El FORO DE DAVOS apuesta por el empleo y la tecnología

Davos

En una entrevista-debate entre dos participantes de lujo, Andrew McAfee, director y principal científico del “Center for Digital Business” del MIT (Massachusetts Institute of Technology’s Sloan School of Management) y James Manyika, director de McKinsey Global Institute y director de McKinsey’s San Francisco, éstos dan a conocer algunos de los más importantes desafíos a los que los líderes de las organizaciones y los responsables de definir políticas económicas tienen que enfrentarse en 2014.

 

El efecto perturbador de la tecnología, es el tema que McKinsey Global Institute ha propuesto como debate entre los dirigentes de las empresas, los encargados de formular las políticas e investigadores, en la reunión de este año de World Economic Forum (Foro Económico Mundial) en Davos, Suiza. De ahí el título de ese encuentro “Disruption everywhere” (Perturbaciones generalizadas).

 

James Manyika afirma, que en el presente sabemos con bastante precisión, cómo está afectando la tecnología a todos los sectores de la economía. Por su lado, Andrew McAfee, se refiere a que casi todo en nuestro mundo está actualmente digitalizado, incluso “hasta nuestro paradero lo está cada vez más gracias a sistemas GPS y smartphones”.

 

La paradoja tecnológica

Es evidente que Manyika y McAfee describen un escenario que parece más virtual que real, pero aciertan en lo que hemos venido debatiendo en artículos anteriores: cómo debe ser el nuevo liderazgo para estos nuevos tiempos. Y la tecnología asume un papel fundamental.

 

La paradoja tecnológica se basa en que a más tecnología, habrá más paro si la tecnología no lo remedia con una formación tecnológica adecuada. No es un galimatías, sino la capacidad de respuesta que tiene que tener una sociedad y sus dirigentes para luchar contra esos desafíos.

 

Andrew McAfee afirma que la buena noticia es que la variedad y volumen de cosas, así como la calidad a los que los consumidores tendrán acceso, será cada vez mayor y a menor precio. Aunque se da prisa en matizar, que el desafío proviene entonces del hecho, que si este proceso está sucediendo a gran velocidad y cada vez su alcance es mayor y más profundo que en el pasado, el fenómeno que se producirá entonces es que la tecnología estará siempre por delante en esta carrera. Y qué implicancias tiene: que va a dejar una cantidad ingente de gente fuera del mercado, porque disminuye su capacidad de ofrecer su trabajo y conocimientos a un mercado altamente cambiante que ya no demanda sus conocimientos.

 

¿Y que se puede hacer frente a este desafío? En realidad es el desafío del empleo, pero como ocurre habitualmente en este tipo de encuentros, se hacen muy buenos diagnósticos, pero no se llegan a exponer todas las soluciones, por una razón muy simple: en la economía de países y organizaciones, se experimenta con la implementación de políticas que se van ajustando lo mejor que se pueda a las nuevas realidades de mercado y necesidades sociales.

 

Lo que estos ilustres participantes denuncian (muestran el camino que debe tomarse y que compartimos), es que hay que ponerse por lo menos a la misma altura de la tecnología (ésta siempre va por delante) y esto requiere de sociedades y organizaciones con la flexibilidad suficiente para la adaptación al cambio, su velocidad y profundidad.

 

Lamentablemente, como también venimos denunciando en esta tribuna, la clase dirigente europea y en particular la española, lejos está de visionar y comprender el exacto mecanismo que requieren los nuevos escenarios en los que tenemos que movernos.

 

La tecnología retroalimenta el crecimiento económico

Andrew McAfee, cree que hay un par de políticas implicadas y que tienen que surgir con rapidez. Una es que, a largo plazo, no podemos sostener todo sobre el crecimiento económico para resolver los problemas del desempleo. Ahora bien, a corto plazo, el crecimiento es absolutamente imprescindible, el mejor camino para que la máquina de creación de empleo se ponga en funcionamiento otra vez.

 

Por ello, a corto plazo sería correcto buscar el crecimiento para que crezca el empleo. Pero más allá de esta visión cortoplacista, McAfee cree que las organizaciones se van a encontrar en una situación en la que crezcan, pero no necesariamente necesiten ni la misma cantidad ni calidad de empleo que históricamente demandaban.

 

James Manyika afirma entonces, que ciertamente es la educación la que tiene que ayudar en este proceso, ya que existe una gran brecha entre lo que las economías de los países necesitan y lo que los sistemas educativos forman y están en condiciones de responder ante estas necesidades.

 

Andrew McAfee está seguro de que vamos a asistir a una dura transición que provocará una situación en que la gente (incluidos los expertos) quede fuera del camino, razón por la cual insta a todos a ser mucho más humildes y adaptarse mejor al proceso del análisis de los datos (data driven), para poder tomar decisiones acertadas.

 

El otro gran desafío que está a la vuelta de la esquina, es el hecho que tenemos acceso, gracias a la tecnología y las redes sociales y otros poderosos instrumentos de comunicación, a un gran cuerpo global de conocimiento así como de habilidades y talento. En artículos anteriores referidos a la formación, hemos llamado a este fenómeno como “conocimiento colectivo”.

 

Formación tecnológica para el empleo (tecnológico y no tecnológico)

Andrew McAfee dice que estamos aprendiendo una vez más, de aquellos visionarios y precursores que fundaron empresas, caso de la llamada Joy’s Law (Ley de Joy), cuyo nombre viene por uno de los fundadores de Sun Microsystems, que dijo en una ocasión:” La gente más inteligente trabaja para otra gente”, pero no explicita el por qué.

 

Nosotros sí lo decimos: porque ese poderoso desarrollo e innovación tecnológica constante, hace que sea más fácil para un profesional experto y capacitado, poner sus conocimientos al servicio de una organización, que iniciar una “aventura” como emprendedor en solitario, más cuando en sistemas como el español, en vez de facilitar las cosas, se complican.

 

Y es por eso que sociedades como la estadounidense, altamente flexibles y competitivas, facilitan la aparición de nuevos emprendedores porque hay empresas que apuestan por determinadas personas y sus “inventos” o “nuevos desarrollos” y terminan en un acuerdo con universidades y gobiernos federales. Digamos, que se impulsa la tecnología a tres bandas (universidades, empresas punteras y gobiernos) pudiendo ello provocar lo que Andrew McAfee y James Manyika temen: que quede mucha gente por el camino. De ahí la importancia de la formación tecnológica para evitar los daños que la tecnología no debe producir: desempleo.

 

A lo que estamos asistiendo es que cuando Ud. puede encarar la solución de un problema en el que está trabajando o en el desafío al que se quiere enfrentar, y lo saca a la superficie de manera tal de que otros trabajadores del conocimiento puedan trabajar en él, se obtienen buenos resultados.

 

James Manyika cree que a partir de ahora, se van a dar tres interesantes situaciones para el potencial económico derivado de estas tecnologías:

– La primera, corresponderá a la parte de la tarta que va a los consumidores de manera gratuita o precios realmente bajos.

– La segunda, corresponderá a un excedente que se mueva de un sector a otro.

– La tercera reivindicación, van a ser los ingresos captados por una empresa en última instancia. Por lo tanto, esto crea un desafío muy interesante para todo tipo de organización y todo modelo de negocio.

 

Pero no señala algo que es necesario decir: hay que tener la capacidad de ganar y al mismo tiempo ayudar a que la economía favorezca el consumo y la creación de empleo. Aquí es donde los políticos entran en juego, ya que las medidas anticíclicas que tantas veces se le pidió a Bruselas que aplicase, chocaron contra el muro alemán, lo que hundió las economías mediterráneas en una tasa de paro inasumible.

 

O sea que debemos interpretar correctamente lo que se discute en Davos: sin políticas adecuadas la tecnología no servirá para nada.

 

José Luis Zunni, Coordinador académico red e-Latam, Director Edición Online ECOFIN, Miembro de la Junta Directiva de Economistas Críticos y profesor de la Escuela Europea de Negocios.

 

Eduardo Rebollada Casado, miembro de la Junta Directiva de Economistas Críticos

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