El líder conectado

A cierto líder autonómico hace rato que le comunica el teléfono. No está en actitud de escucha activa, sino de monólogo. Y no hay peor mal del liderazgo del siglo XXI que estar ausente. La Sociedad Digital supone un reto para el líder, para cualquier líder, empresarial o político: escuchar y conectar.

salva razon

La conexión, además, exige escucha y respeto a la verdad. Dice la moderna teoría de la post verdad que se puede fabricar la realidad, porque si la verdad te desdice, entonces te la inventas. ¡Todo vale! Por eso y como ejemplo, el cómico Toni Albá (TV3) no dudó en querer engañarnos a todos al poner un rostro ensangrentado de 2012 en su tuit viral como si se tratase de una víctima de las cargas policiales del primero de octubre.

La mentira tiene las patas cortas. Por eso se pilló la mentira de Toni Albá y la de tantos otros. Que para eso Google ha desarrollado herramientas atrapa-mentirosos en su Google Lab News. Pero es que en la Sociedad Digital en la que transitamos, no sólo hay que ser honestos, sino que además toca escuchar: la calle, clientes, trabajadores, amigos o bancos.

El líder conectado es el que actúa después de escuchar -a demanda-, frente al tradicional y decimonónico líder autocrático, aquel que por su carisma imponía su autoridad por encima de todos. Algo muy propio de la burguesía industrial de comienzos del siglo XX en Cataluña y otras latitudes.

El liderazgo conectado del siglo XXI incorpora la inmediatez en la escucha y la interactividad de las redes sociales. Las nuevas organizaciones nacen pensando en que sus empleados son el talento diferencial frente a sus competidores y garantía de la sostenibilidad y crecimiento de sus empresas. Por ello, eligen modelos organizativos horizontales donde prima la creatividad, el inter-emprendimiento y provocar organizaciones inteligentes, organizaciones que crecen, modelos de sociocracia donde el poder esté en los grupos y llegar a generar ecosistemas laborales flexibles y confortables hasta alcanzar organizaciones felices o felicaces.

Y es que no podemos olvidar que el siglo de la Razón ha muerto con el nuevo milenio. Vivimos el siglo de las personas, de la comunicación y la conexión. ¡Larga vida al siglo XXI, el siglo de las Emociones y de las Personas!

Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN y consejero de Telemadrid

Artículo publicado en el diario ‘La Razón’.

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