Invertir en América Latina supone invertir en el futuro de Europa

Esta es la alerta que nos salta en el Laboratorio de Ideas de Foro ECOFIN. Nos llega desde el  Instituto Universitario de Investigación en Estudios Latinoamericanos (IELAT) de la Universidad de Alcalá. Desde allí, el profesor Ramón Casilda, presidente de la Asociación de Multilatinas en España y miembro del IELAT, nos avisa de la oportunidad que supone Iberoamérica para España, como país y como sujetos activos de la economía mundial: corporaciónes, empresas, pymes o autónomos. ¿Quién dijo miedo a las amenazas intervencionistas y autárquicas de Donald Trump? ¡Somos Europa y, sobre todo, somos Iberoamérica!

Las inversiones españolas en América Latina se benefician de una larga y rica historia compartida por vínculos lingüísticos y culturales, que conectan desde hace más de cinco siglos ambas orillas del Atlántico. España, con un stock superior a 165.000 millones de euros (sin ETVE), se posiciona en la región, como el primer inversor europeo y segundo mundial, solo por detrás de los Estados Unidos. Por países, México es el primer destino, Brasil el segundo y Argentina el tercero.

También las inversiones latinoamericanas en España se benefician de los vínculos históricos, lingüísticos y culturales. América Latina cuenta con un stock en España que sobrepasa los 47.000 millones de euros (sin ETVE). México es el mayor inversor, seguido de Argentina y Brasil; siendo Colombia el que más está creciendo.

La estabilidad institucional de España, entendida como un marco propicio para las inversiones y los negocios internacionales en el contexto de la Unión Europea, así como la seguridad jurídica y la estabilidad en el ámbito financiero y crediticio, son aspectos notablemente valorados por los empresarios latinoamericanos.

Con un 9% de la población mundial y el 4% de la superficie del planeta, Iberoamérica tiene un peso aproximado del 8% del producto interior bruto mundial, representando Iberoamérica un espacio propicio para profundizar en las ventanas de oportunidades que se abren a las empresas de los dos continentes.

Una mayor integración iberoamericana puede convertirla en un jugador global de peso que unido a la Unión Europea con quien tiene una densa red de tratados comerciales -confiemos que el Tratado UE-Mercosur, sea aprobado- que constituyen una red de relaciones y cooperación que adquiere una alta importancia en el actual contexto de “guerra comercial” desatada por el presidente Donald Trump, utilizando como arma los “aranceles.

Nueva Agenda Estratégica

Pero no únicamente por lo expresado anteriormente, sino por ser esta una situación que en el escenario global ya se reconocía, como lo confirma el testimonio de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien afirmaba en su presentación de la Nueva Agenda Estratégica Unión Europea-América Latina (7 de junio de 2023): “Hoy, la asociación estratégica UE-América Latina es más importante que nunca. Somos aliados clave para reforzar el orden internacional basado en normas, defender junto a la democracia, los derechos humanos y la paz y la seguridad internacional. También tenemos interés en reforzar nuestra asociación y compromiso político, luchar contra el cambio climático y llevar adelante una transformación digital, integradora y centrada en el ser humano. La agenda de inversión Global Gateway hará posible impulsar la inversión y la cooperación de una forma más estrecha”.

Ramón Casilda.

Pero revitalizar el espacio inversor iberoamericano, exige algo más que un incremento de capitales. Requiere una visión que incorpore las transformaciones profundas que se viven en la nueva fase de la globalización, como puede ser la aceleración tecnológica, la transición energética, el proteccionismo frente al multilateralismo, la fragmentación de los mercados y los riesgos asociados al cambio climático

En el caso de las inversiones españolas, ya no basta con su modelo exitoso que permitió a sus empresas convertirse en multinacionales globales. Hoy se trata de generar desde esas posiciones de liderazgo, mayor innovación, calidad, y empleos arraigados en el entorno.

España como puerta de entrada

Para el caso de las inversiones latinoamericanas que eligen a España como puerta de entrada y como puente para expandirse en los mercados europeos, cuya llegada se percibe cada vez más intensamente, destacan las empresas mexicanas, seguidas de las argentinas, brasileñas y colombianas.

La tarea es desafiante, porque revitalizar el espacio inversor iberoamericano implica, también, poner en valor el potencial de más de 600 millones de hispanohablantes, un bloque donde España debe asumir su papel como país vertebrador entre América Latina y la Unión Europea.

Y no solo porque geográficamente puede ejercer esa función, sino porque cultural y políticamente, reúne las condiciones de construir confianza entre ambas regiones. España tiene una oportunidad única para fortalecer esta alianza birregional, que apuesta por el libre comercio y el multilateralismo.

Las empresas, en el espacio inversor iberoamericano, comparten múltiples desafíos, como hacer frente a la aceleración tecnológica, mejorar la eficiencia productiva y la atracción de talento. Ante estos múltiples desafíos, las empresas deben considerar el espacio inversor iberoamericano no solo como destino de capital, sino como una oportunidad para construir un modelo de crecimiento resiliente en un entorno complejo, que exige integrar y fortalecer el espacio inversor iberoamericano, donde el todo es más importante que las partes. Un bloque, como decimos, superior a más de 600 millones de hispanohablantes, que inexorablemente hay que poner en valor.

Invertir en América Latina hoy es, en el fondo, una forma de invertir en el futuro de España, como lo es para la inversión latinoamericana hacerlo en España. Y ese futuro compartido necesita, por parte de las empresas, una visión renovada, ampliada y anticipatoria en un contexto mundial donde se solapan las grandes, profundas e intensas transformaciones geopolíticas y geoeconómicas, que inauguran una nueva era.

Es el momento de Iberoamérica

Revitalizar el espacio inversor iberoamericano, supone, vivir la intensidad de la batalla por las disputas entre el nacionalismo económico y el multilateralismo, teniendo como referente a las dos potencias mundiales: Estados Unidos y China, que dibujan un mundo de equilibrios inestables. Es en este mundo, donde se impone una agenda iberoamericana, que incluya la cooperación como una alternativa sólida, creíble y ganadora.

En la próxima XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno que se celebrará en Madrid, que si bien tendrá un alto valor “simbólico”, por coincidir con el 35 aniversario de la primera Cumbre celebrada en México (Guadalajara, 18 y 19 de julio de 1991), también tendrá que tener un alto valor “resolutivo” para robustecer, ensanchar y profundizar la Comunidad Iberoamericana, siendo deseable que tuviese como uno de los ejes centrales, revitalizar el espacio inversor iberoamericano sin renunciar a la autonomía nacional, teniendo a España como puerta de entrada y como país puente y vertebrador entre Europa y América Latina.

Ramón Casilda, presidente de la Asociación de Multilatinas en España y miembro del IELAT – Universidad de Alcalá.

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