Trasmutación 2.0: de Periodista a ‘Hormiga Atómica’

Ahora el tamaño no importa y se puede ser una ‘hormiga atómica’, con licencia para matar a lo James Bond. El periodismo siempre estuvo orgulloso de empuñar su pluma, cuando otros empuñaban un arma. No se trata de quién es más valiente. Sino de quién es más útil.

 

Pues bien, el nuevo periodismo 2.0 del que tanto hablamos nos trae otro axioma que no se enseña en las facultades: la guerra de guerrillas. Ya no hay que invertir en tanques, barcos y ejércitos para visibilizarse en el mapa del mundo. Es decir, no hace falta tener rotativas, estudios y repetidores.

 

¿Por qué? Pues está claro, porque la atomización de los medios de comunicación es un hecho exponencial, progresivo y permanente. Más aún, la tendencia es a que cada periodista sea una voz propia: un comunicador y un medio de comunicación autónomo, independiente y libre.

 

De otra parte, los grandes medios de comunicación adelgazan cada vez más sus plantillas y comparten las voces de estas hormigas atómicas que un día sientan cátedra en una radio, mañana en una tele, pasado en un rotativo y, siempre, en sus propios medios sociales: blog, twitter, portal, muro, perfil, confidencial, boletín… o lo que venga en un futuro inmediato.

 

Os voy a poner un ejemplo. Hace diez años, cuando acudía a los cursos de verano de la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) en la Magdalena (Santander), 9 de cada 10 periodistas económicos pertenecíamos a un gran grupo multimedia: agencia, diario, revista, radio, televisión… Pero el mes pasado, más de la mitad de los periodistas económicos (los mismos de antaño) trabajamos para medios on line: portales económicos, web generalistas, confidenciales, boletines electrónicos, multimedias on line, blogueros… Y seguro que su voz influye y pesa tanto o más que hace diez años; pero con más libertad, menos jefes, menos gastos y menos hipotecas ideológicas.

 

Cada vez se estrecha el tamaño de los mass media de gran coste y grandes ingresos publicitarios. Las grandes empresas multimedia cada vez son menos y más esqueléticas en sus cabeceras, radios y televisiones. Se reparten una parte importante de la inversión publicitaria, pero cada vez más crecen micro-medios, medios electrónicos, freelance y ofertas segmentadas que con pocos medios y pocos ingresos suman cada vez más una oferta especializada y bien referenciada.

 

Cada vez más, la estela de asteroides crece en detrimento de los planetas que se concentran y pierden competidores. Así lo muestran los gráficos de los expertos en el ciber-mundo, el mundo que poco a poco deja de ser virtual para ser el verdadero mundo real.

 

Ese escenario es el presente. Un escenario de oportunidades que ya ha llegado. Las transformaciones tecnológicas como ‘la nube’ aportarán 150.000 nuevos empleos en España (100 millones de empleos en China, p. ej.) para los periodistas tecnológicos que apuesten por la reconversión del modelo. No lo digo yo, sino que lo pronostican los últimos estudios del sector. La flexibilidad, la globalización y el abaratamiento de los costes hacen posible estos nuevos empleos y oportunidades allí donde se cierran otros caminos profesionales.

 

Es el momento del periodista autónomo y freelance, independiente y tecnológico que encuentra en Internet y los Social Media la posibilidad de la independencia económica y, por ende, ideológica y de los poderes fácticos. Este nuevo periodismo independiente no es fácil de asentar, pero garantiza un futuro esperanzador al Periodismo, más allá de que en la transformación del modelo caigan grandes dinosaurios y vacas sagradas del Periodismo del siglo XX.

 

Ese es el nuevo dibujo de la profesión. El informador transformado en una hormiga atómica poderosa, veloz, independiente, autónoma, con una misión que cumplir y una empresa unipersonal a sus espaldas. Su levedad hace que muchas hormigas sean pisoteadas en su aventura, pero millones se levantarán a su alrededor. Es una visión pluricelular de la profesión.

 

El periodista 2.0 tiene que crecer en autoestima y potenciar su marca personal, necesita desarrollar una voz propia donde tenga algo diferente que decir, precisa formarse en las técnicas del marketing on line, conocer las herramientas tecnológicas para controlar no sólo los contenidos, sino también el medio virtual por donde navega.

 

Es un nuevo perfil que cambia el de humanista renacentista por el de tecno-periodista del siglo XXI, un profesional multidisciplinar y hecho a sí mismo, porque las universidades ni están preparadas para contarlo, ni el ritmo de hiperespacio de Star Trek al que se desarrollan los cambios da tiempo para encapsularlo en disciplina docente alguna.

 

La atomización del sector periodístico no es malo. Sólo es distinto. Eso sí, precisa de una nueva sensibilidad por parte de los universitarios que salen aún de las aulas con las miradas en los grandes medios y en la obsesión por entrar en ellos a cualquier precio, aunque sea pagando costosos peajes de masters y trabajos no retribuidos a cambio de una oportunidad para poder estar y contarlo después.

 

El nuevo periodismo ya ha llegado y es para quedarse. Exige de periodistas audaces, autónomos, freelance, independientes, capaces de diferenciarse, modestos y bien formados. Ese es el periodismo y la comunicación por la que apostaron el centenar de profesionales de la comunicación que fundaron hace cuatro años ProCom, la única Asociación de Profesionales de la Comunicación, Liberales y Autónomos. La única asociación dispuesta a defender un periodismo en alza que se potencia por la irrupción de las tecnologías on line, el abaratamiento de la difusión en Internet y la crisis estructural que soportan los llamados medios de comunicación tradicionales que están en proceso de fusión, concentración, desaparición, adaptación e integración a los soportes on line.

 

¿Quieres ser ‘hormiga atómica’? Te ayudamos.

 

O eso digo yo.

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