¿Educar a los hijos en el espíritu emprendedor?

Artículo realizado por: Salvador Molina, presidente de ECOFIN, y José Luis Zunni, director de ecofin.es.

Iniciamos 2015 con nuestro habitual estilo de réplicas a personalidades del Management y el liderazgo, que nos parecen tremendamente útiles para nuestros lectores. El turno de hoy le toca a Gregory Wake, un líder del sector inmobiliario, responsable de marketing y director de adquisiciones de PWProperties Real Estate Firm, que ha publicado en Linkedin un post que nos ha impresionado: “4 razones por las que los padres deben educar a sus hijos a ser empresarios, no empleados”.

Es directo y claro en su mensaje: “tantas veces se escucha los padres explicar a sus hijos lo importante que es trabajar duro y obtener un buen trabajo en su vida futura. Aunque sus intenciones son correctas y la idea de la seguridad financiera, así como la independencia económica es un objetivo admirable, pensar que un trabajo debe ser la primera opción para lograr este objetivo puede no ser la mejor solución”.

Wake explica cuáles son las cuatro razones por las cuales los padres deben educar a sus hijos a ser los dueños de negocios en lugar de los empleados de una empresa.

1) Cuarenta años en el mismo trabajo es una relación laboral que ya no existe

Wake dice que aunque los baby boomers tuvieron la oportunidad de iniciar un trabajo a los 20 años y retirarse del mismo una vez cumplido los 60, ese sueño ha desaparecido hace mucho tiempo. Es evidente que Wake achaca este cambio sustancial a las relaciones laborales –coincidimos con él- a tantas fusiones, absorciones y cambios en el mercado, por lo que muchas empresas ni siquiera existen diez años después de la creación.

Hemos abordado recientemente tanto en ECOFIN Management & Leadership como en ECOFIN Business Schools que la tecnología provoca que muchos puestos de trabajo inexistentes hasta ayer mismo deben crearse de la noche a la mañana porque se perdieron gran número de empleos en casi todas los sectores de la economía. Pero se han ido creando otros, justamente debido a la innovación tecnológica. Este es el desafío por el cual las políticas y la educación tienen que ir en el mismo sentido.

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2) La voluntad política en cuanto al trabajo de los niños

Wake afirma que de acuerdo a Wallstcheatsheet.com, trabajos como carteros, lectores de medidores y agentes de viajes se encuentran entre los empleos en proceso de extinción como consecuencia de la tecnología. Cambian los usos y costumbres porque la innovación en los procedimientos hace que cambien las demandas de personal. Además, a la persona que se demanda tiene que estar cualificado en las nuevas tecnologías, si no queda expulsado automáticamente del mercado laboral.

Wake señala otra razón por la que se puede educar en el emprendimiento: el hecho de que las leyes laborales prohíben a los niños tener empleos de tiempo completo y trabajar determinadas horas y días. También se requiere que los estadounidenses menores de 18 años tengan que tener autorización de sus padres para obtener un trabajo. Pero una de cal y una de arena: Wake afirma que en cualquier pueblo, ciudad y municipio en un día caluroso se encontrarán niños vendiendo limonada en el barrio, lo que indica que las reglas parecen ser más laxas en los niños que son aprendices de empresarios. ¿Por qué no aprovechar estas ocasiones para educar y formar a los hijos en qué es emprender? Esta pregunta es válida en España, Estados Unidos o cualquier otro país.

3) Los buenos empleos equivalen por lo general a largas horas de trabajo, incluyendo fines de semana y festivos

Wake se pregunta que cuando los padres dicen a sus hijos que hay que trabajar duro y conseguir un buen trabajo, ¿qué es lo que realmente quieren decir? Aunque no se menciona explícitamente, la mayoría de los padres están equiparando un buen trabajo a una ocupación en la que está trabajando largas horas durante seis o siete días a la semana y dejar de lado las vacaciones y otros eventos que quitan tiempo de dedicación a los familiares.

Si bien es cierto que la mayoría de los empresarios terminan trabajando más duro (cantidad de horas, esfuerzos, sacrificios, etc.) que en el más arduo de los trabajos por cuenta ajena, sus horas cuentan con una ventaja: la mayor flexibilidad horaria.

Wake refuerza esta tesis con una reciente encuesta de Gallup, que dice que el 25% de los trabajadores mayores de 18 años que tienen un trabajo asalariado, trabajan más de 60 horas cada semana. La misma encuesta indicó que el 25% de los trabajadores mayores de 18 años también con un trabajo asalariado, trabajan entre 50 y 59 horas a la semana. Esto significa que la mitad de la población de Estados Unidos que está cobrando un sueldo trabaja por lo menos 50 horas a la semana. Más horas por lo general es igual a menos tiempo de dedicación a la familia, o también para no practicar ningún deporte o hacer ejercicio que conduce al estrés y la obesidad.

4) Los niños deben saber que trabajar más duro es igual a más dinero

Wake dice que cuando los adultos dicen a los niños que trabajar duro para conseguir un puesto de trabajo les hará tener éxito, la realidad de esa teoría está generalmente distorsionada, ya que hay muchos trabajos donde el crecimiento y productividad personal está directamente relacionada con los ingresos, pero la gran mayoría de las ocupaciones no funcionan de esa manera.

El empresario ve el cambio más inmediato. Los niños saben que cuando estudian más duro van a obtener mejores calificaciones.

La mayoría de los puestos de trabajo, sin embargo, no funcionan de la misma manera. A los empleados se les enseña a trabajar tan duro y tantas horas como sea posible. Puede ocurrir que se dé una promoción, una palmadita en la espalda, o a veces una semana de vacaciones, pero sin embargo, la constante es seguir trabajando duro.

Pero si en realidad los padres enseñaran a sus hijos a ser emprendedores, todos los ideales que ellos aprenden serían los mismos valores que hacen al carácter y actitud de los buenos empleados.

Es evidente que un buen empresario tiene que ser justo, preocuparse por sus clientes y su gente, tratando a las personas con igualdad y premiar la eficacia. Wake dice que estos son también los rasgos de los buenos empleados. La cuestión entonces — este es nuestro aporte — es por qué cuesta tanto que la sociedad, en este caso la española, asuma la necesidad de educar y formar emprendedores desde la propia cuna. Nos iría mejor a todos.

El psiquiatra Luis Rojas Marcos dice que la diferencia entre los españoles y los norteamericanos es que en España la gente se queja mucho. La queja se convierte en la motivación. Por el contrario, en Estados Unidos ante el problema se toma una iniciativa, no hay queja y la motivación está justamente en la acción.

Y Rojas Marcos sabe de lo que habla, porque aún siendo sevillano, durante diez años fue director del Sistema Psiquiátrico Hospitalario Municipal de la ciudad de Nueva York y es profesor de psiquiatría en la Universidad de Nueva York, miembro de la Academia de Medicina de esta ciudad y de la Asociación Americana de Salud Pública.

En conclusión, cambiemos nuestros mensajes y nuestros ejemplos de cara a los más jóvenes. En el siglo XXI necesitamos jóvenes emprendedores y alineados a la acción, no a la queja, el conformismo o las oposiciones como modelo de vida. Creemos más emprendedores y menos funcionarios. El modelo de vida futuro es más libre, más tecnológico y más individual que nunca.

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