Federico Mayor Zaragoza: “Debemos ayudar a los más jóvenes a inventar nuestro futuro”

Federico Mayor Zaragoza es un ejemplo de talento sénior. El ex director general de la Unesco cumple los 90 años en 2024 y tiene un mensaje que legar a las nuevas generaciones: “La ciudadanía consciente tiene que asegurar un crecimiento sostenible del planeta y sólo los séniors tienen el conocimiento, la experiencia y el valor para exigirlo a sus dirigentes”.

Federico Mayor Zaragoza.

Mayor Zaragoza es farmacéuticoprofesor, investigador, poetapolítico y, sobre todo, es el español que ha ocupado el más alto rango como funcionario internacional; ya que ostentó durante 12 años el cargo de director general de la Unesco, entre 1987 y 1999.

Nació en Barcelona, aunque su familia procedía de Tortosa a cuyas instituciones ha legado parte de su biblioteca personal y obras de arte; aunque más de 12.000 volúmenes fueron donados a la Universidad de Granada, de la que fue rector y con la que siempre ha mantenido una relación muy estrecha.

Su biografía es extensa, como también su bibliografía como contribución a la comprensión de nuestro tiempo. Destacamos sus últimas obras: “Recuerdos para el Porvenir” (2018) y “Delito de Silencio” (2011), en la que nos advierte del control del mundo por 25 personas con recursos financieros equivalentes a la mitad de la Humanidad, y nos apela a crear un nuevo mundo a la altura de la dignidad humana basado en una ciudadanía consciente y que cuente con el talento, visión y valor de sus mayores.

PREGUNTA. – ¿Cuál es la responsabilidad de las personas mayores en este mundo volátil en el que vivimos? 

RESPUESTA. – La capacidad de buscar nuevas fórmulas para el futuro es la gran opción que hoy tiene la humanidad. Los que ya somos mayores podemos decir: ¡no!, no nos hemos rendido. Y decir que sí que hay soluciones. El modo es pensar lo que nadie ha pensado todavía; porque claro, si pensamos lo mismo que los demás han pensado, no tenemos nada que hacer.

P.- Usted habla mucho de libertad y de educación.

R.- Cuando hablo de educación, yo soy mucho de la Institución Libre de Enseñanza. Un periodo en que se hicieron propuestas muy interesantes. Don Francisco Giner de los Ríos dijo que la educación es preparar a todos los seres humanos para dirigir su propia vida. Prepararnos para saber dirigir nuestra vida y ser nosotros, dueños de nosotros mismos. El ser dueños de nosotros mismos es fundamental. Eso es educación, y no esa reforma de Bolonia que lo único que propone es capacitación; sin pensar que antes hay que enseñar a pensar y a ser libres, a tener juicio crítico.

P.- Seamos positivos ante los cambios, ¿qué hace mejor esta sociedad actual que la que heredamos de nuestros mayores? 

R.- En estas tres últimas décadas ha habido una cosa que es fantástica. Tenemos también que mirar las cosas positivas. Todos hemos ido aceptando la igual-dignidad de todos los seres humanos, sea de género, sea de creencia, sea de ideología, sea de etnia. La verdad es que en estos momentos hay una aceptación muy generalizada de la igual-dignidad; pero es que además tenemos la suerte de disponer de unos aparatos que nos permiten expresarlo. Por primera vez en la historia, los seres humanos, iguales en dignidad, pueden expresarse, pueden participar, puede ser democráticos.

¡Ya lo tenemos!, ya tenemos la solución. La solución es la participación. La solución es sustituir el bellum por el verbum (la guerra por la palabra). Es la palabra, es la mediación, ya lo tenemos. ¿Qué está pasando?, ¿por qué ahora no actuamos? No actuamos y por eso somos despreciables, porque pudiendo no nos atrevemos. No, no se atreven y ahora tenemos que atrevernos.

Yo encuentro que la gran contribución que hoy podrían presentar las personas mayores a la situación actual es ésta: ¡tenemos que atrevernos!

Ahora que ya somos iguales en dignidad, ahora que ya podemos expresarnos… ahora ya podemos, ahora ya debemos. Creo que ahora ha llegado el momento de atreverse. Y ese valor lo tenemos los séniors.

P.- Cuando habla de reinventar la democracia, habla de tener valor y de ciudadanía consciente.

R.- Ha habido ventanas a la posibilidad de una reconsideración de lo que significa educación, de lo que significa acción popular, de lo que significa ciudadanía consciente. Fíjese, lo que necesitamos es una ciudadanía consciente. Que diga no, cuando hay que decir que no. Esa es la ciudadanía consciente. No puedo tolerar que siga habiendo un proceso potencialmente irreversible de desnaturalización del medio ambiente, por ejemplo, porque puede haber un daño irreversible. De momento, el Ártico ya deja pasar, en lugar de reflejar los rayos solares. Ya se están produciendo las bolsas de metano…; pero, ¡cómo podemos tolerar eso! ¿Cómo podemos tolerar lo intolerable?

P.- ¿Es llegada la hora de los mayores?

R.- Es el momento. Ahora tenemos que decir, señores, hay esperanza; porque ahora nos reconocemos iguales. Ahora podemos expresarnos. Ahora tenemos los medios para hacerlo.

Es el ahora de las personas mayores, por lo que han vivido y han pasado. Han reconocido en determinados momentos de su vida que sí que era posible. Ahora es el momento. Ahora ya podemos, ahora ya debemos.

Yo encuentro que esto es una de las cosas que las personas mayores ahora tenemos que decir. Vamos a ser nosotros los protagonistas del desacuerdo. Tenemos que ser los que lo llevamos a cabo y se dará.

Hasta hace tan solo unas décadas la mujer no pintaba nada, ahora ya todos estamos en una situación en la que todos tenemos que cumplir con una responsabilidad y esta responsabilidad es tan sencilla como cambiar la mano cerrada y la mano alzada, por la mano tendida y por la mano abierta. Ha llegado el momento del cambio total.

P.- ¿La solución es la solidaridad?

R.- Un poeta español formidable que se llamaba Jesús Hernández decía: “La solución está en caminar con el amor a cuestas”. Pues ahora las personas de mayor edad, que son las que han tenido una perspectiva, se dan cuenta de que solo hay una solución. Es la solución de la solidaridad. La solución es el amor. Es la solución de pensar que es intolerable que haya una persona en estos momentos que no tenga el cuidado sanitario que debería tener, que no tenga acceso a agua potable, que se muera de hambre. Todos los días mueren de hambre miles de niños, todos los días. Esto es lo que debería ahora movernos a todos.

P.- Nos preocupan los procesos de exclusión sénior por el empuje de las tecnologías. Todos recordamos esa reacción del “Yo soy mayor, yo no soy tonto”.

R.- La reacción de los mayores debe ser la de hacer ver que la forma de pago y la forma de actuar es irrelevante. Porque no resuelve ningún problema, ni a la juventud ni a los mayores. A los mayores les desplaza. Yo considero, por tanto, que aquí también somos los mayores los que tenemos que decir, como hizo aquel señor, el del yo no soy tonto. Aunque en las finanzas, lo que a mí más me interesa es que no haya paraísos fiscales. Ha llegado el momento de decir basta.

P.- Nos preocupan los jóvenes.

R.- Es cierto. Me preocupa mucho el que haya unos mayores que no pueden utilizar estos sistemas de pagos; pero me preocupa más, el que los jóvenes que los utilizan llegue un momento en que sean también absolutamente esclavos de un procedimiento, en lugar de ser ellos los que toman las decisiones y los que dicen qué es lo que hay que hacer.

Nos tenemos que dar cuenta de que la inteligencia natural debe siempre prevalecer sobre la inteligencia artificial y la tecnología. Y en el momento en que sea la tecnología la que prevalezca, la civilización habrá concluido.

Yo estoy muy preocupado por eso, muy preocupado. Lo importante es pensar lo que nadie ha pensado. Que no nos engañemos en tener tecnologías, que lo que prevalezca aquí es el que manda soy yo. Don Francisco Giner de los Ríos decía que el educado es el que dirige su propia vida. Tenemos que ser educados y tenemos que dirigir nuestra propia vida. La complejidad que han alcanzado algunos procesos bancarios es absurda. Gimnasias burocráticas que no llevan a ningún lado.

Salvador Molina y Federico Mayor Zaragoza.

P.- Cuando estuvo al frente de la Unesco promovió la educación no tutelada por el idioma inglés y francés, y no auto-limitada a la educación básica. Hablo de la educación para toda la vida y de la paz de los Pueblos, no de los territorios. ¿Qué ha quedado de todo eso?

R.- Educación para todos durante toda la vida. Hay veces que cuando hablan de educación, la gente enseguida piensa en los niños de 3 y 4 años. No, no, la educación es un proceso de toda la vida. Educación para todos, además para todos, no para unos especiales. Para todos toda la vida, sin discriminación de nada, sin distinción, educación para todos. Ahora estoy haciendo un esfuerzo para hacer una gran red mundial de universidades en la que podamos decir somos nosotros los pueblos.

Ha llegado el momento de participar. Ha llegado el momento de que nosotros, cada una de nuestras personas, nosotros los pueblos, digamos ahora que la inteligencia humana está en capacidad creadora. Esa es nuestra esperanza. Que cada ser humano es capaz de crear. Esto es lo que tenemos que pasar como mensaje a la gente: ¿Usted es capaz de inventar su propio futuro, sí o no? Y la respuesta tiene que ser que sí. Cada persona tiene que ser dueña de su vida.

Ha llegado el momento de reacción. Ha llegado el momento en nosotros los pueblos. Nuestro legado debe ser que hemos resuelto evitar a las generaciones venideras el horror de la guerra, el horror del sufrimiento, el horror del hambre. No nos engañemos.

P.- ¿Qué legado vamos a dejar a nuestros nietos?

R.- Yo como bisabuelo os digo que a mí lo único que me mueve en estos momentos es pensar en que mis bisnietos no merecen que les enfrentemos a una vida sin esperanza. Una vida sin visión de futuro no puede ser. Nuestro legado tiene que estar en trabajar para construir un mundo mejor basado en la libertad de las personas.

P.- Usted propone cambiar el clásico lema: “Si vis pacem, para Bellum” (si quieres la paz, prepara la guerra) por el “Si vis pacem, para Verbum” (si quieres la paz, prepara la palabra). ¿Cuál es el mensaje?

R.- Por supuesto, debemos conseguir en esta nueva época que esté la palabra y no la fuerza, que haya el verbum y no el bellum. Lo primero que yo quisiera anunciar es que se han acabado las vergüenzas de las fortunas inmensas. Esas 25 personas que concentran la mitad de los recursos financieros del planeta. Esas 25 personas que tienen lo mismo que 4.000 millones de personas más. Sin la distribución de la riqueza no hay futuro. ¡Que se comparta!

P.- Propone el concepto de aprender a aprender. ¿Qué es Educación?, ¿Cuál es el proceso educativo?

R.- Se confunde mucho entre educación y capacitación. Lo primero tiene que ver con las personas. Lo segundo es sólo competencia técnica. Por eso, me gusta recordar el mensaje de Jacques Delors hablaba de la importancia de aprender.

Nos proponía cuatro niveles de aprendizaje necesario en cualquier sociedad. El primero es aprender a ser. Que significa: aprender a ser así, aprender a ser libre, aprender a crear, aprender esto…

El segundo es aprender a conocer. Ojo, que aprender a conocer no es aprender a estar informado.

Y una vez que ya se es y una vez que ya se conoce; el tercer nivel es aprender a hacer, no antes.

Y el cuarto es aprender a vivir juntos. Fijaos qué maravilla.

Bueno, pues yo a estas cuatro añadí una más: Aprender a emprender. Porque vuelvo a pensar en que es muy importante para la especie humana el atreverse a atreverse. Hay que saber atreverse y ahora ha llegado el momento de saber atreverse.

Ha llegado el momento de aprender a ser, aprender a conocer, aprender a vivir juntos y aprender a emprender y aprender. Ya está bien de decir que estamos en invierno, hay que buscar soluciones y estas soluciones son soluciones que se encuentran a través de la mediación, a través del diálogo, a través de las soluciones científicas, a través de la confianza en el conocimiento.

Y nos quedamos con una anécdota final recordando a sus tiempos de joven investigador de la Universidad de Granada desplazado a la Universidad de Oxford junto al equipo dirigido por Hans Krebs, un bioquímico británico de origen judeo-alemán, ganador del Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1953.

Krebs pilló a Mayor Zaragoza trabajando solo en el laboratorio un viernes por la tarde bien tarde, porque tenía que optimizar su tiempo en Oxford con unos equipamientos que no existían en su universidad de Granada. El joven investigador español quería datos y más datos.

El Premio Nobel miró a Federico Mayor Zaragoza y le conminó: “El éxito no depende de tener muchos datos, muchos datos, muchos datos. Los datos los podemos recoger. Usted los puede recoger, yo los puedo recoger y además en el futuro quizás los recojan ellos solos (IA). El éxito no depende de tener muchos datos y ver lo que otros ven, sino que el éxito está en pensar lo que nadie ha pensado. Hay que pensar lo que nadie ha pensado”. Esa es la aportación de los séniors a la nueva sociedad.

 

Entrevista realizada por Juan Ramón Gómez y Salvador Molina, e incluida en el Libro Blanco de la Silver Economy en España 2024.

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