Antonio Alonso: “El objetivo de la formación de postgrado es abrir vías de capacitación”

Antonio Alonso, CEO de la Escuela Europea de Negocios

Antonio Alonso, CEO de la Escuela Europea de Negocios

 

Antonio Alonso es CEO de la Escuela Europea de Negocios (EEN), una organización especializada en postgrados que se expande ya por Latinoamérica. Compatibiliza este cargo con el de presidente de la Asociación Española de Escuelas de Negocios desde 2005. Alonso es licenciado en Ciencias Físicas y llegó a esta institución en 1994, procedente de EADS Astrium, la legendaria CASA (Construcciones).

¿Cuándo se fundó la EEN y cuál era entonces la meta que se impuso la dirección?
La Escuela Europea de Negocios (EEN) se fundó en Madrid en 1986, la primera de las 8 sedes que tenemos en España, junto a las de Salamanca, Murcia, Valladolid, Coruña, Oviedo, Bilbao y Santa Cruz de Tenerife. El objetivo que nos impusimos en aquel momento era poder acercar la formación de postgrado (cuaternaria) a otras localidades que no fueran como siempre las grandes capitales españolas: Madrid, Barcelona, Bilbao, etc. La idea primigenia tenía, pues, el objetivo de la proximidad y la de motivar a los profesionales y directivos a una formación ‘executive’ que no tenían a su alcance.

¿Por qué añadir el calificativo ‘europeo’ al nombre de la Escuela?
La dirección pretendía una formación de calidad, lo que necesariamente nos debía predisponer a tener relaciones institucionales activas (‘partnership’) con otras universidades y escuelas de negocios europeas. No se olvide de que fue justamente en 1986 cuando España entró como socio de pleno derecho en la entonces Comunidad Económica Europea. La apertura hacia Europa era inevitable, al mismo tiempo que necesaria.

Tal es y ha sido así que actualmente tenemos acuerdos muy estrechos de colaboración académica con Francia, a través de la Escuela IPAG, incluyendo París y Niza. Esto implica un intercambio de alumnos y doble titulación en algunos cursos.

La EEN se ha especializado en el postgrado y no en carreras de grado. ¿Por qué motivo?
Es verdad que nos hemos centrado en dos productos característicos de las Escuelas de Negocio, como cursos de postgrado y máster, ya sean tradicionales (MBA) o algunos más especializados. ¿Por qué no hemos considerado la estrategia de abarcar carreras de grado? Por la sencilla razón de que en la España de los años 90 y hasta hoy, hay demasiadas universidades y carreras, por lo cual no tenía sentido competir en ese campo. En cambio, el otro gran ámbito para trabajar académicamente, estaba en un sector de recién graduados que buscaban un postgrado y de profesionales con varios años de experiencia, que no habían tenido ocasión de realizar un máster. Dado que nos fuimos implantando en toda la geografía española, facilitábamos con nuestra presencia, que este colectivo profesional con más experiencia sin titulación de postgrado pudiera por fin acceder a ella.

La Escuela Europea de Negocios también se ha expandido hacia otros mercados, como es el Iberoamericano, ¿qué nos puede contar de esta apuesta?
Iberoamérica siempre fue un mercado que nos ha interesado, por dos motivos fundamentales: está formado por 400 millones de habitantes desde México hasta Argentina y es, desde inicio del proceso de globalización de los años 90, un mercado en continúo desarrollo, crecimiento. Hoy, a pesar de la terrible crisis que estamos padeciendo en España y Europa, Latinoamérica y Asia siguen siendo regiones en los que el PIB crece y según se estima, lo seguirá haciendo en los próximos años.

No obstante, hay otra razón de peso: España es el “puente” natural entre Europa y el mundo de habla hispana. Por eso no somos los únicos tampoco en la región, pero estamos compitiendo muy bien junto a otras escuelas españolas.

¿En qué países está funcionando la EEN?
Contamos actualmente con varias sedes en ‘partnership’. La primera está en Santiago (Chile) y hay otras tres en Bolivia: La Paz, Cochamba y Santa Cruz, con más de 500 alumnos. A estas cuatro ya existentes, hay que sumarles los nuevos acuerdos, como el recientemente firmado con la Universidad del Pacto Andino (Colombia), así como otros dos todavía en ciernes en Perú y México.
La importancia de este mercado iberoamericano es de tal magnitud, que estamos evaluando abrir una sede permanente en Colombia o en algún estado centroamericano, como Costa Rica o Panamá. En ambos emplazamientos, tendríamos la ventaja geoestratégica de abarcar toda la región, porque tanto desde Panamá o Costa Rica como desde Colombia, se está en un punto equidistante de México, como del resto de Sudamérica.

Desde hace cinco años, atravesamos, tanto en España como el resto de Europa, una crisis sin precedentes. ¿Qué deben pedir los responsables de las estrategias de formación de una Escuela de Negocios a la formación y a las autoridades?
Estamos en el mercado local español, pero también en el Iberoamericano, que va a tener más crecimiento en los próximos tres y cuatro años. Por tanto, las decisiones estratégicas se basan en diversas consideraciones. Las locales están influenciadas por una crisis sin precedentes, que ha afectado a todos los sectores de la economía y la sociedad. Las acciones internacionales están marcadas por incrementar cuota de mercado mediante el único activo que realmente debe poseer una institución académica: la calidad y el prestigio de su enseñanza.

Pero voy a más. Hagamos por un momento abstracción de la crisis y pensemos en la formación sin estos condicionantes que preocupan a todos. El objetivo de la formación de postgrado es tener que abrir vías de capacitación diferenciadas y separadas. Por un lado la académica, lo que requiere determinados mínimos -aunque a mí me gusta decir máximos- de estructuras programáticas de gran actualidad y que están resolviendo problemas de carencias en determinados sectores, como, por ejemplo, el medio ambiente. Pero aún en los ámbitos del conocimiento empresarial tradicional, como es un MBA, la forma en que se implementa y dicta un programa es reflejo de la filosofía de la Escuela, que puede –como suele ocurrir lamentablemente con muchas escuelas de negocio- estar anclada en el pasado, en una enseñanza monográfica y no, de casos. De ahí, que la segunda cuestión que debe preocupar para la formación cuaternaria, es lo que se conoce (y no es nada nuevo) como formación profesional. Los norteamericanos que siguen siendo líderes en formación de postgrado, consideran que un máster vale, no por el título en sí mismo (ese virus de ‘titulitis’ que hemos tenido en España) sino por el ‘training’ que aporta en el campo de conocimiento que sea.

Por tanto en la EEN pensamos que hay otro elemento sustancial para tener éxito en la formación de postgrado: la actualización permanente, que a veces se necesita cambiar y adecuar con rapidez. Esto es una clara ventaja frente a la competencia. Esta circunstancia, se está dando por ejemplo, con la EEN en Chile, que existe un programa específico en Seguridad Minera, porque la realidad de este país y sus recursos naturales y gran importancia del sector minero, así lo exigen.

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