Venció el relato de las tres Derechas

Las elecciones del 28A han dejado a un claro vencedor y a un apabullado perdedor. No hablo de ninguno de los cabezas de cartel que inundaron durante semanas calles y pantallas de televisión, sino de los fontaneros de la Comunicación que establecieron finos hilos de estrategia electoral que en Ferraz han sido brillantes; mientras que en la calle Génova, ha sido de traca y no dejar de llorar.

El equipo de Comunicación del Partido Socialista fue exitoso en aprovechar la oportunidad que le brindó Andalucía y el pacto a tres para alcanzar un gobierno en la Comunidad insignia del PSOE. ¡Convirtió la derrota en victoria!

Pedro Sánchez se ha ganado ser el líder incontestable y respaldado por las urnas. Jose Luis Ábalos, Carmen Calvo, María Begoña Gómez, Pedro Sánchez, Adriana Lastra y Cristina Narbona celebraron en Ferraz los resultados de las elecciones generales 2019.

A partir de ese momento, toda la artillería pesada de Comunicación se lanzó a construir un relato electoral basado en hacer frente a las tres Derechas. El pacto de investidura andaluz marcó la línea de salida; pero a partir de ahí, el eslogan fue creciendo en todos los mítines del PSOE, las entrevistas en prensa y cualquier hecho de comunicación oficial.

El mantra sanchista

Más aún, el martinete de las tres Derechas fue amplificado por los medios de comunicación y los periodistas más afines a la sintonía progresista. Después, el eslogan se lo compramos todos, periodismo independiente o de derechas. El eslogan era bueno y nadie lo desmintió.

La ineptitud del equipo de Comunicación de Génova quedó patente en no atacar este mantra, sino que lo acrecentó. Primero con la foto de Colón, donde las supuestas tres Derechas se unieron en una foto contra el separatismo, que también era un contraluz frente a Pedro Sánchez. ¡El relato perfecto!

El Partido Popular no se defendió de esta dilución de su perfil conservador y liberal junto a Vox, por un lado, y Ciudadanos, por otro. Más aún, contribuyó al relato ofreciendo listas únicas en la España vacía, esa España rural del interior.

Pablo Casado, el gran derrotado por un relato que lo disolvió y confundió con Vox y Ciudadanos. No supo desapegarse del 1+1+1. Votó en el Colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid.

Luego, los voceros de la derecha y la extrema derecha ampliaron el mensaje con su pedagogía de pedir el voto 1+1+1 en el Senado. Es decir, unieron las llamadas tres Derechas en un único saco donde valía todo: PP + Ciudadanos + Vox.

Y como si no fuera suficiente, en una oferta último minuto (¡last minute!), Pablo Casado lanzó una oferta fin de campaña a Vox para que se uniera al pacto de investidura o de gobierno en el caso de ser él quien ganara las elecciones.

¡El relato de Ferraz ya había vencido las elecciones en este punto! El PSOE emergía como el candidato de centro, situando en los extremos a Podemos y a las tres Derechas (PP, Ciudadanos, Vox) como un todo. Y en una España moderada y centrista, el partido que se apropia de la zona centro (centro derecha + centro izquierda) es quien siempre ha ganado las elecciones.

La supuesta moderación de Pedro Sánchez, junto a importantes condimentos sociales construyó un relato atractivo al electorado. Entre estos aderezos destaca la bandera del Feminismo o la idea de los Viernes Sociales, unos Consejos de Ministros en funciones que otros Gobiernos despreciaron como los minutos de la basura del partido y que él los convirtió en oro. Nunca antes, un presidente del Gobierno aprovechó sus últimos diez meses en Moncloa para preparar tan bien una cita electoral.

Ciudadanos duplica resultado y, pese al lunar de Cataluña, celebra un triunfo que lo acerca al jaque mate al PP. Los líderes de Ciudadanos lo celebraron así la noche electoral del 28A.

El miedo a la irrupción de las tres Derechas fue más poderoso que la fuerza de sentido contrario: el miedo a un Pedro Sánchez alineado (necesitado) con los independentistas y secesionistas del Estado español, que era el relato que unificaba a las tres Derechas en su foto de la plaza de Colón en Madrid.

También fue el mantra de PP y Ciudadanos en los mensajes machacones de mítines y debates electorales en televisión, una oportunidad perdida por el Partido Popular en buscar una diferenciación de Ciudadanos. En cambio, los espectadores vieron a dos clones hablando parecido, vistiendo parecido, metiendo miedo por igual, hablando de un pacto entre ellos… y hasta de aspecto físico muy atractivo, pero anclados en la misma tipología masculina que dificulta la diferenciación. ¡El relato visual daba la razón a Ferraz!

¿Elecciones o referendum?

¡Y las elecciones se convirtieron en un referéndum! No votar a Pedro Sánchez era lo mismo que votar a las Derechas. Y es que el mensaje bipartidista también había triunfado en televisión: votar a las tres Derechas era votar a la involución, votar a Pedro Sánchez era votar el progresismo y la moderación.

El relato es muy poderoso. Y en un mundo emocional, sobran las razones; porque todo es cuestión de emociones: miedos, incertidumbres, deseos, afectos, anhelos, recuerdos, sensaciones, persuasiones.

La Comunicación de Ferraz recreó un escenario electoral donde volvió a emerger el viejo bipartidismo: votar PSOE versus votar PP+Ciudadanos+Vox. El voto útil de izquierda era claramente el PSOE en detrimento de Podemos. Para Podemos quedó reservado el extremo izquierda; para los independentistas, el miedo también a las Derechas.

Pablo Iglesias, pese al relato del voto útil de izquierdas al PSOE, salvó los muebles con un resultado que mejoró mucho las previsiones de intención de voto, gracias a su pose  moderada en televisión como este de Atresmedia.

El efecto rebote de este esquema fue la movilización también al votante nacionalista e independentista en Cataluña y en el País Vasco. Para frenar a las tres Derechas era necesario acudir a las urnas a votar al nacionalismo de ERC, JxCat, PNV y Bildu. Y para los votantes no nacionalistas de estas dos comunidades autónomas, defenderse de las tres Derechas era votar Socialismo. De ahí, la debacle electoral de Inés Arrimadas que pasó de ser el partido más votado en las últimas autonómicas a cosechar ahora sólo 5 escaños frente a los 12 escaños del Partido Socialista de Cataluña. El PSC ha sido el gran vencedor soberanista de Cataluña junto al gran vencedor independentista ERC, que con 15 diputados es la primera vez que gana unas elecciones en Cataluña.

El día del llanto

“Allí será el llanto y rechinar de dientes”, dice la Biblia. Y como si se tratara de una maldición de Nostradamus, la comparecencia de Pablo Casado tras el recuento electoral mostró las carencias de su relato electoral. El PP obtuvo los peores resultados de su historia y vio como su gran rival le duplica en número de diputados: 66 frente a 123. Más aún, el proyecto de Casado evidenció la parábola del Rey Desnudo con su falta de un relato sencillo, claro, contundente y persuasivo. El relato de aluvión, improvisado y oportunista del Partido Popular no pudo hacer nada contra el sencillo, contundente y comprensivo relato construido en Ferraz.

Junto a Pedro Sánchez, los grandes ganadores de la cita electoral del 28A son Vox, que pasa de 0 a 24 diputados, y Ciudadanos, que pasa de 32 a 57 escaños. Y el triunfo de esas dos llamadas Derechas acrecienta la derrota y el fracaso del proyecto de Pablo Casado dentro del Partido Popular.

Santiago Abascal vino para quedarse, surgiendo desde la nada. Vox se fundó en 2014 y ya tiene 24 diputados.

Los otros grandes ganadores son los nacionalistas y secesionistas de Cataluña y País Vasco: ERC (15), JXCAT (7), PNV (6) y EH Bildu (4). Consolidan su órdago al modelo constitucional de las autonomías.

Unidas Podemos ha perdido según la aritmética electoral, al pasar de 71 a 42 escaños; pero todos hablan del triunfo de Pablo Iglesias, que volvió de sus vacaciones post-parto para hacerse cargo de las riendas electorales y gracias a su magia en los debates electorales consiguió salvar los muebles y cambiar las previsiones de voto pre-electoral y llegar a esos 42 diputados que hace unos días se antojaban una quimera.

Ahora, Pedro Sánchez es el líder robusto, sólido y respaldado que hasta hace unos días muchos le cuestionaban. Nadie podrá criticarle a la ligera ni dentro ni fuera de su partido, como había sufrido en los últimos meses.

El relato de Pedro Sánchez quizá supere a la propia realidad, a su propio perfil personal; pero en las urnas, todos votamos sombras proyectadas en las paredes de la cueva -siguiendo el símil platónico-, y en ningún caso somos capaces de evaluar más allá a la hora de votar. Se vota un relato, una imagen proyectada, una emoción, una persuasión. Y los magos de Ferraz se han impuesto de calle a los de Génova.

El ‘Alohomora’ pronunciado con la barita mágica de Pedro Sánchez ha hecho el milagro de abrirle las puertas de la Moncloa de nuevo y sin paliativos. A partir de ahora no es un líder cuestionable, sino sancionado por las urnas.

Felicidades a los vencedores del desafío: el equipo de Comunicación y Campaña de la calle Ferraz. Y a los perdedores, ¡resiliencia!, porque en menos de un mes nos volvemos a ver en las urnas para decidir Ayuntamientos, Comunidades Autonómicas y Europarlamento. ¡Las espadas siguen en alto! El primer asalto es de Pedro Sánchez.

Salvador Molina, presidente del Foro ECOFIN.

 

 

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