Hay expectación por ver si el dueto de Elon Musk y Donald Trump cumple sus amenazas de acastillar la economía de los Estados Unidos tras una muralla de aranceles a la importación de bienes y servicios, que podrían suponer un encarecimiento de los productos españoles entre un 10 y un 20%. Y es que Trump ha derrotado por goleada a la candidata demócrata en unas elecciones donde los republicanos ganan en el Congreso, en el Senado, en el voto popular y en estados muy disputados dos elecciones antes. Pero, ¿cómo van a cambiar las cosas para las empresas españolas y los intereses de nuestro país? Según la hoja de ruta anunciada, no vienen buenos tiempos para los exportadores españoles.
Elon Musk y Donald Trump son los dos nuevos mejores amigos del mundo, según los analistas electorales y tras la aparición del multimillonario el 5 de octubre en un acto electoral republicano en Butler (PA). El hombre más rico del mundo participó activamente en la recta final de las elecciones y contribuyó con más de 100 millones de dólares a la reelección de Trump.
Por ello, su opinión, su presencia y sus posibles responsabilidades en la gestión económica de los Estados Unidos genera una enorme incertidumbre entre sus competidores de Sillicon Valley y los de la industria de la automoción, la aerospacial, la digital, la tecnológica y todos los negocios que lidera Elon Musk en el mundo.

El anuncio de bajada de impuestos, que tendrá que concretarse en tiempo y forma en las próximas semanas, ha sido el primer regalo en el anuncio de victoria electoral. Pero más allá de la borrachera de éxito político, falta la digestión de los grandes ejes de política económica del nuevo ejecutivo aún por tomar posesión y conformar.
Aranceles y Deportaciones
La campaña electoral ha estado marcada por el eje social anunciando deportaciones masivas de inmigrantes ilegales en volúmenes “antes nunca vistas en la historia de los Estados Unidos”, un mensaje asumido por Elon Musk; a la vez que en lo económico ha recalcado la vuelta a la autarquía mediante aranceles proteccionistas de su industria y agricultura.
Aquella política arancelaria que en su primer mandato le llevó a una guerra sin cuartel contra las empresas y el Estado chino; así como a la repatriación de muchas industrias instaladas al otro lado de la frontera de México y que para vender en los Estados Unidos tuvieron que repatriar producciones, fábricas y empleos.
“Quitando amor y religión, arancel es palabra más hermosa que existe”, declaraba Donald Trump en un mitin en Carolina del Norte. Los aranceles son un impuesto que el consumidor ha de pagar al importar un producto extranjero.
28.0000 empresas de España en riesgo
En el pasado reciente, los aranceles lastraron enormemente la exportación española de aceite de oliva, vino y otros productos alimentarios. Se penalizó la Marca España y se favorecieron otras denominaciones de origen norteamericanas e iberoamericanas. Se estima un impacto directo sobre las exportaciones de unas 28.000 empresas españolas que venden a los Estados Unidos.
Bien es verdad que también impactará en la competitividad de la industria transformadora americana, ya que los aranceles afectarán negativamente al privar a los productores nacionales de insumos intermedios (materias primas, maquinaria, materias privas, piezas, etc.), incrementando así sus costes y su precio final.
La investigación económica muestra que los aranceles elevan los precios para los consumidores. El programa de Trump también podría desencadenar aranceles de represalia sobre exportaciones estadounidenses, perjudicando aún más a las empresas nacionales. Es algo que vivimos en la pasada guerra comercial entre Estados Unidos y China. Y la que se incoo con la Unión Europea.
La automoción española, que constituye el 10% del PIB español y depende en gran medida del comercio con Estados Unidos, sería particularmente vulnerable, así como las exportaciones de productos de consumo y lujo, de alimentación y bebidas.
Si se confirman los aranceles proteccionistas de Donald Trump, la empresa española estaría obligada a buscar nuevos mercados, a fortalecer sus lazos comerciales con otros mercados emergentes de América Latina, Asia y África, en un esfuerzo por diversificar sus destinos de exportación.

Y si Trump cumple su discurso de desafección a la OTAN, la Unión Europea estaría obligada en crear su propio escudo militar de defensa, lo que podría beneficiar a la industria armamentística europea, incluyendo a la española, que aún está lejos del peso económico de países como Francia, Alemania e Italia.
Para España tampoco es favorable la actitud de Trump respecto a la política de Sostenibilidad y energías alternativas. Este contexto puede representar una oportunidad para las grandes empresas energéticas españolas para consolidarse como un líder europeo y norteamericano en energías renovables. Las empresas españolas ya destacan en los sectores eólico y solar.
Qué pasa con Ucrania e Israel
Donald Trump dijo que si era reelegido, la guerra de Rusia contra Ucrania duraría 24 horas. Eso está por ver. Pero los analistas apuestan por una solución negociada, con cesiones, y donde los Estados Unidos se conviertan en el principal actor, desplazando a la OTAN y a la Unión Europea. Después de todo, la defensa de Ucrania depende en un alto porcentaje de la industria armamentística americana y de las donaciones aprobadas por el Congreso de los Estados Unidos.
Otro de los cambios potencialmente más delicados para Europa sería una reducción del compromiso americano con la OTAN. Trump ya ha criticado la alianza, y su postura podría llevar a una menor presencia militar estadounidense en el continente europeo, lo que aumentaría la vulnerabilidad de Europa ante amenazas globales. Esto requeriría que Europa aumente su gasto en defensa; especialmente, desde que el Reino Unido y su Ejército abandonaron la Unión Europea tras el Brexit.
Israel es una gran incógnita. El peso político del lobby judío en los Estados Unidos es muy poderoso. La estabilidad de Oriente Medio preocupa a todo el mundo; pero especialmente a Europa y a los Estados Unidos. Si Trump decidiera modificar su postura de apoyo incondicional a Israel, Europa y España podría verse afectada en sus relaciones diplomáticas con Israel y con el mundo islámico, además del riesgo en la estabilidad del Mediterráneo y las rutas comerciales.













