2026 inicia con un tablero geopolítico al descubierto y una ficha mágica

El mundo siempre ha sido un tablero, con piezas que algunos mueven a su antojo, otras piezas que se mueven o son “comidas” por voluntad o de rebote, pero pocas veces habíamos tenido un tablero tan claro y con pocas cartas encubiertas en donde las tecnologías de la información juegan un papel protagonista.

Aunque Rusia no ha demostrado su poder en la gestión del conflicto con Ucrania, mantiene un tercer lugar como potencia mundial gracias a la energía, y basada casi únicamente en su poder con los recursos naturales, algo que ningún otro país o región ha sabido aprovechar. Venezuela, Brasil y Argentina podrían presentar candidaturas, pero se ocupan más de los conflictos políticos internos y del corto plazo, por lo que hasta hoy no tienen una posición que haga sombra a Rusia.

Por su parte, China sabe dónde apostar, lo hace en tecnología, y más directamente en infraestructura tecnológica. China domina las telecomunicaciones en África y América, un elemento que le permite el control de las carreteras del dato. Ha sabido dónde apostar y con qué apostar.

El liderazgo absoluto pertenece a Estados Unidos y quizá esta es la razón por la que Donald Trump ha decidido ir de frente y no disimular. Ha respondido sin evasivas cuando le han preguntado por sus razones en Venezuela (en efecto, son los recursos), y los memes no se hicieron esperar explicando que Rusia y China no estaba en el país caribeño para aprender a hacer arepas. Estados Unidos mueve ficha primero, no solo tiene el tablero con las fichas blancas: mueve fichas más rápido que los demás y calculando más jugadas.

Sí, el dato es la clave, pero la magia ocurre en el procesamiento del dato, en las consultas y en el aprendizaje automatizado. Todo esto ocurre en suelo estadounidense. El reglamento de protección de datos europeo es papel mojado cuando se cae un nodo de AWS en la Costa Este de Estados Unidos o de Cloudflare en la Bahía de San Francisco y los servicios europeos dejan de funcionar.

Estados Unidos posee más centros de datos que China, Rusia, y los países de la Unión Europea juntos. Ese poder de procesamiento no tiene respuesta y, si no nos gusta, podemos contratar servidores de la china Alibaba Cloud para guardar, proteger y procesar los datos. Misma estrategia que siguen los usuarios de Deepseek para no “alimentar” a ChatGPT.

La ciberseguridad en la perspectiva de la geopolítica

En un mundo donde las fronteras físicas ya no definen la protección de la ciudadanía, la ciberseguridad es la única arma para proteger el dato, a las personas y el conocimiento. La dependencia europea de los hiperescaladores estadounidenses (AWS, Azure) crea una vulnerabilidad de soberanía; un “apagón” de los servicios en la nube es mucho más devastador que un embargo del petróleo.

La misma situación se perfila en la información. Las pocas agencias de noticias no tienen más remedio que intentar crear titulares para Google, Instagram, YouTube, TikTok, Facebook y LinkedIn. Todos, portales que se alimentan de contenido generado en todo el mundo, y que revenden ese contenido a sus propios creadores.

TikTok es un ejemplo estupendo para entender el juego geopolítico del dato. Para evitar la prohibición de la red social, TikTok puso en marcha el Proyecto Clover, que consiste en guardar el dato en territorio europeo (Irlanda y Noruega, principalmente). No obstante, la plataforma se ejecuta desde Estados Unidos con sistemas operativos americanos, y procesando en territorio estadounidense. Al cierre del año 2025, TikTok comunicó a los usuarios europeos que estaba bajo investigación en Irlanda por ceder datos a China, la puerta trasera. Desde China informan que solo hacen mejoras en los algoritmos, control de calidad y acceso a actualizaciones.

Elon Musk hizo alarde el 9 de enero de 2026 de que, según sus propios datos, la red X (antes Twitter) y Grok se posicionaron como el principal medio de comunicación de anuncios y noticias en España, Irlanda, Francia y Bélgica (la casa de la Unión Europea). Los partidos políticos incluso se comunican entre ellos con mensajes públicos en la red X, y los medios de comunicación impresos y de TV “imprimen” los tuits para dar sus noticias.

La Soberanía Digital fuera de China, Rusia y Estados Unidos es solo un concepto. La Unión Europea espera dar la vuelta, o por lo menos ejercer una pequeña cuota de soberanía, reforzando GDPR para que sea un escudo real. Lamentablemente, la Unión es más eficiente colocando palos en las ruedas, pues la India -quien, posiblemente, pase a ser la cuarta potencia- entiende el juego e inunda de publicidad el territorio europeo ofreciendo desarrollo de productos basados en IA generativa en su país, donde sí es legal y desde donde no hay riesgo. Esta es la misma estrategia que usó China para aprender y hacerse con el control de la producción de hardware. Ahora India está siguiendo el manual escrito por China para posicionarse en la capa de software.

 

Marlon Molina, director del Laboratorio de Ciberseguridad del clúster MAD FinTech y experto en ciberseguridad.

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