Resultados económicos débiles en la República Checa

El panorama político de la República Checa sigue marcado por la incertidumbre. El 17 de junio de 2013, el primer ministro dimitió después de que la fiscalía imputara a su jefe de gabinete por corrupción y abuso de poder, precipitando así el fin de la coalición de centro derecha gobernante. El presidente rechazó nombrar al candidato alternativo de la coalición, designando como sucesor a una persona de su confianza, el ex ministro de finanzas, a quien encomendó la formación de un gobierno provisional de tecnócratas. Es probable que el parlamento se oponga a cualquier propuesta o iniciativa política que haga el gobierno, lo que podría afectar asimismo a la elaboración de los presupuestos de 2014, limitando el gasto no obligatorio a niveles de 2013.

Tras un retroceso del 1,2% en términos interanuales, la economía checa siguió contrayéndose en el primer trimestre, previéndose una caída del PIB del 0,8% en 2013. La persistencia de los malos resultados económicos se debe en parte a las medidas de austeridad. La subida de impuestos y los recortes en el sector público han provocado una caída del poder adquisitivo y de la confianza tanto de los hogares como de las empresas, con el consiguiente impacto en la demanda interna. Se prevé que el consumo privado aumente solo ligeramente un 1,2% este año, tras una caída del 2,6% en 2012, mientras que los recortes en el gasto público seguirán teniendo un impacto negativo en el crecimiento. La producción industrial se estabilizará este año, tras un retroceso en 2012, y las inversiones seguirán cayendo. repcheca

Al mismo tiempo, la baja demanda de los socios comerciales de la UE seguirá afectando a las exportaciones. Estas representan más del 75% del PIB de la República Checa, uno de los mayores niveles en la UE, de manera que el país es especialmente vulnerable a un retroceso del comercio. La contribución de las exportaciones netas al PIB será negativa en 2013, al contraerse un 0,7% el crecimiento de la zona del euro.

A pesar de ello, se prevé una recuperación significativa del crecimiento económico el año que viene, por encima del 2%, debido en parte a un aumento de la demanda del exterior, lo que permitirá una mejora del consumo privado y un aumento de las inversiones. No obstante, esta recuperación prevista depende una mejora general en el conjunto de Europa y de un aumento de la demanda de bienes del exterior.

Una menor inflación en 2013

Aunque la inflación ha sido moderada en los últimos años, aumentó hasta el 3,3% en 2012 debido a una subida del IVA. Sin embargo, desde finales de 2012 y a medida que se han ido diluyendo los efectos de la subida del IVA, los precios de consumo han empezado a caer y están ahora en sintonía con el promedio en la zona del euro. Al preverse una menor inflación, y para apoyar tanto la demanda interna como la externa en el actual entorno económico difícil, el Banco Central de la República Checa ha bajado el tipo de interés de referencia hasta situarlo en el nivel más bajo de la historia, un 0,05%.

Las finanzas públicas han mejorado, y se prevé que el déficit presupuestario se sitúe por debajo del 3% del PIB este año por primera vez desde 2008, gracias a las medidas de austeridad adoptadas por el gobierno anterior. Esta circunstancia debería asimismo estabilizar la ratio deuda/PIB, que había pasado del 28% del PIB en 2007 al 48% en 2012. Si bien es probable que la deuda pública siga aumentando en los dos próximos años, debería estabilizarse posteriormente en niveles sostenibles. La deuda externa ha aumentado desde 2011, pero sigue siendo modesta, situándose en torno al 55% del PIB.

El rendimiento de la deuda se ha reducido

Los mercados financieros internacionales ven por lo general con buenos ojos a la República Checa, y el rendimiento de la deuda pública se ha reducido claramente a lo largo del último año, lo que se explica por varias razones: el anuncio de apoyo por parte del Banco Central Europeo en caso de que se agrave la crisis de la zona del euro; la política económica de la República Checa, en particular las medidas de reducción del déficit público; y el hecho de que el estado de las finanzas públicas es ahora razonablemente bueno. Gracias a la caída del rendimiento de los bonos, al gobierno le resulta más fácil refinanciar su deuda y, por tanto, reducir la presión en las arcas públicas.

El déficit por cuenta corriente fue reducido, un 2,5% del PIB en 2012, y se prevé que aumente ligeramente este año, hasta situarse en el 2,9% del PIB. La caída de las exportaciones, debido a una menor demanda en el conjunto de Europa, se ve compensada por una caída similar en la demanda de importaciones. Teniendo en cuenta que se prevé que tanto las exportaciones como las importaciones se recuperen en 2014, se mantendrá el equilibrio de la balanza comercial.

Tras registrar niveles altos a mediados de 2008, el tipo de cambio de la corona checa en relación con el euro cayó en torno al 10%. Sin embargo, se debe en mayor medida a un reflejo de la pérdida de confianza del mercado respecto del conjunto de la región de Europa oriental que a una percepción negativa respecto de la propia República Checa. Desde entonces, las tensiones se han calmado, si bien el tipo de cambio frente al euro ha fluctuado algo en los últimos doce meses. A pesar de cierta vulnerabilidad frente a la percepción del mercado global, no prevemos que la corona sea víctima de una extrema volatilidad.

 

 

 

 

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