¿Bolas de cristal para el 2025? Si a fin de año necesita un análisis de lo pasado y del año que está por venir, aquí tiene nuestro mejor análisis de situación. El Congreso ECOFIN 2024 contó, un año más, con la imprescindible ponencia de su analista financiero de cabecera: David Cano, quien desgranó las claves de la economía para el año que viene. Las recopilamos de cara al inminente final de año, con tiempo suficiente para prepararnos para cambios de calado que van desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca hasta el empuje de la inteligencia artificial a todos los niveles.
¿Cómo será la economía en 2025? La pregunta es prácticamente imposible de responder. Y, en todo caso, la respuesta que demos hoy quizás ya no sea válida mañana. En el Congreso ECOFIN, cada año, David Cano, analista financiero y socio de AFI, desvela las claves de los próximos 12 meses. Este año, también lo hizo.

David Cano, analista financiero y socio de AFI.
Pero, por el camino, se han cruzado los devastadores efectos de la DANA, con capacidad para trastocar la evolución económica del conjunto de España, o la vuelta a la Casa Blanca de Donald Trump. Así que ahora es el momento de analizar con detalle los datos para ver hacia dónde vamos y cómo protegerse de la incertidumbre y aprovechar las oportunidades.
Las claves de 2025
Inflación
Como explicó el analista en el #ECOFIN2024, la inflación lleva meses reduciéndose. Y es una de las claves que explican la victoria de Trump: ha prometido domar a la bestia que asfixia a hogares y negocios. Pese al ligero repunte en España a raíz de la retirada de ayudas precisamente para reducir la inflación que pesa sobre productos de primera necesidad, como los alimentos, se espera que la senda en 2025 sea de bajada.

Eso sí, habrá que tener en cuenta las próximas y esperadas bajadas de tipos de interés para cerciorarse de que no se frena esa progresiva caída de la inflación conforme vuelva a entrar dinero en el mercado. Los tipos podrían situarse en el entorno del 2,7 y del 2%, respectivamente, en Estados Unidos y Europa en 2025, según el análisis de David Cano.
Crecimiento
Todo apunta a que 2025 será un año de crecimiento económico en línea con 2023 y 2024, lo que suponen buenas noticias. Sin embargo, la llegada de Trump al Despacho Oval podría tener un serio impacto en el comercio internacional si aplica políticas proteccionistas que perjudiquen a Europa o China.

En este sentido, David Cano ofreció en el #ECOFIN2024 varias claves para lograr una Europa más competitiva que no dependa tanto de vaivenes externos. Partiendo de puntos fuertes, como ser una economía abierta con un alto nivel de competencia interna, una sólida base legislativa que aporta certidumbre y políticas públicas de redistribución de la riqueza, el analista puso el foco en la baja productividad europea, que lastra sus posibilidades de competir en el mundo. David Cano lamentó que Europa no haya sabido aprovechar una de las palancas de crecimiento en las últimas décadas (globalización y cambio tecnológico): el cambio tecnológico. Lo achacó, entre otras razones, a la falta de inversión, que impide a un tejido compuesto principalmente por pequeñas empresas crecer hasta hacerse grandes para competir con gigantes estadounidenses y asiáticos.
Sin embargo, Cano también lamentó que Europa tampoco ha sabido aprovechar la globalización de las cadenas de suministro… En parte porque cuenta con la desventaja competitiva del alto coste de su energía, a pesar de contar con capacidad suficiente para lograr cierta autonomía a través de las renovables. En este sentido, el analista sí destacó el papel de Europa en sostenibilidad, pero tampoco parece que se esté jugando esa carta en toda su extensión.
Seguridad y Defensa
Por último, y dado el complejo entorno geopolítico, con una guerra a las puertas de Europa, parece que la industria de Defensa es vista como tabla de salvación para el maltrecho sector industrial europeo. El gasto en defensa no ha dejado de crecer en los últimos años, sobre todo a raíz de la anexión ilegal de Crimea por parte de Rusia, en 2014. Aun así, los principales actores europeos de la industria representan la mitad que los estadounidenses, lo que evidencia, una vez más, la necesidad de seguir apostando por las empresas del continente para que se conviertan en gigantes capaces de competir más allá de las fronteras de la UE.

Lo que está claro es que la economía en 2025 seguirá teniendo tintes de incertidumbre, algo completamente natural si atendemos al entorno geopolítico y de transformación digital constante e imparable en que vivimos, lo que se traduce en cambios sociales difíciles de prever y en la necesidad de preparar todo tipo de escenarios para no quedarnos fuera.













