El programa Mundo Financiero, que presenta el periodista José Luis Barceló en Informa Radio, recibió a Salvador Molina para analizar la crisis de Ceuta desde la perspectiva de un melillense con conocimiento del territorio, como reveló el presidente de Foro ECOFIN y MAD FinTech.
Y es que Salvador Molina nació en Melilla, una de las dos ciudades españolas que, junto con Ceuta, están en el punto de mira del Reino de Marruecos, que las considera colonias españolas a liberar. La realidad, como han destacado historiadores de toda índole, y como destacó Salvador Molina en ‘Mundo Financiero’, es que Ceuta y Melilla pertenecen a la Corona Española desde hace cinco siglos, cuando aún no existía el Reino de Marruecos.
De hecho, las Naciones Unidas (ONU), al establecer el protectorado francoespañol sobre el territorio que hoy es Marruecos, nunca incluyó a Ceuta y Melilla, al tratarse de ciudades de indiscutible soberanía española.
En este sentido, Salvador Molina, sin embargo, explicó la multiculturalidad que desde siempre han presentado ambas ciudades, y contó una anécdota de cuando él mismo estudiaba en el colegio en Melilla: sus compañeros de clase eran españoles de origen europeo, marroquíes, judíos e incluso hindúes. Y todos convivían en paz, sin distinciones ni desconfianza.
Algo que, lamentablemente, se empieza a erosionar en una Ceuta que lleva dos meses soportando una situación insostenible que desde el Gobierno “quieren tratar como un problema de inmigración”, cuando “la realidad no es esa: es una crisis de invasión, y al frente hay que poner al Ejército para reforzar la frontera”, subrayó Salvador Molina.
El miedo de los ceutíes
Nadie mejor que un periodista con familiares y amigos sobre el terreno para tomar el pulso a una realidad que ha tensionado la soberanía española de forma inédita desde el ‘procés’. Por eso, Salvador Molina contó en el programa que muchos ceutíes y melillenses viven con un miedo latente a una nueva ‘Marcha Verde’ que les arrebate sus casas y negocios, expulsándolos de su tierra.
Y, por eso, muchos comerciantes de Ceuta y Melilla tienen un segundo negocio en la península a modo de Plan B. “Pero solo para una élite comercial de la población, el resto no tiene ese Plan B”, advirtió Molina, quien subrayó, una vez más que, “en todo caso, esa es nuestra tierra y nuestro territorio”.

Salvador Molina, a la izquierda, en ‘Mundo Financiero’, de Informa Radio, junto al periodista José Luis Barceló.
Apuntar al periodista
Durante el programa, donde participaron más expertos en distintas áreas de la economía o del Derecho, se analizó la aparente debilidad que ofrece España al mundo, tanto por la difícil situación en que se encuentra su Gobierno (con cada vez menos apoyo parlamentario, al haber abandonado sus socios el ‘barco’ ante la celebración de elecciones a mediados de 2027) como la que ofrecen unas Fuerzas Armadas infradotadas (y que soportan además la tensión de apoyar a Ucrania durante casi un lustro, entre otros problemas de base) e incluso una Jefatura del Estado convertida, y así consagrado en la Constitución, en un mero títere del Gobierno, sujeto a sus vaivenes.
Un panorama que facilita este tipo de operaciones como la de Ceuta, que bien podrían considerarse ‘ataque híbrido‘, como parcialmente reconoció el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, poco después de la llegada de unas 70.000 personas a la ciudad española de Ceuta, a finales de julio.
En todo caso, y como parte del debate sobre el papel del Gobierno en esta crisis, el programa también dedicó algo de tiempo a valorar la lista de periodistas que habría creado el Ministerio del Interior, catalogando a contertulios de radio y televisión, y a columnistas de prensa, en función de su adscripción ideológica reconocida o mostrada en el ejercicio de su trabajo.
“Me imagino a Mortadelo y Filemón en la T.I.A. haciendo esa lista”, destacó con cierta ironía Salvador Molina sobre un hecho que ha merecido las críticas de las principales asociaciones de periodistas de España, que han considerado que un ministerio no debería centrarse en marcar a periodistas en función de su apoyo o críticas al Gobierno.













