The Lean Startup

The Lean Startup
 José Luis Zunni es Director Edición Online ECOFIN. Miembro de la Junta Directiva de Governance2014. Coordinador académico de la Red e Latam. Conferenciante. Ponente de Seminarios de Liderazgo y Management de la EEN y coordinador del FORO DE MANAGEMENT Y NUEVA ECONOMÍA DE LA EEN. Analista de la realidad actual y especialmente en los aspectos económicos, políticos y sociales, Experto en Management y formador de directivos y profesionales en las técnicas de liderazgo.
 Eduardo Rebollada Casado es miembro de la Junta Directiva de Governance2014. Autor y conferenciante. Consultor y analista de la realidad social, política y económica. Co-autor con José Luis Zunni de más de 100 artículos de Management y liderazgo.
 Pocas veces iniciamos nuestros artículos con el título de un libro. Pero justamente es esta obra la que nos permite dar réplica a su autor, sobre una temática apasionante y de actualidad. Nos interesó su enfoque, porque va más allá de las organizaciones: entra en el terreno de las políticas y programas que los países diseñan para potenciar los emprendimientos de negocios.
En una reciente entrevista de McKinsey & Company, en su sección Insights & Publications, Michael Chui, socio responsable de McKinsey Global Institute, con base en San Francisco, Estados Unidos, le hace una entrevista a Eric Ries, un destacado emprendedor del Silicon Valley y autor de “The lean startup”.
 leanstartup.agrandada
Michael Chui afirma que las empresas son muy conscientes de la fuerza destructora de la tecnología. El autor The Lean Startup (que podría traducirse como un inicio flaco o pobre) sostiene que la reacción competitiva de muchas organizaciones sigue siendo totalmente defectuosa.
 
La tecnología digital ha permitido la creación de nuevas industrias y poner al revés (situar a una empresa en una posición comprometida) a muchas otras. La cuestión es si por estar en una posición desventajosa (en alusión a estar puesto “patas arriba”) hay salida aún para esa empresa, o definitivamente está condenada a ser expulsada del mercado.
Eric Ries formula la pregunta: “¿Qué es lo que está ocurriendo en los mercados mundiales?” Afirma que la respuesta de la mayoría de las organizaciones al desafío de las nuevas, aunque sean pequeñas pero con una poderosa tecnología, no es la adecuada ya que sus normas de actuación se continúan midiendo (resultados, beneficios, etc.) desde un enfoque equivocado.
Y este punto de vista nos interesa, ya que la larga travesía del desierto (la crisis iniciada en 2008) que aún no hemos terminado, nos plantea un dilema interesantísimo sobre cuál ha sido el papel del Management en preparar a las organizaciones, incluyendo el sistema financiero, para que no volviesen a ocurrir situaciones de extrema gravedad como las que hemos vivido, con la destrucción de millones de puestos de trabajo en el mundo.
Pareciera ser que la crisis ha abierto ya no sólo un debate de cómo se debió de haber actuado, sino y lo que es más importante, cuáles son las medidas que las organizaciones, especialmente las de nuevo cuño, deben tomar para competir adecuadamente en los mercados, crear puestos de trabajo y generar riqueza.
Expertos en Innovación
Eric Ries defiende la función profesional de lo que él llama “un experto en innovación”, haciendo una autocrítica sobre esta denominación, ya que dice que en principio el término “experto en innovación” pudiera parecer una contradicción, pero no lo es. Porque la persona que está acostumbrada a lidiar con la tecnología y la implementación en las organizaciones, no tiene más remedio que innovar, que en muchas ocasiones se parece más a un ensayo típico de prueba-error. Por ello, un experto en innovación, tiene en su cuenta personal la experiencia suficiente para saber qué se está haciendo mal y cómo corregirlo cada vez que una organización hace la consulta del “¿por qué tenemos que innovar”?.
Eric Ries dice que ante esta pregunta recurrente de “por qué nosotros que somos líderes….tenemos que innovar”. Y siempre da la misma respuesta: “de otra manera su compañía moriría”.
Digamos que con su libro “The lean startup” viene a cubrir un vacío en cuanto a que lo que llamamos “literatura” del Mangement (la doctrina) no ha tratado todavía ni con el alcance ni la profundidad requerida, este fenómeno de la nueva economía de los emprendedores y lo que realmente representa para un país.
¿Cuáles son los beneficios del sistema “Lean Startup?”
Se preocupa por la gente y por la estructura financiera, o sea, preservar la fuente generadora de trabajo. Señala tres beneficios:
– Tener más iniciativa en la innovación.
– Dejar de malgastar el tiempo de la gente.
– Ser más exitosos.
En Twitter se ha dicho respecto a este sistema: “no se refiere a ser menos costoso (aunque de ello se trate) y ser menos dilapidador, aunque igualmente se pueden hacer cosas importantes”.
Los principios del “Lean Startup” indican que se puede ser más operativo pero con mucho menos gasto.
Tim O’Reilly (otro de los grandes expertos reconocidos internacionalmente) lo dice claramente: “No se trata solamente de crear un emprendimiento exitoso, sino aprender de todos aquellos que lo han sido y sacar provecho mejorando cada cosa que hacen. Imagino estos principios aplicados a programas de gobierno, para la salud y resolver problemas mundiales. Es en definitiva la última respuesta a la pregunta de cómo podemos hacer para aprender más rápido lo que realmente funciona y descartar lo que no”.
Aprender y enseñar
El principio del éxito de este sistema es que se puede planificar todos y cada uno de los procesos, pero aprendiendo, lo que significa que puede ser enseñado. Lo venimos diciendo a lo largo de muchos artículos: no hay mejor líder que el que se preocupa por la formación de su gente. Este sistema va en línea con ello.
 
Son muchas las start-ups que empiezan a partir de una idea para desarrollar un producto que creen que a la gente le va a gustar. Invierten tiempo –meses y a veces años– perfeccionando el output final pero jamás mostrándolo, aunque sea a la manera de “prueba piloto” para que se tenga un consumidor “de prueba” o “de ensayo” que diga qué le parece.
Cuando finalmente el proyecto fracasa por no haber llegado de manera real al consumidor, es justamente porque no se realizó ningún análisis prospectivo sobre el interés de la demanda que podía tener el producto.
Cuando los clientes potenciales finalmente se comunican a través del método universal de la compra, surge la indiferencia hacia un producto o un servicio, porque no les interesa el nuevo formato, la nueva idea y entonces el proyecto fracasa. La cuestión es que está fracasando la identidad de esta nueva marca y organización. De ahí, que a diferencia de las grandes marcas de organizaciones líderes, que cuentan con una gama de productos diferentes y experiencias, cuando un lanzamiento nuevo ha fracasado o no ha tenido las expectativas previstas, no pone en juego, salvo raras excepciones, la integridad total de marca y organización.
Eliminar la incertidumbre
El principio rector del sistema se basa en “just do it” que es una forma de acción que evite las maneras burocráticas del Management convencional.
En el fondo debemos aclarar que no es nuevo, ya que el fundamento tradicional del “método Toyota” de hace 30 años, el “just in time”, que revolucionó primero la industria japonesa y luego la norteamericana para finalmente adoptarse a escala global, tenía por finalidad evitar la acumulación de stocks innecesarios para no generar costes financieros por tenencia de inventarios (materias primas, productos terminados y en almacén, etc.) y producir únicamente en función de la demanda. Aclaremos a nuestros lectores, que la filosofía del método Toyota y la del Lean Startup son en esencia iguales: en cuanto a filosofía, eliminar lo virtual por lo real. Eliminar la incertidumbre por la certeza; en cuanto a fundamento económico, reducción de costes y/o eliminación de costes innecesarios, costes muertos, mala asignación de recursos, etc.
Este observatorio permanente que es el “Lean start-up approach” tiene por finalidad proveer todas las herramientas necesarias para tener una visión real y continua de los procesos. Simplemente evitar dispendios innecesarios.
El meollo es simplemente gastar menos. Pero al mismo tiempo, facilita que si algo tiene que ir mal, que aflore antes que en un proceso convencional, lo que significará gastar menos, o hablando con más propiedad: amortiguar las pérdidas. A esto el sistema le llama “failing fast” y “failing cheap”, que significa fracasar antes y más barato. No nos debe sorprender este pensamiento simple y lineal, pero que caracteriza la filosofía del Management estadounidense de toda la vida, digamos que es parte de la filosofía de los empresarios y la gente de Estados Unidos: si algo lo puedo obtener a menor precio mejor; si lo que estoy intentando producir sé que finalmente no funcionará, quiero tener la menor pérdida posible.
La pregunta no es si un determinado producto puede ser fabricado. En cambio, la pregunta debe ser: ”¿Debería ser fabricado este producto?”…o también… “¿Podemos desarrollar un negocio sostenible con estos productos y servicios?”
Eric Ries cree que el experimento que se lleva a cabo con este sistema no es solamente teórico, sino que en realidad es un primer producto. Si es satisfactorio, permitirá al departamento de publicidad hacer su campaña y el área comercial lo colocará inmediatamente en los que se conoce como “early adopters” que son aquellos consumidores que siempre dan el paso y quieren tener ese producto primero que nadie (familiar, vecino, amigo, etc.). Esto ha ocurrido con la televisión, con los plasmas, los ipads y seguirá ocurriendo en el futuro.
Inmediatamente después de estas primeras respuestas, se asignarán más personas, tiempos y recursos a la producción regular del nuevo producto que ya ha sido testado, pero con la ventaja adicional, de que ya ha habido una nueva clientela que nos está diciendo cuáles son los problemas de distribución, servicio postventa, especificaciones técnicas requeridas, etc.
Finalmente y como no podía ser de otra manera, estos autores, que un día sí y otro también, cuestionamos el liderazgo de la clase política, creemos que los fundamentos del sistema “Lean Startup” deberían ser tenidos en cuenta en diversos programas y políticas de gobierno, especialmente en los ámbitos sociales y económicos más necesitados. Ya que un seguimiento real y no virtual, como lamentablemente ocurre con una serie de leyes que se han aplicado con malos resultados, hay que esperar al final de un periodo legislativo a lo mejor, para modificar o cambiar la normativa. Esto podría evitarse con procedimientos mucho más ágiles cuando la urgencia y gravedad de la situación lo exige, como puede ser el incremento de la pobreza, el desempleo o la violencia de género, por poner algunos ejemplos.

 

Shares
Los comentarios están deshabilitados.

Pin It on Pinterest

Shares
Share This