siempre está ahí, en lo más profundo… dormido, esperando a que alguien le ayude a despertar. Cuando al gran Miguel Ángel le preguntaron cómo era capaz de crear tan magníficas obras, se limitaba a responder que su trabajo únicamente consistía en destapar lo que ya estaba ahí, oculto bajo la piedra. El gran reto del líder también es descubrir el tesoro que está latente y deseando salir dentro de cada uno de sus seguidores, ser cómplice de una posibilidad trascendente, la transformación desde lo que está siendo…hasta lo que podría llegar a ser.

Atreverte a ver así a las personas tendrá un impacto directo en tu actitud, más abierta, cercana, amable, curiosa y disponible para escuchar, para descubrir qué es lo que se esconde ahí dentro y para ayudarles a que brote con fuerza, para liderar a su servicio. Necesitas una ‘mirada bellotera’ para poder mantener “conversaciones transformadoras” con ellos/as, creadoras de nuevas realidades y otros futuros posibles que no éramos capaces de pensar ni de ver antes de la conversación.

Los líderes transformadores saben bien que el lenguaje genera nuevas posibilidades de acción que no existían hasta que las creamos en nuestra conversación. El lenguaje no es sólo descriptivo, también es generativo, es acción en sí mismo, y por lo tanto, una conversación habitual o normal se convierte en transformadora, en tanto en cuanto nos ayude a revelar y modificar el tipo de observador de la realidad que estamos siendo en ese momento y, al cambiar nuestra forma de observar las personas y sus circunstancias, la vida, los problemas y las situaciones, re-definimos nuestra Identidad y podemos coordinar y diseñar nuevas acciones para transformarnos y transformar la realidad, creando así otro futuro deseado con el que poder comprometernos juntos.

Así es que ya sabes, “la mirada bellotera te cambia la vida entera”. No te pido que me creas, tan solo que lo experimentes. ¡Atrévete!

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