La democratización del aprendizaje lleva tiempo

Artículo realizado por: Salvador Molina, presidente de ECOFIN; José Luis Zunni, director de ecofin.es; Javier Espina Hellín, miembro de ECOFIN Business Schools Group; y Eduardo Rebollada Casado, miembro del blog Management & Leadership de ECOFIN.

Durante décadas la enseñanza universitaria ha demostrado que es un sector bastante conservador. Pero como todo, difícil es mantener una filosofía cuando la misma puede estar siendo alterada en su base por la evolución de la sociedad.

La formación on line al principio de su aparición en universidades y escuelas de negocio no contaba con todas las bondades en cuanto a la opinión que merecía sobre su calidad, de parte de los que querían invertir en formación de postgrado. Por eso se adoptó como modelo el de compatibilizar formación on line en un porcentaje que habitualmente puede oscilar en el 20% y el resto de tipo presencial.

Es evidente que ya hay instituciones que ofrecen programas totalmente on line, incluyendo másteres, porque también se ha cambiado un poco esta valoración sobre la calidad de este tipo de programas.

Desde este foro de ECOFIN Business Schools, estamos atentos a todos los movimientos que en materia de formación cuaternaria se hacen en cualquier parte del mundo. A veces parece que insistimos demasiado con los modelos que observamos en instituciones norteamericanas, pero es que en este tipo de formación, no sólo son pioneros sino que siguen estando en la vanguardia.

Están siempre en la misma frontera del conocimiento, palabra que etimológicamente viene de ‘frente’ y que no corresponde a los confines de un territorio sino el punto geográfico en el cual éste comienza. Esta es la visión que se tiene que tener en materia de evolución científica, tecnológica y en toda revolución del conocimiento humano.

Nos parecen extremadamente interesantes por su alcance, las afirmaciones que Richard Levin, el CEO de Coursera y ex presidente de la Universidad de Yale, que dirige actualmente una compañía de educación on line de alto perfil con sede en el corazón de Silicon Valley, realizara estos pasados días a los INSIGTS (novedades educativas) de la Stanford Graduate School of Business.

Si tenemos que categorizar lo que Levin debate, es claramente el futuro de la educación superior.

Es habitual escuchar a los directores ejecutivos de compañías punteras en nuevas tecnologías en Silicon Valley, que utilizan con demasiada frecuencia la palabra ‘disruption’ como la panacea que hace que una empresa entre y salga del mercado, o como la aplicación de una idea o tecnología que dará vuelta a una industria de adentro hacia afuera. Pero no es el caso de Richard Levin en hacer uso y abuso del mismo término.

Afirma Levin que va a transcurrir aún un largo periodo antes de que haya un cambio disruptivo realmente revolucionario en la educación tradicional. La idea de que vamos a cambiar por completo el sistema educativo en lugar de sólo llegar a más personas que están fuera de ella o a mejorar la experiencia de los que están dentro del sistema presente, es probablemente algo que se está dando de manera prematura.

Sin embargo, Levin está convencido que los cambios están transformando la educación online, con un renovado énfasis en la ampliación de su alcance más allá de su público tradicional de los graduados universitarios relativamente prósperos. Hace apenas siete años, la educación online en Yale consistía en “una cámara en la parte posterior del aula” y el público objetivo era relativamente pequeño. “Yale, Stanford y Oxford estaban poniendo todo su esfuerzo en estos grandes cursos de orientación a sus alumnos, pero que no estaban recibiendo las inscripciones para sostenerlo”.

Todos los avances en el ancho de banda, el auge de la tecnología móvil y cada vez más sofisticadas y complejos herramientas tecnológicas, son determinantes para que haya un sector de instituciones que están trabajando para atraer a un público más amplio y diverso.

Casi un tercio de los usuarios de Coursera ven vídeos de charlas en los dispositivos móviles y para mediados del próximo año, todos los contenidos de la compañía estará disponible en tablets y teléfonos inteligentes.

El principio que se está dando paulatina pero imparablemente, según Levin, es que todo lo que se puede hacer con un ordenador también se podrá hacer con el teléfono.

Una revolución educativa democrática

La revolución de las comunicaciones con los avances en las prestaciones de la telefonía móvil representa algo más que un cambio en la tecnología personal. Levin sostiene que en el fondo subyace un cambio silencioso pero más profundo, porque democratiza el aprendizaje y es una de sus respuestas a los críticos que dicen que la educación on line se limita en gran medida a personas con mejores recursos económicos en lugar de una audiencia más económica y geográficamente diversa a la que originalmente aspiraba a llegar.

Los teléfonos móviles son más accesibles que los PC en los países en desarrollo. Es por ello que han recurrido a estrategias como la creación de ciertas herramientas como los centros de aprendizaje en vivo en las embajadas de Estados Unidos en todo el mundo, por lo que las personas que no tienen el ancho de banda realmente pueden acercarse y obtener acceso a ella, al mismo tiempo que tener una especie de mentor en grupos de discusión.

Obviamente Levin afirma y con razón que “esta es una oportunidad increíble para democratizar la educación superior”.

Nos sorprende su visión de lo que actualmente se está produciendo en la formación on line a nivel universitario, porque afirma que la mayoría de sus colegas profesores están convencidos que la razón por la que están apoyando la educación on line es mejorar la formación en el campus, cuando para Levin circunscribir la realidad del cambio a esto solamente, es quitarle mérito a la auténtica transformación que está produciendo la formación on line. No deja de ser original aunque contundente el ejemplo que pone: “Para mí eso es como decir que el automóvil, cuando fue inventado, era una buena herramienta para ir a la tienda de comestibles. El punto real es que la escala de la educación on line tiene un alcance mucho mayor”.

Con más de 10 millones de usuarios, la escala de Coursera es impresionante. Su visión queda claro al afirmar que “la idea de que un solo profesor de Stanford o de Yale, enseñarían en un curso on line durante ocho o diez semanas a más estudiantes en esa clase de lo que harían en una carrera docente de 30 o 40 años a lo largo de su vida es increíble”.

Fundada en 2012, Coursera ofrece ahora 859 cursos de 115 universidades con 85 millones de dólares en apoyo de empresas de capital riesgo. Su compañía capitaliza los mismos recursos que las universidades, lo que implica invertir para que ‘grandes maestros’ se conviertan en ‘maestros de un sujeto’. Pero en este caso, la experiencia se ofrece a cualquier persona de forma gratuita, lo que lo hace verdaderamente revolucionario.

Si bien Levin se entusiasma al afirmar que es un momento emocionante, al mismo tiempo, con su habitual personalidad reflexiva, insiste en que el nuevo modelo de negocio no va a cambiar en el corto plazo.

¿Cuál es la filosofía de este nuevo modelo de negocio?

Que básicamente la educación es gratuita, pero si se requiere una verificación y obtener la certificación por haber completado el curso satisfactoriamente, cuesta cincuenta dólares. Coursera está ofreciendo descuentos a los estudiantes en algunos países en desarrollo.

Los fundadores de Coursera tienen fuertes lazos con el Departamento de Ciencias de la Computación de Stanford, así que no es de extrañar que la compañía esté adoptando nuevas tecnologías complejas como Apache Cassandra, una poderosa base de datos de código abierto, y Swift, un lenguaje de programación paralela.

Andrew Ng, presidente de la compañía, es profesor asociado de ciencias de la computación en Stanford. Daphne Koller, el CEO de Coursera, es también profesor de ciencias de la computación en Stanford. Su principal interés es la investigación en el desarrollo y el uso de la máquina de aprendizaje y métodos probabilísticos para modelar y analizar dominios complejos.

Una institución como Coursera, ¿puede convertirse en una amenaza para la primacía de las universidades de élite como Stanford y Yale?

Levin es rotundo: “todavía no”. Y lo documenta con esta reflexión: “Si usted quiere dominar el contenido, Coursera es una gran herramienta. Si quiere hacer una inmersión profunda en la formación de relaciones que le van a significar algo para toda la vida y aprender las habilidades sociales, interpersonales y de liderazgo, así como el trabajo en equipo, no hay nada como estas grandes universidades”.

Pero las escuelas de nivel inferior que no tienen alojamiento para estudiantes podrían tener un problema. Las personas se trasladan a un colegio de la comunidad para tomar un curso y se van a casa. ¿Podría una institución como Coursera reemplazar eso? Levin cree que es posible.

El cambio tecnológico se acelera, lo que también imprime mayor velocidad al cambio social. La educación es parte esencial de cualquier sociedad y la nutriente en la que se apoya el crecimiento futuro de cualquier país.

Lo que estamos planteando hoy, es que este proceso democrático en la educación superior, no sólo va a ser imparable, sino que condicionará todos los ámbitos de la sociedad porque el nivel económico de los pueblos es una relación directa al nivel educativo de los mismos.

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