El líder que riega las semillas

Liderar es soñar despierto. Tener una visión y compartirla, comunicarla y convencer a todos que se trata de una meta común.

Liderar es conducir a la organización hacia aquellos objetivos colectivos porque así lo deseen sus miembros. Pero esto, ¿cómo se consigue?

Regando semillas. Esa es la receta del maestro. El líder debe ser el jardinero visionario que mira en el espejo del otro y ve más allá. Descubre las simientes ocultas tras de la corteza en la que todos nos ocultamos. No mira el talento visible o el aspiracional, sino el talento oculto para todos: el embrionario; aquel que es desconocido incluso para uno mismo.

El líder emocional desarrolla su visión trascendente para ver más allá. Se dota de la visión de Miguel Ángel, que descubría detrás de cada marmolillo aquella pieza maestra que puede llegar a ser, si con el poder de la confianza regamos y hacemos germinar esas semillas innatas y ocultas en la personalidad de cada miembro de un equipo.

Cada persona lucha diariamente con tres especies emocionales en peligro de extinción, pero permanentemente omnipresentes: sus sueños, sus deseos y sus necesidades no satisfechas.

Pero, ¿tenemos oportunidad de incluir entre esos sueños, deseos y necesidades aquellos objetivos de la organización donde trabajamos? ¿Podemos motivar, emocionar y comprometer tanto a nuestros compañeros de viaje en la empresa para que hagan suyos nuestros sueños, deseos y necesidades?

Y si hubiera un líder emocional que nos conociera bien, que supiera vernos como un diamante en bruto.

Debemos sacar tiempo para ver personas donde otros ven empleados, subalternos, colaboradores, peones de ajedrez. ¡Saquemos tiempo!

“Mira más allá de lo que ves”. Se lo decía Rafiki a Simba en el Rey León. El consejo del mandril-coach aplica también a nuestras vidas.

Porque somos diamantes en bruto y el trabajo del líder emocional no es sólo alcanzar objetivos gestionando recursos, sino implicar a las personas en el camino que el líder transita.

Creación y creatividad son habilidades para imaginar, crear y proponer… ¡para liderar!

Hay que crear un modelo racional vestido de una estrategia emocional.

Es la visión del líder. Hay que mirar lejos. Creemos metas y escenarios futuros, con habilidades para configurar y conseguir llegar a la idea imaginada.

Pensamiento positivo.

Pensamiento creativo.

Pensamiento colectivo.

Liderar es imaginar el sueño común al que nosotros demos forma; incluyendo los anhelos, los objetivos y las potencialidades de todos.

Crear es integrar. Componer ramilletes de flores diversas, pero que generen valor de grupo.

Liderar es soñar despierto, con capacidad de aplicar y ejecutar.

El sueño tiene que tener emociones y motivaciones. No es gestionar por objetivos, sino co-gestionar metas… desde el interior al exterior.

Mira más allá de lo que ves. Busca el talento oculto, escondido en la organización y en sus personas. No lo que son, sino lo que pueden llegar a ser.

¿Retrato o espejo? Visión de futuro, anhelo de líder.

Liderar no es gestionar. Liderar es soñar despierto, mientras riegas las semillas.

 

Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN y consejero de Telemadrid

 

 

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