October, la plataforma de crowlending, ha organizado un encuentro de ‘Mujeres Tech’ para visibilizar al sector femenino en este ámbito. Como ponentes del congreso, Lucía Chavarri, Head of New Business en Cabify; Ainhoa Martínez, Cofounder & Global Sales en Welkom. Tech; Cristina Aranda  CMO de Intelygenz y fundadora de Mujeres Tech; Gabriela V. Orille, Global Innovation Officer en Andbank y Gregoire de Lestapis, CEO de October.

Todas las intervinientes han querido mostrar la importancia de las mujeres en el sector Tech, un ámbito, como aseguran, dominado por hombres. Cada una de ellas ha reconocido que la integración femenina en sus trabajos es real; pero admiten que los puestos de más responsabilidad siguen controlados por ellos.

¿Cuál creéis que es el motivo que frena la presencia de mujeres? ha preguntado Rocio Ramírez, moderadora de la convención. Las justificaciones han variado, desde asegurar que se trata de un tema cultural complicado de modificar, como ha dicho Gregoire de Lestapis, hasta determinar que es importante el cambio de la formación. Gabriela V. Orille añade que: “En el mundo digital cabe todo: ética, lingüística…”.

Otro de los asuntos de la tarde ha sido la ausencia del reconocimiento femenino en el sector. Cada uno de los ponentes ha mostrado un ejemplo de alguna mujer con grandes logros que no es recordada a nivel mundial. El caso más aplaudido ha sido el de Cristina Aranda: “El hombre llegó a la luna; pero con el software de una mujer”.

Sobre una evolución de la presencia de las mujeres en el mundo Tech, Ainhoa Martínez y Lucía Cheverri son las más optimistas. Ambas ven una evolución y Cheverri afirma que “antes solo había hombres y nadie se lo cuestionaba; pero hoy si, ya se ha creado conciencia”.

El turno de preguntas ha recordado un tema fundamental, la brecha salarial. Aseguran que en sus respectivos trabajos no conocen esa diferencia de sueldo; pero si nos muestran ejemplos donde las mujeres no son tomadas en serio sin la presencia de un hombre. Cristina Aranda recuerda a dos chicas que presentaron un proyecto en Silly Combali y nadie apostó por ellas hasta que se inventaron un socio masculino.

El encuentro ha finalizado con la participación de una mujer del público que invita al resto de los presentes a reflexionar sobre este tipo de eventos. Asegura que no consiste en hacer congresos de mujeres para mujeres, sino lugares de participación, con diversidad de sexo, en los que se pueda reflexionar con la opinión de ambos géneros. Crear conciencia del problema a todos aquellos que todavía no lo ven.