Percepción, autoconciencia e interpretación de la mente

Artículo realizado por: Salvador Molina, presidente de Foro ECOFIN, José Luis Zunni, director de ecofin.es, Javier Espina Hellín, miembro de ECOFIN Business School Group, y Eduardo Rebollada Casado, miembro del blog Management & Leadership de ECOFIN.

A partir de la irrupción de los estudios de las competencias emocionales de Daniel Goleman en el inicio de los 90, han corrido auténticos mares de tinta sobre la inteligencia emocional y el papel fundamental que juega en las habilidades directivas y el liderazgo.

Lo más interesante que ha sucedido en este siglo XXI es que se ha ido perfeccionando cada vez más el conocimiento de las emociones en el plano científico, al mismo tiempo que se ha acelerado la implementación práctica de estos conocimientos en las relaciones interpersonales, que son la esencia de un buen nivel de armonía en las relaciones humanas dentro de las organizaciones. Además, esas buenas relaciones tienen un papel sustancial en la productividad de la gente, la eficiencia de la organización en su conjunto y muy especialmente, en el rol de lo que se considera liderazgo efectivo. Digamos que se ha producido un giro de 180º respecto a lo que hace veinte años considerábamos buenas habilidades y características de los líderes.

Daniel Ames es profesor de la cátedra ‘Ting Tsung and Wei Fong Chao”’ de la Columbia Business School, perteneciente a la  Columbia University, New York, especializado en la lectura de la mente sobre lo que otras personas perciben de nosotros, la consciencia de uno mismo y la formación de impresiones sobre las personas con las que tratamos. Lo interesante de estas investigaciones, es que hace ya un tiempo dejaron los laboratorios para ser una realidad palpable en las organizaciones, porque el dominio de estas habilidades está en la raíz del liderazgo efectivo y las técnicas de negociación.

Athlete running at sunset on beach

 

 

 

 

 

Es interesante la apreciación que hace sobre los alumnos que han pasado por sus cursos: “nuestros estudiantes regresan y dicen que su experiencia formativa cambió sus vidas, no porque les ayudara a conseguir más dinero, sino porque entienden mejor cómo trabajar con otras personas para resolver problemas”.

La psicología que el profesor Ames enseña es la que permite ser eficaz como líder, en todos los ámbitos en que el liderazgo deja sentir su influencia. Es decir, desde una negociación hasta las relaciones interpersonales con el equipo de trabajo que le es más próximo y también con el resto de personal. De manera tal, que la propia conducta del líder servirá, a la gente que le rodea, de enseñanza sobre liderazgo.

De hecho, Ames cree que las escuelas de negocios de hoy en día están en el centro del trabajo innovador en las ciencias sociales. “El trabajo que estamos haciendo está siendo publicado en los principales medios especializados de nuestros colegas de los departamentos de ciencias sociales y estamos en constante diálogo con ellos”.

En sus clases emplea encuestas, autoevaluaciones y demás herramientas para ayudar a los estudiantes a cultivar la autoconciencia. Cree que los estudiantes tienen que estar dispuestos a aceptar el feedback y la crítica como algo normal y necesario para el proceso formativo. Si bien están en un gran laboratorio ‘de personas’, el análisis de sus conductas se podrá llevar sin lugar a dudas al ‘campo de batalla’ de las organizaciones.

Un aspecto central de su trabajo en cuanto a la percepción que tenemos de los demás, es cómo la gente puede ‘leer la mente’.

Durante casi dos décadas Ames ha estado estudiando las diferentes formas en que cada persona quiere saber cómo son los demás. En esta parte entra en juego el nivel de intuición y sensibilidad que tenga cada uno para captar cómo es el otro o, por lo menos, en apariencia. Otra parte esencial es cómo leemos las mentes ¿Qué piensa esa otra persona de la gente?, ¿qué es lo que desea y quiere en ese momento?

El otro bloque de su investigación, es cómo la gente interactúa de forma exitosa con los demás en situaciones de conflicto, lo que lleva ineludiblemente a tratar el problema de la negociación y por supuesto, del liderazgo. Ames está más que convencido de que estas dos áreas de investigación están relacionadas, porque cada vez que una persona se enfrenta a un conflicto y tiene que negociar, está vinculado a su forma de ser y de actuar. La percepción está directamente relacionada con la manera en que se intente resolver ese conflicto.

Las técnicas que se utilizan para leer la mente se basan en las suposiciones (deducciones, percepciones) que pasan por la cabeza de cada uno en el momento de la conversación.

Ha habido un largo debate en la ciencia cognitiva acerca de si lo hacemos a través de un proceso de simulación (deseo de averiguar lo que está en la cabeza de la otra persona partiendo de lo que uno está pensando) o si se utilizan las teorías y conocimientos para entender a los demás. Parece obvio que la gente hace las dos cosas. Entonces la pregunta es, ¿cuál de estos métodos es el que utilizamos para leer la mente de alguien en un momento dado? De las investigaciones de Ames se deduce que las personas utilizan los primeros indicios acerca de si alguien es similar a nosotros para averiguar cuál es la estrategia a utilizar. O sea que la percepción del otro, sus primeras impresiones, determinan su accionar posterior.

La doctrina del moderno liderazgo viene sosteniendo, hace ya bastante tiempo, que el líder efectivo jamás se sostiene sobre la base del miedo, el castigo y la compulsión. Ames participa obviamente de esta filosofía, afirmando que los líderes más eficaces se caracterizan por tener seguidores que se han comprometido con su visión. Es así que los líderes tienen que preocuparse por lo que la gente de su entorno piensa, tanto sobre su forma de actuar como de su visión. Esto no quiere decir que tengan que ser amigos de todo el mundo, pero sí necesitan saber si la gente los ve como competentes, fiables y de confianza.

La negociación y el conflicto en términos más generales, son una parte ineludible de la vida cotidiana. Cada vez que haya dos personas cuyos intereses no están perfectamente alineados, la elección de uno de ellos se denota necesaria ¿Cómo vamos a resolver esto? Aquí entra el papel del buen líder para evitar que las diferencias se agranden y deriven en un conflicto en toda regla.

Las investigaciones de Ames y su equipo, han plasmado que las percepciones que la gente tenga de otras personas en el lugar de trabajo puede variar mucho dentro de una amplia gama de sensaciones: desde los que se ven con demasiado ahínco hacia sus intereses, hasta aquellos que no se esfuerzan lo suficiente.

En los cursos de negociación de Ames, se reúne a la gente semana tras semana y se la pone a trabajar con un problema junto a otro compañero. Se le da a los participantes (alumnos) sugerencias sobre cómo negociar con eficacia, pero el método más poderoso es dejar que la gente preste atención al feedback. De esta forma, instintivamente, comienzan a calibrar su comportamiento y a encontrar la forma de no darse por vencidos y a conseguirlo preservando las buenas relaciones con el compañero. Es decir, comienzan a tener consciencia de que la negociación debe velar también por los intereses del otro, de que este existe y debe captar bien qué es lo que quiere y desea hacer.

Cuando se habla de habilidades directivas, especialmente cuando se destacan las que un líder tiene para negociar y terciar en la resolución de conflictos, no cabe duda que la influencia que este líder tenga en la organización y sus relaciones con el entorno, es muy importante ¿Por qué? Porque se ha verificado en los últimos años que el comportamiento frente a cualquier conflicto tiene repercusión directa en nuestra productividad en el trabajo y en la forma que el liderazgo es visto por los demás (dentro y fuera de la organización).

Ames cree que su influencia alcanza incluso la salud y bienestar de la gente, lo que suscribimos al 100% y compartimos la teoría de que cuando se prospera en cualquier esfuerzo en el que nos aplicamos, tenemos que ser capaces de hacerlo a través de los desacuerdos de manera productiva y eficaz. El conflicto no debe suspender ni tareas ni frenar motivaciones. Entonces habrá una buena gestión del mismo.

Ames sostiene que para negociar con eficacia, la gente tiene que ser consciente del problema al que se enfrenta. Por tanto le preocupa mucho todo lo referido a la autoconsciencia. En sus clases la gente hace evaluaciones de sí misma y de sus oponentes en las negociaciones. Se procede entonces a recopilar estas respuestas y se da traslada dicha información a los alumnos. Eso es realmente de gran alcance como una experiencia de aprendizaje.

También es algo que Ames y su equipo han potenciado como investigadores y académicos para examinar cuestiones tales como, ¿sabe la gente cómo les ven los demás en las negociaciones y conflictos? Ante esta pregunta, habida cuenta de las investigaciones recientes que Ames ha realzado con su colaboradora Abbie Wazlawek, se sugiere que las personas a menudo no tienen ni idea. Hay algunas razones posibles para esto: una es que las señales que enviamos y recibimos son a menudo débiles y ruidosas; otra es que sacamos conclusiones equivocadas debido a cosas como la auto-adulación. Ames afirma que “tendemos a asumir que otros nos ven como nos vemos a nosotros mismos.”

Shares

, , , ,

Los comentarios están deshabilitados.

Pin It on Pinterest

Shares
Share This