Mis dudas sobre las 70 de Rajoy

Por fin llegó la tan ansiada reforma de regeneración de la cosa Pública. Son las 70 de Rajoy. Las 70 medidas de regeneración de la vida política española que ponga fin a ese ‘régimen corrupto’ del que habla el lider socialista, Pedro Sánchez. La pena es la oportunidad perdida del consenso y el pacto de estado entre las dos grandes formaciones PP-PSOE. Ir por libre en algo tan trascendente es desactivar la bomba que derribe las trincheras de los corruptos. Los dirigentes del PSOE tendrán que explicar ante la Historia porqué de esta tacañería cortoplacista pensando en su caladero de votantes.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aseguró ayer en el Parlamento que “España no está corrompida”, pero para extremar los controles ha presentado una nueva batería de 70 medidas que la oposición cree que no está legitimado para abanderar debido a casos que afectan al PP, como el que ha llevado a la dimisión de la ex ministra Ana Mato y que ante el estupor de propios y estraños, Mariano Rajoy dijo ayer que se va por motivos de salud, cuando todos sabemos que no se va, sino que él mismo la empujó a dimitir para no arrastrar al Gobierno hacia el pozo. Cosa que a propios y extraños del PP les parece estupendo.

El jefe del Ejecutivo ha reconocido que el goteo de casos “del pasado” crea un clima que “a ratos se hace irrespirable” y ha dicho compartir la indignación de los españoles ante ellos, incluidos los que afectan al PP (que ha reconocido que han supuesto “problemas serios”) y por los que ha recordado que ha pedido perdón.

El Gobierno de Rajoy aprobará este viernes las 70 medidas de regeneración política y lucha contra la corrupción. Hay 31 iniciativas que el Gobierno considera nuevas y varias incluidas en los dos proyectos de ley con los que el pleno del Congreso decidió ayer continuar.

Para ello, con el voto en solitario del PP, se han rechazado las enmiendas a la totalidad presentadas por PSOE, Izquierda Plural, UPyD y el BNG a los proyecto de ley de control financiero de los partidos y del alto cargo.cEntre las medidas anunciadas por Rajoy está la obligación de que los partidos garanticen en sus estatutos que sus militantes participen en el proceso de elección de sus direcciones mediante congresos, asambleas u otras formas de participación siempre que sean democráticas.

También deberá fijar el procedimiento de expulsión de sus miembros condenados por la comisión de cualquier delito doloso y la suspensión automática de militancia si se abre juicio oral por delitos relacionados con la corrupción que comporten pena de inhabilitación.

En materia de financiación, los particulares no podrán hacer donaciones a partidos por encima de 50.000 euros y toda donación superior a 25.000 se deberá notificar al Tribunal de Cuentas. Si los partidos no cumplen con estas medidas, podrán ser extinguidos.

Habrá igualmente modificaciones en el Código Penal para que la financiación ilegal de partido sea delito, agravar las penas de inhabilitación y aumentar los plazos de prescripción de los delitos de corrupción.

La reforma de la ley de Enjuiciamiento Criminal permitirá agilizar los macroprocesos para que la instrucción de los asuntos muy complejos pueda seguir su curso sin necesidad de una concatenación de piezas, se fijará un plazo máximo para la instrucción y se exigirá la rápida recuperación de todos los bienes que el delincuente esté obligado a devolver. Mariano Rajoy se ha mostrado dispuesto a enviar cada seis meses al Congreso un informe sobre la concesión y denegación de indultos.

En fin, bien venidas las 70 de Rajoy, aunque hay mucho de humo y poco de pacto para ir todos a una, como los mosqueteros.

En la vida política actual prima el ‘sálvese quién pueda’, mientras Atila galopa por la pradera de la plaza de Las Cortes al grito de ‘¡Podemos!”

 

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