Artur Mas ante el juicio de la Historia

“Ladran, luego cabalgamos”. Ya lo dijo Don Quijote usando un castizo refrán español, y así debe de sentirlo también el honorable Artur Mas. Ayer ladraban algunos medios de comunicación y el propio líder de los socialistas españoles, Pedro Sánchez, que se manifestaba
en la ‘prime time’ de televisión (y ante un entrevistador pro-consulta) contra la convocatoria catalanista por considerarla un subterfugio para plantear un referéndum inconstitucional de secesión. Es la opinión oficial del líder del PSOE, aunque los actos del Partido Socialista de Cataluña le pongan en un brete, ya que su grupo votó a favor de dicha ley en el parlamento catalán.
Mas disfruta ahora de llevar la iniciativa en esta partida de ajedrez histórica entre independentistas y españolistas. Ese placer de estar al saque y no al resto, le acaba de llevar a reconocer que moverá ficha con habilidad y astucia, sin que nadie le imponga el ‘tempus’ del
movimiento.

Artur Mas and Joana Ortega

El viaje de Mariano Rajoy a China previsto para la noche del martes se prevé como el detonador para que Artur Mas dé la salida produciendo el mayor golpe de efecto nacional e internacionalmente; ya que condiciona las declaraciones públicas del presidente de España en las ruedas de prensa en China ante la prensa internacional. A lo que hay que sumar los apoyos de los plenos municipales en Cataluña, especialmente de la ciudad de Barcelona. Un astucia que quizá pudiera venir acompañada de una convocatoria conjunta de la consulta y nuevas elecciones para el día 9 de noviembre.

El rey Arturo de Cataluña ha visto quemar las barbas de Alex Salmond, el ministro principal de Escocia y líder separatista, que ha tenido que dimitir y cerrar su vida política dando carpetazo tras el fracaso en el referéndum escocés.
Artur Mas se examina ante la historia. Hace meses que desde Madrid le querían meter miedo mostrando la foto en blanco y negro del lendakari Ibarretxe y su fracasada ruta separatista. Ahora le envían la imagen de derrota de Salmond en Escocia.
Sin embargo, Artur Mas es un ganador. Pase lo que pase, su impronta no se olvidará nunca en Cataluña. La victoria pírrica puede estar en una consulta no vinculante que no conduzca a ningún camino. La derrota seguirá sabiendo a victoria porque Artur Mas se examina en Cataluña, no en Madrid o en Sevilla; por lo que allí siempre será considerado un vencedor, pase lo que pase. ¡No hay paso atrás!
Lo más honesto sería convocar formalmente la consulta, esperar la reacción contraria del Tribunal Constitucional y del Ejecutivo de España… y, ante esta coyuntura, asumir la legalidad vigente, cancelar la consulta y convocar unas elecciones autonómicas. En dicho caso, se habrá inmolado ante la opinión pública, ante sus socios de ERC, ante sus votantes separatistas… pero con la cabeza muy alta de haber respondido al catalanismo beligerante y ante la legalidad democrática.

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